Yo sé que es mentira
Yodel Pérez Pulido | 24/06/2008 22:28
Fueron las palabras de Castro I al referirse, en una de sus últimas reflexiones, al “milagro” educativo cubano, premiado por el organismo de las Naciones Unidas.
Y aunque no podemos dejar de señalar que la educación en Cuba tiene un cierto nivel de privilegio en comparación a la de sus similares en Latinoamérica, la UNESCO está muy lejos de saber cuánto hay de manipulación y de mentiras en esos supuestos triunfos.
Y es que, para esas pruebas, los alumnos en Cuba son preparados desde que comienza el primer día de clases. De antemano el organismo de la ONU publica que grupo etario será evaluado y las asignaturas a examinar. Comienza entonces una movilización de recursos materiales y humanos que van desde libros diferenciados hasta merienda extra que los padres de los alumnos tendrán que preparar cuando sus hijos tengan que quedarse en la escuela después de las seis de la tarde.
Los exámenes reciben el nombre de “Desafío por la Patria”, enfatizando en el compromiso político que, sin dudas, acarrea cada labor realizada en función de un triunfo que deber ser alcanzado sin fallos, sin excusas.
Así y todo, el día en que los alumnos son examinados, casualmente se “ausentan” los estudiantes que han tenido problemas con el aprendizaje o, en el peor de los casos, ellos son substituidos por otros más aventajados de los grados superiores.
Este año fueron examinados los alumnos de tercero y sexto grado y de ahí la mención “orgullosa” que hizo el ex gobernante cubano en una de sus últimas reflexiones. El “triunfo” se logró tras el empeño de las siempre “mal pagadas” maestras, de sus horas extras nunca reconocidas, de sus noches de repaso, “machacando” con la intranquilidad de los alumnos, niños inocentes, lejos de entender que son utilizados como instrumento político, mordaz y abominable.
En el 2006, cuando era reportero de un medio de prensa en la Isla, fui invitado para observar el desarrollo de uno de aquellos “Desafíos por la Patria”. El fraude, además de vergonzoso, fue mayúsculo. Ninguno de los alumnos de 4to.grado de la Escuela Grandes Alamedas de Camagüey, una de las escogidas para tal sondeo, fue capaz de responder un problema matemático sencillo.
De inmediato, y aprovechando la merienda gentilmente facilitada para los funcionarios de la ONU, la maestra “le sopló” a sus discípulos la ecuación matemática. Si ella no hubiera obrado de tal forma, pues su evaluación seria deficiente y enfrentaría duras sanciones laborales. El “prestigio” de la Revolución estaba en juego. Aún no entiendo la correspondencia entre “fraude” y “orgullo nacional” más, meses después, Fidel Castro hacia referencia al premio otorgado, nuevamente, por la UNESCO, “fruto del “privilegio” educativo de los cubanos”, cita textual.
Y no nos asombremos si los “éxitos” se repiten en 2009, 2010… Los exámenes de la UNESCO son para el gobierno cubano una obligación política, un recurso insoslayable de Castro I para seguir construyendo, con mentiras, un prestigio que nunca ha sido ni tan real y mucho menos digno de grandes reconocimientos. Al final, la educación cubana, como ninguna otra en el mundo, carece de cosas esenciales: la libertad del conocimiento y el reconocimiento del verdadero talento, que nunca deberá ser confundido con el compromiso político y la verborrea académica.
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A continación les presento dos ejemplos simples de los ejercicios de Lengua Española, preparatorios para el examen de “Desafío por la Patria”, aplicados en una escuela cubana. Vean, cuanto contenido político desde la primera oración. Estos ejercicios son para niños de tercer grado (8 años)
1- Conjuga los verbos señalados en el presente del indicativo.
