jueves 8 de enero de 2009 1:20
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Crucificados por cuenta propia

La carpintería, uno de los oficios más castigados por el castrismo.

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Traslado de muebles ante la cercanía de un huracán

Traslado de muebles ante la cercanía de un huracán. (AP)

Como al resto de sus semejantes en el oficio, a los carpinteros les ha caído la plaga de la inspección estatal, los ojos de la vigilancia casera y otras enfermedades de carácter doméstico que retrasan el ímpetu del trabajo por cuenta propia.

Escasean las maderas tradicionales, a saber, caoba, cedro, baría…, que tras años de tala indiscriminada han sido sustituidas por árboles y arbustos cuyo uso para mobiliario resultaba impensable en otra época, como la guinga, el tamarindo, el marabú y hasta el mango.

El principal obstáculo de cualquier carpintero es que no está autorizado para talar ninguno de estos árboles maderables para uso comercial, su materia prima principal, que tampoco el Estado expende ni en moneda nacional ni en divisas. Ahora, en caso de incumplir con esta normativa, los particulares son generalmente los más afectados, pues deben pagar a los inspectores multas de 2.500 pesos (el monto atribuido a las empresas estatales) en lugar de los 250 establecidos. De ahí que muchos se pregunten cómo salir de la ratonera.

La madera, fruto prohibido

"Los que más vienen a buscar servicio de carpintería son los recién casados. En su desespero se ve lo maltrecha de su situación", dice Vladimir, un joven que pasa de los 30 años y ejerce el oficio desde que era adolescente. La carpintería le viene del patio de su casa, donde sus abuelos instalaron un taller antes de 1959. "No venden camas ni armarios ni ningún mueble, por lo que los pocos que logran hacerse de un espacio habitable están en la obligación de comprar muebles clandestinamente".

"Lo más grave es que sólo los que tienen un alto poder adquisitivo se acercan a las tiendas en divisas, que expenden nada más piezas fabricadas en hierro, y sintéticas, de bajísima calidad", concluye.

En realidad, ¿quiénes son los propietarios de la madera?, ¿a qué cantidad tienen derecho en un año?, ¿cómo resuelven los mismos carpinteros extraer sus dividendos en especie?

"Los propietarios que habitan las zonas bajas o medianamente boscosas sólo tienen derecho a solicitar (bajo compra de sellos oficiales) una única guía de corte de madera al año, de alrededor de 250 pies, lo que se traduce en un juego de seis piezas para la sala y cuatro para el comedor; pero para ello deben tener la aprobación de tasar la madera por parte de un ingeniero forestal", explica Vladimir.

En ese mismo momento comienza la trampa del que se pone lentes calovares para no ver la realidad. Es un Estado vigilante que sólo ve lo que le conviene y castiga con severidad o mansedumbre, según se revuelvan las aguas.

Lo difícil o peligroso es hacerse con la madera, que la mayoría de los carpinteros consiguen siempre clandestinamente. Pero más engorroso es trasladar los muebles una vez acabados, pues no cuentan con ningún tipo de documentación oficial que les permita exhibirlos a la luz pública.

El acto de amueblar el más común de los hogares se torna una odisea para el más simple de los mortales, lo cual forma parte del manual del cuentapropista en Cuba. Ninguno de estos pequeños "empresarios" tiene derecho a contratar ayudantes y, para más inri, su licencia de trabajo los avala como reparadores y no para ejercer de fabricantes.

Ladrón que roba a ladrón

Pablo, uno de los más conocidos y viejos carpinteros de Holguín, siente que la mayoría de las medidas restrictivas van contra su oficio: "Tú tienes que trabajar en línea. Te explico: la gente compra más balances (sillones) que butacones, y casi nadie, excepto los que quieren darse un lujo, compran balancines (comadritas) u otro tipo de asientos. Yo mismo no puedo arriesgarme a proponerme modelos antiguos o combinaciones novedosas. De lo contrario, corro el riesgo de quedarme con el producto o convertir la casa en un almacén".

En este bregar, sólo pueden reparar los muebles a los propietarios de maderas que posean la documentación en regla. Y al concluir el trabajo, los carpinteros están en la obligación de devolver el sobrante, algo inaudito para el más o menos sensato de los funcionarios.

"Una de las maneras de sortear la trampa, la ley o cuanto decreto se imponga, puede ser poner los balances en el portal de las viviendas, como al descuido, o hacer como si los estuvieras pulimentando", añade Pablo, quien aclara que no está revelando secreto alguno. Es "un secreto a voces. Todos vienen a comprar: funcionarios, militares, comerciantes, trabajadores del turismo… Todos se hacen de sus muebles y los llevan a casa", afirma.

