Religión
Monseñor Carlos M. de Céspedes acepta la 'protección legal' de las uniones gay, pero no el matrimonio
El sacerdote dice que la Iglesia 'no va a renunciar' a determinados criterios, 'pero tampoco puede ignorar la realidad personal y familiar contemporánea'.
El vicario de La Habana, monseñor Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal, uno de los hombres de mayor peso intelectual dentro de la Iglesia cubana, no ve dificultad en que las "relaciones estables del mismo sexo" sean "protegidas por las leyes civiles", pero se opone a que se les denomine "matrimonio".
En un extenso artículo sobre el tema publicado en la revista Palabra Nueva (No. 165, julio-agosto de 2007), de la Arquidiócesis de La Habana, De Céspedes afirma que la "sociedad occidental contemporánea ya no es la misma que aquélla en la que se llegó a las clarificaciones actuales acerca del matrimonio". Agrega que la Iglesia "no va a renunciar a los criterios establecidos por la revelación y fijados por la tradición (…) pero tampoco puede ignorar la realidad personal y familiar contemporánea".
El sacerdote reconoce que "el pluralismo de visiones" en Occidente acerca de la familia, el sexo y el matrimonio "tiende a imponerse e incluye criterios que se contraponen a los que la Iglesia afirma como irrenunciables", y cita ejemplos como la "facilota mentalidad divorcista contemporánea", la "recurrencia irresponsable al aborto como medio para la limitación de la familia" y las "relaciones entre personas del mismo sexo", entre otros.
Sin embargo, al también escritor y miembro de la Academia Cubana de la Lengua no le parece conveniente que las uniones legales homosexuales reciban el nombre de matrimonio.
"En principio, por las más simples razones de claridad lingüística, dos realidades diversas, ni en este orden, ni en ningún otro, deben ser identificadas por la misma palabra", argumenta el sacerdote, aunque se siente incapaz de proponer un término nuevo que califique "jurídica y socialmente esta nueva figura, tan reclamada en casi todas las naciones modernas".
Pide además que el nuevo término elegido "sea bien pensado" y que "no traiga aparejadas connotaciones irrespetuosas ni, mucho menos, despectivas en relación con los homosexuales y las lesbianas".
"Hoy sabemos que la realidad humana es mucho más compleja de lo que estimábamos y que la situación del cristianismo en el mundo no es excesivamente halagüeña, ni siquiera en el llamado 'occidente cristiano'", añade el vicario diocesano, uno de los personajes de mayor influencia en el catolicismo cubano sin ser obispo. Y pronostica al respecto: "No parece que lo llegue a ser, al menos, en un período cercano a nosotros".
De Céspedes, de 71 años de edad y autor de Érase una vez en La Habana y Aproximación y vigencia del p. Félix Varela, cita a Benedicto XVI, quien, en su opinión, "mucho sabe" de las realidades en las que se relacionan "Fe y Teología con la Razón".
El Papa "insiste en que el Cristianismo no debería ser presentado como un elenco de prohibiciones, sino positivamente", apunta el religioso en su columna de Palabra Nueva.
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11 Comentarios
1 por Aurora Díaz (Usuario no autenticado) 28/08/2007 18:40
Lo que siente el monseñor es no tener 17 años. Porque en la época que el se metió a cura no había otras posibilidades. Lo mismo le pasó a Sor Juana. Pero ahora, siglo XXI... Tú me dirás. El mundo avanza. No hay iglesia católica, ni estado, sea el que sea que pare el avance humano. Los matrimonios de dos seres que se amen, sean del género que sean, es algo no del futuro. Ya es presente. Un presente que crece como una ola de un tsunami.
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