jueves 8 de enero de 2009 3:43
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Sociedad

Monumento al paciente desconocido

Un testimonio en primera persona sobre el deterioro de los servicios de salud.

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Cubículo de una de las salas de cirugía del hospital capitalino '10 de Octubre'

Cubículo de una de las salas de cirugía del hospital capitalino '10 de Octubre'. (DARSY FERRER)

Para las personas que leen los periódicos oficiales, la salud pública en Cuba es una maravilla, un ejemplo a seguir. El cineasta Michael Moore lo afirma en su documental, y mucha gente, muy bien intencionada, lo cree.

Pero la realidad es otra, totalmente distinta. La salud pública no es gratuita, como repiten una y otra vez. Los salarios de miseria que el gobierno ha pagado durante ya medio siglo, vienen con los descuentos para el retiro, la seguridad social y los médicos. En las décadas de los años sesenta y setenta, así venía desglosado en los sobres con los que se pagaba. Eso dejó de hacerse, y la gente no lo recuerda, ni sabe cuánto paga por esos servicios "gratuitos".

Durante muchos años, hay que reconocerlo, los hospitales y policlínicos del país funcionaron bien, había medicinas y el trato era amable y profesional. Muy temprano se iniciaron las famosas "misiones internacionalistas", en la década del setenta, que se intensificaron con la presencia cubana en Angola, Etiopía y otros países de África a partir de 1975.

En 1990, con el desplome del "campo socialista", y en 1991, con la desintegración de la Unión Soviética, todo comenzó a cambiar. Han pasado diecisiete años, que es mucho tiempo, y el deterioro aumenta cada día, de forma alarmante. Para colmo, hace unos años, al Comandante se le ocurrió reparar a la vez todos los hospitales de la capital, porque tenía que cumplir con los pantagruélicos compromisos contraídos con su amigo, el presidente Hugo Chávez. "Salud por petróleo", parece que era la consigna. Y comenzó el disparate.

De 'paseo' por los centros

Los hospitales ya estaban en pésimo estado, sucios y destartalados. Pero esta situación, que los ciudadanos soportaban, no podía continuar, porque los extranjeros que vendrían a curarse no la tolerarían. Debido a la ineficiencia constructiva, las reparaciones han demorado muchísimo. Si se añade el robo desenfrenado e incontrolable de absolutamente todos los recursos y materiales (cemento, azulejos, inodoros, lavamanos, sillas de ruedas, equipos para tomar la presión, bombillos, etcétera), el resultado es un crítico retraso para entregar el "nuevo" hospital.

En el Hospital Cardiovascular, en La Habana, las operaciones de corazón han estado suspendidas durante meses. Cuando pregunté a un amigo doctor qué le pasaba con los enfermos que debían operarse, me respondió: "han muerto muchos".

En el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez también se pospusieron las intervenciones quirúrgicas en varias ocasiones, porque el salón de operaciones no había sido terminado, o estaba contaminado, o no había agua. Resultado: Ancianos con la cadera fracturada que han esperado durante semanas en largas "colas". Si alguien sufrió la desgracia de tener a un ser querido en ese estado, sabrá la pesadilla que significa para el enfermo, que sufre los dolores de la fractura, y para sus familiares. Sin contar que la operación de cadera debe hacerse antes de las 48 horas tras la fractura, si se desea que los resultados sean óptimos.

Aunque no reconocida oficialmente, el año pasado hubo una epidemia de dengue (hemorrágico), como resultado del descuido y la negligencia, porque no se realizaron a tiempo las tareas de prevención y fumigación. De ahí que, ante el crítico escenario, las autoridades comenzaron a fumigar mañana, tarde y noche: el humo cubría la ciudad, parecía la mismísima Edad Media, los hospitales estaban repletos y los enfermos deambulaban en camillas por los pasillos.

La Quinta Covadonga fue uno de los tantos centros donde se amontonó a los contagiados. El pueblo le cambió el nombre por "Covadengue". Se calcula que hubo más de cien muertos. Algún día se sabrá la cifra real.

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52 Comentarios


17 por Esta la conocen pocos (Usuario no autenticado) 20/09/2007 19:00

La epidemia de neuropatía (o neuritis óptica como se le conoció) de principio de los noventas le costo el puesto a Terry, entonces viceministro de salud y epidemiólogo de los buenos donde los haya, solo porque se atrevió a decirle al coma-andante que el asunto era puramente nutricional.

Era la época en que la col era la reina de la comida diaria y esta se cosechaba tres o cuatro veces en el año. Para lograrlo se usaba un abono "de última tecnología" a decir del Granma que se sacaba de los residuos de la producción azucarera y cuyo nombre escapa a mi memoria. No era la Sacharina pero el nombre se le parecia...

Chomi, el entonces jefe de despacho del coma-andante y doctor en medicina de formación, trajo calladamente a unos toxicólogos canadienses a la isla. Desde que los tipos se bajaron del avión dijeron que todo coincidía con los síntomas de envenenamiento por metales pesados. Por varias semanas se trancaron en el equipo de análisis por absorción atómica de la facultad de Química de la UH al que por demás, se le prohibió el acceso a todo el mundo. Un día los canadienses desaparecieron sin decir palabra pero se filtró que habian encontrado niveles de metales pesados en la col 100 veces mas de los permisibles. Se mencionaba el plomo y el iridio como las estrellas del asunto y al abono "de alta tecnología" como el causante de que aquello occurriera.

Cuando algunos estudiantes de Química intentaron averiguar por la veracidad del rumor se les dijo que el que pensara que eso fuera cierto "le estaba haciendo el juego al enemigo". De más esta decir que nadie nunca mas volvió a mencionar el asunto.

