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Actualizado: 12/02/2012 11:07
cubaencuentro.com cuba encuentro | Cuba

A un Clic

Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

PASSPORT: “How to visit Cuba: First, find your passport”, por Uri Friedman (Inglés)

The Washington Post reminds us this week that beginning on March 21, Island Travel & Tours will be operating direct charter flights from Baltimore's BWI Airport to Havana as part of the Obama administration's liberalization of travel to Cuba, which has been subject to a U.S. economic embargo for half a century (you can also take charter flights to the island from Miami, Los Angeles, New York, and a host of other U.S. cities). The president's efforts to increase "people-to-people" contact between the two countries represents a return to Clinton-era policies, after President Bush's tighter restrictions in 2003 caused the number of annual U.S. visitors to Cuba to drop precipitously from more than 200,000 to less than 50,000 in the space of a year.
Depending on which category you fall into, you may or may not need specific written permission from the Treasury Department to travel to Cuba. But the restrictions don't end once you've made it to the island. Travelers can spend no more than $179 per day on travel expenses that don't involve informational materials or activities for which they received a license to enter the country. They also can't purchase "services unrelated to travel or a licensed activity" -- which includes non-emergency medical services and, presumably, most souvenirs. What's more, U.S. credit cards don't work in Cuba because of the embargo. Taken as a whole, these restrictions often translate into itineraries stuffed with U.S. government-sanctioned activities around Havana and other locations such as Cienfuegos in the south.

 

ELPAÍS: “Fraga y libertad: una pasión tardía”, por Antonio Elorza

Manuel Fraga fue el prototipo de una personalidad autoritaria. Cuando el relato de su vida destaca la sucesión de posiciones políticas en apariencia contradictorias, desde su lealtad al franquismo y a Franco, que nunca desmentirá, a su implicación sincera en el proceso de incorporación de la derecha a la democracia, es necesario tener en cuenta que siempre hubo un hilo rojo explicativo de su conducta: una adhesión sin reservas al orden establecido, del cual derivaba la autoridad legítima, frente a cualquier tipo de subversión, la de la oposición democrática hasta 1976 o la del 23-F. Firme en sus lealtades, Fraga fue un hombre siempre seguro de sí mismo, escasamente dispuesto a admitir que alguien frente a él pudiera tener la razón. Su adscripción a los principios de autoridad y jerarquía era manifiesta en todos los órdenes de la vida, no solo en la política, sino también, para quienes fuimos sus alumnos, en la universitaria, y por los datos disponibles, sin que ello afectara al sentimiento, en la familiar. De ahí el gran acierto de Aznar al poner en sus manos una carta de dimisión al ser nombrado al frente del PP: nada podía ser más grato a Fraga que tal reconocimiento pleno de su auctoritas.
Esa vocación dominadora no era secreto alguno para quienes siguieron sus cursos en Políticas y Económicas, en vísperas de su ascenso en 1962, cuando ya los estudiantes le montaban escenas jocosas sobre su ambición, presentando en el Paso del Ecuador a una señora Friega y Barre sobre la cual “no hay secreto, no hay misterio, va buscando un Ministerio”. Su ya notoria puntualidad tenía el coste de ser llamado “el abominable hombre de las nueve”, hora en que cerraba la puerta al llegar a clase, incluso al estudiante que llegara a sus espaldas. (Aquí había algo de trampa, porque la clase acababa a las diez menos cuarto, pero no para tarea oficial alguna, sino para acudir a un gimnasio en la calle Casado del Alisal). Pero por encima de eso era respetado. Sus clases eran milimétricamente precisas, apoyadas en torres de fichas, con su texto pronunciado con la mirada puesta a la intersección de la pared frontal y el techo. En mi tiempo, chicos y chicas separadas. Su libro de referencia, La crisis del Estado, como admirador de Carl Schmitt, resultaba indigesto, pero las clases eran muy informativas. Cumplía a fondo con su tarea docente.

