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Actualizado: 21/11/2009 4:33
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Economía

Cierre de comedores: ¿Solución efectiva?

El gobierno toma, de forma casuística y con urgencia, medidas que podrían crear mayores dificultades.

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Comedor obrero. (AFP)

Comedor obrero. (AFP)

Desde hace decenios, los comedores de los centros de trabajo, junto al racionamiento implantado en marzo de 1962, han constituido los principales métodos para paliar los bajos salarios recibidos por los trabajadores cubanos. Ambas vías han sido fuertemente subsidiadas por el Estado, pero todo indica que, dadas las incrementadas dificultades que enfrenta la economía actualmente y el previsible empeoramiento en los próximos meses, el gobierno eliminará una parte sustancial de los subsidios.

El 1 de octubre empezó un ensayo en los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Finanzas y Precios, Comercio Interior, y Economía y Planificación, para comenzar a eliminar los comedores obreros de forma gradual en todo el país. A cambio, el gobierno pagará 15 pesos por día laborado, o sea 0.62 centavos de peso convertible (CUC), equivalentes 0.75 centavos de dólar.

En realidad, esos comedores han brindado pésimos servicios, sin variedad de platos, con comidas casi siempre mal elaboradas y dudosas condiciones higiénicas. Al mismo tiempo, es ampliamente conocido que muchos de los recursos asignados iban a parar al mercado negro. Según cifras oficiales, el costo de los comedores, destinados a más de 3 millones y medio de trabajadores, sobrepasa los 350 millones de dólares, sólo para financiar cuatro artículos: arroz, granos, cárnicos y aceite, sin incluir los gastos que ocasionan la adquisición de otros alimentos, combustible, electricidad, el mantenimiento de los locales y el pago de los salarios al personal de servicio.

Además, el descontrol ha sido inmenso, como quedó demostrado en junio de 2008, cuando se realizó un estudio oficial y se detectaron excesos en los inventarios ascendente a 20.000 toneladas de arroz, 7.000 de frijoles y 5.000 de aceite, equivalentes a más de 35 millones de dólares.

La suma del estipendio de 15 pesos por día trabajado que se entregará a los empleados llegará a 360 mensuales, si el trabajador asiste todos los días. Esto equivale al 87,0% del salario promedio mensual, 415,0 pesos al cierre de 2008. Se dará la paradoja de que muchos trabajadores tendrán un ingreso adicional superior a su salario.

Sin embargo, esto no necesariamente implicará un beneficio. Conseguir una comida en la calle por 15 pesos no es fácil, al menos en La Habana. Una pizza de queso con calidad regular cuesta 10 pesos; de inferior calidad y cantidad (203gr), 5 pesos, y un refresco de lata "easy open" (355ml), 10 pesos. Si se desea comer algo mejor, como una cajita con pequeñas raciones de arroz, carne de cerdo, vianda y vegetales, hay que pagar entre 20 y 25 pesos.

Una solución racional, pero sin respaldo

El sistema gastronómico, fundamentalmente estatal, es muy pequeño e ineficiente. Si se ampliara, los problemas con el descontrol y el robo de recursos existente en los comedores obreros se trasladarían a esos establecimientos. Por ello, la mejor solución sería autorizar al sector privado a brindar servicios, estableciendo regulaciones que garanticen, entre otros, parámetros adecuados de higiene y el pago de impuestos.

Otra opción sería que los empleados, como en otros lugares del mundo, llevaran su propia comida al trabajo, pero hay que tener en cuenta que lo vendido por el sistema de racionamiento sólo permite garantizar —si acaso— la poco variada alimentación de las dos primeras semanas del mes, lo cual reconoce hasta el gobierno. Por tanto, los trabajadores tendrán que recurrir a los Mercados Agropecuarios estatales y de oferta y demanda, donde los precios son muy altos. Queda la posibilidad de compra en las tiendas en divisas, pero los precios en ellas resultan prohibitivos para la mayoría de los cubanos.

Las autoridades han decidido además eliminar paulatinamente el programa de las Escuelas en el Campo, lo cual tiene aspectos positivos al regresar los adolescentes al cuidado de la familia. Sin embargo, este cambio también representa nuevas exigencias económicas, al incorporarse otras bocas a las reducidas posibilidades hogareñas.

El cierre de los comedores obreros tiene elementos económicos racionales, pero como en el caso de otras medidas, como el pago por los resultados, el pluriempleo y la posibilidad de reincorporación de los jubilados al trabajo, al efectuarse de forma aislada y sin existir un programa coordinado e integral de reformas, genera disímiles problemas que impiden o dificultan su efectividad, al implementarse en un marco económico adverso, lleno de contradicciones.

Las medidas que se están tomando dan la impresión de ser casuísticas y parciales, realizadas por la urgencia de resolver problemas coyunturales, más que por una comprensión de las necesidades de la sociedad. Por esta vía, sin apenas realizarse cambios en la decisiva esfera productiva, poco se logrará e incluso se podrían crear mayores dificultades.


62 Comentarios



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62 por Joaquín Peña (Usuario no autenticado) 22/10/2009 22:20

Según los testimonios de Huber Matos y Dariel Alarcón, Raúl Castro era objeto de frecuentes humillaciones por parte de su hermano. La gente más o menos al corriente de los entresijos del poder en Cuba sabe, por una parte, que fue Raúl quien siempre estuvo detrás de todas las tentativas de reanimación económica realizadas durante la era Fidel, y que este último aprovechaba la menor justificación para echar por tierra esos esfuerzos. Por otra parte, es ampliamente conocido que el “feudo” de Raúl mantuvo una guerra sorda contra los “mosqueteros del rey”, particularmente en los tiempos del ministro Abrantes. Del Ministerio del Interior salió el bulo sobre la supuesta homosexualidad de Raúl Castro, lo que no era más que parte del enfrentamiento que contra él se sostenía. De acuerdo con infinidad de fuentes, el boato de los hombres de Trèville contrastaba con la austeridad de los mandos del ejército. Toda esta información más lo que lleva haciendo desde que asumió el poder debería tenerse en cuenta a la hora de considerar si tiene sentido otorgar al actual Gobierno cubano el beneficio de la duda. Esa es mi opinión.

