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Tres preguntas sobre Obama (III)

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Con esta entrega cerramos temporalmente la serie Tres preguntas sobre Obama. En las próximas semanas, en paralelo a los estirones de la carrera hacia la Casa Blanca, la retomaremos en su actual formato o introduciremos propuestas similares.

Entretanto, el nuevo libro contra la candidatura de Barack Obama, The Obama Nation, está dando de qué hablar. Según la agencia EFE, debutó el domingo en el primer puesto de las obras más vendidas del diario The New York Times.

Dice EFE que The Obama Nation, “cuya pronunciación en inglés es similar a la de la palabra abominación, es obra de Jerome Corsi, quien sugiere que Obama es un musulmán encubierto, un radical que esconde bajo su plácida fachada un gran resentimiento.

“El polémico escritor conservador saltó a la fama en 2004 como coautor de Unfit for Command ( No apto para asumir el mando), que salió a la venta en las elecciones de ese año y en el que se atacaba el historial militar del entonces candidato demócrata John Kerry.

“El libro inició una larga y devastadora campaña contra Kerry, quien finalmente perdió la contienda electoral contra el actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush.

“Corsi y sus seguidores lograron minar a Kerry en 2004 y el autor, que dice que colaborará en campañas negativas contra Obama, confiesa abiertamente perseguir resultados similares este año”.

Tres preguntas: Respuestas del escritor y periodista Armando de Armas

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Cualquier pronóstico que se haga a estas alturas del juego sobre quién será el ganador me parece apresurado. Tendría más de deseo de manifestación de una realidad que de realidad misma, más de entusiasmo ideológico que de seriedad analítica. La verdad es que puntaje más puntaje menos lo que se observa es un empate, y de aquí a noviembre puede pasar cualquier cosa.

Luego, lo interesante aquí no es el 50% de apoyo que tendría Obama dado que es joven y tiene carisma, promete bajar el nivel de los mares, salvar el planeta y sacar las tropas de Irak, sino el otro 50% de McCain, que es viejo y no tiene carisma y dice mantendrá las tropas en Irak por cien años si fuera necesario, no promete nada grandioso y viene de ocho años de lógico desgaste del Partido Republicano en el poder, con problemas económicos y altos precios de la gasolina.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

Lo único bueno que podría hacer un presidente norteamericano por Cuba es invadirla como en 1898, pero Obama ni ningún otro hará eso. Entonces, creo, lo único responsable que nos queda es apoyar las políticas estadounidenses que mantengan las sanciones impuestas a esa dictadura y, de ser posible, que las endurezcan aún más. Esas sanciones son la única arma real con que contamos los cubanos libres, un arma que por otro lado no es cubana, pero que se mantiene gracias a los cubanos, para presionar y eventualmente llegar a una mesa de negociaciones con esos reformistas que tanto anuncian y que no aparecen por ningún lado. Todo eso después que se liberen los presos y se den reales muestras de cambio.

¿Es Obama un revolucionario?

No, es un demagogo consumado. Lo cual viene a ser, casi, como un revolucionario.

Tres preguntas: Respuestas del editor y escritor Jorge Salcedo

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

No sé si Obama consiga imponerse, pero es un contendiente formidable.

Si usted quiere la "aprobación del mundo", votará por Obama. Si usted quiere elegir al primer presidente negro de los Estados Unidos, votará por Obama. Si usted quiere "hacer historia", votará por Obama. Hay una gran recompensa psicológica inmediata en votar por Obama. Y Obama es joven, elocuente, carismático, mucho más carismático que su rival.

El resultado va a depender de la madurez del electorado americano. Si se atiende preferentemente a las promesas, el aura, la proyección pública, la imagen, el entusiasmo, el simbolismo, la energía de los candidatos, Obama gana. Si se atiende al récord, el carácter y las propuestas específicas de los candidatos, se impondrá McCain.

Si el debate se mantiene en el plano de las generalidades (el descenso del crecimiento económico, la impopularidad de la guerra en Irak…), Obama triunfa, porque en materia de generalidades basta con la elocuencia.