 

CAFÉFUERTE: “Cuba: teléfonos celulares y llamadas costosas”, por Emilio Morales

El monopolio cubano de las telecomunicaciones, ETECSA, cerró el 2011 con más 1.2 millones de abonados de telefonía celular, según datos oficiales.
En apenas tres años de apertura de las telecomunicaciones, la telefonía celular alcanzó a la telefonía fija del país al mostrar un elevado crecimiento del 471 porciento con relación a 2007, marcando una dinámica vertiginosa. No hay que olvidar que el salario promedio de la población cubana es de 18 pesos convertibles (CUC), inferior a los 20 CUC mensuales que se requieren para mantener activa una línea celular en la isla.
Sin embargo, el trasfondo que muestra este fenómeno es mucho más profundo que la realidad: la tecnología está cambiando a la sociedad cubana y ésta a su vez da señales de adaptación a los cambios.
Al mismo tiempo, refleja que la diáspora cubana es el soporte financiero principal de esa transformación. De repente, los servicios de telefonía celular que estaban vedados para la mayoría de los usuarios nacionales hasta hace tres años, han pasado a ser hoy la principal entrada de dinero del consorcio estatal ETECSA.

 

ELPEQUEÑOHERMANO: “Benedicto en su laberinto”, por Ernesto Morales

A la ya hirviente caldera que aguardaba a Benedicto XVI en la Isla tropical que visitará en marzo próximo acaba de sumársele otro ingrediente definitivo: una muerte demasiado posible. Lamentablemente probable.
Si complejo era pisar un suelo mexicano donde, según cifras oficiales, 47 mil 515 personas han perdido la vida desde que en 2006 Felipe Calderón le declarara la guerra al narcotráfico, al menos el Papa tenía una realidad como asueto: se trata de una democracia. Y en las democracias, lo mismo se puede rezar por las víctimas, que llamar a la paz, que criticar al presidente de turno. Sin mayores complicaciones.
Otro gallo canta cuando la visita papal llega a tierras de dictadores. Ahí el mundo afina los oídos, alista los ojos, husmea, cuestiona, y observa el santo proceder con interés de feria. Y Su Santidad sabe que aquello que diga o deje de decir será urgentemente utilizado por los dictadores, o por los detractores de estos.
A la convulsa realidad de un país donde centenares de prisioneros políticos claman justicia desde las cárceles, donde mujeres son apaleadas sin escrúpulos por fuerzas policiales vestidas de uniforme o de civil; donde demasiadas muertes controversiales han acontecido en un par de años (Zapata, Juan Wilfredo, Laura), se le suma ahora lo que podría ser un heraldo negro de su visita, demasiado escandaloso para ser obviado por el Vaticano: el santiaguero Wilmar Villar Mendoza, a punto de morir en este segundo.

 

LETRASLIBRES: “Cartas a Toutouche, de Alejo Carpentier: un comentario”, por Roberto González Echevarría

“Hay golpes tan duros en la vida”, dijo César Vallejo. El suceso que traumatizó a Alejo Carpentier hasta su muerte fue la desaparición inopinada del padre cuando el futuro novelista contaba con diecisiete años. Georges Carpentier le dejó a Alejo tres dilatadas tribulaciones: la penuria, el acento francés y la madre. La súbita pobreza, luego de una niñez acomodada, hizo de Carpentier un hombre obsesionado por la estabilidad económica por el resto de sus días, algo que ya se transparenta en estas cartas. La porfiada “r” gutural lo torturó sin cesar, especialmente si pensamos que Carpentier hizo radio en Caracas, y luego pronunció muchísimas conferencias públicas cuando alcanzó la fama. En una de las Cartas a Toutouche  dice sentirse cómodo hablando francés en París porque “no tengo la obsesión de mi acento” (p. 46). La madre fue una carga para Alejo a partir del abandono del padre: tuvo que dejar sus estudios para mantenerse y mantenerla, se desvela por ella desde París y le envía dinero, y la apoya hasta su muerte, aparentemente ocurrida en 1964.
Todo esto se hace patente en esta colección de cartas que Carpentier le escribió a su madre luego de su partida a París en 1928, motivada en parte por la agitación política de Cuba, debida a la dictadura de Gerardo Machado. Carpentier se vio envuelto en algunas de las protestas y escapó a París como resultado, pero también por su ambición de abrirse paso en la capital francesa como escritor. Aunque aburrido y carente de grandes revelaciones, Cartas a Toutouche  es un libro que aclara dos áreas oscuras de la vida de Carpentier: su actividad política temprana y la relación con el padre. Hay, además, atisbos dispersos de interés sobre su personalidad y aspiraciones artísticas y económicas.

