Política
Continúa la farsa
El circo de los comicios municipales de este 21 de octubre: otra victoria cantada para el régimen.
Hace tan sólo unos días se cumplieron 48 años de aquel 28 de septiembre en que Fidel Castro gritara, en la cara de cientos de ilusos, que estaba naciendo una comunidad de vecinos creada para saber quién dormía, quién vivía y cómo se pensaba en cada casa y comunidad de la Isla.
Desde ese día, el pueblo elevaría a niveles inusitados la mordaz chismorrería, la impertinencia burda, la envidia militante y la locura de vivir cuidándose del qué dirán.
No se sabe aún si con los aplausos de aquella noche en que nacieron los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), Castro también creaba el sistema electoral que mantiene invicto su empeño llamado Revolución, apoyado en ese mecanismo de vigilancia colectiva.
Nuevos perros con idénticos collares
La oficialidad se atreve a pronunciar y definir en foros internacionales que el sistema electoral de la Isla constituye un ejemplo de democracia participativa. Términos estos que, aunque análogos en la propaganda estatal, son dicotómicos en la práctica.
El "debate" radica en hacer creer que se denomina democracia a la asistencia obligada de vecinos a una reunión para elegir, con el brazo en alto, a quien aparenta ser más revolucionario o, en el mejor de los casos, al menos dispuesto a denunciar los robos estatales, el mercado negro y la malversación de los altos dirigentes.
¿Cómo definir un proceso en que las personas son citadas —casi bajo vigilancia— a las urnas donde se "elegirán" a quienes deben decidir, tras dura polémica, quién recibe el techo para la casa más destruida o la pintura para la pared del más terrible bajareque?
Dada la estupidez de mostrar que los elegidos representan a la administración central del Estado y que, gracias a su gestión, ocurre el milagro de una democracia sin igual, el desinterés del pueblo en la farsa electorera se ha manifestado poco a poco.
En 2005, en la primera fase de las más recientes "elecciones", cuando fueron escogidos los representantes (delegados) de las circunscripciones, el 82% de los elegidos resultó reelecto para un nuevo "mandato".
El gobierno interpretó tal fenómeno, junto a la supuesta alta participación, como ejemplo de estabilidad gubernamental, cuando la realidad es que la falta de motivación para designar a nuevos perros con idénticos collares, marcó el proceso.
Ahora, en la segunda fase, cuando esos elegidos en 2005 nominen (es decir, aprueben la lista de nombres facilitada por la oficialidad) a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, supuestamente con el poder que el pueblo les otorga, la "vecindad" desaparecerá, a tal punto, que sólo volverá a relucir cuando la campaña por el voto unido inunde los medios y hasta las puertas de los baños públicos.
La inmensa mayoría de los nominados serán ratificados, pues la gente, que sólo contará con biografías publicadas en papel desechable un mes antes del día mágico, es convocada a unos comicios donde todos tienen "tantos méritos" que sería indecoroso votar sólo por uno.
La elección de un moribundo
Los demócratas y filósofos franceses se quedarían boquiabiertos al ver cómo sus ideas para llevar a la sociedad el término "gobierno", son despedazadas con la intención de mantener para siempre el poder absoluto.
En Cuba, los opositores son omitidos en un proceso electoral que el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, ha definido como ejemplo de la más "verdadera y fidedigna" participación popular.
Tras degustar el chiste, habría que pensar cómo las cabezas del gobierno de la nación se debaten ante la "obvia" posibilidad de que un moribundo de 81 años sea elegido, por infinita vez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Incluso, aunque no sea el caso, pocas serán las diferencias si el parlamento cuenta con los mismos "representantes" de una sociedad civil sin voz.
En los micrófonos del Palacio de las Convenciones volverán a escucharse —quién sabe durante cuantos años más— los informes triunfalistas y las estadísticas convenientes, a los reverendos cuyo Dios no permite aceptar la presencia de ciudadanos disidentes; a trovadores con canciones y poemas de alabanzas, ministros fantoches, políticos e intelectuales que elaboran los informes de "sí se puede" o "estamos avanzando", a campesinos que nunca soñaron con ser parlamentarios pero forman parte del gobierno, aun cuando se saben ineptos.
Otra vez el espectáculo de la "democracia cubana" se desentenderá de la carta universal de los derechos humanos, del atropello y el silencio a la disidencia, y verá como normal el adoctrinamiento político en la educación.
Aunque siempre quedará a los ilusos el "secreto" de las urnas para expresar su desacuerdo; se arriesgarán a escribir lo que sienten, sin importarles que luego las boletas sean borradas y contadas como votos válidos, necesarios para un castrismo que ya debe estar construyendo la urna que será también "secreto de estado".