Si se debaten los problemas específicos que afectan la economía americana (las políticas energéticas de este país, por ejemplo, y el papel de los demócratas en esas políticas), el estado actual de la guerra en Irak, que ha sido un hueco negro para los terroristas de todos los países que acudieron a luchar allí, McCain tiene mejores posibilidades.

La inmunidad a la elocuencia es un deber ciudadano.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

La hipotética administración Obama, como las anteriores administraciones demócratas, tenderá a "normalizar" relaciones con Cuba. Es algo que Carter y Clinton hicieron en alguna medida.

Conozco los argumentos de quienes afirman que presionar al régimen es contraproducente, que la distensión es la mejor estrategia para salir del estancamiento, para que las cosas se muevan en Cuba. Bueno, a mí no me interesa que las cosas se muevan en Cuba. No creo que tenga sentido remover la podredumbre o embarcarla hacia el futuro. Entre la Cuba actual y una sociedad democrática no hay ningún puente posible. Hasta que no muera del todo la actual sociedad cubana, no habrá democracia en Cuba.

Detrás de la normalización no hay ninguna estrategia sutil para encaminar a Cuba hacia una democracia que ni siquiera se estima mucho en el propio país, sino la admiración mal disimulada de las "políticas sociales" de la revolución. "Educación y salud para todos", "deporte para todos"… Redistribución, en fin. Algo que en papel (sobre todo papel periódico) es una maravilla, pero que en realidad corrompe por completo la fábrica social. Ese espejismo moviliza a un amplio segmento del electorado demócrata.

¿Es Obama un revolucionario?

El slogan más usado por su campaña electoral ha sido "Cambio". Así, con mayúsculas. Ésa ha sido la definición de su persona política. No creo que los cambios vayan a ser muy radicales, pero si intentaran serlo, estarían a tono con las promesas de campaña.

Radicales o no, quienes hayan seguido a Obama saben bien en qué dirección se realizarán esos cambios. La hipotética administración Obama será socialdemócrata. La socialdemocracia tiene mucho atractivo para algunos europeos y casi todos los latinoamericanos, incluidos los cubanos. Si no funciona en nuestros países, venimos para Estados Unidos y la intentamos aquí. Estoy seguro de que la mayoría de los latinoamericanos votarán por Obama. En términos generales, somos una influencia nefasta en este país.

Si usted vota por Obama, usted vota por el Cambio. No pretenda luego que no lo sabía, que lo engañaron o que no pudo preverlo.



Tres preguntas sobre Obama (II)

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Con los candidatos a la Casa Blanca calentando motores para las convenciones partidistas de los próximos días, la agencia EFE publica un dato interesante: “El aspirante presidencial demócrata Barack Obama ha recibido casi seis veces más donaciones que su rival republicano, John McCain, de las tropas estadounidenses en el extranjero.

“El Centro para Políticas Responsables, un centro independiente que analiza las contribuciones electorales, indicó que aun el ex aspirante republicano Ron Paul, que se opone a la guerra en Irak, recibió donaciones cuatro veces mayores que McCain”. Según el informe, aunque la tendencia histórica revela que los militares suelen apoyar al Partido Republicano, éstos estarían favoreciendo a Obama por un margen de 55,000 dólares. En cualquier caso, los interesados pueden acceder a la página del Centro (en inglés) aquí: http://www.opensecrets.org/

Mientras, en Cuba Inglesa seguimos con la serie de tres preguntas que comenzamos el pasado miércoles. Esta vez, agradecemos la colaboración de Enrique del Risco y Marco Antonio Ramos. Que la disfruten.

