miércoles 7 de enero de 2009 22:31
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Economía

Una crónica del agua

Tras 50 años de castrismo, el pueblo de San Germán sigue sin acueducto y las autoridades torpedean el reparto privado de agua.

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Un pozo de agua en un barrio urbano de La Habana

Un pozo de agua en un barrio urbano de La Habana. (AP)

Como en un caleidoscopio tropical o una farsa montada hace décadas, las escenas absurdas de una Cuba depauperada se suceden a diario, se ofrecen impúdicas, incluso para aquellos que quisieran verla de un modo más optimista. Pero no hay caso, la oportunidad no aparece.

El asunto de una sequía permanente en pueblos y ciudades es ocasión de polémica cada vez que sale a flote. Con un discreto avance en la construcción de embalses y represas, y un tímido accionar en la implementación de redes de acueductos y el establecimiento de sistemas alternativos para el abasto de agua, podríamos estar en presencia de una gestión de gobierno aparentemente preocupada por sus ciudadanos. Mas en realidad, es todo lo contrario.

La zona oriental de la Isla se vio seriamente afectada por intensas sequías que se sucedieron desde mayo de 2003 y fueron repuntando hasta fines de 2004, para poner el punto rojo de emergencia en 2005, cuando el PNUD y otras organizaciones humanitarias alertaron sobre el desastre. Sin embargo, bastaría observar una comunidad cualquiera para ver que detrás del desequilibrio ecológico que tiene la sequía como uno de sus aspectos más adversos, la dejadez, las zancadillas burocráticas y el desprecio por el ciudadano común son ingredientes inseparables de la inopia criolla.

El cántaro y la fuente

La muestra más fehaciente es Holguín. Recostada a la orilla del Cauto, el río más extenso de la Isla, ha sufrido la necesidad del líquido vital en los últimos 48 años de revolución. La cercanía a este cauce no le ha permitido mejorar ni en estabilidad ni en abasto generalizado. Las presas recogen cuanto pueden de las lluvias y no pasa semana en que los amordazados periodistas locales dejen colar críticas y denuncias del "derroche generalizado" en grandes centros, como hospitales, escuelas y fábricas. Situación que, unida a las deficiencias en las instalaciones de bombeo y distribución, hacen de esta actividad social un cáncer que sufren cada vez más los maquillajes de los estilistas de provincia.

Con un macizo cañero que otrora representaba a Holguín como el filón de oro del azúcar nacional, hoy la desactivación de este renglón económico ha traído aparejada una desinyección monetaria en inversiones para sus actividades complementarias, como los recursos hidráulicos.

En Holguín, casi todos los municipios quedaron divididos, en el abasto de agua, en dos zonas, desde antes de 1959, a saber: 1) la que comprendía los centrales azucareros y las casas aledañas, que por lo general las ocupaban los técnicos y obreros más calificados y los pocos ciudadanos norteamericanos que los regentaban, y 2) la zona que no tenía siquiera el sistema de acueducto, por lo que pobladores se sirvieron siempre del valioso líquido mediante cisternas, tanques tirados por animales, pozos artesanales y la legendaria costumbre de coger agua de lluvia.

Microscopio sobre una comunidad

El pueblo de San Germán, donde se emplaza una de las mayores fábricas de azúcar del país, recoge en sí las características mencionadas párrafos arriba. Con un nivel social relativamente boyante a finales de los años cincuenta del pasado siglo y unos índices de empleo agroindustrial algo mejorables para los años ochenta, se ha visto relegada, en cambio, a una situación ruinosa, propia del llamado Tercer Mundo al que el gobierno se resistió a inscribirse con los papeleos y caretas propios del sistema.

Con una población urbana aproximadamente de 25.000 personas, su abasto de agua se basa casi exclusivamente en la distribución en pipas y en la labor de siete u ocho carretoneros tirados por caballos. Sin embargo, lo que debería traducirse en orgullo por la ingeniosidad y la hostilidad del trabajo manual de estos hombres, es centro de los impedimentos de la misma realidad, los obstáculos del inspector omnipresente, la policía y cuanto controlador tenga la ocurrencia de husmear en el útil acto de llevar agua a los demás.

Apodado 'Micita', uno de estos carretoneros dice: "Llevo más de 30 años tirando con mis caballos este carretón. Ahora es un infierno, porque todos nos reclaman que les llevemos el agua a tiempo, cuando la población se ha multiplicado por dos, y seguimos siendo los mismos siete u ocho carretoneros de siempre. No damos pie con bola, ellos son muchos y nosotros somos el centro de multas y papeles legales que todos los años debemos llevar sin un error. No basta con nosotros solos", concluye.

