Crónicas
Observaciones de un médico
'La cantidad enorme de dinero que cuesta en Cuba ser un profesional común'.
-Usted que escribe, ¿le suena esta frase? "La cantidad enorme de dinero que cuesta ser pobre".
-Vallejo, contesté automáticamente volviéndome a mirar. No es una frase, es un verso.
Estábamos a la salida de una shopping de barrio. Yo, con un litrico de aceite de girasol de $2.20 (al cambio, la cuarta parte de mi jubilación) y el que me preguntaba, con una pastillita de sopa de pollo de diez centavos. Era un contemporáneo, tal vez un poquito más acabado que yo.
No sé de dónde sacó que yo escribo, no lo conozco, pero evidentemente él me conoce, y tenía ganas de hablar. Después supe que era médico: ya con años de jubilado y que ahora venía "escapando" manejándole a una muchachita ahí, estudiante universitaria ella con un cuerpecito muy responsable, a la cual un español que todavía no la había podido sacar del país y que venía a verla dos o tres veces al año y le telefoneaba todos los días, la tenía viviendo como una reina: con celular, tarjetas de crédito, más el cacharrito (un Fordcito de los '50) que le compró y que ella para suerte de él no acababa de entenderlo y además le daba pena manejar eso.
Acostumbrada a lo mejor, aquella jovencita sólo compraba en Palco, la shopping más exclusiva de La Habana. La de los extranjeros. Allí veía él a los nuevos prohombres cubanos ir con su carrito, de sección en sección, cargando sin detenerse a mirar precios: pescado, mariscos, carnes, vinos, latería, queso, cereales, suplementos vitamínicos para perros desganados. Ni los diplomáticos europeos se pertrechaban mejor. Parecía que estuvieran comprando para alimentarse durante lo que les quedara de vida, aunque al sábado siguiente —de no estar de gira— los volvería usted a encontrar allí, el poderoso automóvil allá afuera, esperándolos, y ellos adentro llenando el carrito.
Eran cantantes, músicos o pintores famosos. Gentes que todos los meses subían a los aviones, se confrontaban allá en el extranjero con los mejores de su tiempo y volvían a la patria cargados de dinero y de grandes recuerdos. Los pintores ni siquiera tenían que viajar, esos engordaban bolsillo y fama aquí mismo, vendiendo lo pintado y lo por pintar. Pero ¿por qué ellos solamente? ¿Por qué?
Lamentó el caso de un amigo que también habría podido vivir en Palco cargando su carrito. Por cada tournée de tres o cuatro meses que le hubiesen dejado hacer por Centroamérica, habría regresado a La Habana aquel infeliz con diez maletas atestadas de dólares.
-Pero nunca lo dejaron salir. No era cantante, no era músico. Era sólo un cirujano famoso que lo mismo te cambiaba la cara que agarraba las tetas viejas de tu mujer y las dejaba nuevecitas. Dicho de otro modo, un profesional. Esto es, gente anónima condenada de por vida a vivir de su sueldo y después de su jubilación. O mejor dicho: a fingir que vive de su sueldo, o de su jubilación: boxeadores ilustres y peloteros incluidos.
Y esa limitación, seguía diciéndome, ya como si me conociera de toda la vida, aquel locuaz jubilado metido a chofer de la novia de un empresario español, es la que les mete miedo a los muchachos al verse bajando de la universidad con un título.
Esa prisión. Saber que ni antes ni después de jubilarse les será permitido sacar una muelita en privado, si son dentistas; dar clases por su cuenta en su casa por las noches, si son profesores, ni realizar con fines comerciales ninguna de los actividades propias de sus respectivas profesiones. Y a él, por desgracia, no le habían salido hijos músicos ni pintores, ni escritores siquiera. A él Dios le dio ingenieros y arquitectos tristes que soñaban con irse.
Por eso precisamente recordaba el pensamiento, verso o lo que fuera que antes me mencionara. Todos los sábados, mirando en Palco a los liberados, a los que sí podían ganarse su dinero y gastarlo, ir de aquí para allá augustos, como si pasaran en cámara lenta con capa de armiño y todo, llenando sus carritos con víveres finos y licores de importación (como lo haría él mismo si por fin liberaran las demás profesiones), lo recordaba. Le venía a la mente. Pero reformado. Él lo pensaba así: "la cantidad enorme de dinero que cuesta en Cuba ser un profesional común".
