Miedos y tortillas en TVCamagüey
Yodel Pérez Pulido | 14/06/2008 3:26
Un artículo de Ernesto Pantaleón Medina, periodista de TV Camagüey, desborda histeria y pésima escritura, en el sitio digital de ese medio de prensa.
| Ese mundo convulso y peligros en que vivimos |
Así se titula el escrito que narra, entre otros asuntos, las “peripecias” de un niño cualquiera, vendedor de tortillas, en un país centroamericano.
A Ernesto Pantaleón se le ha olvidado demasiado rápido el cambio que dio su vida después de 6 meses en Guatemala.
Quien lo conoció antes del viaje y luego lo encontró por el Reparto La Vigía, apenas lo reconoció. Había cambiado desde el peinado hasta el olor. Su casa fue pintada de verde rápidamente, su “Moscovisch” comenzó a oler la gasolina y la vieja bicicleta FOREVER se fue de vacaciones hacia el balneario de las cosas inservibles que queda en un cuartico pequeño, al final del patio.
Entre tantas “mejorías”, me resulta difícil entender este miedo manifiesto a la vida que Pantaleón ha hecho público.
Es cierto que muchos periodistas en Cuba tienen que mostrarse “confiables” en sus respectivos medios de prensa e incluso llegar hasta subrayar criterios no compartidos para mantenerse aislados de las vigilancias colectivas.
Pero leer los siguientes párrafos desde Pantaleón me parece un gran absurdo. Inexplicable, sobre todo porque, de gratis, se convierte en una marioneta más de ese juego nauseabundo y diariamente practicado por la prensa cubana: hacer creer que todo lo que está más allá de la Isla es un gran caos, casi el infierno.
Aunque algunas oraciones carecen de coherencia, les presento algunos de los párrafos publicados:
“Una mañana cualquiera, en una calle de la capital de un país centroamericano…un niño de 10 años carga con trabajo las tortillas que venderá dentro de unos momentos. A sólo 30 ó 40 metros una escuela primaria a la que nunca asistirá, tan pobre es su familia. De pronto frenazos, muchos disparos, carreras y gritos. Se trata de pandilleros (miembros de las tristemente famosas “maras”) que ajustan cuentas. Uno de ellos toma al pequeño como escudo… El resultado no es necesario describirlo”
(…) “Esa es la actualidad mundial, ese es el peligroso suelo que pisamos, como partes integrantes de un organismo vivo que se llama sociedad, y que como organismo al fin, se mueve, se alimenta y construye, pero cabría la pregunta: ¿qué clase de ser es ese que se devora a sí mismo, que destruye a sus hijos con hambre, bombas, miseria y enfermedades?”
Y concluye Pantaleón:
“Simplemente, da miedo vivir en estos tiempos, en que caminamos por una cuerda floja, o por el filo de un abismo, los “muchos” colgados de los intereses y antojos de unos pocos.”
Una amiga, colega de Pantaleón, me dice que el asunto de las tortillas centroamericanas ha sido tan fuerte para él que su esposa montó un “timbirichi” en el barrio y que ofrecen hasta servicio a domicilio. Y que todo el asunto del miedo tiene que ver con el ambiente de guerras y tensiones que se respira en el Telecentro de Camagüey desde que Jorge Veranes, un cuadro del PCC y ex profesor de Historia y Marxismo, graduado con pésimas notas en el Pedagógico agramontino, dirige ese medio de prensa.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 14/06/2008 15:07
Centro Habana
Yodel Pérez Pulido | 11/06/2008 0:28
Muchos de los que nacimos en la Isla, incluso los millones que aún sobreviven en ella, nos acostumbramos a admitir, como un hecho normal, la catástrofe.
