Actualizado: 18/08/2017 11:02
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O´Farrill, Música, Jazz

“Boss Level” de Arturo O’Farrill

Este disco subraya las inquietudes del pianista, hijo de Chico O’Farrill

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Arturo O’Farrill nació en la Ciudad de México en 1960: hijo del “arquitecto del Jazz Afrocubano” —Chico O’Farrill (1921 - 2001), trompetista, compositor, arreglista y director de orquesta— y de la cantante mexicana Lupe Valero. Formado en los espacios musicales de Nueva York, La Habana y México fue testigo de los trabajos de su padre como director, compositor y arreglista de Stan Kenton, Machito, Dizzy Gillespie, Art Farmer, Clark Terry, Cuarteto D’Aida, Count Basie, La Lupe, Tito Puente, Gerry Mulligan y Gato Barbieri, entre otros. Egresado del Conservatorio de Música de Brooklyn con honores, y del Instituto de Música Aaron Copland de Queens.

Arturo siempre huyó del estilo musical de su padre, no quiso remedarlo: escuchaba con sumo interés a los pianistas Bud Powell y Chick Corea. La jazzista Carla Bley lo conoce y lo recluta para su Big Band del Carnegie Hall. Más tarde lo veremos colaborando con Dizzy Gillespie, Howard Johnson, Steve Turre, Papo Vázquez o Lester Bowie. Director musical de Harry Belafonte, y pianista/director musical de la Big Band de su padre: Chico O’Farrill Afro Cuban Jazz Orchestra. Tras la muerte del autor de “Trumpe Fantasy” (tema que Chico compuso en 1995 para Wynton Marsalis) se convirtió en líder de la agrupación. Algunas colaboraciones infructuosas con Marsalis/Jazz Lincoln Center para tocar jazz latino lo impulsan a fundar y dirigir a la Orquesta Afro Latin Jazz (ALJO) con auspicio de Jazz Lincoln Center hasta 2007.

Boss Level (Zoho Music, 2016) subraya las inquietudes del pianista mexicano-estadounidense (con raíces cubanas e irlandesa por parte paterna) de conformar un jazz panamericano que sobrepasa y enriquece los esquemas del cubop/afrocubano/latin. Formato del sexteto: piano (Arturo O’Farrill), sax tenor (Livio Almeida), contrabajo (Shawn Conley), trompeta (Adam O’Farrill), batería (Zack O’Farrill) y guitarra (Travis Reuter) en la ejecución de 10 piezas que se regodean en diseños hard bop/songo/funk/mambo/latin jazz.

Inicia la cabalgata con “Miss Stephanie” (Arturo O’Farrill): composición que se dibuja en trochas hard con alusiones guaguancoseras. Sax tenor y trompeta dibujan el motivo melódico para reiterarlo en variaciones sostenidas en cadencioso sustrato afrocubano. Destaca el walking bass intermedio en contubernio con el sax. La guitarra remata con salpiques de sorpresivas escalas. “True That” (Arturo O’Farrill) se columpia en silbos yuxtapuestos del sax que dialogan con precisos punteos de la guitarra y redoble de batería arropado en clústeres de piano que la trompeta subraya en atajos redundantes.

“The Moon Follows Us Wherever We Go” (Arturo O’Farrill): contrabajo en pizzicato y trompeta edifican líneas armónicas entrecruzadas en la conformación de una atmósfera minimalista en que la melodía se ensimisma escoltada por shekere (aggüe) y sugerente glosa de songo del percusionista Zack O’Farrill. El piano se refugia en sutiles bosquejos que recuerdan algunos amaneramientos de Wynton Kelly. La trompeta remata con elegante solo en connivencia con todo el combo que la secunda con oficiosa fonología desde rastreos afrocubanos. “Circle Games”, composición del baterista Zack O’Farrill, hijo de Arturo, rinde tributo a la prosodia del songo en axiomático contrabajo cómplice y silbos de un sorpresivo sax tenor. “Maine Song”, pieza rubricada por el trompetista Adam O’Farril, otro hijo de Arturo, inicia con un preludio de trompeta que hace referencia a Miles Davis hasta desembocar en un bolero con reminiscencia de chachachá, discretos gestos de mambo y nostálgica consonancia complementada con walking bass amparado en las trochas de Ron Carter.

El álbum llega a la segunda parte con “Compay Doug” (Arturo O’Farril): entrada de piano, aggüe y batería que propicia la disposición de un centelleo de songo con apuntes de funk y costuras de son cubano. La trompeta se apropia intermitentemente del motivo melódico y lo reitera mientras el contrabajo subraya los signos funkeros para permitir al sax tenor puntuaciones que reseñan a Sonny Rollins. Arturo O’Farrill concluye con clústeres de imaginativas acotaciones en yunta de funk/songo de contrabajo y batería.

Sigue el convite con “Not Now, Right”, un tema del trombonista originario de Filadelfia Papo Vázquez, fundador de For Apache Band: muestrario de jazz latino con recreaciones antillanas en esbozos guaguancoseros y de bomba boricua. La guitarra se empalma sobre las concordias rítmicas mientras bajo y batería bombean/guaguancosean los recodos armónicos. Siguen un singular episodio protagonizado por “V. F. S.”, signatura del joven guitarrista Travis Reuter: dialogo de sax y batería, trompeta en oralidad que recuerda a Chocolate Armentero y guitarra que se roba las consonancias a mitad de la exposición y cede el remate a un piano desbordado en gestos powellianos/monkianos. “Peace”, pieza del pionero del hardbop Horace Silver, está elucidada desde una atmósfera de íntima conjunción: piano, contrabajo y batería en la factura de una hermosa balada, dada a conocer en 1959, en paráfrasis de sorpresivos desplazamientos armónicos y dúctiles acordes.

Punto y aparte merece “In Whom I Am Well Pleased” (Arturo O’Farrill), momento concluyente de Boss Level, indiscutible tributo a Chico O’Farrill en la concepción orquestal y asimismo una visita a las raíces afrocubanas: batería en ramajes de songo/funk, virtuosa sección brass (trompeta, sax tenor) en fundamentos timberos, contrabajo en walking funk, contigüidades de fonética yoruba, silencios y pausas que recrean los tempos de la rumba afrocubana. Colaboración de los hijos de Arturo: Zack y Adam, escoltados por jóvenes instrumentistas de oficioso ánimo jazzístico. Debo insistir en la sorpresiva elegancia armónica-rítmica de “V. F. S”. Sugiero oídos atentos para el saxofonista, drummer, trompeta y contrabajo. Repito: ojo a la sonoridad que se logra en “Compay Doug” y “In Whom I Am Well Pleased”. La dinastía O’Farrill (hijo, nietos) rinde tributo al gran Chico O’Farrill, compositor de esas obras maestras que son “Afro Cuban Jazz Suite”, “Cuban Episode” o “Tanga Suite”. Boss Level: otras periferias del jazz latino.


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