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Una entrevista con Zoe Valdés

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Armando de Armas le hace esta excelente entrevista a Zoe Valdés, escritora de “personalidad apasionada, herética, erótica, crítica y frontal”, que “no rehúye la polémica y asume lo políticamente incorrecto como una premisa en tanto intelectual”. Como afirma De Armas, la autora de La nada cotidiana no necesita presentación:

Textual: Una entrevista con Zoe Valdés

La nada cotidiana es la novela que la lanza a la fama y el reconocimiento internacional, fama y reconocimiento que, rara avis, hacen justicia al valor literario. Gusana, Patria, Traidor y Yocandra, sobre todo Yocandra, son personajes arquetípicos dentro de las generaciones de los hombres y mujeres nacidos y criados a partir de los finales de la década del cincuenta en Cuba. ¿Cómo se relaciona al presente Zoé Valdés con esa obra? La nada cotidiana resulta un arco tensado en una cuerda entre el dolor y el placer. ¿Cómo logró tensar, trenzar esos opuestos, y disparar la flecha en el blanco?

Sí, es cierto, antes de La nada cotidiana había escrito esa otra novela Sangre azul, que también se publicó en Francia, incluso antes que se editara en Cuba. Yo no esperaba demasiado de La nada cotidiana, más bien poco, por esas mismas razones que esgrimes, en relación a los personajes arquetípicos, y porque además es una novela catarsis, no es para nada cartesiana. No es una novela sobre un período ínfimo y preciso de la historia de Cuba como se ha dicho para deslucirla, porque han dicho que se trata de una novela sobre el período especial; no, es una novela que empieza con un flash back, y de inmediato retoma el año 1959, y sigue hasta el año 1995. Me gusta mucho la numerología, aprecio el sentido literario de la numerología en la vida: 1959-1995. La nada cotidiana es una novela catarsis, y sí, es un arco tensado entre el dolor y el deseo, o el placer, como apuntas, pero para mí es más importante el deseo.

Precisamente estoy escribiendo la novela final que sellará la serie de seis novelas sobre mujeres cubanas: La nada cotidiana, La hija del embajador, Te di la vida entera, Café Nostalgia, Querido primer novio, y esta del cierre, que todavía no daré el título, pero que es la novela con la que redondeo el círculo. No sé si lo volveré a abrir alguna vez, porque es una espiral demasiado caótica. Y en el camino del exilio intenté recobrar un orden. Estoy muy conectada con La nada cotidiana, nunca lo dejé de estar, lo que sucedió es que exploré otros temas, otros mundos, reorganicé mis lecturas, puse cosmos en mi caos, y he regresado al tema más serena.

Siempre intento escribir una novela como si tejiera un tapiz antiguo, eso se me ocurrió hace años, mientras observaba los tapices de La Dama con Unicornio, en el Museo Cluny. Me dije: algún día me gustaría escribir una novela como mismo están entretejidos esos tapices —de hecho en Café Nostalgia la referencia por capítulos es a esos tapices—, que cada hojita hilvanara con otra hojita, y que los hilos nos contaran su recorrido laberíntico. Me gustan los libros donde uno empieza perdiéndose entre el tejido de la escritura y se reencuentra entre las piernas del amante, lo mismo doblada dentro de su pañuelo, o en la palma de su mano, o encima de su espalda. Concibo la escritura como un acto lúdico y sensual, no es una pose, intento siempre homenajear al surrealismo. Y fíjate, volviendo a los tapices de la Dama con Unicornio, son seis, y mientras te escribo advierto que la serie lleva el número seis.

“¿Quién fue esa primera y constante relación de Dánae? No hay sorpresas, fue Tierra Fortuna Munda. Por quien años más tarde ella dejará a su esposo y a sus hijas para recobrar su verdadera dimensión humana”. ¿Es su novela Querido primer novio un canto al amor lésbico, tierno e inquietante a la vez, o un canto a la madre tierra, al regreso seminal desde la urbanidad catastrófica que resulta La Habana bajo el castrismo tal un ciclón que aún no cesa? Tierra Fortuna Munda tiene unas reminiscencias de nigromancia, de culto a la kiyumba, nombre de semidiosa o capitana de caldero en prenda de Palo Monte. ¿Es usted una iniciada en alguna de las ramas de las religiones afrocubanas, eso que el sabio Fernando Ortiz denominó sincretismo y que pudiera no ser más que una de las disímiles vertientes de la gran corriente gnóstica occidental concretándose, manifestándose en el Caribe?

