Valdés Zamora: Kundera y ciertos seres insoportables
Armando Añel | 24/10/2008 19:52
Tags: Cultura
un artículo de Armando Valdés Zamora
Milan Kundera no necesita presentación. Es uno de esos escritores que se conocen hasta sin habérseles leído. Un gran mérito ése, pienso, cuando se sabe que Milan desde hace años rechaza toda aparición en público y toda entrevista. Todo lo contrario a lo que caracteriza a los escritores ligths de nuestra época, adeptos a cuanta pirueta pública ayude a aumentar las ventas de los libros y permita olvidar el muchas veces pésimo contenido de los mismos.
Kundera vive en París desde el año setenta y cinco, cuando saliera huyéndole al comunismo entonces checo y eslovaco. Sin embargo, sus relaciones son conflictivas, tanto con los franceses que lo acogieron como con los checos que no pueden deshacerse de él.
Las razones de estos encontronazos, por supuesto, son diferentes. Los franceses no le perdonan que escriba en francés, lo cual a su vez molesta a los checos, quienes lo ponen en el mismo nivel de rechazo que a Kafka, que, como todos saben, escribió en alemán.
Pero hay más, por supuesto. Por ejemplo, Kundera publicó su novela La ignorancia en otros idiomas antes que en francés, la lengua en la cual fue escrita. La novela sólo se publicó en Francia años después de editada en español. Los checos tampoco aceptan que este compatriota polémico haya triunfado por su genio y por encarnar el intelectual disidente de Europa del Este, exilado en París, además, al mismo tiempo que ellos soportaban adentro las dosis nada leves de precariedad y represión propias de todo régimen totalitario.
Hace tiempo, de una manera u otra circulan rumores –sobre todo venidos de Praga- que aluden a una supuesta colaboración del joven Kundera con la policía política comunista.
Todos conocen ahora el escándalo de hace unos días: medios de prensa citaron la información de Respekt, un semanario checo, donde se reproduce un supuesto documento de 1950 de la policía en el que figura el nombre del autor de La insoportable levedad del ser como el del delator de Miroslav Dvorácek, desertor del servicio militar e hipotético agente de occidente.
Parece ser que el novio de la amiga que hospedara a Dvorácek, un tal Miroslav Dlask, antes de morir le dijo a la chica, convertida en su mujer, que él había revelado a Kundera el paso de Dvorácek por el cuarto de estudiante de su entonces novia. Del tiro Dvorácek fue condenado a veintidos años de trabajos forzados, de los cuales cumpliría catorce.
La difusión de la noticia fue instantánea y universal, como corresponde, me digo, a una información relacionada con alguien de tanta notariedad como Kundera. Rápida fue también la negación del escritor.
Se supo en pocas horas que el tal Dvoráck tiene ahora ochenta y tres años y vive en Suecia. Su enfermedad –y el tiempo, supongo yo- no lo motivaron a echarle leña al fuego, como sí hizo su mujer. “Nunca confiamos en él”, dijo esta mujer famosa gracias al sufrimiento del marido, e inquisidora de unas horas de Milan.
Las especulaciones, acusaciones y defensas se sucedieron en poco tiempo. Y casi nadie reparó en otra información llegada poco después. Yo la leí el 17 de octubre en El Figaro, el más importante períodico conservador francés.
Según cuenta el historiador checo Zdenek Pesat, fue el propio Miroslav Dlask quien denunciara a Dvorácek. La fuente no puede ser más fidedigna: se lo contó a él mismo.
Extrañamente, el documento que inculpa a Kundera no está firmado por éste ni por nadie, como señala Mónica Zgustova en su artículo Kundera y sus inquisidores, publicado en El País. En este caso, o fue el propio Dlask quien hizo la denuncia en nombre de Kundera, o el documento es una superchería que dejaría mal parado al llamado Instituto para el Estudio de los Totalitarismos, el origen de las revelaciones.
Casi veinte años después de la caída del comunismo ya no son secretos los métodos con que se fabricaban testimonios y pruebas contra los disidentes. Esto, más la fragilidad del miedo de la que no escapa ningún ser humano en tales circunstancias de vigilias y denuncias, son los argumentos más sólidos de quienes defienden al escritor.
Siempre he pensado que los pueblos se equivocan al proclamar a sus ídolos literarios. Es decir, que dichas proclamaciones no coinciden con las canonizaciones que se hacen desde el exterior, a mi modo de ver más objetivas.
