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Actualizado: 21/11/2009 12:19
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Opinión

Hambrientos de dos hambres

Alimentar el cuerpo y el espíritu sigue siendo una pesadilla para el cubano de a pie.

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Obra de la serie 'Dieta' (La Habana, 2003), de Luis o Miguel

Obra de la serie 'Dieta' (La Habana, 2003), de Luis o Miguel.

Nunca necesitó tanto nuestra patria de los poetas costumbristas, criollistas y de otras tendencias apegadas al amor a las frutas y las comidas.

Si Manuel de Zequeira, ese iniciador ambientalista, vegetariano literario y firme defensor de las bellezas endulzadas del trópico, puso la pauta hacia la degustación primigenia de la piña, otros le siguieron raudos, quizás previsores de esta cacareada crisis alimentaria que nos azota más en el tono alarmista de las autoridades que en la propia carestía universal.

Juan Cristóbal Nápoles (El Cucalambé), Céspedes, Plácido, la Avellaneda y Martí hicieron gala de las bondades del suelo isleño. A la par, el hambre nos persiguió siempre. Desde la forzosa reconcentración de Weyler, la aridez alimenticia de la dictadura machadista, la hambruna de los años setenta del siglo XX (en plena dictadura castrista), al tristemente célebre Período Especial, que no acaba aún. El hambre siempre, atravesada por una ficción literaria o cinematográfica, pictórica inclusive, se ha sumado a todas las penurias.

Dos países: uno languideciendo en la crisis de turno y el otro, florecido, renaciente, lleno de brío desde una república letrada que intentaba salvarlo.

A la opulencia gastronómica de la poesía de Nicolás Guillén, sombra nacional del más voraz apetito, le siguió sin contrapunto ni responso la prosa de José Lezama Lima, acaso al más alto valor cartográfico a la hora de trazar el mapa doméstico de la culinaria cubana.

Si en Virgilio Piñera asoma ese pedazo del absurdo universal, revestido de la frustración nacional, en versión autofágica de lo que vendría en los años sesenta entre vencedores y vencidos, vencidos todos (recuerden el cuento La carne, en que alguien se come a sí mismo), es por su condición de adelantado. Con Piñera se resume el hambre física, moral, espiritual y política como texto consagratorio de que hemos sido, somos y, según los pronósticos de la ONU, el proyecto TELEFOOT, la FAO y otros organismos, no dejaremos de ser un país en crisis.

En su narrativa, Onelio Jorge Cardoso arroja que el hombre siempre tiene dos hambres. El Cuentero Mayor se refería a esta de ahora, que nos hará perecer a la vuelta de unos años, y la que lanza al hombre (y la mujer) a la búsqueda de su "Dorado".

No hay velorio en Cuba, reunión de esquina, asamblea del Partido Comunista, relajo local, o la más insignificante juerga colectiva, que no termine entre alabanzas a la abundancia de comida y los recuerdos de lo peor del Período Especial. Las dos cosas a la vez.

Ni azúcar

Sabemos por nuestros abuelos que en el pasado no tan reciente, un padre de familia podía negar la mano de su hija a un pretendiente por tres motivos: el color de la piel (si este no buscaba oveja pa' su pareja); estar casado, en ese caso la moral (o la moralina) jugaba un papel importante; y por último, lo que constituía una ofensa considerable podía venir de manera lapidaria: "¡Ese es un muerto de hambre!", frase difícil de obviar.

Lo distinto es que ahora somos una mayoría hambrienta de las dos hambres —como decía Cardoso—, deseosa de las cenas lezamianas, los domingos de Nitza Villapol y su inalcanzable Cocina al minuto, la caldosa de Kike sin Marina y el ajiaco de Fernando Ortiz.