Tres preguntas: Respuestas del escritor Enrique del Risco

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Debo empezar declarando que no soy obamista. Sigo el fenómeno Obama con bastantes reservas pero, tal y como veo las cosas ahora, creo que si Obama no comete algún error mayúsculo ganará sin problemas en noviembre. McCain no parece sino estar a la defensiva, como Hillary hace unos meses, más preocupado en atacar el discurso del contrario que en exponer su propio discurso. Eso sin contar el desgaste que parece estarle pasando factura.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

La ingenuidad. Es el mayor peligro y quizás la mayor virtud que pueda ofrecer Obama respecto a la política cubana. Peligrosa puede resultar la creencia de que su buena disposición resulte suficiente para tratar con un gobierno enfrascado únicamente en ganar tiempo, y que crea ver avances en lo que no sería más que juego táctico del gobierno cubano. Positivo porque esa misma disposición en introducir algunos cambios podría desatascar un tema que hace mucho tiempo está estancado y dejar sin respuestas a su contraparte cubana.

Hace ya mucho tiempo que los Estados Unidos deberían tomar iniciativas propias en su relación con Cuba y no limitarse a responder provocaciones abiertas, y creo que este es un buen momento para lo primero, esté quien esté en la presidencia.

¿Es Obama un revolucionario?

No lo creo. O digámoslo más claro: prefiero no creerlo, pero incluso eso no me tranquiliza. Obama contiene dos posibilidades reales, dos modelos de presidencia demócrata: la iluminada y la pragmática. O traducidas a ejemplos concretos: Carter y Clinton.

Si predomina el iluminado y modela la realidad de acuerdo a su propia visión –como Carter o Bush Jr. hicieron en su momento-, creo que será más desastroso que si fuera un revolucionario. Si mira la realidad tal y como es y lidia con ella en consecuencia, será algo que agradeceremos a la larga. De todas maneras todavía no sabemos quién es Obama, y posiblemente ni él mismo lo sepa. Quedará esperar a ver qué resulta al fin y al cabo.

Tres preguntas: Respuestas del historiador Marco Antonio Ramos

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Creo que lo más probable es que gane el senador Barack Obama. Kerry obtuvo 252 votos electorales a pesar de no tener los recursos de Bush, y la economía estaba en mejor estado. Hombre capaz, héroe de la guerra, Kerry no tenía carisma. A los presidentes generalmente se les reelige. Pero Kerry, simplemente ganando Ohio, hubiera tenido 272 votos electorales (dos más de los necesarios).

Ahora la situación económica de Ohio favorece a los demócratas. Iowa y New México, perdidos en el 2004 por los demócratas, con 7 y 5 votos electorales respectivamente, irán para Obama sin que nadie lo dude. Y puede competir en otros estados perdidos en el 2004, como Virginia. Si Evan Bayh es su compañero de boleta a la vicepresidencia puede competir en Indiana, pues el senador Bayh es el político más popular en la historia contemporánea de ese estado.

Un problema de McCain es que no podrá contar con las altas cifras de Bush entre la llamada derecha religiosa. El voto racial perjudicaría a Obama, pero lo puede compensar con una mayor votación de jóvenes y de afroamericanos. Y tampoco McCain repetirá el alto porcentaje de voto hispano que disfrutó Bush. Pero todo puede pasar, no descarto a McCain y habrá que esperar a las dos convenciones -primero- y a los debates presidenciales -después- para tener una idea más precisa de esa situación. Esperemos pues.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

En cuanto a Cuba, la victoria del uno o del otro, quizás y parafraseando a Narciso López (si es que en realidad el ilustre venezolano lo dijo antes de morir), “no cambiará los destinos de Cuba”. Pero la imagen estadounidense mejoraría con Obama, sobre todo entre la mayoría afrocubana. Pero eso sería al principio, uno nunca sabe lo que sucederá después. Un sector atacará su intención de flexibilizar viajes y remesas, mayormente en el exilio histórico, pero otros le darán la bienvenida, sobre todo en territorio cubano.

En cuanto a eso de “línea dura” no lo he creído nunca, tengo muchos defectos pero jamás he sido un iluso. Lo de “línea dura”, lo mismo si se aplica a McCain que a Obama, es un simple cuento de camino. La política hacia Cuba tiene dos caras: una hacia al exilio, basada en cuestiones electorales, y otra hacia Cuba, de simple reacción ante lo que pueda hacer, en un momento dado, el gobierno castrista. Cuba no es una prioridad para Estados Unidos desde los años sesenta.

