Sociedad
Ni Viriato, ni Numancia
¿Hasta cuándo serán los cubanos ciudadanos de quinta categoría para el régimen que los gobierna?
Hemos sufrido, por medio siglo, un atraco, un saqueo recurrente e inmisericorde, no sólo de los bienes materiales ya asentados, sino también de aquellos valores cívicos y espirituales que sólo prosperan con un bienestar extendido, bien lejos de la desesperanza.
Cuba era famosa por su tierra fértil y generosa; era casi autosuficiente para su alimentación y sólo importaba lo que, por su clima, no podía producir. Su industria nacional, aún incipiente, se mostraba pujante y promisoria.
La tierra se plagó con el marabú y la industria nacional se desplomó: pasó a ser otro cachivache de la revolución.
Las familias, animadas por un ideal, se desprendieron de sus pequeños tesoros personales o los canjearon por trastecitos en las "tiendas de Cortés".
Con el país ya arruinado, los líderes empezaron a regalar lo que aún no habían destruido, por pura vanidad de trascendencia, por desprecio hondo hacia las necesidades del pueblo: alimentos, medicinas, profesionales de la salud, técnicos, maestros, soldados, centrales azucareros —a Nicaragua, a Venezuela, a Vietnam…—.
Ahora, con el arrasamiento ciclónico y las tinieblas tendidas sobre media república, el gobierno decide obsequiar 21 plantas eléctricas a Chávez para que ilumine alguna nueva crisis "bolivariana". El concubinato político es tan sucio y tan cruel hacia los ciudadanos, que, con este despojo, se ha llegado al colmo.
En medio de la miseria, los clavos oxidados que hay que enderezar, las tablas podridas que los vecinos se disputan, los voceros oficiales anuncian las ayudas entregadas por los "países hermanos" e ignoran —o no responden— las ayudas ofrecidas por los organismos humanitarios o religiosos, por los países europeos o por Estados Unidos. El pueblo no importa, nunca importó. Siempre ha sido pedestal, no ara.
Amenazas y castigos
Lo que sí abunda es la amenaza. En el año 2005, el Caudillo anunció la posibilidad de llevar a la "picota pública", como castigo a la desvergüenza, a los que llamó especuladores, delincuentes, nuevos ricos, holgazanes. En una "reflexión" reciente, mencionó una futura "exposición pública" para aquellos que no acaten su disciplina. Ya son tres años dando vueltas a esa idea y se sabe cómo son los ancianos: tercos. Hay que temblar porque, en cualquier momento, pueden alzarse los entramados para la horca moral en las circunscripciones de las ciudades, de los pueblos, o en los trillos que aún queden.
En otra "reflexión" subrayó que no somos limosneros. Es un plural mayestático: se refiere a él. Que yo recuerde, el Caudillo ha sido un limosnero desde que le pidió el billetico de diez dólares a Roosevelt. Quizás aquí yace la fuente de su trauma: pedir el apellido paterno, recibir la manutención estudiantil y matrimonial, armar una revolución con los bienes que sacrificaron sus seguidores, con las colectas a los políticos de entonces, a los empresarios, a los clubes de damas entusiastas, a las organizaciones de cubanos emigrados, a los cubanos esperanzados, a los extranjeros seducidos. Él siempre recibió dinero de los otros porque nunca supo crear riquezas y, menos, multiplicar las que caían en su regazo: de la URSS, de Venezuela…
¿Dónde está la solidaridad de tantos pueblos que se han beneficiado de la prodigalidad del líder máximo? Por ejemplo, ¿quién ha leído una nota de aliento desde Angola, rica en petróleo y piedras preciosas, con su suelo impregnado de sangre cubana? No hay ecos por ahí. No los busquen.
El poblado de Birán estuvo incomunicado por las inundaciones huracanadas. Más incomunicados están los "ilustres hermanos" de Birán. Esgrimen un concepto de dignidad falso, oriundo de la antigüedad ibera: se ha de ser leal, hasta la muerte, a la tierra y al caudillo. Pero ni los hermanos de Birán se parecen a Viriato, ni Cuba quiere ser Numancia.
"¿Hasta cuándo abusarás", Castro, "de nuestra paciencia?".
© cubaencuentro

11 Comentarios
6 por Roberto Fernandez Rizo (Usuario no autenticado) 07/10/2008 20:20
Señora Rebeca Montero
Dedicarle unos minutos es lo menos que puedo hacer. Sentir verguenza ante Ud, mi primer sentimiento.