Hola! Me (llamar) Celia Castillo. Yo soy cubana y esta es una foto de mi clase. Yo (estudiar) en una escuela en Cuba. Yo (llegar) a la escuela a las ocho y media de la mañana y (desayunar) en la cafetería con mis amigos. Yo siempre (tomar) un cafecito con leche y una tostada. Todos los estudiantes en Cuba (usar) un uniforme. Por la mañana nosotros siempre (saludar) a la bandera de Cuba con este lema: "Pioneros por el comunismo ¡Seremos como El Ché!"
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Aquí se puede ver mi escuela. Yo (estudiar) matemáticas, ciencia, historia, y geografía. Y tú, ¿(estudiar) las mismas materias en tu escuela? Naturalmente yo (hablar) español y mis compañeros y yo también (practicar) inglés en la escuela. Generalmente yo (sacar) buenas notas en las pruebas porque yo (escuchar) todas las explicaciones de los profesores, sobre todo las que hablan de Martí y Fidel. Esas lecciones siempre (ser) muy interesantes. Mis dos amigos, Juan Ramón y Diego (estudian) mucho también.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 25/06/2008 0:35
¡El viejo Jotavich!
Yodel Pérez Pulido | 18/06/2008 17:53
Yo no sé si aquella serie de muñequitos, no recuerdo si era rusa, que tenía un mago llamado Jotavich fue transmitida con la peor de las intenciones.
Sólo recuerdo que en cada capítulo aquel viejito se arrancaba un pelo de la barba y... ¡tin!..., convertía en conejos a los sapos, en cisnes a los feos, en flor a lo bestial.
Los niños cubanos de entonces (años 80), ajenos a las historias prohibidas de los reyes magos, no nos perdíamos aquellas aventuras del muñeco que hacía milagros.
Le pedíamos a nuestros padres lo que Jotavich convertía en realidad desde las pantallas en blanco y negro de los televisores Caribe. Frente a ellos añorábamos los regalos y los sueños.
La televisión cubana ha reexhibido la mayoría de las series antiguas producidas en el ex campo socialista. Sin embargo, los capítulos de Jotavich y sus extraordinarias magias, nunca más fueron emitidos y dudosamente se conserven en los estudios del ICRT o del ICAIC.
No obstante, he visto imágenes recientes que me han recordado al viejito de mi niñez. Esos recuerdos lindos de mi infancia, hoy los he visto convertidos en pesadillas: el “nuevo” Jotavich no se arranca pelos de la barba y mucho menos hace milagros.
Se dedica a atacar y a decidir aún el destino de muchos y desde su longevidad poco saludable, se empeña en hacer el mal, en burlarse de la historia del mundo, en persistir en la idea de que los sueños de los cubanos sean pesares.
No sé si los estudios de animación que hicieron posibles aquellas imágenes del viejo Jotavich conservan alguna copia de tan inocente y querido abuelito. ¡Que falta les haría constatar, a las nuevas generaciones de cubanos, que un viejo con barbas feas no siempre es símbolo de la hecatombe!
Hoy, cuando llego a mis primeros 30 años, me cuesta trabajo entender cómo es posible que Jotavich haya sido sustituido por aquel que hace 50 años sacó una metralleta y mandó a matar la esperanza. No entiendo como sus “nuevas” imágenes hayan sido hecha públicas en el mismo horario en que yo disfrutaba del “difunto” Jotavich. Esa "aventura" de ayer fue transmitida para todas las edades. ¡Qué horror!
Yo prefiero al abuelito ¿ruso? y lo extraño... no sé si es por este malestar que se siente cuando los 20 años quedan atrás. Lo cierto es que desde hace unas horas, lamento no tener los mismos poderes que él tenía, para dejar de una vez, sin barbas, a aquel que me ha hecho recordar, con tristeza, mi niñez.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 18/06/2008 23:54
Miedos y tortillas en TVCamagüey
Yodel Pérez Pulido | 14/06/2008 3:26
Un artículo de Ernesto Pantaleón Medina, periodista de TV Camagüey, desborda histeria y pésima escritura, en el sitio digital de ese medio de prensa.
| Ese mundo convulso y peligros en que vivimos |
Así se titula el escrito que narra, entre otros asuntos, las “peripecias” de un niño cualquiera, vendedor de tortillas, en un país centroamericano.
