Represión
La muerte es sorda
Cuba necesita otro concierto: para que nadie vaya a un calabozo por sus ideas políticas.
A la galera de Antonio Díaz Sánchez, en la cárcel de Canaleta, no llega la música. No llega la alegría programada de un concierto de artistas que pasa una noche como un cometa por la prisión. Lo que ese hombre necesita no son los acordes de una guitarra ni una voz ajena. Quiere los remedios para sus enfermedades y quiere la libertad, como la quieren y la reclaman los otros 233 presos políticos que sufren en las cárceles de Cuba.
¿Una brigada de músicos y un pintor de la corte? No. Un equipo internacional de juristas y de especialistas en derechos humanos, para que se examinen los expedientes desde la óptica de la verdadera justicia y no desde la arbitrariedad de unos sirvientes que no prepararon juicios, sino entremeses obscenos con guiones escritos por la policía.
¿Un equipo de cine pagado por el mismo gobierno que los apresó? No. Un cineasta libre que lleve su cámara a las celdas de castigo y filme, por encima de la plancha de hierro de la puerta, el camastro de zinc y el hueco en el piso al que llaman en los documentos oficiales "baño turco".
Una cámara en la cocina, aunque no se pueda grabar el olor del pescado podrido, ni el sabor de los pedazos de harina que dan como plato fuerte, junto a hierbas con agua caliente y un dado de pan expuesto al sol, a las moscas, y humedecido por el sudor de los operarios y ayudantes que cocinan con leña.
Otra en la enfermería, para que filme los tajazos con cuchillas, los alambres en forma de signos de interrogación que se tragan los presos, las piernas y los brazos inyectados con un repuesto de bolígrafo, con petróleo o excremento, cuando ya no encuentran otra forma de protestar por las condiciones en las que viven en las cárceles.
¿Unos redactores de lobregueces y obviedades que reseñen la hazaña (siempre hay un poco de miedo en el ambiente) de ir a cantarles a los presos? Que le den un espacio en sus panfletos a los 24 periodistas que están allá dentro, para que cuenten su experiencia, para que den detalles de las palizas y de cómo se utilizan a delincuentes sin escrúpulos para tratar de atemorizar a los presos políticos.
Una página para que escriban sus testimonios Ricardo González Alfonso, Normando Hernández, Víctor Rolando Arroyo, Pedro Argüelles Morán, Adolfo Fernández Saínz, Iván Hernández Carrillo, José Luis García Paneque, Héctor Maseda, Omar Moisés Ruiz, Pablo Pacheco Ávila, Oscar Sánchez Madam y Omar Rodríguez Saludes, entre otros.
Ellos son más libres y más periodistas que los enviados especiales, porque están detrás de las rejas con condenas de hasta 26 años por describir la realidad y decir sus opiniones con honestidad en el país donde nacieron. En la tierra que aman.
No hay alivio con canciones
La gravedad y el peligro de la vida en las cárceles de Cuba no se eliminan con un poco de agua y cal en las paredes, y otra de mano de chapapote desleído con gasolina en los barrotes. No se alivian con canciones desde unos altavoces y una caravana de artistas que pasa por las afueras de la prisión en un ómnibus que conduce Mr. Marshall.
Es otro el concierto que se necesita. Otro el que quieren los presos políticos. Otro el que reclama Cuba para que nadie vaya a un calabozo por sus ideas políticas, por robarse unas naranjas para su familia, ni falsificar un vale para poner algo de comer en la mesa de casa. Que la cárcel sea, de todas formas, un ámbito decente donde los asesinos y los gángsteres paguen sus deudas con la sociedad.
Es un concierto para el que estamos convocados todos, y esa, una música que sí se puede escuchar ya en cualquier parte de Cuba y sus exilios. Y en la galera de Antonio Díaz Sánchez.