Ser cubano es una manera muy facil de expresarse para casi 15 millones de seres humanos oriundos de esa isla del caribe, de los cuales casi 3 millones "pastamos" en otras tierras.
Un grupo muy pequeño, exiguo diría yo, levanta su voz contra el culpable, en nombre del resto. Y Ud distingue entre ellos.
Usa pantalones y muy bien ajustados. Al lado del culpable le espeta sin miramientos su culpabilidad. Le anuncia que la verdad llegará tarde o temprano y la historia, la vida, le pasará sus ruedas por encima. Sólo ese hecho le depara un lugar alto, muy alto, en el panteón nacional. El miedo devora al resto y sólo atinamos a huir, para pastar desde lejos y gruñír de vez en cuando. Sobre todo, si al terminar de gruñir, regresamos a nuestra cama a descansar.
mis saludos desde Panamá
5 por Sufre Seguroso (Usuario no autenticado) 07/10/2008 20:20
Bobo con estos dos comentarios ya tienes sobresaliente en la evaluacion de este mes, tu javita no te la quita nadie.
Mira que coincidencia, el website me pide: Por favor, introduzca las palabras que ve en el cuadro de diálogo... La respuesta es: "11,33 Hooker". Te suena?
Mis saludos,
Sufre Seguroso
4 por pregunta tonta (Usuario no autenticado) 07/10/2008 20:00
hasta que el pueblo aguante.... y por loq ue veo, sera eterno.
3 por NESTOR -REBECA ESPAÑA (Usuario no autenticado) 07/10/2008 15:20
hasta que el pueblo les incrimine y les pida cuenta por sus actos criminales o hasta que formemos un gran ejercitos de emigrantes y volvamos a nuestra tierra , todos juntos, y le echemos del poder por cualquier via
2 por Desde el destierro (Usuario no autenticado) 07/10/2008 15:20
Como siempre muy bueno tu artículo Rebeca. Es la respuesta al "Drama in crescendo" que encabeza hoy Cubaencuentro. En Cuba existía todo eso que ahora estamos reclamando: ganaderos criollos, cafetaleros, azucareros, comerciantes. Existían capital extranjero principalmente del norte revuelto y brutal. Existían las grandes, medianas y pequeñas empresas privadas. Desde los propietarios de las grandes tiendas hasta los modestos dueños de quincallas. Existía una economía de mercado. La tierra fértil de la que fuera la "Perla de las Antillas" autoabastecía y se bastaba para alimentar a sus hijos. Existía también corrupción, robo de fondos públicos, desempleo, pobreza, y también prostitución, porque existían los prostíbulos, donde se cuidaban mucho de las edades de las prostitutas,porque ofrecer a un cliente una menor, podía costarle a la matrona el cierre de su local, y al cliente un escándalo social que podía ser penalizado además como "delito". Existían muchas cosas que iban mal y otras que marchaban bien y hubieran podido ir mejor con un gobierno democrático. En todas partes hay vicios y corrupción, hay desempleo, y pobreza desgraciadamente. Ningúna democracia es perfecta, Ningún gobierno tampoco, pero la diferencia esta en que en una democracia, la gente tienen el derecho a protestar, a manifiestarse en contra de los abusos de poder, van a la huelga y se alcanzan- la mayoría de las veces resultados- Existen partidos de oposición, la competencia y la libertad de prensa. Sólo cabe preguntarse cómo sería hoy nuestro país -que de por sí y a pesar de todo lo ya apuntado- progresaba economicamente y ganaba cada día prestigio internacional, situándose incluso por encima de paises europeos (como España por ejemplo)? Cúanto no hubiera alcanzado su pueblo de no haberse entrampado en un estancamiento o peor, un retroceso de medio siglo? Lo otro que valdría preguntarse es hasta cuando vamos a estar lamentando nuestra desgracia sin fin? Qué nuestra isla en un futuro pueda volver a florecer? Es posible, lo último que se pierde es la esperanza. Pero el mayor de los males, estará en el florecimiento espiritual, en la búsqueda de los valores perdidos, en la manera de volver a ser los mismos, de entendernos para poder perdonarnos. Porque es el miedo a nosotros mismos, al fantasma del enemigo que todos llevamos dentro lo que más ha prendido en el marabuzal de nuestra identidad nacional, y ese sí no será fácil de arrancar en largo tiempo. Gracías y felicitaciones por tu ártículo Rebeca.
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