Que el pan sea uno sólo para cuatro personas, que las calles estén sucias, que los edificios se caigan a pedazos, que el bodeguero nos mezcle con “otra cosa” la miseria del aceite de cocina que está normado por la libreta, que el jabón de baño nos arranque la piel, que las maquinillas de afeitar el gobierno no las considere como “primera necesidad” y justifique con ello su venta en divisas, que el plátano sea burro… En fin, son tantas las a-normalidades, que cuando nos aislamos de ellas, pues nos sentimos extraños, el tradicional pez fuera del agua.
Sin embargo, quiero compartirles hoy las impresiones de un amigo que, pese a mis avisos, se ha ido a estudiar, en un curso de verano, Arte Teatral a Cuba. Pese a que el curso le ha salido en una cantidad de dinero horrible, no le han incluido residencia en la linda escuela de Playa (ISA).
Ya ha cambiado de dirección dos veces, haciéndose pasar por cubano y evitando los CUC de las casas de alquiler y de los Resorts. Desde su más reciente residencia, situada en el municipio capitalino de Centro Habana, prefiere comentarme sus impresiones. Una visión conocida y sufrible por muchos, pero a veces olvidada por los que se empecinan en creer que nacimos en el país de las maravillas.
“…Te cuento de la nueva casa que no es tan nueva, pues en las rejas de los balcones descubrí la inscripción del año en que fue construido el edificio: 1905. Es decir, que estoy viviendo ahora en una casa centenaria... El edificio es viejo, pero no está apuntalado aún. Creo que le falta muy poco de todas formas para que se derrumbe... ¡¡JEJEJEJEJEJE!!. Imagínate, una construcción tan vetusta y que nunca se le haya hecho una reparación general, a no ser los arreglos interiores que han hecho los vecinos en sus respectivas casas. Una fachada derruida, descolorida, falta de pintura y de vitalidad; las rejas de los balcones oxidadas y enmohecidas por el tiempo y el salitre que llega del cercano Malecón; un barrio bullicioso, en constante movimiento, con la típica afluencia de gente, de todas las razas, vendedores ambulantes de cualquier cosa: aromatizante para el hogar, ajo, comino, huevos frescos, pescado, carne de cerdo o de la que aquí le llaman “la prohibida” y que comienzo a extrañar, hilo y agujas de coser, ropa nueva de marcas registradas o de segunda mano; amoladores de tijeras y cuchillos; revendedores de artículos varios que se comercializan en las conocidas shoppings y que por alguna vía oscura llegan a sus manos; la gente que vive sentada en las puertas de sus casas, en las aceras, sin hacer nada, conversando, vendiendo algo, chismoseando, mataperreando o simplemente perdiendo el tiempo... Un panorama que se traduce en marginalidad, necesidad, pobreza y frustraciones…”
“(…) en fin, es muy pintoresco este municipio de Centro Habana, totalmente diferente a lo que he conocido en El Vedado. Dice mi vecina que Centro Habana y La Habana Vieja son dos municipios capitalinos que están llenos de gente que ha venido del interior, emigrantes, fundamentalmente de las provincias orientales, los llamados "palestinos". Pero, por lo que he visto, CUBA es una sola y esa imagen de destrucción, derrumbe, decadencia, marginalidad, vulgaridad, mala educación, violencia y caos, que irradian zonas como Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Diez de Octubre, es la imagen real y generalizada de la Cuba de hoy. Lo demás, lo bonito, lo nuevo, lo arreglado, lo cuidado, lo pulcro, lo culto, lo hospitalario y generoso, lo confiable y seguro, es ínfimo en cuantía, en comparación, con la podredumbre y la hecatombe..”.