La primera y constante relación de Dánae fue una niña, igual que ella, una adolescente. Mi novela Querido primer novio es un canto al amor lésbico, tierno, inquietante, como apuntas, y también un canto a la madre tierra. Yo deseaba hacerle un homenaje al campo cubano, a los taínos, y a la kiyumba. Soy una iniciada, mi abuela era santera, y por mi padrino estuve muy relacionada con el Palo Monte, viví esa relación maravillosa entre los cultos afrochinocubanos (africano, chino y cubano) y la poesía que se desgaja de ellos. Nunca viví nada de eso con terror, lo asumí como algo natural. Pero lo asumo más como literatura, como lo hizo Lydia Cabrera, que como concepto exclusivamente religioso. A mi juicio la mayor narradora cubana se llama Lydia Cabrera. Querido primer novio es un homenaje a la obra de esta gran mujer, gran antropóloga e intelectual. A mí me interesan mucho los cultos de la tierra, la Diosa Blanca, la fertilidad, creo que esa relación fantástica, en el sentido mismo de la palabra, entre la tierra, el río, el mar, constituye el origen de nuestra riqueza artística, cultural, y que aún estamos muy absorbidos por la ciudad, por el asfalto. Yo soy muy de asfalto, sumamente urbana, pero mi cuerpo necesita de un buen revolcón en la tierra para poder escribir, en el sentido metafórico y en el literal.

Hábleme del libro La ficción Fidel, de cómo lo concibió y de las dificultades que le ha acarreado publicar ese texto. ¿Por qué cree que ha molestado tanto?

La ficción Fidel es un libro que ha venido escribiéndose desde hace años, porque no sólo en él reuní un conjunto de artículos que fui publicando aquí y allá, en el periódico El Mundo, en El Nuevo Herald, entre otros medios de prensa. También hay conferencias, o sencillamente existía el germen de otro libro muy personal, ficción pura, cuyo propósito era contar los sueños que los escritores cubanos han tenido con Castro, o sea, perdón, más bien las pesadillas. Y de este modo decidí reunirlo todo, pesadillas, artículos, conferencias, y principalmente, cotejar la historia tal como la he vivido, contada a mi manera. No me interesa la historia como no sea para escribir ficción. Lo explico en el prólogo. Yo fui un testigo bastante huidizo. Yo huía de la peste, en todos los sentidos, pienso que eso me libró de comprometerme con la basura. Mi modelo es Camus, Albert Camus, no Sartre. Las dificultades de este libro no han sido numerosas, pero sí profundas. Todas tienen que ver con la visión de algunos sobre mi supuesta intención de desprestigiar a una figura que para ellos supone el nec plus ultra de lo grandioso.

Yo no creo en sacralizaciones, mucho menos en el culto a la personalidad. Siempre he sido más bien sacrílega, hereje. Y te confieso que serlo, en contra de un dictador que ha durado cincuenta años en el poder oprimiendo a nuestro país, ha sido de un placer telúrico. Nunca me sentí mejor que cuando tecleaba afiebradamente ese libro en mi cabeza. Lo que importaba en aquel momento era narrar literariamente, y no pasar cuentas de manera científica, y en toda regla de pulcritud. La literatura es subversiva o no lo es. Tú lo sabes, la practicas con tu obra. Escribiste un texto maravilloso sobre mi amigo Fernando Arrabal. Un día, jugando con Arrabal, porque con él siempre se juega, no se habla, se juega, me comentó que uno de los momentos más orgiásticos de su vida fue cuando escribió su Carta abierta a Fidel Castro, antes le había dirigido una al General Franco. Es cierto, hay una especie de orgía entre los sentidos, entre lo prohibido y lo oculto, entre lo que se puede y lo permitido, en el momento en que escribes en contra del odio, de la muerte, en contra de los dictadores, y más cuando ese dictador es de izquierdas, innovación a la cubana.