 

INFOLATAM: “Brasil, los inmigrantes y el precio del desarrollo”, por Carlos Malamud

Brasil está creciendo rápidamente y ya es la sexta potencia económica mundial. Como todo en la vida tiene un precio, el crecimiento económico y el desarrollo también. Brasil ya no será el país que fue y deberá adaptarse a nuevos cambios, tanto en el modo de relacionarse con su entorno y el resto del mundo, como en lo que pasa puertas adentro de sus fronteras. La subida del PIB en los últimos años ha convertido a la sociedad brasileña en un codiciado destino para numerosas personas. Si antes emigraban los brasileños, ahora son ellos los que reciben inmigrantes (como a fines del siglo XIX y comienzos del XX).
La inmigración, por su impacto en la opinión pública y las tensiones sociales que produce, permite evaluar la forma en que las autoridades brasileñas afrontan los nuevos problemas. Ahora oscilan entre la llegada de miles de trabajadores haitianos (un porcentaje pequeño en proporción a su caudal demográfico) y la necesidad de importar mano de obra cualificada para sostener su crecimiento.
Las respuestas gubernamentales recuerdan a las vistas en otras partes con problemas semejantes, aunque el discurso remite al otrora país subdesarrollado que pugna por encontrar su lugar. Tras regularizar a 2.400 haitianos indocumentados y cerrar el grifo a 100 visados laborales mensuales, se dice que la política oficial no es de cierre de fronteras: “Brasil no tiene esa postura, ni la de hacer deportaciones masivas. No cerramos nada, sólo estamos regularizando la entrada de estas personas”.

 

ABCDELASEMANA: “La guerra contra el Euro”, por Elizabeth Burgos

Si antaño “la diplomacia era la guerra por otros medios”, en la actualidad la guerra por otros medios es monetaria y uno de sus blancos parece haber sido el euro.
Los acontecimientos y las modificaciones institucionales que suscita cada día la crisis económica de la eurozona y por ende afecta a la Unión Europea, y la avalancha de opiniones que estos hechos inspiran, hace difícil, o prácticamente imposible, opinar sobre las amenazas que se ciernen sobre el euro, o hacerse una idea objetiva acerca del difícil momento que atraviesa Europa en su conjunto y en cada país en particular.
Economistas, especialistas y académicos opinan, llenando las páginas de los medios que rigen la opinión pública mundial.  Unos motivados por sus orientaciones políticas: liberales a ultranza que se identifican con la corriente que achaca sin matices la culpa de la crisis económica al Estado de Bienestar inspirado en la doctrina de la Social Democracia, a la cual adhirieron tras la Segunda Guerra Mundial los Estados europeos.  Otros, que por el contrario, abogan  por una economía bajo mayor control del Estado, postura compartida hoy, tanto por sectores de la Social Democracia, como por la derecha.  Y el sector de la extrema izquierda, tan radical como la liberal a ultranza, que aboga por un control total de la economía por el Estado, al punto de complementarse ambas en su radicalismo.