Carlos Augusto Alfonso, poeta seguro, críptico, maduro (por lo de las frutas, vaya) y poco dado a las comparsitas, si los hay, describió mejor esta angustia nacional en un poema tituló Períodos E: "cuando siento a mi padre haciendo sus mejunjes de agua con azúcar // me niego a dar crédito al oído / pospongo mi confianza en el porvenir / presente en la neoplasia desperdigada / doy rasgos de equilibrio cuanto más / antes de recurrir al antes —y aun después— / vuelve la cucharilla a acertar el vaso".

En las becas donde estudié se le llamaba indistintamente mejunje, destrosa (por dextrosa) y salvavidas: agua, azúcar y la cucharilla para acertar el vaso. Difícilmente un cubano del malvivir no la haya probado, aunque sea en la versión melosa de La Reina, esa Celia Cruz de siempre que, ante lo bueno y lo malo, nos gritó en la cara: ¡Azúcar!


19 Comentarios



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19 por Eric (Usuario no autenticado) 11/08/2008 19:00

Una novela fundamental sobre el tema (extraño que el autor del artículo no la mencione) es "El hombre, la hembra y el hambre", de Daína Chaviano, que habla sobre las tres hambres de nuestra generación: el hambre física (de comida), el hambre espiritual y el hambre de amor. No recuerdo haber leído otra obra cubana, de ninguna época, donde el tema se haya abordado de manera tan prolija.

18 por N. Perez (Usuario no autenticado) 11/08/2008 9:00

Estoy de acuerdo con los comentarios 13, 14,15,16 y 17; particularmente el 16 en su porcion final. No he tenido tiempo de leerlos todos. Por esa razon yo sostengo que la realidad cubana es tan triste y hay tanta impotencia para que nosotros los cubanos, tanto los de adentro como los de afuera podamos hacer algo para librarnos de este regimen diabolico. Con los demas paises no se puede contar. Por eso yo sostengo que la unica salida que nos queda es acudir a DIOS para que ponga fin a los sufrimienos de los cubanos. Esa fue la solucuion para los rusos. Puede ser la de los cubanos. ROGUEMOS A DIOS EN EL NOMBRE DE SU AMADO HIJO JESUS que nos libre de esta pesadilla. Para hacer esto no es necesario pertenenecer a ninguna iglesia en particlar; solamente confiar que en EL hay sufucuente poder y suficiente amor para hacerlos. Cuanto mas humilde y mas sencilla es la persona que se dirige a EL en ruego y suplica, mas se complace EL en prestarle atencion y oirle. El dia que un millon de cubanos nos pongamos de acuerdo para hacer esto, veriamos maravillas.

17 por Cocina al Macondo...No al minuto.... (Usuario no autenticado) 10/08/2008 18:00

En la mitica, folklorica, popular, y "magica"(realismo magico) Centro-Habana, tenia yo amigos que eran los reyes del invento en eso de las comidas "especiales" de los 90 en Cuba. Digo especiales con marcada ironia(para los que no saben leer el sarcasmo)...Ellos convertian la cascara blanca de la toronja en un suculento bistec de vaca, molian la cascara del platano y hacian croquetas, que despues habia que buscar como freirlas, la mayoria de las veces las guisaban, croquetas al grill!!!!!, imaginatelo si puedes!!!!!....Pero les digo mas.....El famoso e insipido cerelac era convertido en una panetela con mucho "arte", lo compraban en el mercado negro a aquellos que se daban el lujo de no comerse aquello porque para la panetela no alcanzaba con la cantidad asignada por los "compañeritos" del partido que al fin y al cabo fueron y son los que han diseñado esta larga lista de miserias domesticas que padecemos los cubanos.

