Artes AudioVisuales y política cultural.

Dennys Matos. (Guantánamo, 1966). Periodista, crítico de arte y curador.
Foto: © Lorena Peréz Rumpler
Contacto: dmatos66@gmail.com
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Iglesia y jerarquía
Iglesia y jerarquía
No
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02/07/2008 6:00
Sí
01/07/2008 17:18
Sí
Opinión
No
Ciertas declaraciones pueden molestar a los católicos, pero es injusto generalizar las críticas contra la única institución preocupada por los cubanos.
La historia suele ser vista en clave de poder. Se cuentan las grandes batallas, las hazañas de los mártires, las revoluciones y lo que han dicho los más encumbrados intelectuales y audaces estrategas. La vida vista y contada en función de lo que a nuestros ojos es grande, dejando poco espacio para recordar lo que vive la gente de a pie, casi siempre alejada de los medios de comunicación y de los quehaceres de "analistas" y "tertulianos" que hoy pululan.
Sólo en esta lógica o forma de interpretar la realidad encuentran asidero los duros comentarios que sobre la Iglesia Católica cubana se vierten constantemente, principalmente desde el exilio.
No pretendo desviar la atención o minimizar la responsabilidad de quien, ejerciendo su derecho a expresarse libremente —vedado para la mayoría de los cubanos—, ha dicho cosas que, como mínimo, han provocado desconcierto. De hecho, queda por aclarar si las personas seremos juzgadas ante Dios por nuestras intenciones o nuestros actos. Dicho de otra manera, me pregunto si sólo bastará con justificar que nuestro deseo fue altruista para poder ser digno de la admiración de otros.
Injusto reduccionismo
La actuación de determinadas personalidades eclesiásticas ciertamente puede causar disgustos entre los fieles, e incluso, en supuestos graves —no frecuentes en Cuba—, podrían lacerar la imagen de la Iglesia. Sin embargo, no es comprensible que la labor de una institución integrada por miles de personas, marcada por una rica diversidad y con un historial de servicio tan sólido en nuestra patria, sea juzgada teniendo en cuenta solamente los hechos y actitudes de sus más "conocidos" miembros, que, como personas, pueden tener aciertos y desaciertos.
Ello constituye un injusto reduccionismo que lesiona la única institución presente en todos los pueblos de la Isla y con una preocupación real por los ciudadanos. Independientemente de las motivaciones de los críticos, dicha simplificación seguramente alegra a quien en realidad es la causa de nuestros males, entre ellos, del daño antropológico, porque conoce perfectamente el actuar e influjo positivos de la Iglesia entre nuestros compatriotas, opuesta de facto a las causas de nuestra aciaga situación.
Si tenemos que destacar la labor de alguien al servicio de los ciudadanos cubanos, es la de la Iglesia. En las duras y en las maduras ha estado cercana a la gente más pobre. Con un incalculable esfuerzo ha mantenido abiertos cientos de comedores para ancianos y decenas de farmacias.
Las oficinas de Cáritas han procurado que cada persona que pase por ellas no se vaya nunca con las manos vacías, a pesar de las dificultades que el gobierno ha puesto permanentemente para adquirir —comprados e incluso procedentes de donaciones— los alimentos que se reparten.
Un lugar meritorio tiene la pastoral de la salud, que lleva un mensaje de aliento espiritual a tantos enfermos, principalmente los ancianos. Pero no sólo en este campo la Iglesia lo entrega todo en Cuba, también preocupándose por la formación y la promoción humana. Tengamos presente, por ejemplo, los proyectos de educación en valores de las monjitas en diversos barrios de la ciudad de Pinar del Río y los cursos en las comunidades de base.
Hablar más
Si pasamos a otras sensibles realidades, ¿acaso no hay sacerdotes que van a las cárceles a visitar a prisioneros políticos y que en sus comunidades rezan por ellos y para que en Cuba haya respeto a las libertades?
Lo que sucede es que de estas cosas se habla muy poco. Hay que sentarse con la gente común para enterarse de la labor de los sacerdotes, religiosas y laicos cubanos. No dudo que, en honor a esa entrega sacrificada, los propios opositores cubanos de dentro profesan un claro respeto a la Iglesia, incluyendo su jerarquía.