Otro veterano aguador, o aguatero, como también los llama la gente, Monguito, el menos tímido de todos, refiere que nadie los estimula, pues además de las multas y de lo difícil que se hace conseguir los implementos —como neumáticos para carretón, la reparación del tanque y buscar alimentos para las bestias—, no tienen derecho a jubilación u otro de los pocos privilegios a que se puede acoger un obrero. "Trabajar en esto es una desgracia", dice.

'¿Mi caballo no es mío?'

El ejercicio de la denominada "inspección estatal" ha tomado ribetes alarmantes. El burocratismo, por su parte, ha desarrollado una puesta en escena de carreras con obstáculos, que sólo a fuerza de perseverancia y paciencia asiáticas hacen salvable la situación.

Jerónimo, casi octogenario, sigue en su carretón y asegura que además de los documentos iniciales necesarios para esta actividad por cuenta propia, adjuntaron otros que son verdaderamente increíbles. "Ahora debo pagar 10 pesos a fines de año para certificar la propiedad del caballo", comenta y sonríe al preguntarse: "¿Por qué tengo que pagar para que se me apruebe que mi caballo es mío?". Lo dice y sus ojos bailan buscando una respuesta que no va a encontrar en mucho tiempo.

Otros defienden el sentido de su actividad mostrando las bondades que ofrecen para todos. Mauro, el más joven de los carretoneros, explica: "La gente más joven prefiere nuestro servicio, porque las pipas particulares y las estatales que trabajan a escondidas (y no tan escondidas) de sus empresas cuestan entre 40 y 60 pesos cubanos. Mientras estos tanques chiquitos de nosotros se ofrecen por sólo seis pesos cubanos". Y pone el ejemplo: "Si usted va al mercado a buscar plátanos y no tiene para un racimo, compra sólo algunos. Así hacemos nosotros".

Estos trabajadores se han tenido que enfrentar también a las inclemencias económicas que brotan por doquier: falta de electricidad para el bombeo de agua en los sitios donde la cargan, la intensa sequía que les niega hasta las hierbas para alimentar a las bestias y el alza de precios en el herraje de las mismas.

Ante el anuncio, hace un par de años, de que esta zona se vería beneficiada con la construcción de un acueducto, las opiniones fueron varias. Micita dijo no pensar en ello, si de todas formas tendría que retirarse algún día. Monguito expresó sin tapujos que su oficio no se acabaría nunca, porque siempre un "equipo de esos se va a romper", refiriéndose al acueducto

Jerónimo, el más reflexivo de todos, impartió una clase de marketing en un par de frases: "Yo me alegraría de que llegara el momento de poner un acueducto, porque así se van a beneficiar muchos. No tengo miedo de que mi trabajo desaparezca. Pero por otro lado van a seguir siendo clientes, y el cliente siempre tiene la razón", concluyó.

Estas historias, aunque se sucedan entre pronósticos de construcción de monumentales obras sociales, o se justifiquen con el embargo económico y con todos los juegos de la política foránea, pasan por el tamiz de la gestión local. Ahora que el mundo se empeña y grita por la carestía del agua y otras fuentes no renovables, muchos se tapan ojos y oídos. En Cuba, la gestión local impone la carestía como un edicto enviado de Palacio.

12 Comentarios


12 por Reinaldo Caraballo (Usuario no autenticado) 07/11/2007 7:50

Como se esta hablando del agua, voy a traer a colacion otro caso catastrofico, no precisamente de abastecimiento de agua a la poblacion, aunque si haya repercutido en ese renglon tambien, pero este es uno que tambien ha creado un daño irreparable a la ecologia.
El gran problema de la salinizacion de los suelos en la zona de Guantanamo.
Con el impetu que quisieron darle a los planes agricolas, que como todos sabemos, por una razon o la misma, siempre fracasan. Comenzaron a bombear indiscriminadamente en pozos perforados, distribuidos por toda el area y sin controlar el nivel del agua en los estratos bajos del terreno. Debido al gasto exagerado de agua potable, deprimieron tanto el manto freatico que el agua de mar comenzo a avanzar por capilaridad hacia el interior desde las zonas costeras. Esto se produce cuando el nivel del mar esta mas alto que el nivel del agua potable, entonces, debido a la diferencia de presion, el agua comienza a moverse desde la parte con mas presion (el mar) hacia la de menos (tierra adentro) a traves de los poros y vetas que van vaciandose cuando se bombea el agua potable. Como resultado de esto, aparejado tambien al uso indiscriminado de fertilizantes sin una verdadera planificacion y analisis de los tipos a emplear, el agua del subsuelo se contamino con el agua salobre y adios papalote, a bolina se fue todo. Al final, el agua salobre y los abonos quimicos, incrementaron en forma tan dañina el contenido de sales en la capa vegetal, que no permite el uso adecuado de los suelos para el cultivo.
No he seguido el desarrollo de los acontecimientos, pero la ultima vez que hable con alguien que tenia informacion tecnica al respecto, hace varios años, me dijo que estaban haciendo experimentos de varios tipos, entre ellos, el bombeo de agua potable hacia los posos para tratar de desplazar de nuevo el agua salada hacia la zona de la costa y limpiar el area cultivable que tano habia sido dañada. Conociendo como terminan siempre los planes en Macondo, me extrañaria mucho que vaya a tener algun resultado positivo y hasta me atreveria a cuestionar si tratando de arreglar un area, no serian capaces de dañar muchas mas. Como sabemos, en aquel manicomio todo es posible, solo basta que se le ocurra la idea al ingeniero-en-jefe.
Cuando se ve suceder este tipo de cosas en nuestro pais, a muchos ya se nos hace tan natural que ni siquiera nos impresionamos, estamos demasiado acostumbrados a ver una debacle tras la otra, que por nada nos asombramos. Pero ha sido un verdadero desastre para el area de Guantanamo.