Reparar muebles no ofrece beneficio alguno a quien debe pagar un precio bastante caro por la madera. Por ello resulta frecuente llegar a cualquier casa y ver el sofá o las mesitas en mal estado. Para esta operación comercial existen pocas redes de contrabando o intermediarios, pues es tan alta la demanda que se hacen listas larguísimas de clientes.

Las trabas para que no se efectúe la compraventa van desde la presentación in situ de los inspectores forestales, funcionarios del gobierno, policías, oficiales del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI), delegados del Poder Popular u otros, hasta el seguimiento que se da a los muebles desde el taller de carpintería a su destino final. Incluso, puede ocurrir que meses después visiten el lugar y pedir la documentación de la madera, orden de fabricación y hasta el permiso de traslado.

La ley y la trampa

Los otros diques de contención a tan antiguo oficio son las guardias perennes que hacen los inspectores forestales en locales de expreso para el tren, terminales de ómnibus y aeropuertos, siempre vigilados para estos menesteres.

Una fuente que prefiere guardar su identidad comenta que tras esta medida contra quienes supuestamente viven de la tala indiscriminada de los bosques, se esconde la mano de quien sabe que está ante la disyuntiva de levantar o no una sanción de por sí injusta. Se pregunta cómo es posible que intenten frenar una actividad tan antiquísima como la carpintería. Y se pregunta de qué manera frenar el acto de obtener, obsequiar o simplemente cambiar los muebles de casa.

Otro carpintero opina que la diversidad es la más perjudicada en estos casos, como se puede ver en un almacén clandestino: una docena de balances del mismo tipo, cinco mesitas de tres patas, doce gavetas con espejo para ser empotradas en la pared. Todas con idéntico diseño. Son artículos de gran demanda en cualquier época del año y la mayoría de la gente no puede ir detrás de una moda o cambiarlos, por el coste económico que siginfica.

A estas limitaciones se suma que la tríada carpintero-tallista-tornero no está ni puede estar de acuerdo: cada uno trabaja en talleres y hasta en provincias diferentes. Además de que se traba con el modelo que dé más comodidad y la madera que les caiga en la mano. Esta situación se traduce en la abundancia del abigarramiento, diseño kitsch y un eclecticismo sin par en el acabado. A fin de cuentas, el cliente no escoge entre muchas posibilidades, sino lo que haya en el momento en que cuente con el dinero.

Multas exageradas y falta de utensilios aturden y resultan obstáculos del absurdo en el bregar cotidiano de los carpinteros. Ante estos embates, muchos se preguntan por tanta vigilancia contra quienes hacen objetos tan sagrados como la cuna, la cruz o el nicho de madera que nos guardará por última vez.

15 Comentarios


5 por Armando Armas Guerra (Usuario no autenticado) 18/09/2007 14:50

No me da la impresión que el tal Cabrales sea español por la cantidad de errores gramaticales en su nota que hacen difícil entenderla. Desde el comienzo usa ser por estar, confusión clásica de los hispanos que crecen en los Estados Unidos y no hablan bien su lengua. Amén de otros horrores. A pesar de que estoy en contra de su opinión, no es menos cierto que, por mucho que nos duela, somos un pueblo de borregos que nos merecemos lo que nos ocurre y vivir este inacabable exilio. Si todos los que salimos hubiéramos combatido a uno sólo de los que nos hacen mal (puede cambiár combatido por cualquier otro participio) ya no hubiera lo que el maldito judío de K. Marx metió en la cabeza de tanto idiota. Pero de que nos merecemos la debacle de Cuba, nos la merecemos. Somos un pueblo pusilánime. Una masa de cobardes que no ha tenido el valor de quitarse a una tiranía sanguinaria de arriba. Todos somos culpables. Los de adentro y los de afuera. Del bla, bla, bla, no salimos. Y, realmente, no creo que saldremos. Lo que se necesita no es lengua, sino corazón, manos, coraje, energía, fuerza, que no tenemos.

