jueves 24 de julio de 2008 10:39
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Destinos que se bifurcan

'Mirror dance' aborda la historia de las gemelas Margarita y Ramona, bailarinas, separadas en 1964 por razones políticas.

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Las gemelas Margarita y Ramona de Saá, protagonistas del documental 'Mirror Dance'.

Las gemelas Margarita y Ramona de Saá, protagonistas del documental 'Mirror Dance'.

Poco después de la caída del Muro de Berlín, esa muralla construida por los comunistas para impedir que los ciudadanos de la Alemania Democrática escaparan del "paraíso de los trabajadores", vi un montaje gráfico muy ingenioso en una galería de Lincoln Road, en Miami, que consistía en un auto hipotético: mitad delantera de un Mercedes Benz y mitad trasera de un Trabant estealemán.

La imagen era tan apabullante, que no hacía falta discurso explicativo alguno. Es decir, el mismo país, el mismo pueblo, la misma cultura, con sistemas socioeconómicos distintos, obtuvo resultados tecnológicos muy desiguales. Lo mismo que aún sucede en las dos Corea.

En 1964, las gemelas cubanas Margarita y Ramona de Saá se separaron por razones políticas. Margarita y su esposo, el bailarín norteamericano John White, a quien Alicia Alonso había invitado a unirse al Ballet Nacional de Cuba en 1960, decidieron marcharse al exilio en Estados Unidos, y se radicaron en Pensilvania, donde fundaron una academia de ballet privada que todavía dirigen. Mientras Ramona, casada con Ramón Bello, guardaespaldas de Fidel Castro, decidió quedarse en La Habana y se volcó de lleno en el proyecto de la Revolución, llegando a ser la directora de la Escuela Nacional de Ballet.

Cuarenta años después, la documentalista norteamericana Frances MacElroy, a raíz de un artículo sobre Margarita y John, publicado en un periódico de Filadelfia, se interesó por la historia e inició el proyecto del documental Mirror Dance (La danza del espejo), que compara la vida de las gemelas De Saá.

Margarita aceptó viajar a la Isla junto a su esposo e hija, se reencontró con su hermana, y fue recibida además por la mítica Alicia Alonso.

Mono amarrado vs. león

A diferencia del hipotético automóvil alemán antes mencionado, cuando se comparan las dos "mitades", la trayectoria de ambas hermanas, desde el punto de vista del ballet, estrictamente hablando, la mitad del Mercedes Benz cae en el lado comunista, en la Cuba "de Fidel".

Frances MacElroy escogió precisamente uno de los escasos rubros o aspectos del rico calidoscopio cultural cubano, donde la balanza se inclina a favor de la "Revolución". Para tristeza de los que vivimos en democracia, y supuesta vergüenza de los democráticos gobiernos estatales y federal de Estados Unidos.

Parece ser que las democracias no se llevan bien con el ballet clásico, y que los Estados totalitarios apoyan con todas sus fuerzas este tipo de manifestación artística, como tan bien plantea la crítica Isis Wirth en su reciente libro Después de Giselle.

En el caso de la Isla, el gobierno de Fulgencio Batista retiró en 1956 la subvención estatal a la compañía de ballet que Alicia, Fernando y Alberto Alonso habían fundado en 1948 en La Habana, con tanto esfuerzo y éxito. En tanto, a partir de 1959, el Ballet Nacional de Cuba recibió todo el apoyo del régimen de Fidel Castro.

Cuando Margarita se encuentra con Ramona, la pelea es de mono amarrado contra león suelto. Margarita ha hecho hasta ventas de garaje con el fin de recaudar fondos para su academia privada de ballet en Pensilvania, y Ramona dirige la Escuela Nacional de Ballet en La Habana con apoyo del Estado.

Como se trata del ballet, no diré que Margarita ganó la libertad y ha vivido 40 años en democracia, sino que, desde el punto de vista de su realización como bailarina y maestra, la balanza se inclina sin lugar a dudas del otro lado. De quedarse en la Isla, se habría consolidado como la quinta joya. Por sus manos de maestra hubieran pasado cientos de talentosos bailarines de la afamada escuela cubana de ballet, como puede decir hoy, con justificado orgullo, su hermana Ramona, directora y maestra de dicha escuela.