 

CUADERNODECUBA: “La Habana como talón de resistencia”, por Alejandro Armengol

Tras más de cincuenta años de proceso revolucionario, la capital cubana representa la más tenaz resistencia a una transformación que, por otra parte, ha vivido todo el país.
La Habana permanece como una referencia a una época desaparecida para siempre y al mismo tiempo es el centro político de las decisiones futuras.
A la vez que han resultado inútiles los intentos ―iniciados tras el primero de enero de 1959― de humillarla, reducir su valor como centro cultural y político. En vano durante un tiempo se trató de disminuir su importancia, aunque tampoco puede señalarse un avance urbano, que permita hablar hoy de una Habana distinta ―en cuanto a grandes edificios, centros culturales y conjuntos arquitectónicos de singular importancia― a la que existía cuando las tropas campesinas entraron a la ciudad, dispuestas a convertir al sitio en sus cuarteles de invierno o de verano, campamento de descanso y entrenamiento guerrillero, cantera desde la cual estudiantes, soldados y profesionales revolucionarios saldrían para llevar los ideales fidelistas al resto de la nación y el mundo.

 

ELPAÍS: “Bajo la alfombra persa”, por Yoani Sánchez

En un primer momento nos embargó el desconcierto y después comenzaron a emerger, por todos lados, las preguntas sobre la visita de Mahmud Ahmadineyad a Latinoamérica. Hasta el día de hoy aún no nos han llegado las certezas. Porque ese fue -sin dudas- un viaje inusual, apenas anunciado y realizado en una coyuntura internacional turbulenta en la que cualquier gesto toma connotaciones desproporcionadas, impredecibles.
Tras de sí, el líder persa nos dejó la estela de un conflicto de difícil pronóstico como el que se gesta entre Irán y varias potencias occidentales. Su estancia en La Habana nos conectó con un peligro que a pesar de mostrarse cada noche en los noticiarios, era percibido como a 1.000 millas de distancia de nuestra enmarañada cotidianidad. Con su llegada obligó al Gobierno cubano a tomar partido en público, a apurar -frente a las cámaras- la elección de un bando.

 

LIBROSDELCREPÚSCULO: “La comunidad sin enemigos”, por Rafael Rojas

En este título de Liu Xiaobo, el Premio Nobel de Literatura chino, reseñado por Simon Leys en The New York Review of Books, se condensa la diferenciación todavía vigente entre un régimen totalitario y otro democrático. En las democracias no hay enemigos, que deben ser excluidos o aniquilados en la vida pública, sino opositores y adversarios que debaten y compiten respetuosamente por el poder.
Las democracias son comunidades sin enemigos, lo que no quiere decir, por supuesto, que algunos gobiernos democráticos no traten a otros gobiernos del mundo e, incluso, a sectores importantes de su población como enemigos. Cuando eso sucede, por ejemplo, por racismo o por imperialismo, como advertía Hannah Arendt, los enemigos aparecen bajo una categoría jurídica diferente a la del adversario o el opositor excluido o aniquilado como enemigo en los totalitarismos.

 

