martes 7 de octubre de 2008 1:22
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Humor

Siempre tendremos a Taiwán

Peloteros, médicos, y ciertos emigrados con chapilla de inventario, ¿medios básicos del Estado?

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Cubas. (OMAR SANTANA)

Cubas. (OMAR SANTANA)

El dinero no hará la felicidad, pero ayuda a combatir la depresión. Fíjense si no en el caso de los peloteros cubanos. La semana pasada pierden el juego decisivo frente a los norteamericanos en el Campeonato Mundial y, a continuación, sin preguntar dónde se comía ni se dormía (ya lo sabían: en el hotel), se ponen a vender sus camisetas y gorras hasta reunir 11.000 dólares taiwaneses.

Aparte de lo interesante que pueda resultar, como experimento psicológico sobre el efecto de la moneda libremente convertible en calidad de antidepresivo, uno siente el impulso de indignarse con esos deportistas que andan lucrando con la propiedad social. Sobre todo, si uno piensa que no eran dichos peloteros los únicos que estaban deprimidos.

¿Debemos olvidar acaso a los millones de aficionados cubanos que vieron a su equipo perder, por primera vez en muchísimos años en un campeonato mundial? Porque hasta ese momento, poco importaban las dificultades cotidianas si uno podía decir: "¿Qué importa la cantidad de carne que consuma al mes, si me toca una fracción de medalla olímpica mayor que a un ciudadano de cualquier otro país?".

No es difícil imaginar que, luego de una derrota tan dolorosa, a los aficionados del patio también les hubiera gustado alegrarse la vida con esos fulitas narras-Taipei, aunque la verdad es que si repartimos 11.000 fulas orientales entre 11 millones de cubanos (toca a décimo de centavo por cabeza), no creo que vayamos a alegrarle la vida a nadie. De hecho, han bastado dos orientales fulas para amargarle la vida a casi todos los compatriotas.

Carne inútil enriquecida

Sospecho, sin embargo, que puede esgrimirse una defensa más convincente para justificar el intercambio comercial nocturno y alevoso de los peloteros nacionales. Ellos también son propiedad social, y "propiedad social que venda propiedad social tiene cien años de perdón legal". Pero, por una vez, seamos rigurosos con los conceptos. Si el socialismo consiste en la propiedad social sobre los medios de producción, todos los cubanos —en tanto medios de producción— somos propiedad del Estado. Y si no, que lo digan los médicos, a los que nada más les falta la chapilla de inventario para ser un medio básico.

La verdad es que a veces hasta las sillas del consultorio tienen más libertad que ellos. Y no es que vaya a cuestionar los derechos de propiedad que tiene el Estado sobre ellos, ni mucho menos. Hay que entender al Estado cubano. Toma a un ser humano cualquiera, de esos que en cualquier parte del Tercer Mundo seguramente terminarían viviendo debajo de un puente, y, luego de años de esfuerzos e inversiones, consigue que ese montón de carne inútil se convierta en neurocirujano o en líder de carreras limpias en un campeonato mundial.

Por eso, cuando uno de los que forman parte de ese material humano enriquecido se escapa, guiado por la ambición desmedida, es perfectamente lógico que el Estado se sienta estafado.

Pero tampoco hay que ir tan rápido. Uno no se quita de arriba la condición de medio básico así como así. Ni siquiera yéndose. Al principio, la chapilla de inventario (que dice más o menos: "Producto del socialismo cubano. Número de serie: 09111967. En caso de pérdida devuélvase a su legítimo propietario") se nos nota en todo: en la actitud de cimarrón que teme que lo devuelvan a su hacienda; en la mirada reverente, mística casi, a los estantes de los supermercados y en la obsesión en rellenar el refrigerador como si estuviéramos esperando un ciclón o una guerra.

También se nota en el cambio, a un tono más bajo, cada vez que mencionamos al Innombrable; en el impulso inconsciente, cuando vamos de compras, de llevarnos la mano al bolsillo a ver si llevamos encima la libreta de racionamiento (o el carné de identidad, si vemos a un policía); o en la dificultad para deshacernos de la última bolsita de compras o de las sobras de la comida. O, en el caso de los deportistas, en el reflejo condicionado de dedicarle la última victoria "a nuestro Comandante en Jefe", como marca la tradición.

Todo esto, sumado a la extrañeza que causa una tarjeta de crédito o las pesadillas en las que uno sueña que está de regreso en Cuba y no puede salir, forma parte inevitable de los inicios de cualquier emigrado cubano. Pero dicha condición de medio básico tiene formas más sutiles de perdurar.

