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Actualizado: 22/12/2014 13:05
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Economía, Cambios, Raúl Castro

Mesa-Lago: “El principal problema de la ‘actualización’ es la falta de unidad en la cúpula del régimen cubano”

El experto economista advierte, en entrevista para Infolatam, que las “reformas” estructurales, las “más complejas y decisivas”, no han tenido éxito, “debido a trabas y desinsentivos y por errores en el diseño”

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El economista cubano Carmelo Mesa-Lago, reconocido internacionalmente, ha declarado que el principal problema de la llamada “actualización” en la Isla es de carácter político debido a la falta de unidad en la cúpula del régimen cubano.

“A pesar de lo que dice Raúl Castro sobre la unidad en la dirigencia, todo indica que existe un disenso en la cúpula del poder, así como en los niveles intermedios. Unos apoyan las reformas para mejorar el desempeño económico y social, y así salvar la revolución, otros las rechazan por temor a desatar fuerzas que se escapen del control del régimen”, dijo el profesor Mesa-Lago en reciente entrevista para Infolatam.

Añadió que en tanto no se resuelva ese “disenso en la dirigencia, no se conseguirá resolver los problemas económicos y sociales fundamentales de Cuba”.

Considerado uno de los más prestigiosos expertos en economía cubana, Mesa-Lago hace en su libro Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos (Editorial Colibrí), publicado recientemente, una disección objetiva y estrictamente académica de la situación de la Isla y del alcance y resultados de las reformas que impulsa el actual gobernante.

El también Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburg, donde enseñó por 32 años, añadió que las reformas en Cuba están obstruidas “por objetivos contradictorios”. Por un lado, “se busca aumentar la producción para reducir las importaciones y expandir las exportaciones”, pero simultáneamente “se pone énfasis en la planificación central, el control estatal y los fuertes impuestos al sector privado que obstaculizan su desarrollo”.

Mesa-Lago advierte que si bien el proceso de “reformas (estructurales, no estructurales y administrativas)”, impulsado por Raúl Castro, es el más profundo y abarcador que se ha realizado en la Isla en las últimas cinco décadas, aún faltan por implementarse tres de las más importantes: “la eliminación de la dualidad monetaria y el racionamiento, y el aumento del salario real” para satisfacer “las necesidades básicas”.

Impacto de la “actualización”

Al evaluar el impacto de las “reformas”, Mesa-Lago explicó que las administrativas y no estructurales, “menos complejas e importantes, han tenido efectos positivos”, y cita como ejemplo la fusión de varios ministerios, así como la detección, detención y encarcelamiento de “cientos de funcionarios” corruptos.

Otro resultado positivo ha sido “la apertura a la crítica dentro de los parámetros socialistas con algunas facetas de glasnost”.

Mesa-Lago dice carecer de información a la hora de evaluar el impacto de la “lucha contra la indisciplina laboral” o de “las cuatro medidas para mejorar el salario”.

Sin embargo, las “reformas” estructurales, que considera son las “más complejas y decisivas” no han tenido éxito, “debido a trabas y desinsentivos y por errores en el diseño”, añadió el experto economista.

“La actualización del modelo económico, con predominio de la planificación centralizada y la empresa estatal, acumula ya 52 años de similares intentos fallidos”, indicó.

Explicó que a pesar de las reformas en la agricultura, la producción cayó en 2010. Sí aumentó en 2011 “en el sector no estatal”, pero se ignora si ese crecimiento fue generado por usufructuarios, campesino no afiliados o cooperativas.

Añadió que el Gobierno cubano ha incumplido sus objetivos en los despidos dentro del sector estatal y que si bien “fue importante” la creación de puestos de trabajo en el área privada y las cooperativas, resultó “insuficiente para ocupar a los despedidos”.

Mesa-Lago considera que la llamada “actualización” no va camino de convertirse en una reforma al estilo chino, ni siquiera vietnamita, que “por tamaño podría asemejarse más al caso cubano”, lo que puede percibirse en los cambios realizados en el sector agrario.