Casualmente, desde ese entonces el abono de marras dejo de aparecer en las noticias del Granma.

16 por Tango Carlos (Usuario no autenticado) 20/09/2007 18:00

Elena Santinbañes,

Como puedes alegar que las carencias del sistema de salud en Cuba es debido al "Embargo". Las carencias de los hospitales del pueblo son debido al "embargo" de dueño de la Finca llamada Cuba; Fidel Castro y su ganga.

Ese embargo que usted menciona es muy selectivo, ya que en el CIMEC y otros hospitales donde se atienden a los estrangeros, cuerpos diplomaticos, la nomenklatura, familias del el poder, militares y el resto de la ganga castrista no falta nada. Estan a toda maquina con equipo General Electric, Siemens, los mejores medicos y medicamentos importados desde los USA.

Y si no se pueden tratar en Cuba, van al estranjero, como han hecho muchos ministros y sus hijos.

15 por Dr. LMG (Usuario no autenticado) 20/09/2007 17:10

Los problemas de la salud pública cubana no son nuevos. A principios de los años ochenta recuerdo que estaba de Guardia en el Piti Fajardo, antiguo Reina Mercedes. Tuve que ir al Frank País para ver a una paciente que presentaba un cuadro clínico de urgencia. Era una diabética con una septicemia. Cuando terminé de verla no pude lavarme las manos por falta de jabón, lo mismo me sucedió cuando regresé al cuerpo de guardia de mi hospital entonces. Como resultado no sé la cifra de personas que atendí durante la noche pues la cola era larga y era obligatorio seguir. Tuve la mala suerte de tener una pequeña herida en un dedo y unos días después me vi ingresado yo mismo con una septicemia en el Almejeiras donde estuve varias semanas. Es decir, había sido infectado. Y como aquel germen que era intrahospitalario era fuerte a los antibióticos, por poco no puedo hacerles esta historia. Por aquellos tiempos, los médicos que hacíamos las guardias, que entonces duraban 24 horas, nos íbamos a descansar después de la Entregaba de guardia, reuniones médicas previas a comenzar las visitas a los pacientes hospitalizados. Vino entonces una contraorden, y debíamos seguir trabajando las ocho horas diarias posteriores, es decir 36 horas. Sistema que dejé aún en Cuba cuando me escapé de una misión médica al exterior. Había noches, la mayoría, que no dormíamos nada. ¿Pueden imaginar la destrucción corporal que representa para un profesional que necesita estar alerta para salvar vidas, por ejemplo en un paro cardíaco o pensar que si alguien viene con fiebre, vómitos en proyectil y unas pintitas rojas, lo más seguro no es que tenga un resfriado y que un mango le hizo daño sino que presenta una meningoencefalitis meningocócica en la cual hay que hacer punción lumbar de inmediato y si hay pus no sólo aislar al paciente sino hacer tratamiento antibiótico con todo el personal que ha tenido contacto con él so pena de morir de tal enfermedad y/o provocar una epidemia? Los médicos, las figuras pensantes y central del sistema, de cuyo diagnóstico depende la vida de los enfermos necesitan poder reflexionar con claridad y descansar su cerebro para poder hacerlo. En estas condiciones se trabaja nadie puede hacerlo seriamente en Cuba, es la realidad, pero la política exterior de la Isla proyecta las maravillas del sistema cubano de salud que, desgraciadamente, todos creen fuera de nuestras orillas. Desafortunadamente para nosotros se cumple el refrán aquél de «Cría fama y acuéstate a dormir». Pues bien, esa fama de buenos la creo el Máximo Desastre desde el inicio. ¿Cómo echarla abajo? No sé. Miren a Moore.

14 por Elena Santibañez (Usuario no autenticado) 20/09/2007 17:10

Cuando aqui se describen las carencias de Cuba, producto de: Por un lado el embargo, que es real y ´por otro deficiencias administrativas internas...se percive un disfrute en algunos comentaristas, una recreación en las dificultades.Una morbosa burla.En resumen,como yo estoy fuera de este lado que es el correcto afirmo que aquello es un infierno irremediable.¨Pues a seguir tirandole en linchamiento.Eso hace que esta publicación se convierta en un desahogo de rencores y de malos deseos.¿Cual es el objetivo?
Elena Santibañez
Canadá

13 por León Tusao (Usuario no autenticado) 20/09/2007 17:10

La deplorable situación a que han llegado los servicios de salud es, como bien dice Pedro Pérez Arteaga, parte del "desmantelamiento del país en todos los órdenes". Consecuencia del infinito desprecio por el pueblo y el enfebrecido afán de celebridad mundial padecido por el amo y señor de destinos y haciendas en Cuba. Por todo ello es más doloroso que amigos del pueblo cubano y cubanos influyentes del exilio ejerzan políticas contraproducentes y absurdas que ayudan a enmascarar y a exculpar los destrozos del régimen. Simultáneamente con este artículo de Luis R García en Encuentro, el diario oficialista de la Habana "denuncia" hoy que el Cardiocentro Pediátrico William Soler de Altahabana ha sido catalogado Hospital Denegado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Ello implica, entre otras cosas, añade el diario, la imposibilidad de adquirir enseres especializados para la unidad de cateterismo intervencionista. Dios me libre y me ampare, hermanos verticales e intransigentes, de insinuar siquiera que estas medidas absurdas son la causa del deterioro en los servicios de salud de Cuba. Dios me libre porque no es verdad. Pero ¿Qué necesidad hay de procurarle a Castro este material de impacto propagandístico, mientras los granjeros estadounidenses le venden pollos y frijoles en transacciones ad hoc?


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