Es interesante escuchar también las opiniones tan positivas y el alto nivel de agradecimiento hacia la Iglesia por parte de responsables de muchas organizaciones europeas, entre ellas las que ayudan a la disidencia o a diferentes proyectos sociales. Conmueve el respeto con que visitantes amigos se refieren a los sacerdotes que atienden las obras asistenciales en los barrios marginales de La Habana y a la pulcritud con que manejan los recursos destinados para dichos servicios, lo que no está de moda hoy en diversos lugares.
Por otro lado, aunque la Iglesia, por razones obvias, no es partidaria de pregonar todo lo que hace, sí tiene que ampliar sus canales de comunicación, principalmente con la diáspora, y en especial con los medios de comunicación que tratan temas nacionales. Además, es conveniente que no sean siempre las mismas caras, entre otras razones, porque ello no se corresponde con la realidad de una Iglesia activa y en constante renovación.
Asimismo, esa estrategia de comunicación debería tener como uno de sus principales puntos dejar a un lado la imagen distorsionada que algunas autoridades tienen sobre determinados medios de comunicación que, lejos de ser laicistas y siendo firmes en su pluralismo informativo, sienten gran respeto por la Iglesia, lo cual se evidencia en el trato que se da a las noticias relacionadas con ella.
Mucho podemos decir sobre lo que hace la Iglesia, y los cubanos agradecidos lo reconocen. El reto de todos, fieles y jerarcas, consiste en defender las cosas positivas que se hacen y no entrar en la dinámica de la "alta política", de la cual muy pocas veces se sale bien parado; máxime teniendo enfrente a personas y estructuras cuya dinámica no tiene ni una pizca de sintonía con lo que la Iglesia defiende. Y que, además, no vacilarán en exigirle, si es necesario, que, como Saturno, termine devorando a algunos de sus hijos.
Todos podemos hacerle mucho bien a la Iglesia, pero también mucho daño. Mirando sólo los errores de la jerarquía, o de sus más connotados miembros, e identificándolos con la obra de la Iglesia en Cuba, que, aunque humana y seguramente errada en alguna ocasión, podemos considerar como magna, es muy sencillo pecar de ingenuo o radical. Esto no es aconsejable.
En primer lugar, porque haciéndole daño a la Iglesia, se lo hacemos a la sociedad y a los conciudadanos. En segundo, porque muy pocos de los que hoy actúan como talibanes de la palabra, podrían lanzar la primera piedra.
Sí
Andrés Reynaldo arremete contra monseñor De Céspedes por su elogio del Che Guevara en la prensa oficial,Nuevos inquisidores
por 02/07/2008 13:20
Los invito a visitar "Cuba Católica" y asi conocen una visión más general de trabajo de nuestra Iglesia en Cuba:
http://cubacatolica.blogcindario.com
por 02/07/2008 13:20
La Iglesia de Cuba, a traves de sus sacerdotes, monjas y laicos, ha hecho una gran labor para favorecer a los necesitados y a los perseguidos.
Representantes de la alta jerarquia de la institucion eclesiastica y otros tambien han negado auxilio espiritual a presos y familiares de los mismos en diferentes momentos de esta tragedia que dura cincuenta anyos.
Lo digo con tristeza. Ahi esta esa parte misionera que auxilia pero lamentablemente hay jerarcas de la misma que demuestran apoyo y admiracion por la dictadura, como hay altos representantes que se han opuesto publicamente a la idea de que nuestro pueblo debe vivir bajo una dictadura o exiliado. El exilio es un castigo y una libertad incompleta.
por 02/07/2008 14:00
Salesianos de Don Bosco, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Hermanas misioneras de la Caridad de Calcuta, Padres Paúles, claretianos, dominicos, franciscanos... no me cabrían tantos nombres de congregaciones en Cuba que están dando tiempo, recursos humanos, económicos y sobretodo mucho amor por Cuba en favor de enfermemos, ancianos, presos, niños, jóvenes, ALGO QUE MUCHOS NO HARÍAN ni le llegan al talón de las sandalias de las hermanas que trabajan en el leprosorio de San Lázaro, en el Hogar la Edad de Oro de niños discapacitados, (inclusive limpiando mierda). Queridos, esa el la IGLESIA DE JESUCRISTO. ¿Seríascapaz de hacer lo mismo? Si no eres capaz, por favor cállate!
por 02/07/2008 14:00
"Ello constituye un injusto reduccionismo que lesiona la única institución presente en todos los pueblos de la Isla y con una preocupación real por los ciudadanos...."
