José María Marco: Post-todo
Armando Añel | 25/01/2009 21:55
Tags: Elecciones 2008
Un artículo muy sustancioso, sobre la presidencia de Obama, de José María Marco. Como aventurábamos aquí hace unos días, los próximos cuatros años serán de todo menos aburridos. El post, cortesía de Democracia en América y Libertad Digital:
José María Marco: Post-todo
Esto no es post metalingüístico, como se decía antes, aunque lo parece. Toca investigar las causas y las consecuencias de la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos. Una de las posibles interpretaciones de este hecho es la de que viene a cerrar, en términos históricos, una etapa de división. Así lo ha explicado el columnista David Brooks en el New York Times bajo el título Política de cohesión. Obama vendría a terminar dos grandes ciclos –no uno, como insinúa, sino dos- caracterizados por la división y el enfrentamiento, lo que en España se llama crispación.
El primer ciclo cerrado por Obama sería la gran ruptura iniciada por la crisis moral y cultural de los 60, cuando se derrumbaron buena parte de los consensos morales sobre los que hasta ahí parecían fundarse las sociedades occidentales. Obama concluiría en persona, por lo que representa y por lo que es, el cambio social abierto con las luchas por los derechos civiles, y terminaría con el terremoto que entonces sacudió todo Occidente. Llega a la Casa Blanca un negro, cristiano practicante y con una familia bastante tradicional. Con él se cierran las heridas de la disolución en la que hemos vivido durante cuarenta años.
El otro ciclo cerrado por Obama sería el de las consecuencias políticas del anterior. En parte, la hegemonía republicana de los últimos treinta años (sin contar las presidencias de Nixon), es consecuencia de la ruptura anterior, o mejor dicho, de la voluntad por parte del liberal-conservadurismo norteamericano de articular una respuesta política, social y cultural a lo que se vivía como una quiebra.
Obama se presentaría así como el gran unificador, o mejor dicho, el gran restaurador de la unidad perdida en las luchas primero culturales y luego ideológicas y políticas que han desgarrado la sociedad norteamericana en los últimos cuarenta años.
Eso explicaría, por lo menos en buena parte, la ola de esperanza y la expectativa que Obama ha suscitado, y también –una cuestión aparentemente menor sobre la que habrá que volver- por qué Obama ha sido respaldado por votantes maduros, baby boomers algunos de los cuales han votado siempre demócrata mientras que otros respaldaron en su momento a Reagan e incluso a la “revolución conservadora” de Gingrich en los noventa. En el fondo, estos votantes reencontrarían en la figura de Obama la forma de reconciliarse con unos valores y una sociedad con la que rompieron, aunque sin tratar de restaurarla en todas sus características. Un Obama conservador, en suma, compatible con otro muy escorado hacia la izquierda, pacifista a veces y otras –ya no, como es natural cuando se es presidente de una sociedad que todavía conserva algún resto de sentido común- partidario del matrimonio entre personas del mismo sexo. Un Obama sintético, capaz de anular el principio de contradicción y post casi todo: post-ideológico, post-racial, post-partidista e incluso, por qué no, post-político.
El discurso pronunciado por Obama el día de su “inauguración” –utilizo la palabra por no perder en español el sentido festivo de un acto de solemnidad tan inusitada en Europa como el jolgorio que lo acompaña- contradice un poco esta hipótesis.
El tono bajo, a veces algo dramático, no encaja bien con una misión histórica de esta envergadura. Recuérdese el lirismo y el vuelo del discurso de Bush en su segunda investidura, con su compromiso, que entonces pareció característicamente americano, de respaldar la democracia y la libertad en cualquier parte del mundo. O tal vez es que tras la expectativa generada por un Obama que no ha expuesto ningún elemento programático claro y ha hecho de sí mismo la piedra de toque del cambio, ha llegado la hora de empezar a adaptar esa proyección sentimental e icónica a la realidad. Desde esta perspectiva, en su primer discurso Obama ha empezado ya a rebajar las expectativas. Es posible que la sociedad norteamericana haya tenido tiempo de descansar de los años de crispación y de división… unas cuantas horas. En su primer discurso, Obama habrá hecho saber que ha llegado a lo último en materia de post: lo post-(post-todo).
