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Actualizado: 21/11/2009 11:42
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Educación

¿Quién es culpable del desastre?

Las cacareadas virtudes del sistema de enseñanza chocan cada día con realidades como la vuelta de los maestros jubilados.

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Un estudiante escucha la avaluación de sus compañeros durante una asamblea escolar. La Habana, 27 de junio de 2008. (REUTERS)

Un estudiante escucha la avaluación de sus compañeros durante una asamblea escolar. La Habana, 27 de junio de 2008. (REUTERS)

Los gobernantes cubanos no tienen la culpa del descalabro en el sistema de educación. O, por lo menos, ellos solos no la tienen.

Uno se pregunta qué habría pasado si los hoy maestros jubilados, negados de plano frente a los laboratoristas del Comité Central, se hubieran plantado ante tantas fisuras como tenía la educación dos décadas atrás.

Los gigantescos planes para aprobar a cuanto educando entrara a un aula, los interminables cursos de superación para maestros, que no tenían más que enseñar y ya, y el paternalismo ramplón que vició a alumnos, dirigentes y educadores, son sólo tres factores que empobrecieron uno de los pilares que más fuerte debe tener cualquier sociedad.

Las cacareadas gratuidades en el campo de la enseñanza en Cuba chocan cada día con la realidad de las capas sociales que se han ido creando en estos años de desigualdades. A fin de cuentas, nos percatamos de que nunca fuimos tan iguales como nos dijeron.

Las vicisitudes por las que atraviesan muchas familias cada año, al inicio del curso escolar, son una muestra. La zozobra por comprar una mochila nueva, un par de zapatos, los maletines para los becados, son nada más que asomos al mar que hay de por medio entre una mayoría de familias empobrecidas y unas pocas privilegiadas; todo ello sin contar la subsistencia del año entero.

Cada vez que empieza el curso, los niños repiten sin cesar que sí, que serán como el Che (un hombre al que no conocieron de verdad), y que amarán a una patria que les queda lejos de la escuela y de la casa, y que hay que defender una revolución porque sí.

Mientras, languidecen las ganas de enseñar de muchos maestros y se atrofia el proceso natural en el que se aprende para devolver a la sociedad lo bueno recibido.

La culpa será de los huracanes y, claro, del imperialismo yanqui. ¿Pero vuelven los miles de maestros jubilados (sin sus mejores fuerzas) llamados por Raúl Castro a las aulas, a juntar codo con codo, como decía El Maestro, por una voluntad soberana?

La culpa no es sólo de los señores que se alimentan a la sombra del Palacio de la Revolución. Hay una culpa interior, contagiosa y dominada por el silencio.

Maestros jubilados y planes de laboratorio

Si los maestros ahora jubilados podían aportar más (y muchos lo harán), ¿por qué no los llamaron antes? ¿Dónde se escondía el presupuesto que ahora aparece, flamante y sin demora, para retribuirles el doble de lo que debieron ganar de por vida?

Ni las precisiones de la educación privada, ni los rigores de la formación pedagógica de entonces debieron desaparecer a punta de pistola, exclusiones y destierro.

El defenestrado ministro de Educación, Fernando Vecino Alegret, se opuso a ciertas tropelías y ordenanzas, como los subsiguientes se desgastarán en hacer y deshacer normativas y reformas de última hora.

De los laboratorios de la Universidad Lomonosov, en Moscú, llegaron las primeras aplicaciones para reformar la educación cubana. Los planes de Escuela al Campo —endilgados una vez más a José Martí, como antes se hiciera con el asalto al Cuartel Moncada—, además de un fiasco, han demostrado que no se educa lejos de casa o, por lo menos, no tanto tiempo lejos de casa.

Asimismo, se ha practicado una filosofía de la culpa, tan arraigada ya, que es común que la familia se sienta frustrada al cargar con la responsabilidad de la educación de los hijos.

La escuela en Cuba ha trasladado el acto de enseñar al hogar, o lo ha pretendido y, toda vez que un experimento pedagógico ha caído en saco roto, el sistema se ha virado para la familia como único modo de expiar sus culpas.

Cada curso resuena en las casas el comentario sobre el maestro emergente que le tocó al niño, o los pedidos para arreglar la escuela, o el látigo de la carencia doméstica que no cesa de tocar a la puerta.

No se trata de buscar un país perfecto y una educación primermundista (que no es una opción desdeñable), pero sí un ámbito formacional que se avenga a las fanfarrias que suenan en casa del Rey.


9 Comentarios



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9 por cubanisima (Usuario no autenticado) 10/04/2009 11:40

Y quien tiene la culpa, el estudiante? los padres de los estudiantes que no tienen como seguir arrancandose la cabeza para ver como le busca la comida y el desayuno a su hijo? los que se montan en una balsa porque quiere mejorar sus vida? AVER DIME QIEN C%$$%$## TIENE LA CULPA????????

8 por CITIZEN (Usuario no autenticado) 07/04/2009 23:20

..........otra de las grandes "innovaciones " de la educacion en Cuba fue que los estudiantes de Cultura Fisica y Deportes tenian como asignatura ,en TODOS LOS SEMESTRES y por cuatro años ,filosofia marxista!!!! ....el Herrado Carles ,no se aparece por esta pagina ,que extraño .....

7 por El Criollito. (Usuario no autenticado) 06/04/2009 22:20

Eso ni se pregunta todos sabemos que la culpa de todo la tiene el Kagalitroso. Y por eso esta pagando en la cama con tubos por todos lados y viendo como su ROBOLUCION se esfuma y todos queremos que se acabe de ir para siempre, pero esta bien que vea y sufra un poco mas. Y sobre la educacion en Cuba todo es una farsa, recuerdo que cuando fui a la Universidad a principios de los 70's las asignaturas principales eran Marxismo el primner semestre y Lennin en el segundo, y pensar que perdi todo mi tiempo estudiando esta m*erda!!!!!!

6 por un teacher (Usuario no autenticado) 06/04/2009 22:00

Hay que recordar que en Cuba se había desarrollado una gran tradición pedagógica muchísimo antes de el gran farsante llegara al poder con sus mentiras. Entre los representantes más destacados de dicha tradición se encuentran figuras tan descollantes como el Obispo Espada, José de la Luz y Caballero, Enrique José Varona y Alfredo M. Aguayo. Asímismo hay que reconocer también que a pesar de la política de promocionismo, alentada por el cagandante, la educación en Cuba tuvo momentos de logros durnate las décadas de los 70 y 80. Durante estos años abundaban en las escuelas los buenos profesores, los mismos que ahora son reclamados por el régimen y a los que siempre se les debió pagar un sueldo digno como al resto de los trabajadores cubanos. Estos profesores que regresan solo esperan poder subsistir dentro de la isla pero está más que claro que siguen recibiendo limosnas.

5 por Ricardo E. Trelles (Usuario no autenticado) 06/04/2009 19:40

Y... ¿cuál es el mensaje de este artìculo? ¿Que los maestros tienen culpa por no haber forzado desde abajo un sistema aducacional correcto? ¿Dònde està ni ha estado algùn movimiento nacional para forzar una medicina correcta, un sistema productivo correcto, un sistema cultural correcto; en fin, un sistema de gobierno correcto? Los individuos se incorporan a movimientos que sean serios, convincentes y pràcticos. No se puede exigir una actitud cìvica individual excelente sin un proceso previo de cultivo que nunca hemos tenido. Ricardo E. Trelles http://MHEC.humanists.net


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