Actualizado: 20/09/2017 13:35
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Cine japonés, Cine, Arte 7

El ojo del huracán

En este filme es tan importante lo que sucede como lo que no sucede

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Hirokazu Kore-eda (Tokio, 1962), es el único cineasta japonés que ha podido asimilar, con su propia personalidad, la influencia artística de Yasujiro Ozu, probablemente el más grande realizador del cine japonés. Muchos se han ahogado bajo la ansiedad de esa influencia. Kore-eda, quizá porque antes de ser cineasta quiso ser novelista, ha sido capaz de desarrollar ese tono narrativo que caracteriza a Ozu, para narrar pequeños dramas familiares que se convierten en parábolas de alcance universal.

Debutó con Maborosi (1995), un excelente filme sobre una mujer que rehace su vida tras el inesperado suicidio de su marido y que es toda una exploración de la soledad repentina y del valor de enfrentarse a ella. Luego siguió After Life (1998), una curiosa exploración sobre el valor de los recuerdos y los lazos familiares, tras lo cual vino Nobody Knows (2004), que gira alrededor de la forzosamente acelerada maduración de un niño de doce años que, abandonado por su madre, tiene que hacerse cargo de sus hermanos menores. Su mejor filme lo realizó en 2008. Still Walking desata un mesurado pero impactante drama familiar alrededor de la visita de unos hijos a sus padres ya viejos, para conmemorar la muerte del mayor de los hermanos. Still Walking es una obra maestra de la narrativa cinematográfica, es una película que parece hecha sin esfuerzo.

En After the Storm, Ryota es un casi cincuentón de aspecto juvenil, que irritó a sus familiares por haber escrito una novela usándolos como personajes. Ahora le va mal. Se divorció y no puede pagar la pensión a su hijo, le pide dinero a su hermana constantemente y piensa que su madre no lo toma en serio. Trabaja de detective privado para “ganar experiencias para su próxima novela” y se siente completamente frustrado con su vida.

El padre de Ryota murió hace unos meses y él viene al apartamento de su madre a ver si encuentra algunas pertenencias que pueda empeñar o vender para resolver sus problemas económicos. Nunca expresa sus verdaderos problemas. La madre, que lo ama sin condiciones, hace todo lo posible por ayudarlo a restaurar su vida. Sabe que Ryota sigue enamorado de su exesposa, aunque lo niega. Kore-eda nos adentra en los sentimientos y los pensamientos de la familia mediante conversaciones y situaciones de la vida cotidiana. Todo esto ocurre a medida que se aproxima un tifón, cuyas características se asemejan al drama familiar.

En este filme es tan importante lo que sucede como lo que no sucede. Hay una constante amenaza de crisis o de catarsis que nunca cristaliza pero que se mantiene como una molesta amenaza que concede al filme un aire de misterio, que no es más que el misterio de la vida diaria, algo que recientemente reflejó muy bien Jim Jarmusch en Paterson, pero con acento en el aspecto poético y no el narrativo.

Kore-eda trabaja con personajes que de alguna manera son estereotipos simplistas, que parecen descifrables y previsibles desde el mismo comienzo, pero que a medida que avanza la trama se aparecen con sorpresas. Aunque esta técnica es lo más criticable de la película y es demasiado visible como recurso, no llega a lastrar el valor de la cinta, aunque le resta intensidad.

Las actuaciones son excelentes y están cuidadosamente dirigidas por Kore-eda, que necesita de su elenco un tono minimalista que no pierda el gesto irónico y que rodee, pero no caiga en el gesto obvio. Todos los actores están bien, pero los dos principales, Hiroshi Abe como Ryota y Kirin Kiki como la madre, destacan en su protagonismo. Ambos trabajaron anteriormente con Kore-eda en Still Walking y están acostumbrados a interpretar el tipo de personajes que dibuja Kore-eda. A ambos les sobra oficio y talento.

También hay que destacar la discreta y casi monocromática fotografía de Yutaka Yamazaki, quien ha trabajado como director de fotografía en casi todas las películas de Kore-eda. El uso de la música, sin embargo, me pareció ramplón y totalmente inadecuado para el tono general del filme.

El filme transcurre despacio, a un ritmo calmado a pesar de que la tensión emocional rodea a los personajes en cada momento. Es un filme sobre la inevitabilidad y también sobre la mascarad con la que enfrentamos nuestra cotidianidad y nuestras relaciones.

After the Storm (Japón, 2016). Guion y dirección: Hirokazu Kore-eda. Director de fotografía: Yutaka Yamazaki. Con: Hiroshi Abe, Kirin Kiki, Satomi Kobayashi y Lily Franky. De estreno limitado en ciudades selectas de Estados Unidos.


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