4 por Juan Martin Lorenzo (Usuario no autenticado) 18/09/2007 13:30

No acostumbro a responder insultos, sobretodo propinado por esa plaga de colonizadores que solo gusta de la burla y de la descalificacion, pero creo que usted, señor Cabrales, es un ejemplar digno de ese espécimen de gentuza que solo mira a los demás y olvida a su propia historia.
A todas luces, de acuerdo a su propio escrito, su vocación de colonizador español solo mira desde la altura de su nariz y olvida el mismo camino bovino recorrido por la España de Franco, a la que pertenece. Lastima ver la ignorancia, la arrogancia y la crueldad con que su mente de testaferro de una mentalidad que habita en las viejas entrañas de la vieja España.
La triste historia de mi país no tiene nada que ver con actitudes de asnos como la suya, sino con otras características geopolíticas y otros mecanismos de opresión mas sofisticados que el hierro y la tortura que los suyos aplicaron contra su propio pueblo durante mas de 4 siglos. Pero eso, desgraciadamente, no se lo podemos pedir a usted que lo conozca, evidentemente su desconocimiento, su ignorancia y su desvergüenza solo merece una escupida en su rostro de verdugo.
Cuando no se sabe, se desconocen los factores, o sencillamente no se entiende el malestar de un pueblo lo mas sensato, señor Cabrales, es callarse por honor de todos los que han sufrido y sufren los atropellos y no sumarse a la banda de los que quieren dar latigo al pobre pueblo oprimido. Cuba no necesita de la opinión de gente como usted, definitivamente tampoco necesita de su intervención en estos menesteres, y mucho menos nos interesa saber que cosa es lo que piensa alguien de tan baja calaña intelectual, aprenda primero a ver los propios problemas suyos, los de esa sociedad libre que usted tiene y que esta llena de problemas, que nosotros sabremos resolver nuestros propios problemas, con amigos que nos estimen en lo que valemos, y no con gente que solo nos desprecia, como usted lo hace en desafortunada opinión.
Marti dijo en una ocasión, y que le sirva esto a usted de sayo: “Tener talento es tener buen corazón; el que tiene buen corazón, ese es el que tiene talento”.
Evidentemente, usted carece, entre tantas otras cosas, de talento y corazón.

3 por Acensio CAbrales (Usuario no autenticado) 18/09/2007 12:40

Lo cubanos son orgullosos de sus dirigentes, claro que existe tanto comisario político entre ellos, que todos se vigilan a todos, es un pueblo con miedo a su propia libertad, no la quieren, porque no saben vivir sin llevados de la mano, primero los españoles, después los EE.UU. y lupanar en que convirtieron la isla, despues Fidel y de la mano U.R.S.S., siempre de la mano de uno mayor.
En el próximo día de la celebración de la República, que los borregos no acudan al silbido del pastor, pero los perros mueven las ovejas y siempre tienen miedo del palo del pastor o de los dientes de los "comisarios políticos". El régimen, dentro de poco, no os llevara en camellos, ni en camiones, ni en taxis estatales, porque pronto seréis los lacayos de China, pues os regala autobuses nuevos y las Habana vieja, cayéndose y porque sus viejas vigas, ya no soportan mas familias viviendo sobre ellas. Pero, no os preocupéis "El mono" os ayudara con su petroleo, únicamente para liberar vuestra opresion, y no estais de acuerdo oir "Alo presidente"

2 por Despues de ver el documental (Usuario no autenticado) 18/09/2007 10:50

del link cubdemocracia, tiro la toalla, otra vez. No vale la pena intentar nada porque se sepa la verdad de lo que pasa en Cuba, denunciar los abusos, los atropellos, etc. Realmente cada pueblo tiene los gobernantes que se merece. Y sí, el chivaterismo y la falta de valor son parte intrínseca del caracter nacional cubano. Tanto como la inmodestia y la ignorancia. Puahhh! Me compraré un palo de golf con el dinero que pensaba enviarles este mes. Que arreen como puedan como he hecho yo toda mi vida. ¡Adios mundo cruel que tengo que ir a retirar mi Z4 del taller!

1 por Arturo Cancines (Usuario no autenticado) 18/09/2007 8:20

El estado "todopoderoso" no puede darle muebles a la gente pero, pérfidamente, persigue a los carpinteros. Se vive en un círculo vicioso porque el individuo está aplastado y sus deseos más sencillos -tener una cama o un sofá- se convierten en pecado. Ese estado que estimuló el crecimiento de la población ahora dice que no hay suficientes tierras para los árboles. Es la irracionalidad al poder... Nunca ha existido un sistema tan asfixiante, ni en la Edad Media. No hay duda de que el "humanismo" de K. Marx es un antihumanismo, no importa lo que digan los charlatanes que se pasan todo el tiempo "interpretando" lo que el maldito alemán quiso decir. En esto acabó: una utopía sin muebles.


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