O sea que las dificultades vinieron después de publicado el libro, en cuanto supe que esas dificultades empezaban me alegré, porque me dije, no pasará inadvertido, les molestará. Una vez más conseguí hincar con la palabra ahí donde les duele. Se supone que es nuestro cometido, ¿no?

He leído que trabaja en una novela sobre la vida del ex gobernante, y general cubano, Fulgencio Batista y Zaldívar. ¿Cómo marcha ese trabajo? ¿Qué la motivó a escribir acerca de Batista? Alguna vez le oí decir que escribiría una novela basada en la vida del prócer independentista Carlos Manuel de Céspedes. ¿Abandonó ese proyecto o simplemente lo demora? ¿Qué tal una novela sobre José Julián Martí Pérez?

Trabajo en tres novelas, en la sexta de la serie de mujeres cubanas, de la que te hablé en mi primera respuesta a esta entrevista; también trabajo en la de Fulgencio Batista y Zaldívar, y en una tercera que constituye la segunda de una trilogía en la que ya involucré a Remedios Varo, en La cazadora de astros. Esta segunda será sobre otra mujer del surrealismo. Y la tercera sobre una cubana del surrealismo. Pero esa cuarta está sólo en el pensamiento.

Escribo mucho porque tengo miedo de quedarme muenga de una mano, o paralítica, o perder la memoria, que ya me sucedió en una ocasión, y porque tengo ganas de hacerlo. No se puede escribir sin ganas. Es algo muy relacionado con el sexo, sin ganas no se puede, sin amor cuesta trabajo. Mis modelos son muchas y muchos. Pero siento una fragilidad muy grande cuando pienso en Jean Rhys, tengo mucho en común con ella, o tal vez viva en un momento donde deseo aferrarme a ella, a su obra. Tuve un tiempo en el que viví muy agarrada a Baudelaire, otro a Proust, otro a Yourcenar, a Anaïs Nin, otro correspondía más bien a François Rabelais, o a Gustav Flaubert. De todos soy deudora. De Fernando Pessoa, de Octavio Paz, de Sándor Márai...

De Fulgencio Batista sencillamente me motivó su infancia. Stefan Zweig, que es otro de mis idolatrados, trató como nadie la infancia en las biografías que escribió. Y luego, me hechizaron en ese orden: la transformación del personaje, sus años brillantes, los menos, hasta el final. Pero no se trata de una biografía, es una novela pura, donde la dificultad que enfrento es que casi todo está dicho, escrito, incluso por él mismo, y lo peor: todo el mundo posee una opinión sobre el personaje, y con frecuencia, errada.

Carlos Manuel de Céspedes, pues, mira, trabajé en sus dos diarios de campaña, los dos últimos, hasta su muerte. Es una figura fascinante. Pero en cuanto a la novela, aparté la idea, de todos modos, Raúl Chao ya escribió una novela insólita, magnífica, sobre Céspedes, se titula Contramaestre, y se puede encontrar en la librería Universal.

En la novela que estoy escribiendo, casi terminada, hay una aparición muy teatral de José Martí, no sé si los lectores la apreciarán, porque como aparición es sumamente atrevida. De Martí siempre me gustó esa manera tan ardua, apasionada y urgente que tenía de escribir. Y su poesía amorosa, erótica, y aquel poema homosexual de Martí, titulado Alfredo, que han querido tanto esconder. Yo soy muy martiana, me considero una mujer de Martí, tal como las describió Gonzalo de Quesada y Miranda, en Mujeres de Martí. Entre la elocuencia y el delirio, que se pueden expresar de disímiles maneras.

¿Cómo es su vida en París? ¿Cómo es la relación con su hija Luna? ¿Quién se ocupa en el hogar de los tediosos menesteres de llevar las cuentas, o cambiar un bombillo que se fundió, Zoé Valdés o su esposo Ricardo Vega?