No sé en realidad lo que piensan los cubanos dentro de Cuba acerca de estos ilustres personajes, ahora llamados “celebridades” en anuncios políticos. Hace más de cuarenta años que salí de allí. No entiendo mucho acerca de esa mentalidad cubana de hoy porque nunca fui revolucionario ni fidelista, y salí bastante joven de una ciudad del interior y no de La Habana. Me baso simplemente en lecturas, conversaciones e investigación académica, y esto último no siempre es confiable.

¿Es Obama un revolucionario?

Aquí ningún político importante es revolucionario. Se habla de “revolución republicana” y “revolución demócrata”, pero si hubo alguna revolución aquí habrá sido, me imagino, la guerra de independencia. Algo de revolución hubo en el abolicionismo del siglo XIX y la ley de derechos civiles en 1965, precedida de una larga lucha, pero ir mucho más allá de eso sería exagerar. Por ejemplo, para citar un caso, no olvidemos que cuando gobernaba Eisenhower al país lo gobernaban tres generales: el general Eisenhower, el “General Motors” y el “General Electric”. Eso continuará porque el sistema lo exige. No puede haber revolución cuando hay una gran influencia del sector privado, lo cual no es necesariamente malo, sólo que habría que matizarlo.

El mismo Eisenhower advirtió acerca del “complejo industrial militar”. Hay un “complejo petrolero”, un “complejo médico”, un “complejo legal”, “un complejo sindical”... También un “complejo de superioridad”, pero esa es otra cosa que ha afectado a las grandes potencias, no sólo a Estados Unidos.

Como nota al margen, algunos se consideran superiores, aunque sean analfabetos “funcionales”, simplemente por no ser de la raza de color. Pobrecitos. Ignoran que en las sociedades de nuestro tiempo lo importante, lo digo con tristeza, pero creo que con algún sentido de la realidad, es el efectivo ( cash). En Norteamérica la “pureza racial” sin el cash ya no dice mucho. Al menos no como antes. Admiro entonces la sinceridad del presidente Calvino Coolidge: the business of America is business. Los calvinistas como Coolidge, y como yo mismo, tratamos de ver las cosas con algún realismo, sin que esto implique que uno no tenga ideales. El pastor Calvino nos enseñó “la corrupción total del ser humano” (versión del siglo XVI de las enseñanzas de San Agustín y San Pablo en los tiempos antiguos). Y utilizo con libertad la palabra “complejo”, casi que como anglicismo y sin decir que todo lo que hay detrás de un “complejo” de ese tipo es necesariamente malo o bueno.

Claro que Obama es una interrogación y plantea preocupaciones para muchos. Incluso para mí. Es un político nuevo. McCain, que es un político demasiado viejo (como casi lo soy yo, aparte de que no soy político), tuvo actitudes en el pasado que también plantean preocupaciones. Pero ninguno de los dos es revolucionario. Aquí nadie intervendrá ni siquiera un puesto de fritas o, más bien, un McDonald. No se nacionalizará o socializará la medicina. Habrá algunos cambios en política exterior e interior, pero sin acercarse a una revolución. El día después de las elecciones todo el mundo irá a trabajar y después de la toma de posesión vendrán días conflictivos. Al terminar su mandato, McCain u Obama, en líneas generales “el cuartico seguirá igualito”. Ahora bien, es posible que se siga reflejando la tradicional política demócrata, más inclinada a los obreros y la clase media. Menos aventuras internacionalistas, etcétera. Pero hay que seguir “monitoreando” todo esto. Es demasiado temprano.

Por el momento, Rusia nos demuestra su intención de seguir siendo una potencia influyente. En cuanto a su expansionismo me pregunto si alguien en su sano juicio pensó que ese capítulo había terminado. Los rusos no son los alemanes, tampoco los japoneses.



Tres preguntas sobre Obama (I)

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A partir de la que sigue, dedicaremos varias ediciones a exponer la opinión de reconocidos analistas, residentes parcial o permanentemente en Estados Unidos, sobre la candidatura del senador Barack Obama. Será en base a tres preguntas fundamentales que nuestros invitados y colaboradores responderán a su aire.

