Artes AudioVisuales y política cultural.

Dennys Matos. (Guantánamo, 1966). Periodista, crítico de arte y curador.
Foto: © Lorena Peréz Rumpler
Contacto: dmatos66@gmail.com
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Postrebelión en la Universidad de Oriente
Postrebelión en la Universidad de Oriente
No
No
No hay relación
No
06/11/2007 17:45
Sí
06/11/2007 17:44
Sí
Se dice que...
No
SE DICE QUE la 'normalidad alimentaria', es decir, la del terrible día a día del cubano de a pie, ha regresado a la Universidad de Oriente. Tras unas pocas semanas de reforzamiento en la alimentación de los estudiantes becados, está de vuelta la música de siempre.
La excepcionalidad fue la respuesta del gobierno a la crisis generada en la universidad santiaguera, que hizo que unos 300 de estudiantes se sublevaran contra las malas condiciones de vida, la inseguridad y el deterioro generalizado.
Luego de dotar de alumbrado público las áreas más inseguras, las autoridades mejoraron la oferta de los comedores: en los menús no faltaron el pollo, las natillas y los dulces finos, por sólo mencionar algunos productos. La rebelión estudiantil se contuvo con miedo y comida… al menos durante unos días.
Calmada la inusual protesta, el panorama es ahora el de siempre: arroz, frijoles y chícharos aguados, en muy escasas raciones.
SE DICE que no ha habido expulsiones por los hechos ocurridos, pero los ánimos siguen caldeados. La Seguridad del Estado se ha visto obligada a instalar, de forma permanente, dos unidades de vigilancia en las sedes Central y Mella.
Sí
por 24/04/2008 13:00
¡Fidel Castro está Muerto!
Sería casi imposible exponer con hechos o datos exactos todas las violaciones y crímenes cometidos por el régimen de cuba durante más de cuatro décadas de dictadura. No mal interpreten lo que digo porque si debajo de la sombra de un árbol se asolapa una comadreja, el sol no puede denunciar su presencia si no sale de allí. Y como expresó nuestro prócer José Martí: “Del tirano di todo o di mas,” yo comprometo lo que pienso y exponiendo otro pensamiento de un gran hombre, exclamo sincero: “De los tiranos aprenderás dos cosas: a odiar a los traidores y respetar al enemigo.”
Hoy a través de los medios de difusión escuché la noticia de la renuncia del gobernante Fidel Castro al poder vitalicio. Luego de una breve reflexión llena de melancolías del pasado, comencé a redactar este artículo. Esta noticia que proviene de la Habana distorsionando la verdad de la renuncia del Dictador cubano y llena de matices oscuros, me rebeló con su verbo de falacia lo que puede esconderse detrás de todo esto o qué en están tramando en la isla los secuaces que controlan aún el gobierno. ¡Vaya, qué grotesco! ¡Vaya! ¡Qué descaro o estulticia carente de lógica en la palestra de la política del mundo contemporáneo! Bueno, estos señores que sostienen el poder, (que no me importa mencionar sus nombres, fueran los que fuesen), que ardid más incoherente y sucio están empleando para ocultar la verdadera realidad de los acontecimientos que en la actualidad suceden dentro del panorama político de Cuba. En primer lugar un cadáver no puede renunciar a nada, un hombre muerto no puede renunciar a nada y valga la redundancia, un occiso no puede renunciar a nada. El que no entiende lo que está acaeciendo dentro de las esferas del llamado gobierno revolucionario es porque no es cubano o porque es un ignorante o un apolítico acérrimo. Pensando del mismo modo en que piensan las mentes de los hombres malvados y diabólicos que tratan de apuntalar el régimen de Fidel Castro, llego a conclusiones claras y precisas. ¿Cuál es el juego pueril o la obra de teatro real-absurda que intentan demostrar a la opinión publica mundial ocultando el fallecimiento De Fidel Castro? Tratando de dar respuesta a esta interrogante, desde Raúl Castro, hasta el último dirigente cubano saben que su único líder y puntar de la revolución ya no existe, como también sabe la cúspide de los personajes que nutren el poder que las declaraciones del mismo Fidel Castro antes de morir fueron muy claras y contundentes: “Nadie, ni nuestro pueblo tiene que enterarse de mi muerte, de lo contrario esta revolución se derrumbará como un castillo de naipes.” Así lo han tramado tratando de revivir al difunto de Fidel Castro.