61 por Joaquín Peña (Usuario no autenticado) 22/10/2009 22:20

La primera libertad que debe ser garantizada es la de los cubanos a proteger todos y cada uno de sus derechos. Para conseguir tal cosa es ahora mismo mucho más eficaz una medida como la entrega de tierras en usufructo que la organización intempestiva de una Constituyente, por ejemplo. No quiero decir que las constituciones carezcan de importancia, mucho menos que la actual no deba ser profundamente modificada. Pero lo primero es lo primero. La libertad de opinión, o la libre discusión de todos los asuntos como aspecto del derecho de cada cubano a participar en la toma de decisiones referidas a la vida pública, también tiene que ser garantizada. Hoy lo no está. Pero si alguien dice poder representarse las dificultades que entraña reformar el sistema financiero, debería también imaginar que el ejército de burócratas forjado bajo la dictadura de Fidel Castro continúa en gran parte en pie; y esa burocracia conserva hábitos, poder, y unos intereses creados muy concretos. Esa burocracia actúa como rémora de las reformas; no sólo de la que necesita el sistema financiero, sino de la que requiere el funcionamiento de los medios de comunicación y el resto de cosas.

60 por Sigue el viejo 47 (Usuario no autenticado) 22/10/2009 9:20

Lo único simpático de todo esto, señor Peña (perdón... compañero Peña), es que usted sinceramente cree que Fidel y Raúl Castro son dos fenómenos diferentes. Toda esa palabrería redentora que usted mágicamente emplea (ahora quejándose de que tengo muchos adjetivos cuando antes al parecer no eran suficientes), sigue siendo bla bla bla bla bla... No hay nada, ni habrá nada concreto mientras sea Raúl Castro quien esté al frente del gobierno, a la sombra perversa de su hermano mayor y manteniendo a toda costa un estado totalitario que, lejos de permitir esas libertades que usted enarbola con tanta pasión robespierreana, las limita cada día más. Su ingenuidad raya en la estupidez, señor mío, y ya perdí el interés en este debate tan inocuo. Sólo le diré que su jefe del ejército (que lo es, aunque usted se encabrone cuando lo diga alguien que fue parte del ejército cubano y que sabe de sobra cómo el actual presidente maneja la estrategia económica), de haber querido cambiar al país, reformarlo, y por extensión, salvarlo, ya lo hubiese hecho, que herramientas no le faltan para ello. Usted puede seguir diciendo que el profeta de bigotico va a construir un país honorable, que no por ello va a dejar de ser parte de las tantas promesas por cumplir que nunca se divisan en el horizonte de la patria. Usted sí cumplió ya con su tarea del partido. Ya se ganó su estímulo del mes. Felicidades, compañero Peña. Si quiere, siga hablando, que ya yo me fui de la asamblea de balance.

59 por Joaquín Peña (Usuario no autenticado) 22/10/2009 9:00

En nuestro país las libertades en general se han mantenido por mucho tiempo en estado lamentable, verdaderamente vergonzoso. El problema está en cómo dejar atrás dicha vergüenza. Porque lo vergonzoso y lamentable de esta situación no afecta a tres o cuatro personas, sino a muchísima gente. Y los derechos humanos no pueden disfrutarse como privilegio de pocos sin que se incurra en impostura. Es difícil hallar países que puedan servir de referencia en materia de respeto a los derechos humanos, por lo que la vía de su consecución está en gran parte por descubrir. Nosotros partimos de una dictadura que ha llevado a extremos insospechados las diferencias sociales entre los propietarios de facto del país y el resto de la población. Ahora hay abundantes indicios que hacen razonable suponer en Raúl Castro la determinación de poner fin al castrismo. Claro que no del modo en que gustaría a señores como 47. El eje de esta etapa de demolición sería la reforma agraria: la entrega de tierras, el que se despenalice la adquisición de piensos y fertilizantes, la proyectada venta de utillaje, etc. Parece que la reforma agraria impulsada por el Gobierno tiene la intención de garantizar el derecho de todo cubano al usufructo productivo de la tierra, así como limitar la esfera de competencia del Estado, que traspasaría a la sociedad civil buena parte de la iniciativa en la producción de alimentos. Se dice que el mismo principio podría ser llevado próximamente a la esfera de los servios, lo cual ampliaría a la larga la igualdad efectiva entre las personas, tanto en el plano económico como en el político.

58 por Joaquín Peña (Usuario no autenticado) 22/10/2009 1:00

Dice usted, señor 47, que mi jefe de ejército busca maneras de mantener con vida aquello que ya falleció. Debo empezar por decir que la referencia a la jefatura es una imbecilidad que te retrata, mucho mejor que todas las ridiculeces expresivas con que adornas tus comentarios. A diferencia de ti, creo profundamente en la igualdad como valor regulador de las relaciones humanas. Una sociedad de individuos plenamente desarrollados no necesitará de jerarquías políticas ni por tanto militares. Tal es mi ideal social, lo que me gustaría como meta. Quien afirme que plantearse la plena igualdad es luchar por “aquello que ya falleció” no puede defender sinceramente los derechos humanos y la libertad.


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