Galería de próceres (I)
Armando Añel | 27/06/2008 18:49
Tags: Crónicas
La ausencia de héroes establecidos, del mismo concepto de heroicidad como referente cultural, generó desde muy temprano en Thamacun lo que se conocería después como el fenómeno de “El Gran Salto Adelante”.
Claro que el salto thamacunés no guarda relación alguna con el concepto maoísta de la industrialización forzosa, y no cuajó completamente hasta bien entrado el siglo XIX. Dicho salto implicó soltar amarras –desembarazarse del lastre de La Historia-, una reformulación de la autoestima nacional y la intención, culturalmente establecida, de ridiculizar la mitología nacionalista, la inmolación y/o el martirio en pro de una supuesta causa redentora.
En la cultura thamacunesa y su derivación, la cultura cubanoinglesa, lo más cercano al concepto de heroicidad es el de desmitificación. Con lo que más que a héroes nacionales en el islote se veneraba –probablemente una palabra demasiado aguda para describir este sentimiento específico- a los próceres de la desmitificación. Tal vez el más popular entre ellos ha sido Kanú Sisborne, fabricante y promotor del “chaleco de castidad”.
El chaleco fue adquirido por Fidel Castro en 1969. Consiste en un adminículo antibalas, ligeramente semejante a un cinturón de castidad, diseñado para salvaguardar las partes pudendas de su portador, básicamente los glúteos y genitales. Sobre todo los glúteos. Gracias a la muñida curvatura del chaleco, su portador podía tomar asiento sin mayores molestias, en tanto el diseño concebido por Sisborne disimulaba eficazmente la presencia del artefacto. Esto último agradó particularmente a Castro.
En un reportaje de Sobrino Tadei aparecido en el número veintitrés de Mambo y otras adversidades, Sisborne revela los detalles de su penúltima entrevista con el abogado holguinero. “Fue un momento crítico –refiere el prócer de Cuba Inglesa-. Expliqué a Castro que, estadísticamente, dos de cada tres intentos de magnicidio se producían por la espalda, con el perpetrador disparando por la espalda. Y que, como promedio, en uno de dos intentos la bala se alojaba en una de las dos nalgas de la víctima, o rozaba una de las dos, o pasaba muy cerca, o iba dirigida a ellas”.
El políglota Esteban Ricardo ha insistido en que fue este último argumento, y no el relacionado con el diseño del chaleco de castidad, el que convenció a Castro. En cualquier caso, y más allá de las interioridades del evento, lo cierto es que el artefacto de Sisborne acabó ridiculizando al dictador. Atenazando las nalgas del dictador.
“Los hombres mueren, el partido es inmortal”, declararía en su momento el abogado holguinero. Inversamente, en Cuba Inglesa los hombres (y las mujeres) se divierten, y el chaleco es inmortal.
Publicado en: Cuba Inglesa | Actualizado 27/06/2008 18:56



8 Comentarios
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8 por Pepe Antonio Gomez (Usuario no autenticado) 29/06/2008 18:20
Para el comentarista de yo no quiero ser de Thamacun, aqui va mi respuesta: YO SI QUIERO SER DE THAMACUN. Sabes por que, porque en Thamacun se respeto la opinion del otro, porque en Thamacun un Heroe podia ser un vendedor de durofrios, que hizo un capital con el sudor de su trabajo durocaliente. Porque en Thamacun, no prospero el chivaton de esquina, ni el lame media profesional. Y la patria superaba los himnos, las banderas y consignas, y era tambien la familia, la mujer o el hombre amado, los amigos, una cancion de los Beatles o Edith Piaf, y, por supuesto, no te acusaban de diversionista ideologico por tu gusto estetico. Ademas, la comida no fue un problema: el biste de palomilla no se convirtio en una antigua nostalgia. Comprendes antithamacunes por que Thamacun fue un territorio libre del archipielago cubano. La patria de Añel mas humilde no puede ser; pero bueno en Thamacun respetamos el derecho a la mediocridad y a la vulgaridad, asi que puedes seguir disfrutando los atributos de tu Isla, los cuales son muy distantes y ajenos a los nuestros.
7 por jose julian mansilla perez (Usuario no autenticado) 29/06/2008 15:03
edmundo sigue preso..., la locura lo colma, ojala continues disfrutando el movimiento de aquello que dices capado, digo; el de la revolucion, porque el del comandante ya debe estar sepultado...
6 por Armando Añel 28/06/2008 16:02
Se me ocurre que usted va a arrepentirse cuando se entere de lo que se perdió. En Thamacun, por ejemplo, inventaron la hucha del cerdito. Pero en cualquier caso respeto mucho su decisión y sus opiniones. Sólo un detalle: En Cuba Inglesa no nos caracterizamos por la vanidad, sino por la humildad. O por lo menos menos perseguimos la humildad con mucha energía. Le aseguro que si lee más sobre Thamacun terminará descubriéndolo. Agradezco su visita.
5 por Ya no quiero ser de Thamacun (Usuario no autenticado) 28/06/2008 8:10
Armandito esto ya no es agradable, solo es un mediocre y vulgar ejercicio literario cargado de insultos y lugares comunes de plumífero resentido , te habías presentado con mucha vanidad pero no superaste el segundo raund. Siento que tu talento no supere el de un vulgar gacetillero.
4 por edmundo aruca (Usuario no autenticado) 27/06/2008 23:35
Al comandante jamas le hizo falta un cinturon de castidad para protegerse los genitales ni los gluteos, pues el se capo por la Revolucion. Esos hijos que supuestamente tuvo con Dalia, son hijos adoptivos,aunque todos los cubanos somos sus hijos adoptivos. Los cojones del comandante son inmortales; Cuba Inglesa, Thamacun, un territorio cipallo de america latina. Armando Anel, la revolucion y el comandante te amamantaron y ahora tu le pagas con este acto apatrida. Que viva Sara Gonzalez, mi heroino nacional.
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