“China no dio la tierra en propiedad (como la Cuba actual) pero permitió contratos indefinidos (en Cuba son por 10 años), con amplia autonomía para el agricultor que puede fijar el precio, a quien vende y qué produce. En la Isla sin embargo, el usufructuario debe vender al Estado a un precio fijado por debajo del precio de mercado”, abundó.

“El castrismo impone altos impuestos a los agricultores para desincentivarlos a crecer”, señaló, “por miedo a la concentración agraria”.

Mesa-Lago ha señalado en su libro que la economía cubana actual difiere enormemente de la de 20 años atrás —caracterizada por su dependencia del azúcar (durante la colonia) o de la antigua Unión Soviética más tarde—. En la entrevista explicó que, gracias a la inversión extranjera e incluso “a pesar de las trabas” que impone el régimen, la economía cubana ha mejorado “en sectores clave” como el petróleo, el turismo y el níquel.

“La economía cubana ha sobrevivido gracias a la inversión, comercio, crédito y subsidios de Venezuela, la inversión extranjera privada en sectores estratégicos como petróleo, gas, níquel y turismo, y los créditos e inversión de China”, apuntó.

Desigualdad social, racial y provincial

Tras la crisis de los 90, añadió Mesa-Lago, se produjo en Cuba una recuperación de los indicadores sociales, pero muchos continúan “por debajo del nivel pre-crisis”.

Explicó que en 2009 se redujo el desempleo visible que llegó a ser “uno de los más bajos del mundo”, pero a costa de expandir el oculto, añadió.

Luego en 2010 se anunció el despido de el 12 al 28 % de la fuerza de trabajo estatal y si bien se incrementaron algunas nóminas, lo cierto es que “el salario real declinó un 73 % en 1989-2010 y se reconoce de manera oficial que es insuficiente para cubrir las necesidades básicas”, apuntó.

Preguntado sobre las desigualdades que prevalecen en el país, Mesa-Lago opinó que en su mayoría crecieron tras los cambios implementados en los 90, y se han profundicado tras las reformas estructurales que se llevan a cabo en la actualidad.

“El ingreso promedio de los cuentapropistas es 2,3 veces el salario medio estatal; las remesas externas y pagos en divisas ensanchan aún más la brecha; el coeficiente Gini estimado en 0,407 en 1999 debe haber crecido desde entonces”, explicó.

Afirmó que “la desigualdad racial ha aumentado por el menor acceso de los afrocubanos, comparados con los blancos, a remesas, empleos en turismo, empresas mixtas y el sector privado —cuyos ingresos son muy superiores al salario estatal recibido por el 83 % de los afrocubanos”.

A todo eso se suma que el costo de los servicios sociales es insostenible: 53 % del presupuesto estatal y 34 % del PIB.

Ante la ausencia de Raúl Castro

A la pregunta de qué sucederá con la desaparición de Raúl Castro, Mesa-Lago reconoce como exitosa la transición del poder de Fidel Castro a su hermano y califica de “ambicioso” el proyecto de refomas emprendido por este último.

La continuación o no del proyecto, una vez haya desaparecido el actual gobernante, dependerá, según otros autores citados por Mesa-Lago, de si se mantiene la coalición de los militares, la dirigencia del Partido Comunista de Cuba (único) y la tecnocracia que va emergiendo.

Subrayó, en este sentido, que las Fuerzas Armadas son “cada vez más fuertes”, lo que puede “crear resquemor en el aparato del partido”.

Y Fidel Castro, ¿qué papel juega?

Para el catedrático, el ex gobernante cubano “no cumple un papel político determinante más allá de seguir siendo una figura mítica”.

Su hermano, “el pragmático”, como lo calificó, es más parecido a Gorbachov con su perestroika y su glasnost, eso sí, salvando las muchas diferencias.

Pero advirtió que, aun cuando Raúl Castro “está plenamente comprometido con las reformas”, “no tiene mucho tiempo por delante por edad y por la urgencia de la situación”.


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