La Coca Cola y el colesterol

Esa chapilla de inventario no se cae así como así. Y aquellos que persisten en su condición de medios básicos espirituales no se preocupan por ocultarla, sino más bien hacen esfuerzos para que se les note. En cuanto tienen una oportunidad, aclaran que no se fueron de Cuba porque querían romper con las relaciones de propiedad, ni mucho menos con el propietario de los medios de producción. Sólo buscaban un medio más favorable para reponer sus mermadas fuerzas productivas.

Estos medios básicos espirituales pasan de decir —con la mayor elegancia— que no quieren hablar de política a exigir el cese del bloqueo (supongo que porque el embargo no es político sino económico), o a hablar de los logros de la Revolución. Y es que les basta mirarse en el espejo para ver el mayor logro de la Revolución, o sea, ellos mismos. No es que se vean especialmente hermosos. Es que cuando, frente al espejo, empiezan a detectar arrugas, ojeras y libritas de más, llegan a una irrebatible conclusión: mientras la Revolución les dio salud y educación, lo único que ahora les da el capitalismo es tensiones y colesterol.

Siempre les será difícil explicar por qué abandonaron la educación socialista por la insalubre explotación capitalista, pero tampoco todo tiene que ser racionalizado, porque de lo contrario la vida perdería su encanto. Uno de los puntos fuertes de estos medios básicos es la creación de imágenes sobre el capitalismo o el exilio, o sobre ambas a la vez, como en esa frase que hemos oído tantas veces: "Miami es La Habana con Coca Cola".

Sin considerar la imprecisión urbanística (más apropiado sería decir que Miami es el barrio de Fontanar gigante y con carros de este siglo), frases así pueden inducir a conclusiones erróneas. Una de ellas es pensar que la gente no se va de Cuba ni siquiera por hambre, sino por sed; sed de Coca Cola, para ser más exacto. La otra es que el gobierno americano pensaría que para resolver el problema que más le preocupa de Cuba —que como todos sabemos no es la democracia, sino cómo evitar una nueva ola migratoria—, la solución sería inundar La Habana con Coca Cola y así la gente no tendría que irse a Miami a quitarse la sed.

Si hablo de estos medios básicos, no es porque me preocupen en el presente. Están felices con sus chapillas y, encima, suelen ser bastante inofensivos. Me preocupa su futuro, cuando sus actuales propietarios desaparezcan y ellos pasen a la condición de productos ociosos. Lo único que se me ocurre recomendarles para entonces es que vendan sus chapillas. Siempre aparecerá algún taiwanés nostálgico que quiera comprárselas.

52 Comentarios


47 por Torturina Montiel (Usuario no autenticado) 02/12/2007 11:40

Asi que hay que apreder a leer a Enrisco para entender sus ironias.
Alguien aprendio a reirse con Alvarez Guedes?

46 por Rodolfo Monteblanco Carretero 01/12/2007 21:00

Enrisco,
Muchas gracias por tus deseos para todos en Navidad. Obviamente ese mensaje le desagrada a todos los que no son capaces de luchar por ella. Tu trabajo siempre certero y en el centro del humor criollo. Te felicito tambien y junto a ti deseo lo mejor para la familia cubana y ya sabemos bien que es lo mejor para todos despues de cinco decadas de tragedia. Igual que a mi, espero que los comentarios de encomio hacia tu trabajo al igual que los anodinos, malintencionados, castroserviles, tontos utiles e inventariados, solo sirvan para darte mas energia y vitalidad en tu trabajo. Feliz 2008!!
Rodolfo Monteblanco.

45 por chicho el cojo (Usuario no autenticado) 01/12/2007 21:00

para Enrisco:
Gracias por escribir de la manera en que lo haces, el humor es salud así que espero no enfermarme demasiado. Ya que te has tomado el tiempo de responder a los que comentan, favor de responder esta pregunta: ¿qué se han hecho las cartas de Ramón?...¿desaparecieron ya de este site?...a mí me gustaban mucho al igual que tus artículos, especialmente la carta a Ana Lasalle. Saludos.