¿Será esto una forma de restaurar los valores de la modernidad, terminada la post-modernidad? ¿Dará la ocasión a los norteamericanos de intentar solucionar algunos de los grandes problemas que en estos años no han podido ser abordados, como la sanidad, la pobreza o las pensiones? (Se han tratado muchos otros, desde la enseñanza y el crimen hasta los impuestos y el terrorismo) ¿Será una simple forma de empezar a gestionar una expectativa que el nuevo presidente sabe imposible de cumplir? ¿O al revés, será una manera de descansar definitivamente de la misión que los Estados Unidos han llevado sobre sus hombros durante el siglo XX, derivada de su “excepcionalismo”, y que tantos esfuerzos y sacrificios ha requerido a los norteamericanos?
Muchas preguntas para los próximos meses.
Publicado en: Cuba Inglesa | Actualizado 25/01/2009 22:04




73 Comentarios
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73 por Scholkow (Usuario no autenticado) 27/01/2009 16:33
Así es amigo sito, gracias por su comprensión.
72 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 27/01/2009 16:28
Querido amigo Scholkow (61) todo lo que dices es profundamente cierto. El ajo ingles no les gusta a los nacionalo-patrioteros-castristas. Como tampoco les gusta cualquier ejemplo de diversidad, heterogeneidad, de espacio y tiempo común compartido en alegres y razonadas escaramuzas. Para estos castro-patrioteros lo que importa es luchar contra el enemigo. El enemigo feroz y sangriento que ven por todos lados y rincones. El enemigo que hay que destruir, exterminar, aniquilar hasta su completa y total erradicación. El otro, la otredad, la alteridad, es para el castro-patriotero un cuello en el que hay que plantar los colmillos hasta que caiga privado de su suco vital. Un desangramiento. Lo que ya dice mucho sobre esa violencia castrista implantada como método de discusión y dialogo que no es más que una eliminación total, totalitaria, del otro, considerado como un enemigo radical. No se dan cuenta, los pobres infelices, que ese enemigo que persiguen con tanta saña está dentro de ellos mismos. Lo difícil, como siempre, es sacar de su cabeza esos prejuicios, errores, estereotipos y mentiras que nos habitan. Algunos llaman a esto conocerse a si mismo… VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!
71 por joseluis sito (Usuario no autenticado) 27/01/2009 15:55
todos saben quien es el autor de las ruinas circulares y que es el gran miembro de Thamacun. Jorge Luis Borges no hace falta citarlo para que sea reconocido. Por eso no lo cito comentarista 63. Usted mismo lo reconocio.
70 por El anticomunista (Usuario no autenticado) 27/01/2009 15:06
Hay un dicho en francia que dice; el qué se excusa se acusa... A buen entendedor , las palabras sobran , y oigan, y eso que soy un imbecil, que no puedo enganar a nadie con dos dedos de frente , parese ser, que el mescomierda , oh perdon,lana, no tiene dos, ni uno, sino mierda en su frente... Oiga él cholito se chivateooooo y como agraba su caso.... El pobre agente, te van a despedir por imbecil....
69 por Mescolanza (Usuario no autenticado) 27/01/2009 14:48
Por si alguien consiguió ser engañado por este desecho. Esto fue lo que escribí: "Las labores de sabotaje NO SOLO SE LIMITAN a depositar aquí comentarios procastristas. También los hay que entran haciéndose pasar por derechistas o anticastristas, cuando en realidad lo que persiguen es desestabilizar y poner en ridículo la lucha por la libertad de Cuba. Son los casos de trolls como "El Anticomunista" y "Ataque al Blog", cuyos comentarios son tan pero tan estúpidos que ponen en entredicho la capacidad del exilio cubano, y nos hacen quedar como débiles mentales, o simplemente idiotas".
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