Actualizado: 23/03/2017 10:50
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Muertos, Angola, La denuncia de hoy

La sangre cubana

La sangre cubana; los nuevos millonarios angolanos

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Aproximadamente en 1980 acompañé a una amiga que debía llevar a cabo uno de los “trabajos” más dolorosos que se le puedan asignar a un ser humano: darle a una madre la noticia de que su hijo había muerto en una guerra; una guerra lejana: allá, en Angola.

Mi amiga era militante de base del Partido Comunista de Cuba y, junto con otra mujer de la misma filiación, formaba lo que solían llamar el “dúo”; es decir, dos miembros del Partido que resultaban designados para tan triste labor.

Naturalmente, yo no podía participar en la visita. De modo que me quedé en la acera, esperando a mi amiga.

Unos minutos después me llegaban los gritos de dolor de la madre del soldado muerto.

Más o menos en la mitad de la década de 1970, el Gobierno cubano comenzó el envío de tropas a la república africana de Angola, en disputa por varios bandos, para luchar a favor del líder Agostinho Neto, marxista-leninista, poeta, músico y médico por más señas.

Fidel Castro, personalmente, dirigía desde sus oficinas con aire acondicionado en La Habana aquella guerra al otro lado del mundo.

En varias alocuciones en público, Castro se refirió a la guerra en Angola. En alguna ocasión expresó que aun los “caramelos” se habían enviado hacia aquella nación y “si había que enviar al país se enviaba al país”. Debemos entender: su país. Y, como tantos afirman: su guerra.

El mandatario cubano asimismo hacía saber que el pueblo de Cuba se sentía orgulloso de apoyar la lucha de Neto en Angola, con cientos de millones de dólares en recursos; y posteriormente, en un hermoso ejemplo de desinterés, “el pueblo de Cuba”, o sea, el Gobierno revolucionario, había descartado la intención de los líderes angolanos, ya en el poder, de mandar café a la Isla como reconocimiento por su apoyo.

Solo son ejemplos.

En los núcleos del Partido Comunista y en otras organizaciones “revolucionarias” de la Isla, se “orientaba” que aquella guerra en el otro lado del mundo que libraban los cubanos, tenía además, entre otros, dos propósitos fundamentales: colaborar para la independencia de Namibia y probar en la práctica la capacidad de la fuerzas armadas cubanas.

Sobre todo entre 1975 y 1985, cientos de jóvenes fueron llamados al Servicio Militar Obligatorio y enviados de inmediato a la guerra en Angola.

No alcanzarían 20.000 páginas para relatar el anecdotario sobre la corrupción y la inmoralidad que se desató en la colectividad cubana establecida en el país africano de 1975 a 1991 —año en que terminó la guerra; que duraría más que las dos guerras de independencia de Cuba sumadas—, la cual incluía asimismo personal de salud pública y otros. Por ejemplo, el constante acoso sexual de altos jefes militares cubanos contra las mujeres compatriotas.

Habría que agregar cuántas familias cubanas resultaron destruidas indirectamente por aquella guerra.

Debe añadirse que el común de los civiles angolanos veía a los soldados cubanos como otros “invasores” más, y así los trataban.

Según los datos más creíbles, en la llamada “Operación Carlota”, como eran denominadas las operaciones militares cubanas en Angola, murieron más de 2.600 cubanos.

Pero las cifras de muertos no son exactamente las cifras de muertos. Puesto que en ellas no están incluidos los muertos en vida debido a la pérdida del hijo, del padre, de la madre, el hermano, el amigo. Un número prácticamente incalculable.

Además, no suelen contabilizarse quienes perdieron una pierna, un brazo... o la paz mental y aun la razón para siempre.

Lo nuevos millonarios angolanos

Desde 1979, Angola está gobernada de manera impiadosa por José Eduardo dos Santos —si aplicamos las matemáticas, lleva 37 años en el poder—, quien asumiera la presidencia luego de la muerte de Agostinho Neto, de cuyo gobierno Dos Santos era el ministro de Relaciones Exteriores.

Dos Santos ha sido acusado de liderar uno de los regímenes más corruptos de África y durante su presidencia ha amasado una enorme fortuna tanto para él como para su familia.

A lo largo de su ya largo mandato, Dos Santos ha utilizado todas las vías a su alcance para reprimir a la oposición.

Hoy, según los especialistas, más del 70 % de la población de Angola vive por debajo del nivel de pobreza, con un ingreso inferior a los dos dólares diarios.

Así, recientemente nos llegan noticias frescas sobre el quehacer del marxista-leninista Dos Santos.

Varios analistas creen que el presidente angolano está preparando a su hija Isabel, llamada “La Princesa”, y la mujer más rica de África, para que reciba el poder de manos de su padre. Estos rumores han surgido luego de que Dos Santos nombrara a Isabel jefa de la poderosa compañía nacional petrolera Sonangol, poco después de que él anunciara que se retirará de la política en 2017.

Según la revista Forbes, Isabel dos Santos posee una riqueza cercana a los $3.300 millones, de los cuales una proporción considerable se hallan invertidos en Portugal. Asimismo, “La Princesa” tiene bajo su control el 19 % de uno de los principales bancos de Portugal y en 2015 compró el 65 % del grupo energético portugués EFACEC.

Se suma que Welwitschia José dos Santos Pego, hijo del Presidente, ha estado a cargo de uno de los dos canales de televisión estatales y, junto a su hermano José Paulino, de Semba Comunicação, que rige la mayoría del contenido dedicado a la juventud.

Hace algo más de tres años otro hijo varón de Dos Santos, José Filomeno, fue nombrado al frente del Fondo Soberano de Angoleño, el cual mueve unos $5.000 millones.

El intelectual y activista de la oposición Rafael Marques, autor del libro Diamantes de sangre, en el cual denuncia torturas y asesinatos en las minas de diamantes de Angola, ha declarado el pasado año: “No basta con echar al presidente, es necesario eliminar el pensamiento autoritario que durante 40 años fue inculcado en la mente del ciudadano angoleño”, y asegura que el gobierno de su país “es un terror para los derechos humanos”.

Marques ha sido quizás quien con más certeza ha definido a la familia presidencial: “Los hijos de Dos Santos están actuando como si fueran los herederos de una propiedad inmobiliaria llamada Angola”.

Las preguntas, aunque las respuestas parezcan obvias

¿Murieron de balde los cubanos en Angola?

¿Alguien debe ofrecer disculpas?

Referencias:


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