Cine
Destinos que se bifurcan
'Mirror dance' aborda la historia de las gemelas Margarita y Ramona, bailarinas, separadas en 1964 por razones políticas.
Poco después de la caída del Muro de Berlín, esa muralla construida por los comunistas para impedir que los ciudadanos de la Alemania Democrática escaparan del "paraíso de los trabajadores", vi un montaje gráfico muy ingenioso en una galería de Lincoln Road, en Miami, que consistía en un auto hipotético: mitad delantera de un Mercedes Benz y mitad trasera de un Trabant estealemán.
La imagen era tan apabullante, que no hacía falta discurso explicativo alguno. Es decir, el mismo país, el mismo pueblo, la misma cultura, con sistemas socioeconómicos distintos, obtuvo resultados tecnológicos muy desiguales. Lo mismo que aún sucede en las dos Corea.
En 1964, las gemelas cubanas Margarita y Ramona de Saá se separaron por razones políticas. Margarita y su esposo, el bailarín norteamericano John White, a quien Alicia Alonso había invitado a unirse al Ballet Nacional de Cuba en 1960, decidieron marcharse al exilio en Estados Unidos, y se radicaron en Pensilvania, donde fundaron una academia de ballet privada que todavía dirigen. Mientras Ramona, casada con Ramón Bello, guardaespaldas de Fidel Castro, decidió quedarse en La Habana y se volcó de lleno en el proyecto de la Revolución, llegando a ser la directora de la Escuela Nacional de Ballet.
Cuarenta años después, la documentalista norteamericana Frances MacElroy, a raíz de un artículo sobre Margarita y John, publicado en un periódico de Filadelfia, se interesó por la historia e inició el proyecto del documental Mirror Dance (La danza del espejo), que compara la vida de las gemelas De Saá.
Margarita aceptó viajar a la Isla junto a su esposo e hija, se reencontró con su hermana, y fue recibida además por la mítica Alicia Alonso.
Mono amarrado vs. león
A diferencia del hipotético automóvil alemán antes mencionado, cuando se comparan las dos "mitades", la trayectoria de ambas hermanas, desde el punto de vista del ballet, estrictamente hablando, la mitad del Mercedes Benz cae en el lado comunista, en la Cuba "de Fidel".
Frances MacElroy escogió precisamente uno de los escasos rubros o aspectos del rico calidoscopio cultural cubano, donde la balanza se inclina a favor de la "Revolución". Para tristeza de los que vivimos en democracia, y supuesta vergüenza de los democráticos gobiernos estatales y federal de Estados Unidos.
Parece ser que las democracias no se llevan bien con el ballet clásico, y que los Estados totalitarios apoyan con todas sus fuerzas este tipo de manifestación artística, como tan bien plantea la crítica Isis Wirth en su reciente libro Después de Giselle.
En el caso de la Isla, el gobierno de Fulgencio Batista retiró en 1956 la subvención estatal a la compañía de ballet que Alicia, Fernando y Alberto Alonso habían fundado en 1948 en La Habana, con tanto esfuerzo y éxito. En tanto, a partir de 1959, el Ballet Nacional de Cuba recibió todo el apoyo del régimen de Fidel Castro.
Cuando Margarita se encuentra con Ramona, la pelea es de mono amarrado contra león suelto. Margarita ha hecho hasta ventas de garaje con el fin de recaudar fondos para su academia privada de ballet en Pensilvania, y Ramona dirige la Escuela Nacional de Ballet en La Habana con apoyo del Estado.
Como se trata del ballet, no diré que Margarita ganó la libertad y ha vivido 40 años en democracia, sino que, desde el punto de vista de su realización como bailarina y maestra, la balanza se inclina sin lugar a dudas del otro lado. De quedarse en la Isla, se habría consolidado como la quinta joya. Por sus manos de maestra hubieran pasado cientos de talentosos bailarines de la afamada escuela cubana de ballet, como puede decir hoy, con justificado orgullo, su hermana Ramona, directora y maestra de dicha escuela.