11 por chicho el cojo (Usuario no autenticado) 06/11/2007 19:40

saludos:
le agradezco especialmente a los sres. Mario Faz y a Reinaldo Caraballo quienes no solamente comentan sino que también aportan información (desconocida en buena parte para mí, que soy un neófito en este y cualquier otro tema), les agradezco la seriedad con la que se toman los debates de este site. para el sr. Salvador Rosales una pequeña acotación: no creo que el odio y desprecio que el coma-andante birano-saurio cagalitroso en jefe le haya "dedicado" a los sangermaneses y guantanameros (tengo muy buenos amigos en ambas patrias chicas) sea muy diferente del que le dedica a los demás hijos de todas las demás patrias chicas que conforman NUESTRA PATRIA TODA. un abrazo a todos.

10 por Lorena Dominguez (Usuario no autenticado) 06/11/2007 19:20

Pues que se arregle el problema del agua en San German, soy cubana y vivo en Piedras Blancas Costa Rica, aqui hay grandes problemas con el agua también.Es un líquido al cual tenemos derecho todos. Lo único que NO estoy de acuerdo es alguien que afirma que Cuba es un infierno. Eso NO
Lorena Dominguez

9 por SALVADOR ROSALES (Usuario no autenticado) 04/11/2007 7:50

Hace dos años estuve en Guantanamo, Holguín no está muy retirado de este lugar, lo que si es cierto es que la sequía de años y la faltas de obras han hecho que lugares como estos ahora tengan rios secos y calles polvosas, es de verdad triste como muchos en este pueblo hablan del famoso acueducto que el gobierno está construyendo, y como en realidad la desesperanza ha llegado a la mayoría, estas zonas de Cuba realmente no le interesan al régimen de Fidel Castro y sus compinches, mucho se menciona en Guantanamo del desprecio de Fidel hacia este pueblo, incluso en algunos de sus discursos (kilometrícos e inútiles) despreció sin más a Guantanamo. Cual será el siguiente paso? yo creo que simplemente "dejar hacer, dejar pasar".

8 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 03/11/2007 12:00

Sr. Caraballo: es cierto eso que relatas pero le anadiria que el aliviadero de la presa Paso Seco el cual se contruyo para que en caso de una temporada de lluvias abundante y prolongada se vertiera el exceso de agua comenzo a erosionarse y a la carrera tuvieron que inyectar cemento liquido para reforzarlo.

Otro dato, el flanco norte de la cortina de la presa, cubierto de losas de concreto y debido a la poca compactacion de la cortina tambien sucedio lo mismo. No es que los proyectistas hubieran calculado mal sino que por cumplir las metas no ejecutaron la obra como se debia.

Y que me cuentas del viaducto "faraonico" por el tamano que hicieron, aguas arriba? Cientos de toneladas de concreto en piezas pre-tensadas y montados para que no rindieran utilidad alguna pues el agua no llego nunca a estar debajo de el pues como dices se filtraba.

Carajo, cuanto trabajo y sudor de los cubanos perdido en 48 anos! Lo triste del caso cubano es que dos generaciones han sido gastadas en las locuras de un megalomano paranoico y sus viejos compinches: la De Generacion del Centenario, que no merecen ni que sus huesos descansen enterrados en suelo cubano. Seria una afrenta para Cuba que hubieran tumbas de estos tipejos en un futuro. No es por odio que digo esto sino por una reivindicacion historica de nuestra Nacion.

No vale la pena encarcelar o ajusticiar a nadie sino borrar de la memoria historica desde el yate Granma con urna de cristal incluida y el museo de la "revolucion". Si no se hiciera esto habran en un futuro "intelertuales" que revivirian esos espectros.


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