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Actualizado: 21/11/2009 12:19
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Crónicas

Prohibido hablar de la cosa

Nunca había sido tan actual, tan polisémica, como en La Habana de hoy; todos la mencionan, la llevan con ellos.

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Jugando dominó en una calle de La Habana, el 3 de febrero de 2009. (AP)

Jugando dominó en una calle de La Habana, el 3 de febrero de 2009. (AP)

Así, con mayúsculas bien grandes pintadas en rojo dice el enigmático letrero colgado en la puerta: "Prohibido hablar de la cosa". Está en una casa habitada por una devota familia bautista que, en compañía de otros devotos de la ciudad, entonan con gran entusiasmo himnos religiosos dos y tres veces por semana.

Detalle este muy importante, porque en Cuba "la cosa" puede ser, también, el pene, el falo, aunque en los últimos años, hembras y varones, en la escuela, en el trabajo y por teléfono, huyendo de la imagen abstracta en un mundo en el que imperan la consistencia y las formas geométricas impuestas por el rascacielos y la ingeniería de caminos, familiares, exagerando tal vez, lo llaman "la cabia", "la mandarria", "el hierro", "el tubo"…

Con esto homenajean —a la vez que juiciosos dejan reservadas para el uso exclusivo de los barracones, los prostíbulos y las alcobas donde blasfeman y "se matan" las parejas que se aman como Dios manda— las tradicionales, sagradas grandes voces humanas con su rotundo estrépito de cúpulas desplomándose, que a la majestad de ese viril don le corresponden.

Yendo por San Rafael tal vez te aborde alguien que con mucho disimulo, señalando el filito azul de mezclilla que se ve allá abajo, en la jaba que lleva el sujeto en la mano, y diga tentador: "Mira, asere, la cosa que llevo ah, campanéala. De marca ese jean, y a un precio que ni tú mismo te lo vas a creer".

La mujer que cosieran a puñaladas (no se sabe todavía si fue el marido), es la cosa de que ves ahí hablar al sujeto que ha llegado con la noticia, acotando que esa es la cosa más macabra que él ha visto, porque una de las tetas seguía sin aparecer.

Decía otro tipo, en una barbería: "La cosa es que yo pasaba por allí", empezando así a explicar cómo fue que sucedieron las cosas que lo metieron en esa cosa con la cual no tenía él que ver la más mínima puñetera cosa.

Dos parejas de amigos pueden estar resumiendo en una esquina en qué quedó la cosa. En la pareja A, dice el gordito que por mucho que hizo el médico, que va, no pudo el pobre salvarle a la madre, y en la pareja B dice el más alto de los dos amigos que de repente se le babeó en el pecho Inésita, que todavía esa noche era virgen, cuando en medio del bolero que acometían después de un casino sintió de pronto la cabia ahí fincadita sobre el vientre, y tú guárdame el secreto.

Nunca, sin embargo, había sido "la cosa" tan actual, tan polisémica como en La Habana de hoy; todos la mencionan, la llevan con ellos. En las calles, en el estadio, a la salida de las iglesias, en los mercados, en las paradas de los ómnibus, en las colas para obtener visados, no para uno de oírlos preguntarse cómo te lleva la cosa, cómo está la cosa, cómo ves la cosa, qué tú crees de la cosa. Respondiendo con frases de otro tiempo, algunos exclaman que está "de apaga y vámonos"; otros se niegan a creer que una cosa así pueda estar sucediendo.

Esto, empero, no aclara de cuál cosa habla el cartel de esta historia. Descartado que en una casa como esa, casi un templo por la devoción con que allí se vive, se refiera al pene, al falo.


14 Comentarios



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14 por Maria Suarez (Usuario no autenticado) 23/02/2009 15:40

La cosa es la situacion que hay en Cuba todo el mundo se dice "viste como esta la cosa"la cosa esta en candela en fin y como nadie quiere verse envuelto en nada por eso dicen prohibido hablar de la cosa jajaja que chistoso eh?