De este lado, hay que exigir a los gobiernos estatales y federal que, en vez de gastar tanto dinero en guerras sin fin, sin razón y sin fruto, como la de Irak, apoyen y subvencionen la cultura de las ciudades, para que Pedro Pablo Peña y Magaly Suárez, por ejemplo, puedan robustecer la compañía del Ballet Clásico Cubano de Miami, que crearon con tanto sacrificio, contra viento y marea.

17 Comentarios


17 por Baltasar Martin (Usuario no autenticado) 23/04/2008 14:20

Su opinión refleja exactamente lo que yo traté de expresar en mi anterior comentario, pues es completamente totalitaria: ya usted está sospechando de mis “colores políticos”, como si usted fuera del C.D.R, pero al revés. Claro que no le tengo que dar cuentas ni a usted ni a nadie sobre mi “ideología”, porque, aún desde que vivía en Cuba,
siempre me he considerado un hombre libre y coherente, con toda la libertad de que mi pensamiento evolucione, es decir, de cambiar incluso de opinión.
Quiero lo mejor para Cuba, donde nací, y para los Estados Unidos, país del que soy ciudadano y al que quiero mucho y estoy más que agradecido, por eso me preocupa el futuro del ballet en Cuba con democracia, porque antes de 1959 no tuvo mucho apoyo que digamos, y ahí está la historia, que por cierto, la estoy novelando, porque la gran, la inmensa Alicia, diosa mitológica de la voluntad como yo la llamo, se merece eso y mucho más, aunque, frase horrible suya, “ya ni cojee”.
En los Estados Unidos, incluso en Nueva York, donde está el ABT, la gran excepción (en eso coincido con usted), el apoyo del estado a la cultura y al arte todavía no está a la altura del poderío y la grandeza de esta nación, y si por decir eso usted sospecha que soy comunista y lo insinúa aviesamente, como en un tribunal de la Inquisición, la falta
queda de su lado.

16 por Ernestina Del Mar (Usuario no autenticado) 20/04/2008 10:20

Sr Martin, es usted muy libre de hablar de lo que quiera y de la cultura cubana tambien, pero esta comparación donde una exiliada sale perdiendo le pone un matiz raro a su cronica. A mi no me interesan sus colores politicos, pero yo si defiendo los mios. Yo no se mucho de Ballet, pero en NY se pueden ver unas danzas magníficas por alli por el Metropolitan Opera House, y la anciana Alicia ya no puede ni cojear.....

15 por Baltasar Martin (Usuario no autenticado) 19/04/2008 12:20

Señora Juana de Saá, Alicia no va a ser eterna, aunque ella diga que va a vivir 200 años,
y yo tengo todo el derecho y el deber de preocuparme por ese tema como cubano que soy, y no necesito que usted me dé licencia o no para ello, que bastante tiempo llevamos ya sin libre albedrío, para que ahora en el exilio yo necesite de su venia para preocuparme o no de algo.
Aunque sí soy matancero, no tengo la más mínima intención de poner ninguna academia de ballet en el teatro “Sauto”; nada personal me anima en este caso, y el ballet sólo me interesa como público, no porque sea mi giro.
En fin, que leyendo los comentarios se da cuenta uno perfectamente por qué Cuba se convirtió en un estado totalitario, porque tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta las patas, y manos se han sobrado, y se siguen sobrando.

14 por Elena La Coronela (Usuario no autenticado) 19/04/2008 0:20

Si fuera posible Sr Baltazar, me podria hacer una descripción comparativa entre el estado del Ballet Nacional y el Estado de la población general en Cuba, si es que ha tenido la oportunidad de comprobarlo in situ dentro de Cuba en los ultimos 8 años. Gracias.

13 por Cachita la Matancera. (Usuario no autenticado) 19/04/2008 0:20

Mire Sr. Martin, me saben muy mal sus pretendidas preocupaciones en una Cuba democrática por el Ballet. Mejor se preocupa porque acabe de llegar de una vez la libertad a nuestra patria y asi quizas pueda abrir su propia academia en el Sauto.


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