© cubaencuentro

35 Comentarios
35 por CARLOS OLIVARES BARÒ, MEX. DF. (Usuario no autenticado) 04/02/2008 9:40
EXCELENTE, RAÙL! TÙ mejor que nadie sabes lo que es la càrcel castrista porque la padeciste con dignidad. Cuànta hipocresìa que SILVIO ROGRÌGUEZ vaya con su guitarrita a cantar canciones a las càrceles del règimen. Te mando un abrazo fraterno desde MÈXICO con todo mi afecto.La entereza de nuestros hermanos encarcelados por problemas polìticos merece una reflexiòn, tù da pie para eso con tu EMOCIONANTE BITACORA DE DOLORES, HUMILLACIONES Y TRISTEZAS QUE PADECEN NUESTROS HERMANOS. Bienvenido sea
34 por Para Alex Cerbeto (Usuario no autenticado) 01/02/2008 13:20
Sr. Cerbeto, sucede que Ud. está en un foro que se llama Cubaencuentro, no Mexicoencuentro. El Sr. Rivero ha tenido los "huevos" de escribir incluso dentro de Cuba y pagar por hacerlo con la cárcel. Cosa que Ud. puede hacer en su pais sin necesariamente ir a la prisión, o acaso a Carlos Monsivais, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes, y tantos otros escritores mexicanos que han tenido una actitud crítica y de denuncia sobre los hechos que -parece ser- Ud. cree que nadie dice nada han ido a prisión por ello. Incluso le podría recomendar que vaya a El Habito y La Capilla, por mencionar solo dos sitios donde la talentosísima Jesusa Rodríguez hace constantemente denuncia y crítica de la mas flamígera e incisiva contra todo eso que Ud. pide a Rivero que escriba.
Sr. Cerbeto, le recomiendo se informe Ud. sobre lo que sucede dentro y en su propio pais.
33 por Nelson Nuñez (Usuario no autenticado) 01/02/2008 9:00
Sr Alex Cerbeto, Mexicano. "Hablando de "Huevos"
Ese ensayo sobre la situacion de su pais lo tienen que escribir los mexicanos con "huevos". Si usted no lo sabe, el señor Raul Rivero, ha tenido los "huevos" que a usted el faltan para escirbir en Cuba articulos como este y muchos mas y por ello cumplio prision en la isla, como muchos otros cubanos que les sobran los "huevos". Es muy facil expresarse en su pais, donde hay mas de cinco partidos politicos, un periodo presidencial limitado en años, donde no se condena con prision la libre expresion de las ideas, usted es un ejemplo. Pero donde hay que tener relamente los "huevos grandes" es en mi pais, para oponerse desde dentro a una dictadura, a la que usted repitiendo lo que le han enseñado y dandolo como su verdad pretende defender.
32 por Para Alex Cerbeto (Usuario no autenticado) 01/02/2008 9:00
Wey, los problemas de tu país, que es democrático, son tuyos, de ustedes. México no es el ombligo del mundo, aunque ustedes se los creen pues son muy chovinistas. Tú eres una muestra. Y los pobres, con tus perdones, tienen la culpa de serlo. Stop. Yo nací pobre, bien pobre, repobre. Y hoy tengo dos doctorados y soy profesor de una universidad estadounidense. No quise quedarme estancado y echándole la culpa a otros como haces tú y muchos de la cretinoizquierda. He luchado muchísimo. A mí no me vengas con cuentos. Si no te importan nuestros presos políticos, nuestros pobres, que es el pueblo de Cuba entero, excepto sus gobernantes; si no te importan los cubanos hundidos en alta mar, los niños y ancianos comidos por tiburones y nuestras libertades: ¿qué haces metido en nuestros asuntos? Por otro lado, si tanto amas a Cuba y su revolución, ¿por qué no te mudas y dejas tu "empobrecido" país y te vas a vivir en el paraíso caribeño? Pero como un cubano más, Wey, sin dinero extranjero, ni ayudita de los tuyos ni nada por el estilo, sin pasaporte mexicano para poder viajar cuando te venga en ganas y a donde quieres como les está prohibido a los cubanos. No vivas en La Habana, Wey, sino en el último pobladito de la antigua provincia de Oriente, digamos en un barrio de Banes. Los problemas propios de tu México lindo y querido arréglenlos ustedes. Y déjanos a nosotros tranquilos. Vete a cantarle tu mariachi a la Malinche o a Sor Juana Inés de la Cruz. Ah, y devuélvanle a Guatemala el territorio que le quitaron. Ya sabes, Wey.
31 por Luis Rodriguez (Usuario no autenticado) 01/02/2008 9:00
El diablo es dulce y Silvio al igual que Fidel no es una excepcion uno con discurso, el otro con una bella poesia en sus canciones. Pero en el fondo es el mismo engano atraer masas para satisfacer sus objetivos tener PODER, FAMA Y DINERO. Sobre la sangre y la inocencia de los que alguna vez creyeron o los idolatraron.
Este es el mayor acto de cinismo hecho por un artista en la historia contemporanea. Es como tocarle una serenata a un condenado a muerte. Mientras el verdugo sonrie. A proposito, Silvio canto con los abierto o cerrado
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