Ejemplos de lo anterior sobran. Los argentinos durante años negaron la grandeza de Borges. Muchos mexicanos condenaban a Octavio Paz y no le perdonan a Carlos Fuentes la frase de tener que vivir fuera de México de tiempo en tiempo por higiene mental. Sin hablar de las relaciones de los peruanos con Vargas Llosa o la de los propios franceses con Marcel Proust: “Eso es Proust”, acostumbran a decir, de manera despectiva, cuando las frases son extensas o se regodean en una descripción memorística. No hablo de las relaciones de los cubanos con sus escritores, tema complejo y polémico. Baste recordar las ronchas provocadas hace apenas unos años por el ensayo Oye mi son: el canon cubano, del académico cubano-americano Roberto González Echevarría, quien se ocupaba de enumerar y calificar una lista de los escritores cubanos fundamentales del siglo XX.
Y hace unos meses mi alegría fue inmensa al descubrir esa idea de los ídolos locales errados en El telón, el último libro de ensayos publicado por Kundera. El escritor franco-checo lo explica de dos maneras. Primero, por ejemplos de escritores reconocidos por críticos extranjeros: Rabelais por el ruso Bakhtine, Dostoïevski por el francés André Gide, Ibsen por el irlandés Shaw, James Joyce por el austríaco Hermann Bosch, y así sucesivamente.
Pero Kundera también se refiere al provincianismo, la incapacidad (o el rechazo) de insertar su propia cultura en un gran contexto. El provincianismo de las pequeñas naciones, dice, se explica por el interés de éstas de preservar sus ídolos del gran contexto mundial, de retenerlos en casa. Sobrepasar los límites de casa es visto como algo pretencioso, despreciable con respecto a los orígenes. Lo mismo, me repito, que anima cierta aversión crónica de los checos hacia Kundera.
Yo, que leía a Kundera como terapia sensible e inteligente en Cuba a través de urgentes préstamos de amigos, y encontré después en París en nuevas relecturas de sus libros la respuesta a muchos comportamientos humanos en mis discusiones con los franceses, quiero que Kundera sea inocente. Que no tenga nada que ver con esa delación dudosa. Es más, transformo en hipótesis ese deseo, y me digo que en este asunto él es la víctima de un coctel nocivo de envidia nacional provinciana por sus méritos en lo que Goethe llamara la literatura mundial o Weltliteratur, y de cierta impotencia de quienes, aun reconociéndolo, no le perdonan ser auténtico y crítico en temas y comportamientos que no coinciden con la disciplina bufonesca que debe respetar casi todo escritor conocido que quiera ser vendido como tal en nuestros días.
Publicado en: Cuba Inglesa | Actualizado 25/10/2008 7:01





25 Comentarios
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25 por Fan Fan (Usuario no autenticado) 26/10/2008 18:23
Abel Prieto, yegua
24 por TIROFIJO MALANGA (Usuario no autenticado) 26/10/2008 2:04
http://tirofijomalanga.blogspot.com/2008/10/va-cabizbaja-va-cavilando.html
23 por ABEL PRIETO (Usuario no autenticado) 26/10/2008 0:04
Eliades, yo diría que eso tiene mucho que ver con todo el trabajo que se ha hecho desde la derecha para dañar la función crítica del intelectual. Si te fijas, hoy casi todos los circuitos de legitimación intelectual están en manos de la reacción. Se ha empleado mucho dinero para que los intelectuales abandonen su posición crítica frente al sistema. Yo pienso que muchos se han ido contaminando de esos códigos y algunos, incluso, han sido honestamente confundidos por las campañas de difamación contra Cuba. Pero otros sencillamente han dejado de ser lo que eran y se han acomodado. En este sentido, la Revolución Cubana les recuerda lo que fueron en su juventud y lo que han dejado de ser. Por eso la causa de Cuba les molesta especialmente, porque se les aparece como una especie de fantasma que les hace avergonzarse y les dice que finalmente claudicaron.
