Represión
Miedo por contacto
¿Qué pensarán realmente de la dictadura quienes golpearon u observaron la más reciente paliza al abogado invidente Juan C. González Leyva?
Los hombres que golpearon a Juan Carlos González Leyva la semana pasada en Camaguey, los cinco empleados del hospital Amalia Simoni que llamaron a la policía y la gente que miró al infinito ante la golpiza, ¿qué pensarán realmente de la dictadura? ¿Cómo relatarían esa noche, frente a la cena ovípara, en casa, con sus hijos, el episodio heroico, el gesto revolucionario de abusar de un invidente?
Gustavo Arcos Bergnes, aquel adelantado de la lucha pacífica que tenía un despacho con Dios todas las noches, decía que el promotor principal de esa violencia gratuita y despiadada es el miedo, ese cómplice fiel de la dictadura, que los jerarcas dispensan con prodigalidad de San Antonio a Maisí.
Y es que parece que los ejecutores de esos delitos, los disciplinados señores de la gonfa y las esposas de hierro, trataran de trasmitir por la piel a sus víctimas el temor que ellos sienten. El temblor interno y los escalofríos que viajan con la sangre desde el corazón a los vasos, las venas, las arterias.
El abogado González Leyva, presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, ex preso político, un símbolo de la resistencia en el mapa de oposición interna, es un experto en cicatrices de heridas que nunca dejaron pasar el miedo a su sistema sanguíneo. No es un receptor natural de esos venenos.
Él es, además del activista experimentado y plural, la voz de los prisioneros políticos que padecen en las cárceles de esa región del país y uno de los puntos de apoyo a sus familiares desde los espacios de libertad que ha conquistado allí la disidencia.
Lo sintieron quienes estuvieron en las celdas de castigo de Canaleta, entre marzo de 2003 y la primavera del año siguiente: Pedro Pablo Álvarez, Ariel Sigler Amaya, Julio Valdés Guevara, Horacio Piña Borrego y Luis Milán Fernández, entre otros.
Lo sabe y cuenta con él ahora Adolfo Fernández Saínz, en una celda del destacamento uno, cada día peor, con la salud arruinada después de cuatro años tras las rejas. Y Pedro Argüelles Morán, en su segunda estancia en prisión, casi ciego. En la vieja cárcel de Morón, Pablo Pacheco Ávila, el joven periodista, que acaba de salir de la sala de penados con una pierna paralizada que no le acaba de sanar.
En Camagüey, siente la cercanía de González Leyva y de su fundación uno de los prisionero políticos que tiene el cuadro más dramático: Normando Hernández González. El periodista camagüeyano que padece de tuberculosis, graves problemas con la absorción de alimentos y otras patologías.
González Leyva escribe todas las semanas informaciones sobre la situación de los prisioneros y, junto a otros periodistas y defensores de los derechos humanos, mantiene un escrutinio permanente sobre las condiciones de vida y la atención médica.
El reciente episodio de arresto y golpiza se produjo cuando el abogado trataba de filmar una entrevista con un hijo enfermo del preso político José Antonio Mola Porras, recluido en la cárcel Kilo 9 de Camaguey.
Desde las zonas de la sociedad que la oposición ha conquistado, Juan Carlos González Leyva trabaja por todos los días por sus amigos presos, en la crispada provincia cubana que un día, hace muchos años, un poeta describió como una suave comarca de pastores y sombreros.
© cubaencuentro

15 Comentarios
5 por sardo007 (Usuario no autenticado) 03/09/2007 21:30
Son los "dos minutos de odio" de la novela 1984, pero aderezados con la correspondiente paliza. Como tan bien describe el autor, esa misma gente que grita (y en este caso golpea) realmente están aterrorizados de que a ellos les pueda pasar lo mismo.
4 por Justo (Usuario no autenticado) 03/09/2007 17:00
Terroristas,terroristas sin valor alguno, lo mas bajo del mundo occidental
3 por Tiempo al tiempo (Usuario no autenticado) 03/09/2007 14:30
que el dia de mañana estarán haciendo alarde de lo anticastristas que eran y serán los primeros que arrancarán el cartelito de "Fidel esta es tu casa" y tiraran la foto del tirano a la basura. Mientras lo apaleaban, seguro estaban pensando, "tener que estar aquí con la cola que me tengo que jamar en el agro antes de ir pa casa que hoy la mujer consiguió carne de res de la que vende el ideológo del CDR, que se la roba del carnico donde trabaja..." o "espero que no haya microfono en casa que si se enteran de lo que mi mujer y yo hablamos a nosotros sí que nos muelen a palos" y cosas así, por el estilo
2 por Pedro Salazar (Usuario no autenticado) 03/09/2007 14:30
Es increible, es increible que este ocurriendo eso en nuestro pais ..."faro de libertad" qué libertad????? una verguenza, una afrenta, y que pena que sea parte del pueblo cubano que se enfrente una vez mas a su propia sangre. Evidentemente la máxima, divide y vencerás ha sido mejor que implementada en nuestra isla. Hasta cuando, hasta cuando???? todavia hay esperanzas con Raul, ese otro ladron de libertad, asesino, paseandose por Italia con su hijita casada con un extranjero, tendrá ella el mismo tratamiento que tienen todos los cubanos que hacen lo mismo y se marchan? pasará ella las mismas vicisitudes que el comun de los cubanos que quiere visitar su pais, los malos tratos en los consulados, esa muchacha tan comprometida con la causa social cubana, esa es otra sinverguenza, oportunista, realmente no merece respeto ni ella ni su padre, y mucho menos alguna esperanza, siento haberme salido del tema pero es que hay cosas a las cuales no puedo sustraerme. Pero bueno, hoy se golpeó a un ciego, ayer, hace algun tiempo, se tiraba huevos, se golpeaba tambien a todo aquel que se iba por el Mariel....que historia aquella!!!! a mi perro por ejemplo, le sacaron un ojo de una pedrada, asi que para qué hablar mas. Rivero, usted es una persona admirable.
1 por Perdido en el Tiempo. (Usuario no autenticado) 03/09/2007 9:20
Hijos de puta... Como puede haber alguien, gente capaz de caerle a golpes a un ciego?
Only en Cuba, todo lo que pasa en Cuba.
Miserables.
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