ELPAÍS: “Cuando Fraga daba miedo”, por Rosa Montero

Eran los tiempos en los que Fraga daba miedo. Hablo de los primeros años de la Transición, cuando don Manuel tenía un cuerpo de barrilete como de boxeador ajado, una cabeza pétrea semejante a un mojón de carretera secundaria y un temperamento mercurial y vesubiano, de erupción incontrolada pero inminente. Todavía cincuentón, su energía era tan legendaria como la peculiaridad de sus actitudes, y las anécdotas le perseguían como las moscas al buey. Cuando le entrevisté por primera vez, en junio de 1978, todavía se comentaban sus célebres frases (como lo de "la calle es mía") y sus arrebatos: por ejemplo, que en un mitin en Lugo, pocos meses antes, se había lanzado en persecución de 400 reventadores al grito de "¡a por ellos!". O que, siendo ministro, había arrancado un teléfono de la pared porque no dejaba de sonar. O lo peor para mí entonces: que, pocos días antes de nuestra cita, había echado a empellones a un periodista porque no le gustaron sus preguntas. Como es natural, todos estos datos me hicieron acudir a la entrevista bastante amedrentada.
Por eso, por el puro miedo, me preparé muy bien el comienzo de la charla, intentando encontrar algún truco que me permitiera desmontar esa bomba de relojería que el político gallego parecía llevar dentro de su amplísima frente. Y así, empecé diciendo que me habían contado dos cosas contradictorias sobre él ("todo hombre es contradictorio", tronó Fraga cargado de razón). La primera, que tenía un gran sentido del humor, una observación que le encantó: "Lo cultivo todo lo que puedo. Creo que uno de los grandes defectos nacionales es no tener sentido del humor". Pero también me habían dicho, añadí, que era un hombre violento que me podía echar a la segunda pregunta. Y ahí, claro, don Manuel tuvo que decir que no, que eso solo había ocurrido una vez y con un amigo suyo, que él no hacía esas cosas...

 

ELEXÉGETA: “Magali Alabau, José Triana y José Prats Sariol en La otra esquina de las palabras”, por Ena La Pitu Columbié

La otra esquina de las palabras ya está bendecida, esta noche tuvo una visita para contar en la historia al unir por primera vez a tres grandes de las letras contemporáneas: Magali Alabau, José Triana y José Prats Sariol. Prats, uno  de los críticos cubanos que más respeto merece por la imparcialidad de su juicio y la certeza en la palabra, presentó a los dramaturgos y poetas haciendo historia pasada, y regalándonos detalles desconocidos de sus amigos, pero también de él. Luego abrió Triana con su Poesía Completa (Aduana Vieja 2011) y le siguió Magali con un poema del libro Dos Mujeres (Betania 2011) Joaquín Gálvez se apuntó una noche única de leyenda.
Dos Mujeres que son muchas
Ena Columbié
Hay cierta religiosidad y respeto entre los poetas y amantes de la poesía cuando nombran, o tan solo citan a Ana Ajmátova (1889-1966) máxima figura femenina del Acmeísmo ruso. Hay mucha admiración por su limpieza y claridad en las palabras, y porque su poesía representa la soledad, el sacrificio y el sufrimiento que muy pocos poetas han podido franquear y plasmar. Cuando Magali Alabau escogió abrir su libro Dos mujeres (Betania 2011) con una cita de algunos versos de Ajmátova, Oirás el trueno y te acordarás de mí. /Pensarás: ella quería tormentas. /Los bordes del cielo serán de un intenso color rojo. /Y tu corazón, como entonces, arderá en llamas, estaba preparando al lector para la poesía a la que se enfrentan, y que irremediablemente los marcará para siempre. Sin más regodeos Magali comienza a contar su historia:
Las dos mujeres son la misma
pérfida cara de su exigente
yo envalentonada,
llenando de aire las orejas,
creciendo la pechuga en ese pecho
donde sale la otra, la huérfana que cae
entre las piedras que dejan cruzar hacia el peligro.
Una levanta el brazo en casi aquel un saludo conocido,
la otra, camina insegura hacia la guerra.

 

INFOLATAM: “La magra cosecha latinoamericana de Mahmoud Ahmadineyad”, por Carlos Malamud