Dichas ediciones, dada la agilidad noticiosa del tema, podrían aparecer consecutivamente. Agradecemos la colaboración de Jorge A. Sanguinetty, Néstor Díaz de Villegas y Roberto Lozano. Que disfruten sus aportes.

Tres preguntas: Respuestas del analista y economista Jorge A. Sanguinetty

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

No creo que Barack Obama se imponga. La elección deberá ser muy apretada, pero ahora la situación en Georgia posiblemente favorezca a John McCain.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

A mí me parece que Obama estaría más dispuesto a negociar con Raúl Castro. Y aunque no creo que eso sea bueno para Cuba, podría romper el estancamiento actual y ayudar a la Isla a evolucionar en el postcastrismo. Sin embargo, creo que sería correr un riesgo muy elevado.

¿Es Obama un revolucionario?

No sé si Obama es un revolucionario, pero sí creo que es un misterio. Deja demasiadas cosas en el aire, muy vagas, lo cual me da mala espina. Nadie sabe lo que él piensa. Aunque no se puede descartar que sólo esté queriendo ganar el voto de los descontentos para después no hacer nada revolucionario, con lo que la opción radical seguiría en pie.

Tres preguntas: Respuestas del analista y escritor Néstor Díaz de Villegas

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Ojalá gane Obama. En estos momentos el Partido Republicano es totalmente inefectivo y cualquiera que pretenda influir en la política nacional o internacional mejor que se cambie de bando. Los republicanos se han mofado de cómo Obama hizo campaña en Berlín, y esa mofa revela la incapacidad del GOP para entender el mundo moderno.

Es un hecho que el presidente de los Estados Unidos de América debe hacer campaña en todo el mundo, y los republicanos ni siquiera se han dado cuenta de que al perder las elecciones globales, que son virtuales, Bush perdió también cualquier apoyo real.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

Podría determinar el ascenso de los negros a la presidencia de Cuba en un futuro próximo, algo que es igualmente deseable y que hace mucho tiempo debió suceder. Las posibilidades de cambio real en Cuba están hoy en las manos de Manuel Cuesta Morúa, del doctor Oscar Elías Biscet. Esos son los hombres que traerán el auténtico cambio a Cuba. Un cambio que significa continuidad, pues se restablecería una línea que parte de Fulgencio Batista y del espíritu del 4 de septiembre y que fue interrumpida por el gobierno jesuita de Fidel Castro.

Lo he dicho antes: Fidel Castro ha gobernado como un negrero, y esa situación debe culminar necesariamente en la emancipación de los negros.

El peligro es que con Obama lleguen al poder los Ray Nagin, los Jesse Jackson, los Danny Glover y toda el ala reaccionaria y racista de la negritud. A nivel local, significaría una oportunidad de ascenso para los demócratas del tipo Raúl Martínez.

¿Es Obama un revolucionario?

Barak Obama es un revolucionario en el sentido norteamericano de ese concepto, no en el sentido haitiano. No es una revolución de Saint-Domingue lo que se nos echa encima, sino una auténtica revolución americana. En el pasado, tanto Martin Luther King como Thelonious Monk han llevado a cabo grandes revoluciones americanas, no es nada nuevo.

Tres preguntas: Respuestas del investigador y economista Roberto Lozano

¿Cuál es su pronóstico para las elecciones de noviembre? ¿Se impondrá Obama?

Las probabilidades de victoria están a favor de Obama, como bien reflejan las apuestas en los mercados políticos virtuales. En primer lugar, el panorama político nacional es muy parecido al de 1980, cuando Ronald Reagan, con poca experiencia en política exterior, desafiaba al partido de un presidente con baja popularidad. En segundo lugar, la inestabilidad económica y el peligro de una contracción cíclica también favorecen a Obama, ya que el electorado tiende a culpar al partido que controla el poder ejecutivo cuando las cosas no van bien económicamente. Definitivamente, el electorado no está mejor económicamente ahora que hace cuatro años.

