Actualizado: 28/03/2024 20:07
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Cuba, la escasez y las crudas noticias

Hay una especie de complejo de inferioridad petrolera que siempre ha recorrido el régimen de los hermanos Castro, primero con Fidel y ahora con Raúl

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Ocurre una y otra vez. Un “importante hallazgo” se da a conocer en medio de problemas de suministro de combustible. La noticia es que al parecer se ha descubierto crudo en su zona de exploración petrolera del Golfo de México, la llamada “Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México” (ZEEC-GOM).

La noticia la divulga la agencia oficial cubana, Prensa Latina, y aparece en El Nuevo Día, de Puerto Rico: “cuatro pozos explorados en la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México muestran presencia de crudo”. El periódico añade que ello sería “un paso inicial para la explotación de la zona junto a empresas de capital extranjero”.

Según la agencia cubana Prensa Latina, desde finales de 2016 comenzaron los trabajos de exploración, con una inversión de $17 millones, añade el diario puertorriqueño.

Cuando se dio a conocer la información en la prensa oficial cubana, la noticia apareció con un menor énfasis.

“Señales de crudo en Zona Económica Exclusiva”, tituló Juventud Rebelde, el 6 de abril.

De acuerdo a Juventud Rebelde, el jefe del Grupo de Exploración de Cupet, Osvaldo López, indicó en La Habana, durante la conferencia impartida en el congreso Petrogas 2017, que esos resultados certifican la existencia de petróleo en las aguas profundas de la ZEEC-GOM.

Cuba ha hecho estudios geológicos que calculan la existencia de reservas petroleras equivalentes a 22 mil millones de barriles en aguas ultraprofundas de su Zona Exclusiva, que está dividida en 59 bloques, mientras otras estimaciones reducen esa potencialidad a entre 5 mil y 9 mil millones.

En la actualidad se realizan estudios en diversas cuencas de la Isla con inversiones conjuntas de empresas extranjeras y la cubana Cupet.

En este momento se están perforando nuevos pozos en las localidades de Seboruco y en el balneario Varadero, en la franja norte de la zona occidental, con el fin de elevar la producción petrolera del país.

Cupet produce anualmente alrededor de cuatro millones de toneladas de petróleo pesado y gas, que cubren un 50 % del consumo doméstico, principalmente de la generación eléctrica.

En la actualidad, compañías extranjeras de Canadá, Rusia, Venezuela, Angola, Australia y Vietnam han contratado o negocian bloques en tierra para realizar prospecciones en la ZEE de Cuba en el Golfo de México, añade el texto de Juventud Rebelde.

Sin embargo, nada en estas últimas informaciones provenientes de la prensa oficial cubana indican un avance o algo realmente novedoso en la ya larga historia de búsqueda de petróleo en Cuba sin grandes resultados hasta la fecha.

Durante años, que se podrían contar por décadas, el régimen de La Habana ha jugado, con mayor o menor éxito, a vender la ilusión del hallazgo de petróleo en Cuba.

Por un tiempo, la posibilidad de que la Isla pudiera convertirse en exportador petrolero, en un plazo relativamente corto, llevó a una discusión en el Congreso de Estados Unidos, sobre diversos proyectos de ley, a favor o en contra de permitir a las petroleras norteamericanas participar en el negocio.

Era la época de los precios estratosféricos del crudo, que resultaron en una bonanza para el gobierno del fallecido Hugo Chávez y un despilfarro total para una Venezuela cuyo pueblo sufre ahora las consecuencias.

Durante todo ese tiempo. Las cuotas de realidad y esperanza se mezclaron de forma indisoluble en la situación cubana. La producción de petróleo y gas en Cuba aumentó en siete veces y hoy representa el 50 % del consumo nacional ya señalado. También surgieron datos que indicaban la posibilidad de grandes bolsones de crudo en las profundidades marinas, pero que requerirían alta tecnología y grandes inversiones para que fueran rentables

Así que el afán de encontrar petróleo en la Isla, para los inversores extranjeros se fundamentó en dos factores: que se mantuvieron altos los precios del crudo y que no surgieran otras opciones de combustible, que redujeran la dependencia petrolera, o métodos extracción alternativos. Tanto la economía como el desarrollo tecnológico han transitado por caminos contrarios a los intereses cubanos.