A Ernesto Pantaleón se le ha olvidado demasiado rápido el cambio que dio su vida después de 6 meses en Guatemala.
Quien lo conoció antes del viaje y luego lo encontró por el Reparto La Vigía, apenas lo reconoció. Había cambiado desde el peinado hasta el olor. Su casa fue pintada de verde rápidamente, su “Moscovisch” comenzó a oler la gasolina y la vieja bicicleta FOREVER se fue de vacaciones hacia el balneario de las cosas inservibles que queda en un cuartico pequeño, al final del patio.
Entre tantas “mejorías”, me resulta difícil entender este miedo manifiesto a la vida que Pantaleón ha hecho público.
Es cierto que muchos periodistas en Cuba tienen que mostrarse “confiables” en sus respectivos medios de prensa e incluso llegar hasta subrayar criterios no compartidos para mantenerse aislados de las vigilancias colectivas.
Pero leer los siguientes párrafos desde Pantaleón me parece un gran absurdo. Inexplicable, sobre todo porque, de gratis, se convierte en una marioneta más de ese juego nauseabundo y diariamente practicado por la prensa cubana: hacer creer que todo lo que está más allá de la Isla es un gran caos, casi el infierno.
Aunque algunas oraciones carecen de coherencia, les presento algunos de los párrafos publicados:
“Una mañana cualquiera, en una calle de la capital de un país centroamericano…un niño de 10 años carga con trabajo las tortillas que venderá dentro de unos momentos. A sólo 30 ó 40 metros una escuela primaria a la que nunca asistirá, tan pobre es su familia. De pronto frenazos, muchos disparos, carreras y gritos. Se trata de pandilleros (miembros de las tristemente famosas “maras”) que ajustan cuentas. Uno de ellos toma al pequeño como escudo… El resultado no es necesario describirlo”
(…) “Esa es la actualidad mundial, ese es el peligroso suelo que pisamos, como partes integrantes de un organismo vivo que se llama sociedad, y que como organismo al fin, se mueve, se alimenta y construye, pero cabría la pregunta: ¿qué clase de ser es ese que se devora a sí mismo, que destruye a sus hijos con hambre, bombas, miseria y enfermedades?”
Y concluye Pantaleón:
“Simplemente, da miedo vivir en estos tiempos, en que caminamos por una cuerda floja, o por el filo de un abismo, los “muchos” colgados de los intereses y antojos de unos pocos.”
Una amiga, colega de Pantaleón, me dice que el asunto de las tortillas centroamericanas ha sido tan fuerte para él que su esposa montó un “timbirichi” en el barrio y que ofrecen hasta servicio a domicilio. Y que todo el asunto del miedo tiene que ver con el ambiente de guerras y tensiones que se respira en el Telecentro de Camagüey desde que Jorge Veranes, un cuadro del PCC y ex profesor de Historia y Marxismo, graduado con pésimas notas en el Pedagógico agramontino, dirige ese medio de prensa.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 14/06/2008 15:07
Centro Habana
Yodel Pérez Pulido | 11/06/2008 0:28
Muchos de los que nacimos en la Isla, incluso los millones que aún sobreviven en ella, nos acostumbramos a admitir, como un hecho normal, la catástrofe.
Que el pan sea uno sólo para cuatro personas, que las calles estén sucias, que los edificios se caigan a pedazos, que el bodeguero nos mezcle con “otra cosa” la miseria del aceite de cocina que está normado por la libreta, que el jabón de baño nos arranque la piel, que las maquinillas de afeitar el gobierno no las considere como “primera necesidad” y justifique con ello su venta en divisas, que el plátano sea burro… En fin, son tantas las a-normalidades, que cuando nos aislamos de ellas, pues nos sentimos extraños, el tradicional pez fuera del agua.
