«Los cubanos tienen derecho a decir 'no estoy de acuerdo'»
Benito Zambrano, que acaba de estrenar en España la película 'Habana Blues', habla con Encuentro en la Red sobre el mundo de la música underground en la Cuba de hoy.
Decía que los cineastas cubanos "son los que tienen la obligación de hablar" de Cuba, pero el gobierno cubano no está dispuesto a permitir ese tipo de proyectos, y ellos tienen que subordinar sus intereses a los de las productoras extranjeras, porque si no, cómo financian sus películas.
En última instancia, decir, criticar y dar las soluciones corresponde a los creadores y artistas cubanos, quienes en sus obras deben hacer lo que crean, y hacer una crítica frontal o no frontal, los en contra y los a favor. A ellos les toca tener que fajarse, porque es su país.
Ya sé que es como lanzarles la pelota y no tener un bate para batearla, pero tendrán que hacerlo con la mano. También se juega a la pelota con la mano. Es verdad que eso es complicado, a lo mejor no los cineastas, pero sí otra gente, dentro y fuera de Cuba. Cuando hablo de los cineastas y la gente del mundo de la cultura cubana, me refiero a todos, los cubanos que están regados por el mundo, no sólo los que están en la Isla. Es a ellos a quien les toca.
Hago una película en Cuba, pero no tengo que asumir la responsabilidad de decir lo que los demás no pueden. Hago lo que puedo, lo que sé hacer, pero no me lo tomo como misión, ni me lo puedo apropiar, ni decir a los cubanos cómo debe ser eso. Confío en lo que gente como Fernando Pérez, dentro de la Isla y fuera de ella, hagan a favor de la cultura cubana y de un mejor entendimiento y de intentar resolver los problemas del país. Confío en un tipo como él, de una gran entereza ética, moral. Ahora, sí debería haber más gente haciéndolo.
También digo que el cine es un medio muy caro y es muy difícil hacer muchas películas. Y es verdad que dentro de Cuba los cineastas cubanos están muy jodidos.
Al final de la película, Ruy se queda solo en Cuba. ¿Cuál es el mensaje que quiere dar Habana Blues? ¿Es un canto a la utopía, porque el personaje prefiere no hacer concesiones?
Siempre tiene que haber algo nuevo, bueno. Si no, para qué hacemos la película. Siempre que llegue como algo ilusionante, en eso creo. El hecho de Ruy quedarse solo tiene que ver con la recuperación de una dignidad, de un decir: "todo no vale". Valen muchas cosas, pero todo no. En la sociedad, y entre países, entre barrios y entre vecinos, siempre hay un ceder para ganar algo común para todos. Yo cedo un poquito de mi libertad en beneficio de la libertad de todos.
En el personaje de Ruy está un poco eso. Cuba puede ceder cosas, pero no tiene por qué cederlo todo. Tiene que haber un camino. Ruy refleja los sentimientos de muchos cubanos que, aunque se hayan ido de la Isla, dicen: "es que mi país me importa mucho, yo me siento que estoy en La Habana". Porque mucha gente se ha ido por un nivel de obligación económica, política… pero emocionalmente está con Cuba. Y entienden perfectamente que si hubiesen podido, no se hubiesen ido. La decisión final de Ruy es eso: irme de Cuba para no volver, no lo quiero. Y no lo hace por una razón política de apoyo a nada.
En Habana Blues se culpa a una discográfica norteamericana de imponer ciertas condiciones a los músicos. ¿Qué cree de este tipo de contratos que se aprovechan de esa situación de desventaja? ¿Se da también eso en el caso de empresas españolas o europeas?
Eso se da de Estados Unidos hacia Europa o hacia España, y de España hacia Marruecos. Los países con más poder o con más fuerza se aprovechan de los que dependen económicamente. Si eres dueño de una editorial y vas a Cuba y encuentras a 40 escritores con libros que no les va a editar nadie, cuando negocies los contratos, sacas tus beneficios. Otra cosa es que tengas un margen, si lo quieres todo para ti y nada para ellos, o repartes.
Nosotros jugamos con el tema de Miami en la historia en un sentido político. Por meter la pulla de que gran parte del desastre de lo que está pasando en Cuba con respecto, ya no a la cultura cubana, sino a todo, viene de un veneno inyectado por parte de Miami, como símbolo de Estados Unidos. Y sabemos que en el tema musical, la música que venga de América Latina pasa mucho por Miami, ellos tienen la llave del éxito de muchísimos músicos, pero no sólo cubanos. Si te quieren hundir, te hunden.
Ha dicho que la música rock le "ha permitido descubrir y hablar de unos jóvenes que están viviendo al margen de la revolución, que buscan encontrar espacios de aire y libertad". ¿Cuáles son esos "espacios de aire y libertad"?
Es lo que todo el mundo está pidiendo en Cuba. La gente tiene derecho a crecer, a decir cosas y a cambiar, y a no estar de acuerdo. A poder expresar con su música lo que quiere decir. En un país donde está todo subvencionado, y que el Estado es dueño de todo: las discográficas, las salas de ensayo, conciertos, está claro que estos músicos quieren más espacios físicos y más posibilidades de poder tocar y hacer ese tipo de música. Ellos quieren decir y escribir en sus canciones lo que desean. La gente joven cubana, las nuevas generaciones, tienen derecho a decir "no estoy de acuerdo" o "estoy de acuerdo". Y si no lo estoy, quiero que se me escuche. Ese es el espacio de libertad que todo el mundo está pidiendo, una parte importante del pueblo cubano.
¿La película se exhibirá en Cuba?
No lo sabemos. Cuba es coproductor, junto con Francia, y cuando estás en esa posición te quedas normalmente con un territorio. El cubano es de ellos y deciden, como dueños de la película, si la ponen o no. Aunque no lo sean, van a decidir cuándo y cómo se pone, porque en Cuba es así. Si no se estrena, sería un gran error, por parte de quien decida no ponerla. Si se pone, creo que a la gente le va a gustar mucho. Una de mis grandes ilusiones es ver la película con los cubanos, en Cuba, ir a Miami y lo mismo. Y en ambos sitios, recibir las críticas a favor y en contra.
Quisiera cerrar mi ciclo con Cuba, poniéndola tanto allí como en Estados Unidos. Esa es mi ilusión, no sé si va a pasar. De todas formas, la película se va a ver en Cuba, quieran o no quieran, en el pirateo. Si no, yo llevo copias piratas, porque la película se debe ver para bien o para mal, y no pasa nada. Es una simple película.
Habana Blues es honesta y sincera. Gracias, Cuba, por todo lo que me ha dado, gracias al pueblo cubano por lo bien que me recibió. Espero que tanto los de dentro como los de fuera, resuelvan lo mejor posible el problema, y decidan qué Cuba es la que quieren.
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