16 por AMD (Usuario no autenticado) 10/08/2008 15:00

Hola soy un cubano viviendo 14 años en España. En los últimos años que viví en Cuba pasé realmente hambre. Fueron muchas la noches que me acostaba a dormir sólo con un pedazo de pan de boniato y un vaso de agua con azúcar prieta, que además, muchas veces la vendían como si estuviera húmeda. Si conseguía echarle un chorrito de café al pan con azúcar ya aquello era la gloria. Al día siguiente el desayuno era la otra mitad del pan con más agua y azúcar. Muchas, muchas noches me despertaba del hambre que sentía. Yo pagaba si mal no recuerdo 30 o 40 pesos por una libra de Celerax que ha decir verdad me gustaba bastante. Lo calentaba con agua y azúcar y hacía como un puré. No sé cómo, una vez conseguí canela y le cambiaba el sabor. Mi madre le echaba cáscara de naranja o limón, como intentando hacer una natilla. Si me encontraba algún gorgojo lo apartaba y seguía comiendo. ¿Qué podía hacer? Almorzaba en el trabajo un pan con croqueta de pescado (o al menos sabía a pescado) e infusión de cáscara de naranja. Algunas veces había algo muy parecido al plato de la foto. Por suerte siempre he podido comer de todo y no hacer asco a nada cuando tengo hambre; pero una vez vi a una compañera mía vomitar después de comer aquello. He comido todo lo que comenta Cheo Fernández (cometario 14) y además el famoso picadillo de cáscara de plátanos. Aunque he llegado a comer casi todos los experimentos del periodo especial; no puedo decir que haya comido nunca el bistec de colcha de trapear ni el quedo derretido hecho con preservativos. Tampoco me consta de nadie cercano a mí que lo haya comido. Tampoco digo que no sea verdad. Entre los años 60 - 70 creo que se hizo muy popular un picadillo hecho con gofio. Increíblemente hoy, viviendo aquí, donde hay de todo, de vez en cuando me gusta comer un pedazo de pan con azúcar prieta y café. Me niego a olvidar que pasé hambre en Cuba y que miles de cubanos tal vez en este momento lo estén comiendo también. Mi abuelo que nació en el 1902 (murió antes del periodo especial) siempre me decía que Cuba jamás había pasado tanta hambre como la que pasó con el gobierno de Fidel; y mira que se pasó hambre con algún gobierno anterior. Muy acertada la definición de OCHÚN (cometario 12) sobre el significado de Milotdo. Muchas gracias a todos. Un saludo.

15 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 10/08/2008 15:00

Senores: vamos a los puntos esenciales del tema: para los mas jovenes que padecieron hambre en los 70s, 80s y 90s.Piensen: Punto 1: en 1960 con el pretexto de que la manteca e cerdo escaseaba pues la compania Swift norteamericana intervenida, situada en Luyano, importaba esta de los Estados Unidos se "invento" la libreta de abastecimiento; incluyendo despues el arroz y otro etceteras mantenida hasta hoy. Punto 2: si la economia de Cuba pudiera clasificarse de algun modo seria como agricola desde la colonia hasta 1958. Punto 3: si examinamos las sucesivas ediciones del Atlas de Cuba y los mapas de suelos comprobariamos que la superficie cultivable de nuestro pais es lo suficientemente apropiada en area cultivable y en calidades de suelos para alimentar una poblacion del doble a la actual. Eso sin contar con fertilizantes, herbicidas y tecnicas de cultivo y cosecha modernos. no doy mas elementos. Conclusion: el regimen cubano impuso al comienzo de la revolucion la libreta de abastecimiento como un medio de represion social limitando el consumo de calorias del pueblo. Un pueblo con la barriga vacia y que solo piensa que es lo que va a comer manansa y lo que va a darle de comer a sus hijos no tiene tiempo para rebelarse. El regimen en su maquiavelica desinformacion entonces voltea la culpa al "imperialismo" y al "bloqueo". Tan sencillo como esto. Soy desconfiado? No soy realista! pues el regimen cubano fue, es y sera; con Fidel Castro, sin Fidel Castro, con Raul Castro, sin Raul Castro un regimen profundamente maligno carente de principios y moral. Piensen si tengo o no la razon. Gracias. Mario Faz mariojfaz@gmail.com


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