Actualizado: 21/07/2017 14:40
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Seducido y abandonado

Estamos ante un filme accidentalmente frío, que no logra trasmitir con fuerza sus objetivos temáticos

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La trama de The Beguiled ocurre, se nos dice desde el primer plano del filme, en Louisiana, en el año 1864. En la escuela de señoritas que dirige Martha Farnsworth solo quedan ella, una maestra y cinco adolescentes. La inmensa mayoría de las estudiantes se han marchado a sus casas o han buscado refugio en ciudades seguras. La Guerra Civil Americana (1861-65) ya se encuentra en su última etapa, incluso la reconstrucción ya ha comenzado, y los confederados ofrecen cada vez menos resistencia. Los esclavos también se han ido de la escuela.

Mientras recoge hongos comestibles en el bosque cercano, Amy, una de las más jóvenes estudiantes, se tropieza con un soldado norteño, herido en la pierna. Tras el susto y el titubeo inicial, se decide a ayudarlo y lo lleva hasta la escuela para ver si Miss Farnsworth se decide a curarlo.

Una vez que lo entran al abandonado recinto, Miss Farnsworth lo encierra en un cuarto y se encarga de limpiar y coser su herida. Mientras tanto, la libido se desata entre las estudiantes y Edwina Morrow, la maestra. Inicialmente Miss Fransworth muestra una restringida hostilidad, haciéndole ver a John McBurney, que así se llama el herido, que lo ayuda por caridad cristiana. Mientras que Edwina y Alicia, una estudiante que tiene las hormonas descontroladas, se le insinúan a McBurney. Otra de las alumnas mira con prejuicio a McBurney mientras que Amy y otra más joven lo aproximan con curiosidad infantil.

McBurney se va recuperando y comienza a seducir a Edwina, mientras que Miss Farnsworth va evidenciado su interés erótico por él de manera velada. El soldado disfruta su papel de seductor y de centro de atención de las siete mujeres. Logra posponer su estancia y una noche le promete a Edwina visitarla en su cuarto. Mientras esta espera, escucha un ruido y va al cuarto de Alicia, donde se encuentra a McBurney con la adolescente en plena faena sexual. Edwina se irrita y tras una discusión con McBurney junto a la escalera, el soldado cae y se vuelve a lesionar la pierna, esta vez de manera grave.

Aquí el filme toma un giro y de las veladas placenteras y comidas agradables que pasaban juntos, así como de la seducción que ejercía McBurney sobre las mujeres, se pasa a la frustración que sienten todas por sentirse humilladas y engañadas y comienzan a planear su venganza. McBurney pasa de paciente a prisionero y luego intenta convertirse en amo del lugar. La estricta disciplinaria Miss Farnsworth se convierte en juez y verdugo, Edwina pasa a ser la amante dolida y las sofisticadas adolescentes dedicadas a aprender música y francés se suman a un complot tenebroso con inesperado y cruel entusiasmo.

Ahí es a donde el filme nos quería llevar, a esa mutación de las personalidades y al juego de roles que responde a las circunstancias y a las necesidades sentimentales de cada cual. Intenta develar el horror que se esconde detrás de la placidez, la ira que explota en una amante frustrada, la crueldad que asoma por detrás de la amabilidad. El engañoso juego de las apariencias y las consecuencias de las emociones traicionadas. El paraíso que deviene infierno.

Sofia Coppola (Lost in Translation, The Virgin Suicides), dirige su propio guion basado en la novela homónima de Thomas Cullinan y en la versión original de este filme igualmente titulada The Beguiled y realizada en 1971 por Don Siegel, con la actuación de Clint Eastwood y Geraldine Page. Coppola limpia la trama de las acciones de guerra (la guerra en su versión no es más que un eco cercano) y de los personajes de la esclava negra y una mestiza empleada (quizá para evitar un subtema que pudiera llevarla a tener que dilucidar posiciones dentro de lo políticamente correcto). Se le ha criticado el “blanqueamiento” del filme, pero me parece que lo hace para eludir distracciones y centrarse en las relaciones entre los personajes

Intenta también manejar sus elementos de manera más sutil y evitar las tendencias más vanguardistas del cine de hoy, quizá para que no le suceda lo que al filme de Siegel, que no solamente hace más obvias y más expresivas las angustias de sus personajes y además emplea un enfoque psicológico, pero que ha envejecido porque todo esto era muy popular en los filmes de la década en que se filmó esa versión de la novela.

Coppola opta por una presentación conductual de sus personajes. Nos ofrece un mínimo de antecedentes y sus acciones no requieren justificación ni explicación más allá de lo que se desarrolla en la pantalla y lo que como espectadores inferimos. Sin embargo, esto hace que las transiciones de los personajes a veces no son convincentes y le resta fuera dramática a la trama. El resultado es un filme accidentalmente frío, que no logra trasmitir con fuerza sus objetivos temáticos.

El argumento está bien desarrollado y la recreación de época es excelente no solo en el vestuario, sino también en el trabajo del fotógrafo Philippe Le Sourd (The Grandmaster, A Good Year y varios videos de U2, de Madonna y de Jennifer López) que utiliza enfoques y tonalidades que parecen reproducir cuadros del periodo.

Colin Farrell no tiene que hacer mucho en su papel de McBurney,, un inmigrante irlandés que se enroló por dinero con las fuerzas de la Unión. Nicole Kidman se desempeña bien en su papel de Miss Farnsworth, aunque quizá con excesiva frialdad. Kirsten Dunst como Edwina, Elle Fanning como Alicia y Oona Laurence como Amy se destacan en roles limitados pero intensos. Pero este filme no descansa en las actuaciones, sino en la eficiente dirección de Coppola y cuando falla, es quizá por el exceso de control que ésta ejerce sobre la trama.

Este filme le valió este año a Sofia Coppola el premio de dirección que otorga el Festival de Cannes, pero es un filme que a la larga no cuaja por exceso de cuidado.

The Beguiled (EEUU, 2017). Guion y dirección: Sofia Coppola, basado en la novela de Thomas Cullinen y en el guion de Albert Maltz e Irene Kamp, escrito para la versión de 1971, dirigida por Don Siegel. Director de fotografía: Philippe Le Sourd. Con: Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Colin Farrell, Elle Fanning y Oona Laurence.


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