En tercer lugar, tanto la impopularidad de la guerra en Irak como el resurgimiento de los talibanes en Afganistán también favorecen a Obama, ya que éste considera a Afganistán el teatro principal de la guerra contra el terrorismo y gran parte del electorado cree, como él, que es necesaria una retirada de las tropas norteamericanas en un plazo razonable de dieciséis meses, que permita ahorrarnos el costo de la guerra para acometer inversiones de infraestructura en el país y reorientar las prioridades de la estrategia militar.

En cuarto lugar, el desenlace de las elecciones ocurrirá, en ausencia de alguna revelación dañina contra Obama, como resultado de lo que ocurra en las convenciones de los partidos y los debates presidenciales. El contraste entre las plataformas políticas de ambos partidos y la comparación que haga el electorado de sus propuestas y de su costo y beneficio puede aumentar la ventaja de Obama o acortar la distancia entre ambos candidatos.

Finalmente, recordemos que la imagen es muy importante. Mucho más para un país que vive pegado al televisor, y en ese aspecto Obama también lleva la mejor parte, debido a su carisma y juventud.

¿Qué podría tener de bueno y qué de malo, respecto a Cuba, una hipotética presidencia de Obama?

Lo bueno es que si Obama se retira de Guantánamo y suspende el embargo debilitaría la imagen del enemigo que tanto ha usado y necesitado el régimen totalitario para mantener a la sociedad cubana en constante movilización. Lo cierto es que sería mucho más difícil justificar la represión política en un ambiente de distensión con los Estados Unidos, y lo más probable es que en esas condiciones el régimen ponga en práctica un paquete de medidas económicas para maximizar sus beneficios económicos, siempre y cuando no peligre su permanencia en el poder.

Lo malo es que Cuba devendría así en el Vietnam del Caribe y entonces nadie podría asegurar cuándo va a llegar la democracia al país. Habría que esperar varias décadas para que el régimen se fuera reformando gradualmente, como en China. Obama debe comprender que el embargo económico es uno de los instrumentos más efectivos que tendría su presidencia para negociar una apertura política en Cuba. Por eso, la suspensión unilateral del embargo sería un error estratégico para el gobierno de Obama y una gran victoria para el régimen totalitario cubano, una especie de regalo que lo ayudaría a consolidarse en el poder y seguir explotando al pueblo cubano indefinidamente. El fin del embargo aliviaría el déficit de divisas del régimen, al facilitarle acceso al crédito y al flujo de turistas norteamericanos que ahora no puede recibir de forma directa.

¿Es Obama un revolucionario?

Todo depende de cómo se defina qué es un revolucionario. Si revolucionario es alguien que desea cambios radicales en el sistema socio-económico de su país y aspira a lograrlos por cualquier medio, al estilo de Mao o Castro, definitivamente Obama no lo es.

Pero si revolucionario es alguien que desea hacer ajustes a un sistema que se ha mantenido en proceso de cambio evolutivo permanente, por medio de los métodos tradicionales y aceptados, con el objetivo de mantener esa máquina creadora y destructora que es la sociedad norteamericana trabajando de forma más compatible con una trayectoria exitosa de largo plazo, reduciendo algunas de las deficiencias que pondrían en peligro su viabilidad -como la creciente discrepancia en los ingresos-, entonces estaríamos en presencia de un “revolucionario” al estilo de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, el arquitecto de un nuevo equilibrio social al estilo de Franklin Delano Roosevelt.



Obama, el placer del suspense

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Barack Obama no sólo navegó hacia el centro durante buena parte de su campaña a la presidencia de Estados Unidos, sino que también lo ha hecho desde su condición de presidente electo. Todo parece indicar que esa será la seña de identidad de su administración: una política interior y exterior afincada en el pragmatismo y la conciencia de que el horno no está para cierta clase de pasteles. La crisis aprieta y los focos de conflicto a escala internacional son numerosos e importantes. Así, varios de los primeros nombramientos, declaraciones y apreciaciones del antiguo senador por Illinois indican que tendremos un gobierno demócrata más por el estilo del de Clinton que del de Carter.