Por vez primera leo el termino "reduccionismo" que segun entiendo es reducir o empleando el mas usado termino seria, a mi entender, "minimizar"; aparte de terminos y su semantica la Iglesia Catolica cubana es herencia cultural espanola, antes y despues de 1959 su potencial economico e influencia politica se reflejaba en la vida nacional.
En 1953 fue Mons. Perez Serantes el que gestiono la rendicion de Castro y le garantizo la vida. En 1959 en el primer Congreso catolico Nacional se hizo de nuevo presente. Pero en fin, el tiempo paso y entro en conflicto con el regimen cubano despues de la "nacionalizacion" de la educacion, clara afectacion de sus intereses economicos.
Al ser, en Cuba, la mayoria de la curia espanola al agudizarse el conflicto simple y sencillamente fueron deportados por el regimen. La educacion materialista se implanto en toda la Isla y no fue hasta la epoca del Mons. Zacchi en que se normalizaron hasta cierto punto las relaciones Estado revolucionario e Iglesia Catolica y algunos curas extranjeros ocuparon parroquias. Siempre la Iglesia Catolica fue mantenida dentro de ciertos limites, acepto el statu quo. No recuerdan como jovenes catolicos fueron enviados a la UMAP o expulsados de la Universidad?
La Iglesia Catolica no fue la unica en Cuba, denominaciones cristianas fueron asimismo reprimidas. Es bueno recordar el ensanamiento con los Testigos de Jehova.
Sin pecar de "reduccionista" reconozco la labor humanitaria de la Iglesia pero acallar o "minimalizar" la posicion de la jerarquia catolica cubana; la cual aparte de largas y metaforicas pastorales las cuales nunca y repito nunca se ha hecho sentir en el sentido de abogar por muchos seres humanos que siendo "catolicos" o de otras denominaciones o de simples ciudadanos agnosticoi o ateos me demuestra a mi en lo personal que solo le interesa participar del poder aun cuando ello represente su sentido egoista y discriminador a otras denominaciones y de "no meterse en politica", frase muy usada en Cuba para no meterse en problemas.
Si Mons. Carlos manuel de Cespedes demuestra simpatia y respeto por el Che Guevara es su posicion como hombre pero como prelado de la Iglesia mas utilidad a los infelices que padecen prision injusta lo elevaria mas a los ojos de sus conciudadanos. Algo similar se podria decir del Cardenal Ortega y Alaminos.
Recuerdo aquella parabola del pastor el cual al caer una oveja en un pozo se arriesgo a salvarla siendo solo una de cientos. Cuantas ovejas esperan ser salvadas?
Mario Faz
por 02/07/2008 16:20
De acuerdo, solo que no hay que mezclar la actitud caritativa de la iglesia y la posicion politica del vaticano en relacion con la isla, con la cual muy pocos cubanos quedaron conformes. Es que el poder actua mejor cuando se difracta en varias instituciones y hoy: De cual iglesia estamos hablando?
por 02/07/2008 16:20
En relacion a la Iglesia catolica, ahora lo que hay es que esta se ha sumado a la Teologia de la adulacioln...., antes lo hicieron los episcopales y presbiterianos de la mano del Consejo de Iglesias de Cuba.
Ahora es la Iglesia, Teologia de la adulacion.