Estoy haciendo catarsis con todo mi descriptivo discurso anterior; discúlpame si te abrumo o si te traigo malos recuerdos o malos pensamientos...La casa donde voy a vivir no está mal en sentido general: amplia, espaciosa, más o menos cómoda, casi vacía, sin muebles apenas ni muchas comodidades. Al subir las escaleras y llegar al único piso que tiene el edificio, te encuentras con tres casitas-apartamentos independientes. El mío es el número 2. Lo que más me preocupa del sitio en este momento es la seguridad de sus puertas, que están viejas y endebles, maltratadas por el tiempo, el sol, el olvido y el abandono. Imagínate, son ¡¡CINCO!! puertas anchas y altas que dan hacia el amplio balcón en forma de L; el apartamento queda justo en la intersección de las calles Concordia y Gervasio, Centro Habana. Esto es precisamente lo que más me atemoriza en este momento: Que los ladrones se me puedan meter por cualquiera de las cinco viejas puertas del balcón... Pero bueno, Dios me ayude y me guarde.
Estoy intentando comenzar el curso. Bueno, ya comenzó pero aún me decido si prefiero estudiar Artes Escénicas o remarcar inmediatamente mi vuelo de regreso. Una pregunta: ¿cómo es que esto ha podido resistir 50 años? ¿Cómo es posible que un cartel enorme esté frente a mi “nueva” y centenaria casa y con una foto de Fidel Castro y diga: ¡Vamos bien! mientras el caos y el desconsuelo están, inequívocos, en la cara de la gente.
Posiblemente nos rencontremos mucho antes de lo esperado. Me acuerdo de tus advertencias y me disculpo contigo por no entender que ni la linda risa del cubano, puede apagar su cincuentenaria tristeza.
Abrazos muchos.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 12/06/2008 9:36
¡Viva el Buey!
Yodel Pérez Pulido | 03/06/2008 4:42
Entre las muchas cosas locas, increíbles que hoy acontecen en Cuba está la que les presento hoy.
Dentro de esa política absurda de querer “dibujar” constantemente las inmensas limitaciones de una economía subvencionada desde el extranjero y que mantiene a un país en la más agónica incertidumbre, sobresalen aquellas ideas que intentan encontrar "enemigos" y "peligros" en todas partes.
Recientemente fue el mosquito... Ahora, y en un encuentro que ha tenido lugar en días recientes en Camagüey, el viceministro de la agricultura Rubén Gómez le ha declarado la guerra a muerte a los tractores.
Ha dicho con énfasis: “Identificar la tracción animal con retroceso desde el punto de vista científico y de desarrollo es un error. El uso de animales de tiro en la agricultura, lejos de ser un regreso al pasado, constituye el camino certero hacia producciones más baratas y sanas.”
Y continuó diciendo el viceministro: “Gracias al desarrollo cultural científico y técnico alcanzado en nuestro país, el buey volvió, pero esta vez formando parte de un conjunto de técnicas con un enfoque agrícola y económico integral, acorde con las actuales realidades e imperativos del país y del mundo”.
¡Viva el buey! Eso no lo dijo el viceministro, lo digo yo. Viva para quienes aún cuidan de aquellas “yuntas” de animales tan especiales y que labran la tierra y alivian, de cierto modo, el hambre en los campos de Cuba.
¡Abajo el buey! Para los que creen en las palabras del vice-titular, equivocado de medio a medio, y precursor de una política agrícola que mantiene en el caos alimentario a todo un pueblo.
Así van las cosas. Infelizmente, los productores que participaron en el encuentro aplaudieron con frenesí al viceministro. Es lógico. Si alguien de tan importante “linaje” dice que el buey hará de la agricultura cubana un éxito, pues evidentemente, hay que aplaudirle con esmero, por el desborde de ridículo, por el gran show de idiotez.
Y viendo ciertas fotografías que les comparto me vienen a la mente pues algunas preguntas. ¿Será que es también un error, de estas fotografías, mostrar tanta pobreza, tristeza y resignación en los campos cubanos?
¿Acaso el “desarrollo científico técnico”, ese que ha visto en la tracción animal la llave del éxito para la agricultura cubana, ha podido descubrir qué puede hacer un buey que no pueda lograr un tractor?
Sí, un amigo me responde: “Defecar en las palabras del viceministro”. ¡Elemental!