22 por Eliades Acosta (Usuario no autenticado) 25/10/2008 19:58
Este sr. Abeli no tiene ni idea de lo que dice. No hace falta que le contestes, Abel. El tema de prohibir libros es tan antiguo como la humanidad, desde que surgieron los libros, por supuesto. Es polémico y tiene muchos matices. Fidel lo explicó en la Feria del Libro de 1998. Cuando le preguntaron si en Cuba había libros prohibidos, dijo: No, lo que falta es dinero para comprarlos. Quienes nos acusan no se preguntan si un país que está sobreviviendo puede dedicar recursos –con el alto precio que tienen los libros hoy en día- para garantizar libros para todos. El tema pasa por un asunto económico. Por las prioridades. A la hora de poner en una balanza un libro de Dan Brown, frente a los manuales escolares para que los muchachos aprendan a leer, la elección es obvia. O a la hora de poner las medicinas contra el cáncer frente al último best seller publicado… También está el tema del bloqueo y las dificultades para encontrar libros. El gran mercado del libro está en EEUU, incluso el del libro hispano.
21 por ABELl DE VERDAD (Usuario no autenticado) 25/10/2008 19:29
Invito al idiota de Abel Prieto a buscar en la Biblioteca Nacional de Cuba, revista y periodicos de antes del gran ciclon(el verdadero del 1959,no estos que tratan de usar como cortina de humo y que siempre han ocurrido en paises tropicales como Cuba),literatura occidental de todo tipo de orientacion, literatura cubana de todo tipo de orietacion hecha en Cuba y fuera de Cuba,por cubanos de adentro y afuera, literatura que no este llena de ideologia y censura, limitada y estrangulada, pobre de espiritu por no ser libre y verdadera, que busque todo lo que escribio Marti acerca del Socialismo y el Comunismo, acerca de su real vision de la sociedad americana de su tiempo y su admiracion por la emergente gran nacion americana, que busque articulos de los disidentes cubanos que son humillados y anulados, que busque la Declaracion de los Derechos Humanos, que pida datos precisos, libremente..,etc ,etc,ect, que pregunte por literatura que denuncia el enorme atropello a las mas minimas libertades de un ser humano cometidas en Cuba, que hablen como han convertido en sonambulos,papagayos y marionetas a todo un pueblo sin el mas minimo futuro en su tierra, un pueblo que busca libertad en otras cuando su bochornoso gobierno dictatorial quiere hacer ver al resto del mundo"QUE ES CULPA DEL IMPERIALISMO",HASTA CUANDO!!!!.....SEGURAMNETE QUE POR LLAMARSE ABEL PRIETO Y CON LA AUTORIZACION DEL AMO Y SENOR, TENDRA ACCESO A ALGUNA DE ESTA LITERATURA....PERO SI ES UN CUBANO DE A PIE.....SE LA NEGARIAN O IRIA PRESO...O SENALADO Y HUMILLADO POR EL RESTO DE SU VIDA.....TAN DISTINTO A LOS ESTADOS UNIDOS Y EL MUNDO LIBRE ...LLENO DE DEBATE PUBLICO,LIBRE OPINION,ASOCIACION,PRENSA,JUECES Y JURADOS IMPARCIALES,SEPARADOS DEL GOBIERNO FEDERAL,CON PODERES SEPARADOS COMPLETAMENTE, SIN INTROMISIONES DE NINGUN TIPO,....LOS CAMBIOS EN CUBA TENDRAN QUE LLEGAR PORQUE LA NACION CUBANA YA NI SIQUIERA SE PUEDE DECIR QUE VIVE...AGONIZA...A LA GENTE LA HAN ASFIXIADO Y MUTILADO EN LO MAS GRANDE QUE TIENE UN SER HUMANO..SU ALMA...EL CUBANO YA NO ES LO QUE FUE...ES UN PERFECTO SIMULADOR CUYO UNICO FIN ES O IRSE DEL PAIS Y EMPEZAR UNA NUEVA VIDA, IRSE Y FINGUIR QUE NO PASO, IRSE Y COQUETEAR CON EL SISTEMA FINGUIENDO QUE NO PASO NADA, RESIGNARSE A ENVEGECER Y MORIR SIN ASPIRAR Y SONAR O...... SUICIDARSE EN CUBA....PORQUE CUBA,MI AMADA PATRIA..SI..TAN MIA COMO TUYA!!!!!... ES ESO... UN SUICIDIO COLECTIVO....ORQUESTADO POR UN GRUPO DE FANATICOS QUE LLEVARON AL PAIS ENTERO AL ABISMO ECONOMICO, CULTURAL Y MORAL. A CUBA LA HAN MATADO SENORES, EL PAIS MAS ALEGRE DEL MUNDO HOY ES UNA VERGUENZA.
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