Durante su paso por Cuba, el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad fue nominado “doctor honoris causa” en ciencias políticas por la Universidad de La Habana. Probablemente éste haya sido uno de los mayores logros de su rápida gira por cuatro países latinoamericanos: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, marcada más por la contundencia de las declaraciones contra EEUU y el capitalismo que por los éxitos cosechados.
Para colmo de males, durante los cinco días que Ahmadineyad estuvo fuera de su país recibió algunas malas noticias, que pueden resumirse en dos. Por un lado, el asesinato en un atentado con bomba de un científico nuclear iraní, participante en el proyecto de dotar a su país del arma atómica. Por el otro, el anuncia de que Rusia estaba elevando su tono de voz en relación con la deriva que estaba tomando el desarrollo del programa nuclear, pese a seguir mostrando su oposición a las sanciones económicas, especialmente en el sector petrolero.
Si bien Ahmadineyad sólo oyó buenas palabras allí donde estuvo, también es verdad que no pudo ir más allá de donde gobiernan sus fieles amigos, o “hermanos” latinoamericanos, como gusta señalar Hugo Chávez. En algún momento previo a la gira se especuló con una posible visita a Perú o Guatemala, pero rápidamente desde las capitales de ambos países se terminó descartando un escenario más que problemático. Brasil, que había sido incluida en la gira anterior, en esta ocasión, ya con Dilma Rousseff en el gobierno, no fue incluido en el programa. La principal incógnita es por qué no visitó a Evo Morales en Bolivia.
El balance del viaje de Ahmadineyad puede hacerse desde una doble perspectiva. Por un lado, desde la de los intereses latinoamericanos y, por el otro, desde la de los iraníes. A los presidentes latinoamericanos visitados, la presencia de Ahmadineyad les sirvió para hacer gala de su resistencia frente a la presión de EEUU y la UE y mostrar, una vez más, su fuerte nacionalismo antiimperialista. Así hubo numerosas declaraciones, como la del gobierno ecuatoriano, de que nadie les iba a imponer la agenda ni decir lo que debían o no debían hacer.

 

DILETANTESINCAUSA: “¡Oh, Israel!”, por Roberto Madrigal

(Impresiones perceptuales de un viaje que realicé a Israel, gracias a la generosidad de mi hija, en estas navidades de 2011).
Primer indicio de que uno visita un país asediado. En la escala en Munich para alcanzar la terminal de El Al, hay que salirse brevemente del aeropuerto y hasta obtener visa de entrada en Alemania, pues la terminal de la aerolínea israelí está aparentemente separada de las demás y no dejan llegar los vehículos de transporte público del aeropuerto hasta allí. Hay que caminar más de un kilómetro y uno es entonces recibido por un jovial policía que enarbola un Uzi. Tras responder a preguntas de rutina, obtener el boleto de abordaje, pasar el equipaje por los rayos-X, esperar que abran el equipaje y lo revisen, pasar el cacheo individual y chequear nuevamente los documentos, todo en un espacio de menos de 10 metros cuadrados (pero en realidad hecho con más eficiencia y menos tensión que como lo hacen los ineptos TSA que abundan en nuestros aeropuertos), uno tiene que esperar un autobús que tras ser chequeado por un agente de la Mossad para asegurarse que no hay ninguna bomba, le conduce al avión que está en el medio de la pista. Luego, si uno es observador, se da cuenta de que el avión es escoltado por un vehículo blindado con una ametralladora en su compuerta superior, que llega hasta la pista de despegue.
Gatos. Tras aterrizar en el moderno Ben Gurión, tomamos un taxi que en menos de veinte minutos nos deja en la puerta de nuestro hotel, en el centro de Tel Aviv. La primera sorpresa es la gran cantidad de gatos que uno ve deambulando por toda la ciudad. Los gatos circulan por aceras, pasillos, plazas y hasta entran en restoranes y cines sin ser molestados. Nunca antes había visto yo una cantidad tan grande de gatos callejeros.

 

SINEVASIÓN: “Agradecimiento y ciber-invitación”, por Miriam Celaya

El pasado 10 de enero, en el sitio Havana Times (www.havanatimes.org) salió publicada una entrevista que me hiciera en mi casa, pocos días antes, la periodista Yusimí Rodríguez. Quiero dejar constancia pública de mi agradecimiento a Yusimí, no solo por haberme distinguido con su atención, sino por ofrecerme la oportunidad de aparecer en otros espacios alternativos, más allá de las habituales plataformas Desde Cuba y Voces Cubanas, las casas- webs que habito junto a otros blogueros independientes hace ya cuatro y tres años, respectivamente.