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 03/06/2008 5:04
Pioneros le escriben a Bush
Yodel Pérez Pulido | 28/05/2008 7:22
La noticia ha sido hecha pública a través de una carta inicial “redactada” por los pioneros en un “envidiable” español militante, sumamente adulto, por cierto.
"Nuestra infancia se expresará con “sus” ideas en el periódico de la juventud cubana", esclarece la publicación como si ya no resultara obvio.
La convocatoria “Cartas a Bush de los pioneros cubanos” fue leída con urgencia en cada una de las escuelas y respondida por las instancias educativas que le pidieron a los alumnos de 2do a 9no grado manifestarse. Otra muestra de esa penosa política de mezclar a la infancia con los destinos y la suerte de un proceso social que los niños en Cuba tienen que entender como magnánimo.
Sus inocentes palabras serán nuevamente usadas para decir lo que “alguien” quiere y no puede. No sería la primera vez, lamentablemente tampoco será la última.
Todavía me acuerdo de aquellos días de escuela en que era preciso un “comunicado” revolucionario para el matutino y de aquella prueba final de Español y Literatura de sexto grado cuya pregunta número 5 fue: Redacte una composición con el título: “A la Revolución le debemos todo lo que somos”.
Para mí, para muchos de mi generación, aquellos días han quedado atrás. Sin embargo, el hijo de mi hermana, de apenas 8 años, en su clase de "El mundo en que vivimos", espacio cedido por la maestra para motivar la creación a propósito de la convocatoria de la OPJM, le escribió a Bush lo siguiente:
Compañero Bush:
Martí luchó para que yo pudiera tomar yogurt todas las mañanas. A veces la bolsita viene rota pero a mi me gusta mucho el yogurt y no quisiera que usted con su bloqueo la rompiera más. Dice mi amigo Yoan que sin el bloqueo el yogurt seria de manzana.
Mi maestra dice que Martí fue bueno y grande y que vivió en los Estados Unidos con el mostro (monstruo). Él murió de cara al sol para que Cuba fuera libre.
Nosotros los pioneros cubanos lo queremos mucho ya que es nuestro héroe nacional. Como usted está en Estados Unidos le pido que ayude a mi papá que está en Miami para que mi mamá no se preocupe mucho por él.
Revolucionariamente,
Dayan Ferrera Pulido
En la familia estamos desconcertados por la pasión de mi sobrino por el yogurt de soya. Seguramente por eso su carta no fue seleccionada para ser publicada. Tenía, según dijo la maestra, “pobreza en el lenguaje”. Dayan no sabe aún lo que es "afrenta" ni lo que significa una "colosal obra ética llamada Revolución". Sus palabras no son tan juveniles y mucho menos rebeldes.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 28/05/2008 7:48
Che "acaramelado"
Yodel Pérez Pulido | 23/05/2008 20:22
Aún no consigo entender determinadas cosas de este mundo. En plena crisis mundial con el precio del petróleo y la subida del costo de los alimentos, me resulta difícil comprender la actitud de algunos que, para empeorar las cosas, acuden a mitos falsos y totalmente sin sentido.
No entiendo cómo la figura del que ahora llaman “San Ernesto” resurge cada cierto tiempo en las pantallas de cine y mucho menos en la escalada de artículos que ahora mismo son publicados desde Cuba, a tono, diría yo, con esas fanfarrias que Steven Soderbergh y Benicio del Toro han forzado desde Cannes en el estreno de un nuevo filme sobre el Che.
Pero como los famosos cineastas ganan dinero con eso, apelando a la ignorancia de mucha gente y pueblos que aún ven en el “pedante” guerrillero a una figura legítima, me enfoco hacia la otra cara de la moneda: los que lo hacen desde la oscuridad políticamente maniobrada.
Un artículo reciente del periodista camagüeyano Lucilo Tejeda Díaz, a quien ignoré como colega en mi etapa de “repetidor oficial” en la prensa de Camagüey, pues intenta rememorar “lo más notable” que hizo el “San Ernesto” en tierras agramontinas.