¿Pero qué tal si el cambio propuesto por Obama durante su campaña fuera más allá de un “bipartidismo” aglutinador? ¿Qué tal si el primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos pretendiera, más que ponerse de acuerdo con sus adversarios, dejar de asumirlos como tal? ¿Por qué alguien con quien no estamos de acuerdo políticamente hablando, tiene que ser por fuerza nuestro adversario (parece sugerir el nuevo mandatario)? ¿Será un cambio de fondo, yendo de la forma al contenido, lo que propone Obama?

¿El cambio de verdad va a ser un cambio?

Una pista sobre el particular, si se asume la tesis con cierto grado de idealismo, pudiera darla el episodio que tuvo como protagonista a la congresista republicana Ileana Ros-Lethinen, quien le colgó dos veces el teléfono al presidente electo creyendo que se trataba de una broma radiofónica. Cuando por fin Obama consiguió ponerse al habla con la representante, ambos abordaron el tema cubano.

"Le recomendé que en las decisiones sobre Cuba consultara al senador Bob Menéndez y al representante Albio Sires (senador y congresista demócratas)”, declararía después Ros-Lehtinen. “Pero él gentilmente me dijo que tenía también disposición para consultarme a mí”. Una salida cuando menos interesante.

De lo que no caben dudas es que el cambio propuesto por Obama y, por supuesto, su propia designación, no van a arrancarnos bostezos. Quizá esta sea una de las razones por las que el nuevo presidente se impuso a Hillary y a McCain durante la afiebrada campaña presidencial del año pasado. Muchos esperaban de él un cambio… pero no sólo la naturaleza de ese cambio habría sido para ellos lo importante. También la curiosidad, el deslumbramiento de la nueva aventura en perspectiva –el placer, en fin, del suspense-, puede haber incidido en la decisión de los votantes.



Obama, el pasado también es el futuro

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Una fiesta millonaria. Más de dos millones de personas celebrando bajo el crudo invierno del Distrito de Columbia. Toda una época a las puertas. “Algunos cuestionan la escala de nuestras ambiciones, pero olvidan que cuando la imaginación y el propósito común se unen, no hay imposibles”, señaló el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos inmediatamente después de jurar el cargo. “No vamos a disculparnos por nuestro estilo de vida… Nuestro legado es de fortaleza, no de debilidad”.

“Rechazamos la falsa premisa de que hay que escoger entre la seguridad y los ideales”, adicionó Barack Obama. “Tenemos responsabilidades que no aceptamos a regañadientes, sino con gusto… Dios nos ha pedido que demos forma a nuestro destino”.

Este mediodía tomó posesión en Washington un mandatario de características singulares. Ya se ha hablado exhaustivamente de las posibilidades socio-culturales y geopolíticas que inaugura su presidencia. Menos de si su intención de unir el país en torno a una visión común de esperanza, tolerancia y cambio pasa efectivamente por un cambio de su visión política.

Acusado durante toda la campaña electoral por sus detractores más acérrimos de extremista, pro-islámico o, sencillamente, inexperto y pusilánime, el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos ha agudizado durante las últimas semanas su viaje al centro, como señalábamos en un artículo anterior. Un trayecto que puede rastrearse en el elocuente silencio de algunos de sus antiguos adversarios.

A continuación varias de las señales enviadas por Obama, espontáneamente o no, tras imponerse en las elecciones de noviembre. Todas ellas destacan, si cabe, el perfil de un mandatario más preocupado por poner la casa en orden que por “crucificar” a su contraparte ideológica.

Y es que, ya se sabe, las ideologías son otra cosa en Estados Unidos, como en prácticamente todas las culturas de raíz inglesa. Un detalle que suelen obviar muchos analistas de origen cubano o hispano, macerados por una cultura intolerante y, por consiguiente, habituados a observar el hecho político en blanco y negro.