Religion en Revolucion Blog.
por 02/07/2008 17:40
Lo cortés no quita lo valiene. Y al pan, pan, y al vino, vino. Mi padre estuvo preso al inicio de los años sesenta. Y no hubo cura ni monja que se acercara por mi casa. Vamos a estar aquí. Y aún ahora, esa actitud de pedir por la salud del tirano de todos los cubanos deja mucho que decir. No me jodan. No es que se hubieran reunido a pedir por su muerte, que es lo que corresponde ante una bestia criminal que ha arruinado con el país y acabado con la familia cubana. Lo entiendo. La iglesia no llega a tanto. Pero al menos pudo callarse. Como tantas, tantísimas, veces. La iglesia católica de Cuba. Puaf. Mejor ni hablar.
por 02/07/2008 17:40
Lo que dice el señor Cires Dib es la pura verdad, en lo que respecta a la obra pastoral y humanitaria de la iglesia católica en Cuba.
Lo que yo voy a decir es la puta verdad, en lo que respecta al guabineo y culipandeo de la alta jerarquía eclesial.
Los Ortega y los Céspedes son la cara visible de la Iglesia. Una cara dura de pragmatismo relativista de quien se preocupa más por la convivencia con el régimen que con los intereses supremos de la nación. Su postura y equilibrismo son, como mínimo, criticables.
Pero la verdadera responsabilidad de la connivencia con el régimen hay que buscarla más arriba: en la Santa Sede.
Comoquiera que se ponga, Su Eminencia (gris) el cardenal o el Monseñor (con sus apellidos de ringorrango pero sin Bola de Nieve) no son más que correas de transmisión del verdadero capo de tutti i capi, el cardenal Tarcisio Bertone, Number Two del Papa, el que diseña la estrategia de la política exterior vaticana.
Bertone es un Secretario de Estado papal que ya no cita las Sagradas Escrituras, sino las guanajadas de Raúl Castro. A Bertone le encantó la propuesta medio fascista de Raúl de que los jóvenes de hoy necesitan 'ideas fuertes'. Horror que me recuerda al che, a Stalin y a Hitler.
Y ahora sabemos bien, por un pitazo de Moratinos, que fue el mismo Bertone, metido a cabildero, quien bendijo el levantamiento de las sanciones europeas al régimen castrista.
Después de esto, los guabineos de la jerarquía eclesial cubana no son más que peccata minuta.
Dicho lo anterior, recalco que el punto del artículo de Yaxys es válido e incluso conveniente. Yo nunca confundiría a un obispo alienado del pueblo con el joven cura que visita en Cuba a mi madre enferma, le da aliento y hasta le canta misa en la casa junto a otras ancianas vecinas.
Gracias, Yax, por mostrar la cura luminosa de la luna en momentos en que uno tiene la tendencia a ver solamente el lado oscuro.
por 02/07/2008 18:20
Andrés Reynaldo es uno de los pocos escritores, si no es el único, que ha observado y seguido en detalles ese fenómeno de la curia cubana (con las honrosas excepciones, of course) de colaboracionismo y complicidad con la dictadura.
Para nuestra desgracia, no nacimos con alma de polacos de Gdanks y mucho menos, que es lo peor, no tenemos una iglesia tan digna y valiente como la de Polonia de los tiempos de Solidarnoch.
Saludos desde la Compañía
por 02/07/2008 23:00
Siempre defiendo a la Iglesia de las generalizaciones que se traducen en ataques injustos y mal intencionados. Sobre todo cuando se trata de desvirtuarla y descalificarla con base en el comportamiento de ciertos elementos de la Jerarquía eclesiástica a la que se le ha encomendado el papel de guía espiritual de la grey católica. Esos ataques con frecuencia son producto de la ignorancia de quienes no comprenden que al hablar de “Iglesia” estamos refiriéndonos a todos los feligreses y creyentes, y no a los templos ni a sus sacerdotes y funcionarios.
Pero incluso dentro de esa jerarquía eclesiástica coincido plenamente con Yaxys en el sentido de que en nuestros días la abrumadora mayoría de quienes dirigen y/o sirven a la institución mundial son personas abnegadas, devotas y dedicadas de cuerpo y alma al bien de la humanidad.
Empero, esa verdad no obsta para hacer fuertes críticas a destacados sectores de la jerarquía eclesiástica cubana y a quienes desde el Vaticano les hacen el juego.