-¿Vallejo me dijo usted que se llamaba el señor que dijo eso?
© cubaencuentro

8 Comentarios
8 por La conciencia de Raul (Usuario no autenticado) 16/04/2008 22:20
Muy bueno el articulito. Pero lo que no analiza el que lo escribió es que yo solamente dejo salir a los artistas que esten comprometidos con MI revolución. MIA! MIA! Y NO LA COMPARTO CON NADIE!...bueno, el caso es que estos artistas son los que tienen la labor de dezgañitarse por ahí dando loas de MI gobierno.¿O es que no han oido todo las maravillas que ha dicho Pablito Milanes de lo que estamos haciendo aquí? ¡Y que no las diga pa' que tu veas como se le acaba el apartamentico que tiene frente al oso y el modroño en Madrid! Asi que como ves querido escritor los artistas que trabajan para el regimen, que por cierto son unos oportunistas e individualitas a los cuales no le importa Cuba ni los cubanos para nada, son parte del aparato de propaganda de mi regimen. Eso sin contar que cuando regresan tienen que dejar una buena tajá pa mi...digo para Cuba. Y lo de liberar todos los trabajos...¿Es que quieren que me quede sin esclavos? Un trago en mi salud! Hoy el vodka esta mejor.
7 por Toronto (Usuario no autenticado) 16/04/2008 9:00
La piramide social esta de punta,por eso las profesionales tienen que alquilar clandestino la casa o prostituirse en caso de que no tengan casa, otros especialistas simplemente le piden dinero a sus pacientes.
6 por Yala (Usuario no autenticado) 15/04/2008 16:03
Que humillacion no es facil lo que se vive en cuba
cuando estube alla le dije a mi mama toma el dinero y sale a las tiendas no quiero morir de panico aqui ni de tristeza tomalo y no me hables de ir a ningun lado
5 por Iskan el Cubano (Usuario no autenticado) 14/04/2008 18:40
Recuerdo cuando una hermana me dijo que la mejor tienda de Cuba era Palco. Fui y me encontré con un mercadito mediocremente abastecido con precios fuera de la realidad (recuerdo un cereal frances, con apenas 400 gramos de producto y que valía mas de 8 CUC...)
La verdad que esa tiendita de exclusivo sólo tiene lo absurdo.
4 por ATAQUE AL BLOG (Usuario no autenticado) 14/04/2008 17:00
EXCELENTE ALCIDES, ES LA PRIMERA VEZ QUE LEO ALGO SUYO QUE ME GUSTE PLENAMENTE, MUCHAS GRACIAS POR SU NOTABLE IRONIA.
Esta es la parte que mas habria que describir sobre el catastrofe-desastre que produce dia a dia el desproyecto socialista en la Isla. Es como el mundo de cabeza, a mas talento intelectual peor trato.
En el campo de lo artistico ahora tenemos a los hijos y sobrinos de los divos que tambien le cojieron el tumbao al sistema y ellos siguen haciendo lo mismo que sus parientes mayores la prostitucion si no corporal si moral. Los deportistas de alto rendimiento no han corrido la misma suerte.
Es el viejo camino de la sangre como transferencia de la herencia del ""talento"". Es que hijo de gato caza ratones y no hay que romperse mucho la cabeza estudiando.
Siempre el viejo mensaje populista de que "no hay que esforzarse" vendran organizaciones "sociales" que vendran en auxilio de los "menos capacitados". "el trabajo lo hizo dios como castigo" Yo soy el negrito del batey y el mundo que se joda.
Si estos vienen detras de la tirania se iniciara de nuevo el proceso de 1930, social democracia - fascismo - comunismo o la utopia de la igualdas. En lo unico en lo que somos iguales es en el equipamiento biologico y algunos estan desacuerdo con el que sus padres le dotaron, fijese Ud.
Muy bueno Alcides, Gracias
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