Imagino el vacío de poder, la rebatiña, el descontento, el temor y la intriga que pulula en las altas esferas del régimen moribundo imperante en la isla. ¿Quién será el próximo hombre fuerte que prosiga apretándole los cinturones del hambre y la carestía a tantos millones de cubanos? ¿Alarcón, Raúl? No lo creo, hay alguien y es un militar con rostro inédito. La talla de Fidel Castro es irreemplazable: su carisma mefítico, su orgullo, la animadversión que utilizó como táctica en contra de un enemigo imaginario para autoprotegerse, su dialéctica maquiavélica y su constante quehacer en un universo de subversión lo hicieron sui generis entre sus acólitos opresores de un pueblo pacifico. Por eso el temor que en la actualidad se respira entre los culpables y serviles traidores de una patria que no es libre, es el caldo que destila corrupción y blasfemia. Sin embargo, algún día se conocerá en los anales de la historia el final humillante y bochornoso que tubo la revolución de Fidel Castro.
Por Luan Vidad
por luan vidad (Usuario no autenticado) 24/04/2008 13:40
¡Fidel Castro está Muerto!
Sería casi imposible exponer con hechos o datos exactos todas las violaciones y crímenes cometidos por el régimen de cuba durante más de cuatro décadas de dictadura. No mal interpreten lo que digo porque si debajo de la sombra de un árbol se asolapa una comadreja, el sol no puede denunciar su presencia si no sale de allí. Y como expresó nuestro prócer José Martí: “Del tirano di todo o di mas,” yo comprometo lo que pienso y exponiendo otro pensamiento de un gran hombre, exclamo sincero: “De los tiranos aprenderás dos cosas: a odiar a los traidores y respetar al enemigo.”
Hoy a través de los medios de difusión escuché la noticia de la renuncia del gobernante Fidel Castro al poder vitalicio. Luego de una breve reflexión llena de melancolías del pasado, comencé a redactar este artículo. Esta noticia que proviene de la Habana distorsionando la verdad de la renuncia del Dictador cubano y llena de matices oscuros, me rebeló con su verbo de falacia lo que puede esconderse detrás de todo esto o qué en están tramando en la isla los secuaces que controlan aún el gobierno. ¡Vaya, qué grotesco! ¡Vaya! ¡Qué descaro o estulticia carente de lógica en la palestra de la política del mundo contemporáneo! Bueno, estos señores que sostienen el poder, (que no me importa mencionar sus nombres, fueran los que fuesen), que ardid más incoherente y sucio están empleando para ocultar la verdadera realidad de los acontecimientos que en la actualidad suceden dentro del panorama político de Cuba. En primer lugar un cadáver no puede renunciar a nada, un hombre muerto no puede renunciar a nada y valga la redundancia, un occiso no puede renunciar a nada. El que no entiende lo que está acaeciendo dentro de las esferas del llamado gobierno revolucionario es porque no es cubano o porque es un ignorante o un apolítico acérrimo. Pensando del mismo modo en que piensan las mentes de los hombres malvados y diabólicos que tratan de apuntalar el régimen de Fidel Castro, llego a conclusiones claras y precisas. ¿Cuál es el juego pueril o la obra de teatro real-absurda que intentan demostrar a la opinión publica mundial ocultando el fallecimiento De Fidel Castro? Tratando de dar respuesta a esta interrogante, desde Raúl Castro, hasta el último dirigente cubano saben que su único líder y puntar de la revolución ya no existe, como también sabe la cúspide de los personajes que nutren el poder que las declaraciones del mismo Fidel Castro antes de morir fueron muy claras y contundentes: “Nadie, ni nuestro pueblo tiene que enterarse de mi muerte, de lo contrario esta revolución se derrumbará como un castillo de naipes.” Así lo han tramado tratando de revivir al difunto de Fidel Castro.
Imagino el vacío de poder, la rebatiña, el descontento, el temor y la intriga que pulula en las altas esferas del régimen moribundo imperante en la isla. ¿Quién será el próximo hombre fuerte que prosiga apretándole los cinturones del hambre y la carestía a tantos millones de cubanos? ¿Alarcón, Raúl? No lo creo, hay alguien y es un militar con rostro inédito. La talla de Fidel Castro es irreemplazable: su carisma mefítico, su orgullo, la animadversión que utilizó como táctica en contra de un enemigo imaginario para autoprotegerse, su dialéctica maquiavélica y su constante quehacer en un universo de subversión lo hicieron sui generis entre sus acólitos opresores de un pueblo pacifico. Por eso el temor que en la actualidad se respira entre los culpables y serviles traidores de una patria que no es libre, es el caldo que destila corrupción y blasfemia. Sin embargo, algún día se conocerá en los anales de la historia el final humillante y bochornoso que tubo la revolución de Fidel Castro.
Por Luan Vidad