Sin embargo, quiero compartirles hoy las impresiones de un amigo que, pese a mis avisos, se ha ido a estudiar, en un curso de verano, Arte Teatral a Cuba. Pese a que el curso le ha salido en una cantidad de dinero horrible, no le han incluido residencia en la linda escuela de Playa (ISA).
Ya ha cambiado de dirección dos veces, haciéndose pasar por cubano y evitando los CUC de las casas de alquiler y de los Resorts. Desde su más reciente residencia, situada en el municipio capitalino de Centro Habana, prefiere comentarme sus impresiones. Una visión conocida y sufrible por muchos, pero a veces olvidada por los que se empecinan en creer que nacimos en el país de las maravillas.
“…Te cuento de la nueva casa que no es tan nueva, pues en las rejas de los balcones descubrí la inscripción del año en que fue construido el edificio: 1905. Es decir, que estoy viviendo ahora en una casa centenaria... El edificio es viejo, pero no está apuntalado aún. Creo que le falta muy poco de todas formas para que se derrumbe... ¡¡JEJEJEJEJEJE!!. Imagínate, una construcción tan vetusta y que nunca se le haya hecho una reparación general, a no ser los arreglos interiores que han hecho los vecinos en sus respectivas casas. Una fachada derruida, descolorida, falta de pintura y de vitalidad; las rejas de los balcones oxidadas y enmohecidas por el tiempo y el salitre que llega del cercano Malecón; un barrio bullicioso, en constante movimiento, con la típica afluencia de gente, de todas las razas, vendedores ambulantes de cualquier cosa: aromatizante para el hogar, ajo, comino, huevos frescos, pescado, carne de cerdo o de la que aquí le llaman “la prohibida” y que comienzo a extrañar, hilo y agujas de coser, ropa nueva de marcas registradas o de segunda mano; amoladores de tijeras y cuchillos; revendedores de artículos varios que se comercializan en las conocidas shoppings y que por alguna vía oscura llegan a sus manos; la gente que vive sentada en las puertas de sus casas, en las aceras, sin hacer nada, conversando, vendiendo algo, chismoseando, mataperreando o simplemente perdiendo el tiempo... Un panorama que se traduce en marginalidad, necesidad, pobreza y frustraciones…”
“(…) en fin, es muy pintoresco este municipio de Centro Habana, totalmente diferente a lo que he conocido en El Vedado. Dice mi vecina que Centro Habana y La Habana Vieja son dos municipios capitalinos que están llenos de gente que ha venido del interior, emigrantes, fundamentalmente de las provincias orientales, los llamados "palestinos". Pero, por lo que he visto, CUBA es una sola y esa imagen de destrucción, derrumbe, decadencia, marginalidad, vulgaridad, mala educación, violencia y caos, que irradian zonas como Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Diez de Octubre, es la imagen real y generalizada de la Cuba de hoy. Lo demás, lo bonito, lo nuevo, lo arreglado, lo cuidado, lo pulcro, lo culto, lo hospitalario y generoso, lo confiable y seguro, es ínfimo en cuantía, en comparación, con la podredumbre y la hecatombe..”.
Estoy haciendo catarsis con todo mi descriptivo discurso anterior; discúlpame si te abrumo o si te traigo malos recuerdos o malos pensamientos...La casa donde voy a vivir no está mal en sentido general: amplia, espaciosa, más o menos cómoda, casi vacía, sin muebles apenas ni muchas comodidades. Al subir las escaleras y llegar al único piso que tiene el edificio, te encuentras con tres casitas-apartamentos independientes. El mío es el número 2. Lo que más me preocupa del sitio en este momento es la seguridad de sus puertas, que están viejas y endebles, maltratadas por el tiempo, el sol, el olvido y el abandono. Imagínate, son ¡¡CINCO!! puertas anchas y altas que dan hacia el amplio balcón en forma de L; el apartamento queda justo en la intersección de las calles Concordia y Gervasio, Centro Habana. Esto es precisamente lo que más me atemoriza en este momento: Que los ladrones se me puedan meter por cualquiera de las cinco viejas puertas del balcón... Pero bueno, Dios me ayude y me guarde.