Mi vida es muy sencilla en París, la mayor parte del tiempo trabajo, hago periodismo, imparto cursos, ahora formaré parte de un proyecto cultural que me interesa mucho. Luna y yo somos madre e hija, e intento ser amiga, creo que lo conseguimos. Pero vigilo el más mínimo detalle de ella, la escuela, las salidas, soy una madre cubana, ya sabes. No tan impertinente, tampoco tan permisiva. Los tediosos asuntos de las cuentas, bueno, tenemos un contable. Pero de los papeles se ocupa Ricardo, y de cambiar los bombillos los dos. Yo con más frecuencia, porque soy muy ferretera, y estoy en el detalle de la lámpara que se fundió, etcétera. Yo de niña siempre andaba en una chivichana, o con una carriola de madera, o me tiraba de las lomas de la Habana Vieja sentada en un patín. Siempre fui muy marimacha, de grande me gusta mecaniquear, pero no he sido dotada lo suficiente, y la mayoría de las veces provoco accidentes nefastos.



53 Comentarios



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53 by Hugo Rodriguez (Usuario no autenticado) 13/06/2011 2:45

Esta Zoe es un personaje de muy baja estofa, que viene del fondo de una letrina. En su juventud fue jinetera, prostituta, alcahuete, colchonera… Su pasado en Cuba no fue nada heroico. Todo lo contrario. Se prostituía y vendía favores sexuales, primero por la calle, cuando apenas una adolescente, y después para los elementos corrompidos de la élite castrista…. Para la decadencia dentro de tal sistema (Alfredo Guevara entre ellos)… Y es así como Zoé sube… Y vive una vida, en la Cuba comunista, con privilegios que no tenía el ciudadano de a pie. Colaboró con el castrismo, hay que estar bien claros en esto. Entraba y salía de Cuba cuando casi nadie podía hacerlo. Fue funcionara y “diplomática” y cómplice de tal sistema. Su pasado es bien sucio y bochornoso. Siendo “lo que ella es” (esa cosa tan lamentable como miserable ser humano, sus “credenciales” son bien nefastas) y con un cierto talento “literario” (o, por lo menos, para el escándalo y la publicidad), sale de Cuba (ya durante el Período Especial, cuando el buque del castrismo ya se iba a pique, por puro oportunismo y no por razones morales, que moral ella no ha tenido nunca, ninguna moral de ningún tipo) y se hace de un nombre vendiendo pornografía y novelas escandalosas en Europa… Contando la vida asquerosa que ella misma había siempre hecho… Y éste es el producto que ella vende (material de letrina, Zoé es una pudrición)… Porque Zoé, para definirla de algún modo es una jinetera al millón por ciento… Jinetera, pornógrafa, éste es su oficio… Y ésta es su sicología y su idiosincrasia. Y es el tipo de “talento” que ella tiene (lo que tiene para ofrecer)… Zoé es un ser “alucinado” y amoral y que ve el sexo en todas partes… Y ahora que ya está mayor (y que ya no puede ejercer su oficio, aparte de que ella nunca fue una belleza, pero ahora es cosa muy ridícula) se ha convertido en una comilona compulsiva (lo que antes hacía con el sexo) que se va reventar comiendo… En realidad, ella se ve muy, muy ridícula (la mayor parte de tiempo, es una caricatura, es un espectáculo grotesco, muy risible)… Come una puerca y todavía lo sexualiza todo en su mente (y lo expresa abiertamente cuando habla o escribe, su exhibicionismo es constante)… Siempre está hablando de sexo… Todo es “sexual” para ella… Y ni se da cuenta del ridículo (que ocurre con demasiada frecuencia)… Pero, en fin, que esto es lo que ella es, todo lo que ella siempre ha sido (en su grosera insuficiencia)… Y quizás no podemos tomarle a mal el que se gane la vida a su manera, con su tradicional oficio y en su cloaca… Porque, en última instancia, a quién le importa, a nadie debería importarle (es cosa de libertad individual)… El cómo cada cual vive su vida (con su conciencia sucia, que la de Zoé es bien sucia, pero mejor ni hablar de eso)… Pero el problema viene con que Zoé se ha metido en la política... Y ahora se las da “de pura y virtuosa”… Y tiene (ha desarrollado) un ego descomunal, y modales tiránicos… Quiere dictarle a otros cómo vivir, actuar y pensar… Zoé (aparentemente) tiene la fantasía de que ella será la próxima presidente de Cuba. Y Zoé es tiránica… Y odia a Yoani Sánchez porque ve en ella a una rival… Y éste es el origen de la situación que ahora observamos…