44 por el amor en los tiempos del colera (Usuario no autenticado) 01/12/2007 17:30

Ayer escribi mi comentario y no pude enviarlo, me habia extendido algo y despues de tanto escribir no haberlo enviado, me molesto. Pero hoy leo el comentario de Enrisco y me arrepiento, porque el se merecia mi esfuerzo.
Es evidente que muchos no entendieron nada. Enrisco es el rey de la ironia, y si usted lee sus escritos sin darle la correcta entonacion, no entendera nada, como le pasa a Dario Machado cada vez que lee a Jorge Perez, que se cree que es oficial del Minint.
Si ustedes leen con detenimiento la primera parte del articulo, (que fue el que analice en mi comentario de ayer parrafo a parrafo) todo es fina ironia, desde el hecho de que el dinero quita la depresion -los cubanos son los unicos que se deprimen por perder un juego con estados unidos, porque saben lo que les espera al regreso-, hasta la frase -sin preguntar donde se bebia o comia-. No les suena eso conocido, en estos convulsos tiempos en que Bolivar debe estarse retorciendo en su tumba?
Eso sin contar la parte de que el dinero debian repartirlo entre todos los cubanos: tiene razon Enrisco, esos uniformes son propiedad social, y la propiedad social es de todos. Como tambien es propiedad social la casa que tu pagas y por eso te la quitan cuando te vas, y lo que tiene adentro es propiedad social, por eso te hacen un inventario. Entonces es muy egoista de parte de esos peloteros no compartir ese dinero.
Particularmente, creo que cada quien tiene lo que se merece, y los deportistas y artistas cubanos -en su mayoria- se la han pasado rindiendole pleitesia al gobierno cubano, le dedican sus premios, medallas, etc. Jamas han levantado su voz en su contra, a cambio de esas migajitas: viajecitos, unos dolaritos de vez en cuando.
Han tenido la opcion de quedarse, como lo han hecho algunos -que dicho sea de paso hacen con sus camisetas lo que les da la gana y no sale publicado en ningun lugar-. Esa es la mayor bofetada que se les puede dar al gobierno y no lo han hecho. Ok, es su opcion, tienen familia, etc. Pero al menos pueden tener la decencia de no dedicarle sus medallas a la revolucion y mucho menos al loco en jefe. A lo mejor y ahora tambien se la dediquen a Chavez.
Para gusto se han hecho los colores, a mi no me gusta Garcia Marquez y gano un nobel, y a Hemingay le dieron el nobel con la novela mas tonta que escribio. Creo que Zumbado era gracioso, y Nunez comunista. Pero esa es mi opinion.
Me divierte muchisimo Enrisco y si quieren leer sus escritos estan en esta pagina enrisco.blogspot.com. Advertencia: si es extranjero que no conoce cubanos que le expliquen, a lo mejor no entendera algunas cosas. Si es comunista, tome primero sales biliares y extracto hepatico con una yema de huevo, porque puede reventarsele el higado. No apta para funcionarios de Cubazuela o Venecuba.

43 por Enrisco (Usuario no autenticado) 01/12/2007 12:00

Lo primero, agradecido a los agradecimientos que es de buen nacido ser agradecido. Lo segundo, si se entendio mi articulo como una critica a los peloteros lo lamento. Crei que era suficiente con decir: "propiedad social que venda propiedad social tiene 100 anos de perdon legal". Lamento que los peloteros no puedan ganarse la vida de acuerdo a su talento, o que tengan a los medicos esclavizados, no que tratend e sobrevivir. Tampoco creia que una noticia que aparecia por todos lados fuera a afectar a los peloteros solo porque yo lo comentara y sigo sin creerlo. Sobre esto pienso con Reinaldo Arenas: "No van a lograr que me considere importante".
A Ana Ferrer: estoy de acuerdo contigo. Yo tambien echo de menos a Zumbado (no a Nunez Rodriguez). Pero si hemos pasado del bistec al picadillo de soya y de Arsenio Rodriguez a Telmary Diaz (para no hablar de Manuel Corona a Kiki idem) no me pidas que desentone. Y gracias por el diagnostico de dilexico. Ya yo me decia que escribir debia ser mas facil. Y yo que lo achacaba a la falta de proteinas en la infancia.
Malinche: si dices conocerme tan bien debias saber que lo que leias mio en Cuba era apenas el 30% de lo que intentaba publicar. Preguntale a Ambrosio Fornet por todos los cuentos que saco de mi libro "Perdida y recuperacion de la inocencia". Pregunta por el triste destino de la revista "Aquelarre", de las exposiciones dedicadas al Bobo de Abela o al movimiento de innovadores y racionalizadores, pregunta en DDT, Bohemia y Alma Mater si queda alguno de los editores de aquella epoca por ahi. Y si te preocupan mis habitos de compra te cuento que compro un pantalon cuando se me rompe el anterior, un habito consumista que obviamente no pude ejercer hasta que no sali al capitalismo. Aqui tambien descubri que la cocina puede ser un hobby o que la cerveza no tiene que ser un objeto de lujo o que a los aeropuertos no se va necesariamente a llorar. Si, estoy irremisiblemente echado a perder.
A todos, feliz navidad. Espero que no lo tomen como un insulto.


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