13 por Para el amigo Juan Pirindingo (Usuario no autenticado) 12/02/2009 9:20

Esto es para Juan Pirindingo. Es increíble que tu fobia antirreligiosa te lleve a poner un comentario que no es el tema que ha querido tratar el escritor del artículo pero en cuanto a eso de que “esa tendencia de darle a los religiosos una superioridad moral sobre el resto, además de ridícula denota ignorancia de la realidad y la historia” te haría una pregunta: ¿qué no puede ocurrir en un “grupo” de 1700 millones que se confiesan cristianos? Bien conocemos sobre las guerras de religión y esto no demuestra más que la naturaleza humana proclive al mal en sus distintas modalidades. Vayamos ahora a las estadísticas. ¿Cual es el porcentaje de cristianos (bautistas, adventistas, testigos de Jehová, católicos, etc. que viven fielmente su fe) que dan puñaladas, disparan a matar en el metro, trafican con drogas, desvían recursos, violan, y cual es el porcentaje de los que no creen que cometen todo lo anterior? ¿Qué son mayoritariamente los que matan mujeres en el norte de Méjico o secuestran a personas inocentes, trafican con seres humanos, utilizan niños para las guerras, cristianos o no creyentes? Si estuvieras a las 3 de la mañana en una parada de ómnibus de una ciudad extremadamente violenta, donde abundan los asaltos y los asesinatos y no hubiera nadie alrededor y vieras la sombra de 6 hombres que se aproximan, ¿qué te pasa por la mente? Dime si te pasa lo mismo si alguien te dice al oído que esos hombres que ves con cosas en las manos y que crees ser armas no son más que 6 hombres que acaban de salir de un estudio bíblico. ¿Te sentirías igual de nervioso? Apuesto a que no. No tú, sino Voltaire, que con toda seguridad fue bastante irreligioso, hacía que las personas que trabajaban para él asistieran a servicios religiosos. En una ocasión alguien le preguntó: ¿cómo es posible que usted siendo como es haga que sus trabajadores vayan a servicios religiosos? Ante esto Voltaire contestó: ¿quiere usted que me maten? ¿No se da cuenta usted que mientras tengan la traba moral de la religión, menos propensos serán a asesinarme? Independientemente de los escándalos que siempre ha habido y siempre habrá, mayoritariamente a la pregunta de si la religión hace a la gente más propensa a ser mejor, la respuesta es un rotundo sí. Ahí están los casos de miles de conversiones auténticas: gente que mataban, que se acostaban con la cuñada, que mariguana, que pertenecían a pandillas, etc., y cuya conversión les dio un vuelco completo. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Si en este mundo la gente imitara a Jesucristo, no habría nada de las cosas que salen a diario en los periódicos. De eso puede usted estar seguro aunque no le agrade la respuesta.

12 por ANTONIO ALMERIN (Usuario no autenticado) 12/02/2009 9:20

AL PRINCIPIO SE ENTIENDE LA COSA, LUEGO SE ENREDA LA COSA Y PORULTIMO NO CUENTRO LA RELACION DE UNA COSA CON LA OTRA COSA

11 por Inesita Correcalle (Usuario no autenticado) 12/02/2009 9:20

No es nada original. "La cosa", refiriéndose en concreto a la situación económica y política de Cuba, se usa hace ya décadas. No es leyenda urbana ni imaginería popular la psiquiatra del Calixto García que en la puerta de su consulta puso un letrero que advertía a los pacientes: "Si viene a hablar de la cosa, no entre". Actualmente ella ejerce su profesión aquí en Miami. Y a Pirindingo le digo que si el no se da cuenta del toque de ironía que hay en todo el artículo. Más imaginación, por favor...

10 por Filomeno (Usuario no autenticado) 11/02/2009 23:00

Decididamente a Rafaelito la cosa no le quedo bien hoy. Esta inmetible este tabaco!


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