52 by Rosita Mesa (Usuario no autenticado) 12/05/2011 18:40

Cuando Zoé era jovencita y más delgadita era una jinetera que proveía trucos sexuales para personajes de la alta dirigencia comunista cubana, Alfredo Guevara entre ellos. Después Zoé cambió de bando, de forma abrupta, se cambió al exilio y se ha dedicado a denigrar en sus escritos a Alfredo Guevara, su antiguo protector y benefactor, porque este es homosexual. Suena como un truquito. Azotar al viejito Alfredo, con quien ella antes hacía feliz pareja, fácil víctima. La verdad es que Zoé tiene lazos históricos con toda aquella mafia. Y los que trabajan con la mafia compran y venden favores, sin ningún escrúpulo, y deben favores que hay que pagar, y todo es muy tenebroso. Son muchos misterios. Zoé tiene un pasado muy sucio y las manos muy sucias. Y no sabemos cuáles son aún sus conexiones con Alfredo Guevara y con Raúl y Mariela Castro. Y todos ellos juegan con el tema de los homosexuales porque está de moda ahora. ¿Raúl Castro es homosexual? Zoé era una jinetera y una colchonera que “organizaba cuadros” y vendía trucos para los homosexuales del gobierno de Cuba. ¿Quién era homosexual allí y quién no lo era? ¿A quien le importa si son todos homosexuales? Ése no es el verdadero tema. El tema es libertad de Cuba y cómo conseguirla. Pero Zoe ha venido con otra misión. La de confundir y de crear discordias y divisiones en el exilio. Esa gorda es diabólica. Trata de desacreditar a los que luchan por la libertad dentro de Cuba, que son los verdaderos héroes. Y pretende que ella, Zoé, es la heroína. ¿Alguien la cree? Esa gorda pornógrafa y exhibicionista, que se gana la vida vendiendo obscenidades, desde la comodidad del exilio, pretende dictarle a la heroica resistencia dentro de Cuba cómo ellos deben hacer las cosas. Y los censura desde aquí. ¿No les suena ridículo? Yo les ruego que se hagan esta pregunta: ¿Quién es verdaderamente Zoé? ¿Cuáles son sus verdaderos méritos? Si es que tiene alguno, aparte de amoralidad, su exhibicionismo y sus obscenidades. ¿Y cuál es verdadera agenda?

51 by Luis Sotomayor (Usuario no autenticado) 12/05/2011 18:37

Desde la libertad del exilio habla basura cualquiera. Por que Zoe no vuelve a Cuba y hace la resistencia desde adentro como lo hace Yoani? Y se expone a la represion y a los golpes, en vez de estar aqui engordando como una puerca.

50 by El anticomunista (Usuario no autenticado) 04/02/2009 10:15

Si imbecil Jumbo y estare , vallan a manipular a las putas de sus madres , y la Valdez tambien , que muchos poemitas que le hizo al dictador y la la cochina revoluvion, que ahora se quiere olvidar y eso hasta 1996, mas omenos por si mi memoria me falla , me acuerdo bien que cuado , su marido Ricardo presento su malisima pelicula, en la casa de las americas, cuando Masetti hablo le grito , aqui no se viene hablar de politica, yo no soy politica, y eso lo vieron y oyeron muchas personas, porqué no lo dicen , y lo hablan a escondidas, si,si fue el dia que presonto el "Tequiero y te llevo al cine " buena mierda eso...

49 by Jumbo (Usuario no autenticado) 03/02/2009 14:01

Carajo, esta yegua anticulonista por aqui de nuevo...


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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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