© cubaencuentro

31 Comentarios
6 por LA LOCA DE LA CASA (Usuario no autenticado) 19/10/2007 15:40
Caballeros no sean tan categoricos!!!...Al menos en Cuba la cifra de votos a favor que da el gobierno casi siempre oscila entre 97-98%...no se acuerdan del 99.99% que dio Sadam Hussein en las ultimas elecciones bajo su gobierno???
Y que me dicen de los pioneritos que"ayudan" a los viejecitos a marcar donde se debe???A mi uno de ellos una vez se me metio en el cubiculo de votaciones cuando el "YO VOTO POR TODOS" y lo saque de alli ipso facto,pues le recorde que el voto era SECRETO.
Pero nunca olvidare un colegio electoral en el Municipio de Florida en Camaguey que amenizaba las elecciones con canciones de Willy Chirino.Esto no es un cuento.lo escuche con estos oidos...claro ,jamas pusieron el YA VIENE LLEGANDO,sino otras cancioncitas mas suaves.....
5 por PLutarco Tuero (Usuario no autenticado) 19/10/2007 15:30
Hablar de elecciones democráticas en Cuba es tan ridículo que sólo se lo cree el idiota y el malintencionado. El flamante "par-
lamento" es un retablo de marionetas-caja de resonancia presidido Alarcón, un titiritero realmente fanático, individuo altamente peligroso capaz de llegar al extremo que sea necesario para complacer al dinosaurio moribundo.
De ese "parlamento" donde sólo parla uno hacia abajo todo es la misma farsa.
Hasta que no se desarme hasta el último tornillo de ese desgobierno, de ese tinglado de mediocridad, antiamericanismo acomplejado, improvisación e ignorancia supina de los principios de la economía, NADA DE LO QUE SE HAGA AHI SERVIRA PARA ALGO
4 por Rolando Milian (Usuario no autenticado) 19/10/2007 15:30
Este artículo deberían leerlo los ilusos de la izquierda que siguen soñando con que hay democracia en la isla. Recuerdo que llevaban el control estricto de votantes. Si uno decidía no asistir, entonces te reportaban y podías perder tu trabajo o estudios. Ahora el sistema está débil y no es así. Creo que deben aprovechar los cubanos.
Cualquier idea que se plantee para bloquear o desmentir esta farsa es buena. Considero que lo mejor es NO ASISTIR a las urnas. No importa lo que uno ponga en la boleta o por quien vote, al final, nadie excepto los mismos funcionarios del Estado son los que revisaran los resultados y darán el veredicto. Siempre se jactan de la asistencia masiva del pueblo, para demostrar el interés del mismo por esta farsa. Sería muy difícil el esconder que más del 50% de la población no asistió a la representación teatral
3 por ALFREDO SANTOS (Usuario no autenticado) 19/10/2007 12:20
Sabemos de sobra de que cualquier atisbo del actual sistema electoral cubano mediante el cual puedan resultar elegidos candidatos disidentes o no elegidos líderes fidelistas, está más que estudiado por los mecanismos de seguridad del Estado.
A pesar de ello, pienso que la oposición de dentro y fuera de Cuba ha seguido una política desorganizada de bloqueo efectivo de estas "elecciones" cerradas propiciando el abstencionismo y la anulación de boletas a todos los niveles, lo cual no cuenta a la hora de los escrutinios.
Creo que valdría la pena experimentar lo que pocos han hecho durante las últimas elecciones generales y que ha permitido que los candidatos no alcancen en casi ningún caso el 100% de los votos.
Se trata de lo siguiente:
- en las elecciones municipales por su poca trascendencia política da igual seguir con la campaña para el abstencionismo o la anulación.
-en las elecciones provinciales no cabría la política del abstencionismo porque coincide en fecha con las de la Asamblea Nacional pero por su poca trascendencia política da igual seguir con la campaña de anulación de boletas.
- en las elecciones a la Asamblea Nacional hace más daño estadístico el ir a votar y no anular la boleta sino emitir un voto al candidato de menor peso político en las boletas donde también aparecen personajes de las altas esferas, de modo que pueda disminuir el porcentaje de votos de éstos.
Si esta campaña es asimilada al extremo los votos son válidos y podría llegarse a que estos personajes no obtuvieran el 50% en su circunscripción y e su caso, no pudieran gobernar formalmente.
No quiero extenderme en este comentario pero tengo ejemplos y datos donde este mecanismo ha funcionado relativamente.
Sea este u otro yo creo que los múltiples grupos opositores deberían trazar una política común, ajena de intereses personales y nimiedades ideológicas, para bloquear este pseudo proceso electoral.
2 por Qué aburrimiento vivir constantemente (Usuario no autenticado) 19/10/2007 12:20
en la escena del Juicio, de la Alicia de Carroll.
Página 6 de 7