Estoy intentando comenzar el curso. Bueno, ya comenzó pero aún me decido si prefiero estudiar Artes Escénicas o remarcar inmediatamente mi vuelo de regreso. Una pregunta: ¿cómo es que esto ha podido resistir 50 años? ¿Cómo es posible que un cartel enorme esté frente a mi “nueva” y centenaria casa y con una foto de Fidel Castro y diga: ¡Vamos bien! mientras el caos y el desconsuelo están, inequívocos, en la cara de la gente.
Posiblemente nos rencontremos mucho antes de lo esperado. Me acuerdo de tus advertencias y me disculpo contigo por no entender que ni la linda risa del cubano, puede apagar su cincuentenaria tristeza.
Abrazos muchos.
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 12/06/2008 9:36
¡Viva el Buey!
Yodel Pérez Pulido | 03/06/2008 4:42
Entre las muchas cosas locas, increíbles que hoy acontecen en Cuba está la que les presento hoy.
Dentro de esa política absurda de querer “dibujar” constantemente las inmensas limitaciones de una economía subvencionada desde el extranjero y que mantiene a un país en la más agónica incertidumbre, sobresalen aquellas ideas que intentan encontrar "enemigos" y "peligros" en todas partes.
Recientemente fue el mosquito... Ahora, y en un encuentro que ha tenido lugar en días recientes en Camagüey, el viceministro de la agricultura Rubén Gómez le ha declarado la guerra a muerte a los tractores.
Ha dicho con énfasis: “Identificar la tracción animal con retroceso desde el punto de vista científico y de desarrollo es un error. El uso de animales de tiro en la agricultura, lejos de ser un regreso al pasado, constituye el camino certero hacia producciones más baratas y sanas.”
Y continuó diciendo el viceministro: “Gracias al desarrollo cultural científico y técnico alcanzado en nuestro país, el buey volvió, pero esta vez formando parte de un conjunto de técnicas con un enfoque agrícola y económico integral, acorde con las actuales realidades e imperativos del país y del mundo”.
¡Viva el buey! Eso no lo dijo el viceministro, lo digo yo. Viva para quienes aún cuidan de aquellas “yuntas” de animales tan especiales y que labran la tierra y alivian, de cierto modo, el hambre en los campos de Cuba.
¡Abajo el buey! Para los que creen en las palabras del vice-titular, equivocado de medio a medio, y precursor de una política agrícola que mantiene en el caos alimentario a todo un pueblo.
Así van las cosas. Infelizmente, los productores que participaron en el encuentro aplaudieron con frenesí al viceministro. Es lógico. Si alguien de tan importante “linaje” dice que el buey hará de la agricultura cubana un éxito, pues evidentemente, hay que aplaudirle con esmero, por el desborde de ridículo, por el gran show de idiotez.
Y viendo ciertas fotografías que les comparto me vienen a la mente pues algunas preguntas. ¿Será que es también un error, de estas fotografías, mostrar tanta pobreza, tristeza y resignación en los campos cubanos?
¿Acaso el “desarrollo científico técnico”, ese que ha visto en la tracción animal la llave del éxito para la agricultura cubana, ha podido descubrir qué puede hacer un buey que no pueda lograr un tractor?
Sí, un amigo me responde: “Defecar en las palabras del viceministro”. ¡Elemental!
Enlace permanente | Publicado en: Completo Camagüey | Actualizado 03/06/2008 5:04











