Muere en Miami Emilia Luzárraga, esposa del ex preso político Dr. Lino B. Fernández
El velatorio tendrá lugar este domingo en la funeraria Ferdinand y el lunes, tras una misa, será el sepelio.
Emilia Luzárraga de Fernández (Sagua la Grande, 1938), esposa de Lino B. Fernández, médico psiquiatra, ex preso político cubano y miembro de la Coordinadora Social Demócrata Cubana, falleció en la madrugada de este sábado en la ciudad de Miami, a los 70 años de edad.
En 1961, cuando su esposo, fundador del Movimiento de Recuperación Revolucionaria, fue condenado a 30 años de cárcel por alzarse en armas contra el gobierno de Fidel Castro, Emilia decidió permanecer en Cuba hasta que él fuese puesto en libertad, enviando a sus tres hijos a Estados Unidos, con los abuelos maternos.
No fue hasta 1979 que Lino B. Fernández pudo salir de prisión y, junto a su esposa, reunirse con toda la familia en el exilio. La entereza mostrada por Emilia frente a las adversidades, y la historia de amor y lealtad de este matrimonio, que el pasado 8 de febrero celebró sus 50 años, fueron plasmadas recientemente en un libro por la escritora y periodista Kay Abella: Fighting Castro: a Cuban love story (WingSpan Press, 2007).
El velatorio tendrá lugar en la funeraria Ferdinand (2546 SW 8th St.), entre las cuatro de la tarde y las once de la noche de este domingo.
La familia ha convocado para el lunes, a las once de la mañana, una misa en la Iglesia St. Raymond (3475 SW 17 St.). El sepelio se realizará posteriormente, en el cementerio de Woodlawn.
A Emilia Luzárraga de Fernández la sobreviven su esposo, sus tres hijos, Emilia María, Lino Jr. y Lucía, nueve nietos y un biznieto.
© cubaencuentro
6 Comentarios
6 por Admirador Anonimo (Usuario no autenticado) 30/12/2008 19:40
Nunca la conoci a ella, pero si un poco a el y mucho a su historia. Siempre le hago esta historia a mis hijas como ejemplo de doble sacrificio y entrega total. Imagino que el vacio que deja es enorme, yo lo siento sin siquiera conocerla, se fue un simbolo y una inspiracion en mi vida. Mi mas sentido pesame al Dr. Lino y familia.
5 por Alberto F. Álvarez (Usuario no autenticado) 06/10/2008 8:20
Mi más sentido pésame a Lino y su familia
por la pérdida de Emilita.
La familia Fernández Luzárraga representa, con sus sacrificios y logros, el triunfo del amor sobre la política de separación familiar impuesta los cubanos por el régimen de los hermanos Castros
4 por Ana J. Faya (Usuario no autenticado) 05/10/2008 21:40
Mis sinceras condolencias a Lino y su familia. Tuve el placer de conocer a Emilita hace unos dos años atrás, y compartir criterios sobre Cuba cuando recién Raúl Castro asumía poderes, entonces temporales. Me llamó la atención su trato amable, calidez, respeto hacia los demás, y sobre todo, su dulzura, después de tantos años de destierro, y los últimos de su vida en Cuba donde sus circunstancias y las de Lino pudieron habérsela arrancado.
3 por Marlene Moleon (Usuario no autenticado) 05/10/2008 21:40
Emilita se casó con Lino el mismo día que yo vine al mundo. Eran dos hechos aislados, que pudieran haber seguido sin ningún lazo que vinculara estos incidentes. Pero hace unos años conocí a Lino y por supuesto a Emilita. Su historia me conmovió. Me recordaba el film La decisión de Sophie. En este caso, no era la resolución entre dos hijos, sino entre Lino y su prole. ¿Seguir dando apoyo al marido preso o irse de Cuba junto con sus hijos a los que quería se educasen libres de discriminación y prejuicios? ¿Amor de madre o de mujer? Era una decisión desgarradora.
Resolvió apoyar al desvalido, al que sin su presencia hubiera perdido todo vínculo con el mundo exterior: veinte años en las cárceles cubanas. Hay amores así: eternos. No son frecuentes, pero de cuando en cuando te sorprenden con que no son una fantasía literaria. Cincuenta años más tarde mantenían la ternura y todavía buscaban robar un minuto a sus obligaciones para compartir unos momentos juntos. Aunque no es de ese amor el que quiero hablar, sino de la generosidad de Emilita. Yo, como arquitecta y diseñadora, fui funcionaria del gobierno cubano, hija de un Comandante del Ejercito Rebelde, estaba asociada al mismo poder que condenó a su marido, y ello no impidió que Emilita me abriera la puerta de su casa y los brazos de una amiga. Celebramos mi cumpleaños y su 50 aniversario de bodas juntas en su casa.
Emilita creía en la reconciliación entre cubanos. “Yo no deseo venganza, sino justicia”, me dijo. Pedir justicia es una justa petición. Justicia contra todas las difamaciones de la llamada “mafia de Miami”. Justicia contra las injusticias. Justicia en reconocer el daño causado a las víctimas. Pero repetía incansable para que no hubiese confusión en sus palabras: “yo no odio, ni busco venganza”.
Emilita: aplaudo tu altruismo. Yo no sabría honradamente decir si de estar en tu caso hubiese sido tan generosa. Por eso me comprometo, como póstumo homenaje a nuestra inolvidable Emilita, buscar la manera de resolver odios y rencores entre cubanos.
Nos dejas como legado un extraordinario ejemplo de bondad y generosidad que todos necesitamos para edificar la Cuba que tú amabas.
2 por desde la distancia (Usuario no autenticado) 05/10/2008 16:40
Adios, Emy. Fuerza, Lino.
Página 1 de 2