De este lado, hay que exigir a los gobiernos estatales y federal que, en vez de gastar tanto dinero en guerras sin fin, sin razón y sin fruto, como la de Irak, apoyen y subvencionen la cultura de las ciudades, para que Pedro Pablo Peña y Magaly Suárez, por ejemplo, puedan robustecer la compañía del Ballet Clásico Cubano de Miami, que crearon con tanto sacrificio, contra viento y marea.
© cubaencuentro

17 Comentarios
2 por Chencha la Gamba (Usuario no autenticado) 16/04/2008 15:20
Vamos a dejarnos de historia que el si la balanza se inclina a favor de Ramona y sus exitos del BNC. El BNC funcionó en un momento por las subvenciones millorarias a cambio de hacer propaganda política del regimen y que sus miembros perdieran la libertad de expresar lo que querían, no solo artisticamente sino también en el plano personal. El éxito del BNC es cuestionable, pues hoy se ha convertido en un circo de malabares, los buenos bailarines estan fuera de Cuba y una ciega anciana decrepita lo dirige según sus antojos ¿cómo se pueda explicar que una ciega sepa cómo bailan sus bailarines? ¿debe ser porque alguién se lo cuenta ¿no?
1 por Jon (Usuario no autenticado) 16/04/2008 9:00
Qué "artículo" tan absolutamente despistado, por no decir pedestre. El documental no plantea quién ganó ni quien perdió, y lo menos que incita en una mente racional es una meditación sobre los fondos del estado para patrocinar las artes, sino sobre el trágico impacto de las divisiones políticas y los regímenes represivos en la familia. Piadosamente --y seguramente por insistencia de Margarita para no dar una imagen negativa de su hermana-- el documental no presenta la amarga realidad del asunto, que conocemos quienes estuvimos ligados a esa situación, y es la siguiente: cuando Margarita y su esposo decidieron salir de Cuba, no sólo el Ballet Nacional en pleno les viró literalmente las espaldas, sino también la propia familia de ella INSTIGADA Y AMENAZADA POR RAMONA, que en ese momento tenía una posición de poder al estar casada con un tenebroso personaje cercano a la cúpula del poder. Como el ballet los expulsó y dejó de pagarles sueldos, Margarita y John tenían que vivir de la caridad de los amigos, y recibir dinero de los padres de ella sin que Ramona se enterara. Cuando Margarita se fue finalmente --luego de humillaciones por parte de Ramona y su marido, tanto en la casa como fuera de ella--, durante años su hermana no permitió que sus padres recibieran llamadas de ella. Los pobres viejos se enfermaron de los nervios y de sufrimiento por la situación de tensión que creaba Ramona en su casa respecto a su hermana, hacia la que sólo expresaba odio y vitriolo. Su padre lloraba porque sólo podían hablar con Margarita a escondidas de Ramona, a pesar de las súplicas de ambos. Ni siquiera a estas alturas Ramona admite que actuó mal (véanlo en el documental) y sigue culpando a su hermana de su situación... a pesar de que Margarita contribuye monetariamente con ella y le regala montones de ropa y artículos cuando se encuentran, que la compañera de Sáa acepta alegremente. Ramona es conocida y temida en el ballet por ser una delatora de compañeros, una mujer de intenso mal carácter y estalinista furibunda, aunque excelente maestra. Esta gran revolucionaria sólo aceptó participar en el documental luego de haberle pedido permiso a las 11,000 vírgenes del Partido, y sólo porque pensaba que podría haber remuneración financiera en el asunto (se cogió el dedo con la puerta). La vida de Ramona de Sáa es un patético ejemplo de cuánto puede destruir el alma propia y arruinar las vidas ajenas entregarse a una mala causa. Con todos sus premios y logros en el ballet, su trayectoria como ser humano deja mucho que desear, y como hermana e hija es despreciable. Margarita, por otro lado, vive con el espíritu limpio del que prefiere el trabajo honesto y no tener compromisos con el diablo.
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