El pasado también es el futuro

Algunos demócratas han intentado promover la investigación de los supuestos crímenes cometidos durante la pasada administración republicana, apuntando, como primer blanco, a los agentes de inteligencia. "En la CIA tenemos personas con un talento extraordinario que trabajan con ahínco para proteger a los estadounidenses. No quiero que de repente sientan que tienen que pasar todo el tiempo mirando por encima del hombro y buscando abogados", ha replicado, sin embargo, Obama.

El hecho de que el nuevo presidente haya rechazado toda posibilidad de cargar contra el pasado vía George W. Bush, indicando que “hay que mirar hacia delante”, revela una dinámica conciliadora, alejada del revanchismo al uso en muchos países occidentales. Como reporta Associated Press, “Obama ha mostrado interés por una colaboración bipartidista, que necesitará tras asumir el cargo.

“Una noche antes de convertirse en presidente cenó con su vicepresidente, Joe Biden, y dos prominentes republicanos: el ex secretario de Estado Colin Powell y el senador John McCain, el hombre al que derrotó el pasado noviembre en las elecciones presidenciales.

“Obama elogió a McCain durante la reunión y pidió ayuda para "hacer de esta cena bipartidista no sólo una tradición en las juramentaciones presidenciales, sino una nueva forma de tratar los asuntos del pueblo en esta ciudad".

Chávez, ¿un pasado sin futuro?

Hasta al propio Hugo Chávez, torpe entre los torpes, no se le ha escapado “el giro a la derecha” del nuevo presidente norteamericano. Tampoco en este caso, ciertamente, era como para escapársele. En reciente entrevista concedida a la cadena Univisión, Obama fue suficientemente explícito: “Chávez ha sido una fuerza que ha impedido el progreso de la región”.

Y también: “Hay que ser muy firmes cuando vemos estas noticias, que Venezuela está exportando actividades terroristas o respalda a entidades maliciosas como las FARC. Eso crea problemas que no se pueden aceptar. Ese no es el buen comportamiento internacional que debemos esperar de cualquiera en el hemisferio”.

De manera que el golpista venezolano no pudo contenerse, como ya es habitual. “Creo que Obama viene a ser la misma miasma", aseguró. "Nos espera a nosotros entonces seguir la lucha contra el imperialismo sea blanco o negro, o como se vista".

Para Chávez, las declaraciones sobre Venezuela del antiguo senador por Illinois –no precisamente novedosas- fueron condicionadas por el Pentágono. “Si no obedece el mandato del imperio, a Obama lo matan como mataron a Kennedy", dijo.

¿Menos impuestos para absolutamente todos?

En el capítulo de los impuestos, uno de los más releídos por los republicanos durante la pasada campaña presidencial, el viaje al centro de Obama también está dando de qué hablar. Así lo ve Associated Press:

“Obama había prometido rechazar los cortes impositivos durante su campaña presidencial, pero una vez que ganó renegó de su promesa, indicando que aguardará a que expire la ley aprobada por la administración Bush.

"Hemos hecho una campaña repitiendo lo que nos dijo la Oficina de Presupuesto del Congreso: Nada ha contribuido más al déficit presupuestario que los cortes impositivos para las personas más pudientes de Estados Unidos", dijo Nancy Pelosi en una entrevista por televisión difundida el domingo.

“Durante la campaña, se acusó a Obama de ser un demócrata típico, que aumenta los impuestos para aumentar los gastos.

“Obama ha negado esa acusación. Señaló que los únicos aumentos impositivos estarían dirigidos hacia personas que ganan más de 250.000 dólares por año. Sin embargo, desde que ganó las elecciones Obama inclusive se ha mostrado renuente a aumentar los impuestos a personas que ganan más de esa suma.

“Lawrence Summers, quien fue elegido por Obama para dirigir el Consejo Económico Nacional, dijo el domingo durante una entrevista por televisión que rechazar los cortes impositivos de Bush en favor de las personas adineradas no será una prioridad.

"Nuestro enfoque en su conjunto será en aumentar los gastos", dijo Summers. "Más allá de eso, habrá substanciales recortes impositivos para el pueblo de Estados Unidos".



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Sobre este blog

El Reducto que los ingleses se negaron a canjear por la Florida

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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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