Un cable de la agencia Efe informaba por entonces de que Cuba preveía inversiones de entre $300 y $400 millones para la actividad petrolera en tierra durante 2007 y un incremento del 40 % de las perforaciones.

Ese mismo año de 2007 el Gobierno cubano señaló que entre 1991 y 2006 las inversiones foráneas ascendieron a $1.500 millones.

Si la inversión esta zona de desarrollo petrolero, como indica Prensa Latina, ha sido de solo $17 millones, se puede especular sobre la reducida importancia del hecho.

Hay una especie de complejo de inferioridad petrolera que siempre ha recorrido el régimen de los hermanos Castro —primero con Fidel, ya fallecido, y ahora con Raúl—, y que ha buscado su compensación en aliados poderosos. Cierto que cualquier torpe especulación sicológica en este sentido se enfrenta a la certeza de que se trata de una mercancía privilegiada en los mercados, pero aún la realidad deja margen para señalar ese afán febril —que en un momento determinado puso en peligro incluso playas en la costa norte de la Isla— de búsqueda incesante, en un intento plagado de perforaciones mal hechas y peor planificadas. Aunque tal descubrimiento siempre ha eludido a Cuba. Como una especie de maldición o destino cruel, en lugar de encontrar mucho petróleo, de forma asequible, abundante y de calidad, los cubanos han tenido que conformarse con poco y malo. Pero al mismo tiempo se ha mantenido viva la ilusión de la espera.

Ese hallar una “fuente mágica” que solucione todos los problemas habla mucho de la herencia española de los Castro —de avaricia, ilusión y hasta envidia depositados en destapar un provecho abundante— y de su capacidad para trasmutar ese ensueño en oferta internacional.

El problema surgido con la disminución de las importaciones de crudo venezolano no es el único que afecta a la industria del combustible en Cuba. El crudo nacional es básicamente extrapesado y solo puede usarse en la generación eléctrica y la producción de cemento, lubricantes y asfalto.

Desde hace varios años Cupet sostiene que su principal meta es mantener sus niveles productivos, pero enfrenta graves dificultades para lograrlo, ya que muchos de los pozos ya tienen varios años y muestran señales de agotamiento.

La solución a este problema ha sido la creación de una empresa mixta para “la recuperación secundaria”.

En diciembre del pasado año, el gigante petrolero ruso Rosneft anunció la firma de un contrato con Cupet para mejorar la explotación de un yacimiento cubano. El acuerdo entre Rosneft y Cupet se limita a un área muy específica de exploración, y tiene que ver fundamentalmente con un aumento de la eficacia de la extracción del combustible.

Según el documento en relación a la explotación petrolera en Cuba dado a conocer en esa fecha, Rosneft y Cupet “estudiarán juntas el desarrollo y las condiciones de explotación del bloque centro-este del yacimiento Varadero para identificar los medios (que permitan) mejorar la eficacia” de la producción y aplicarlos.

Este contrato forma parte del acuerdo firmado durante una visita de Vladimir Putin a Cuba en julio de 2014 en relación con el desarrollo de varios yacimientos explotados en Cuba.

En Rusia, la aplicación de nuevas técnicas de perforación, perfeccionadas en estos últimos años, ha permitido reanudar la producción de numerosos campos petroleros que se consideraban ya con poca actividad.

Según Rosneft, las reservas petroleras probadas de Cuba se estiman a 125 millones de barriles, repartidos en 35 campos de hidrocarburos. Las reservas potenciales offshore se situarían cerca de los 20.000 millones de barriles.

Desde hace años Rusia viene contemplando la posibilidad de convertirse en el principal socio petrolero de Cuba, pero ese lugar estaba ocupado por Venezuela. La caída en la importación cubana de crudo venezolano ofrece ahora una oportunidad que por momentos Moscú ha dado la impresión de buscar y en otros no tanto.

La cuestión aquí es que, a diferencia de la época soviética, la ideología y la política se mezclan con los negocios, y por lo general los últimos deciden. Rusia ha extendido su influencia política y económica en la zona mucho más allá de Cuba, con una base de recogida de información mediante telecomunicaciones en Nicaragua y una participación cada vez mayor en la industria petrolera venezolana.

Mientras tanto, los cubanos continúan haciendo fila para adquirir combustible.


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