Por tanto, es legítimo criticar la actitud complaciente del Cardenal Ortega o las declaraciones asombrosas de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes. También aclarar –si fuera posible– las imprecisiones de una declaración de Juan Pablo II sobre el Ché Guevara.
Cuando Juan Pablo II viajaba hacia Cuba, un periodista le preguntó: “¿Qué opina Su Santidad sobre el Ché?” Después reportó que la respuesta había sido: «No lo conozco a fondo, pero sé que se preocupó por los pobres. Consecuentemente, merece mi respeto».
La efectividad propagandística de los medios que divulgaron esta respuesta para favorecer al règimen cubano, se manifiesta en una reciente encuesta callejera de un canal de televisión de Lima sobre la figura y la imagen de Cristo. Cuando preguntaron a una muchacha de unos veinte años qué opinaba de Cristo, respondió: “Cristo fue un gran hombre. Luchó siempre por los pobres. Más o menos, como el Che”.
La eficacia proverbial de la propaganda no nos causaría sorpresa si no llegara a obnubilar también la opinión de nuestro inefable Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, descendiente del Padre de la Patria (lleva su nombre), quien ha sido testigo de los abusos y desmanes del régimen de los hermanos Castro durante 50 años y quien no sólo cita esa entrevista a Juan Pablo II sino que proclama su “admiración entrañable” por el Ché y hace todo un enaltecedor panegírico del “guerrillero heroico”.
Es curioso que nunca se haya hecho una aclaración a la extraña respuesta del Papa a aquel periodista, quien tampoco ofreció nunca una grabación. No obstante, un testigo presencial dijo en privado a un amigo de Radio Vaticano que el periodista había sazonado su pregunta con un preámbulo sobre "la preocupación del Ché por los pobres", y que la respuesta de Juan Pablo II fue ligeramente distinta: «No lo conozco a fondo. Pero si se preocupó por los pobres, consecuentemente merecería mi respeto.» En otras palabras, la respuesta diplomática, mesurada y condicional que podría esperarse del Sumo Pontífice.
Es imposible probar cuál será la versión correcta, pero ésta es mucho más plausible que el texto promovido por aquel periodista.
En cuanto a Mons. de Céspedes, baste recordarle que durante los primeros seis meses de 1959 Guevara fue comandante de la prisión de La Cabaña, donde inauguró el tristemente célebre “paredón” de La Cabaña, que continuó segando las vidas de miles de cubanos durante años. Como miembro de la juventud católica de entonces, me consta el sacrificio y el martirio de muchos de mis compañeros a manos del régimen, pese a que la mayoría de nosotros habíamos apoyado con entusiasmo el triunfo de la Revolución.
Según cuenta Armando Valladares, un testigo presencial, “en 1961, los prisioneros políticos oíamos todas las noches descargas de fusilamientos sumarios, entre cuyas víctimas había jóvenes mártires católicos que morían gritando “¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!”. Otro testigo presencial me ha relatado el desprecio con que trataba a los prisioneros y cómo dictaminaba su muerte desde el momento de traerlos a su presencia, sin esperar por juicio alguno. Una madre contaba en una reunión a la que asistí que fue a pedirle clemencia con un amigo que logró llevarla hasta el despacho del Ché, quien prometió que le resolvería el problema esa misma noche. El hijo fue fusilado en la madrugada. Otros testigos presenciales afirman que solía complacerse en darles el “tiro de gracia” a los fusilados.
No existe un solo testigo presencial de la “preocupación” del Ché por los pobres, ni de su generosidad con los necesitados ni de alguna política promovida desde su posición de poder para aliviar su situación. Mucho menos que alguna vez haya sido misericordioso o haya perdonado a algún reo, al menos por la posibilidad de que el acusado fuera inocente.
Ese es el Ché auténtico que no figura en el mito. El Ché que el Papa no conocía a fondo. El Ché por quién Mons. de Céspedes profesa una "admiración entrañable".
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por Juan sin tierra (Usuario no autenticado) 02/07/2008 12:40
Muy bien. Mi madres está en Cuba y la unica gente que se preocupa por ella es la de la iglesia. Claro, hay cosas que hay que cambiar