Entre sus destaques y alabanzas, asegura que: “fue de los que impulsó una nueva división política-administrativa para el territorio que se extendía desde el río Jobabo (hoy parte de Las Tunas) hasta el río Jatíbonico (situado en las inmediaciones de lo que hoy es Sancti Spíritus)
¿Resultado? Muchas personas hoy, todavía, no saben ni donde nacieron. En el registro civil está que son camagüeyanas y en realidad viven en pleno territorio tunero, espirituano o avileño. Para trámites de rutina el arroz con mango y el papeleo es de meses de burocracia y de cuños. Eso sin dejar de apuntar que lo poco que producía un territorio, fue repartido en cuatro pedazos. Las vacas del Camagüey fueron repartidas a partes iguales y muchas murieron tras el cambio de habitat. Puede que el ejemplo cause alguna risa pero el resultado hoy es calamitoso. Y es que quien fuera impulsor de reformas económicas en la Isla apenas sabía, como se sabe, curar su asma.
Otras de las "acciones" del Che en Camagüey fue el aislamiento del municipio de Nuevitas. El periodista Lucilo Tejeda prefiere narrar el hecho así: “En 1963, enfrascado en impulsar la mecanización de la cosecha de la caña de azúcar en el norte del territorio inaugura una fábrica de alambre con púas en Nuevitas, ciudad que contaba con un importante puerto, entonces su principal renglón económico junto a la pesca de plataforma. Allí vislumbra lo que será Nuevitas en el futuro: una urbe industrial (como se materializó años después) con una termoeléctrica, ampliadas y diversificadas las plantas de fertilizantes y de cemento, fábricas de alimentos y miles de viviendas para trabajadores”.
Nunca leí tanta ilusión hecha letra.
¿Resultado del “esfuerzo guevariano”?
Nuevitas es una de las ciudades cubanas donde más hambre se pasa y sus niveles de emigración son tan altos que la oficialidad los mantiene en secreto.
¿De la famosa “urbe industrial”?
La verdad nunca fue y lo que más importancia económica tiene en la actualidad es una fábrica de fertilizantes que "colabora" con la decadente agricultura nacional. La industria de cemento es la más irrentable del país y la termoeléctrica…bueno, esa vive más tiempo rota que quemando el crudo nacional, muy viscoso para la generación de electricidad.
¿De los alambres de púa?
Ni los nueviteros se acuerdan de la última vez que se produjo un metro de aquellos con los que el Che quiso cercar el país.
¿De la pesca?
En la bahía de Nuevitas apenas viven peces pues esas fábricas que el Che inaugurara hace casi 50 años contaminaron gran parte de sus aguas otrora transparentes y aún el caos ambiental no se soluciona.
Y así las cosas, en el artículo hecho público se explica también cómo el “guerrillero heróico” participó en seminarios y conferencias en la ciudad de Camagüey donde acusó al imperialismo norteamericano de todos los males del mundo. Ese tradicional asunto de la paja en el ojo ajeno que ha caracterizado la política cubana después de 1959 tiene en el Che a uno de sus legítimos fundadores.
El “ilustre Guevara” moriría de infarto si supiera hoy que aquellas palabras que aparecen de vez en cuando en el periódico local y que pronunciara en su último discurso a los camagüeyanos son aún letra muerta: ¡No repartamos la miseria!- dijo por entonces, sin saber que él mismo era su máximo distribuidor.
Ni el texto acaramelado de Lucilo Tejeda ni la realidad de la Cuba de hoy y mucho menos una película generadora de dólares pueden salvar a “San Ernesto” de la hoguera.
Allí estará para la eternidad, aunque, por increíble que parezca, muchos acudan aún a él para escribir en nombre de la esperanza algún mensaje oportunista. ¡Pobres! ¡Cuánta decepción sufrirán… algún día!
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 24/05/2008 2:52
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