domingo 12 de octubre de 2008 8:13
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La inaudita condición postcomunista

En la caverna del comunismo, un monumental ensayo sobre uno de los tres acontecimientos históricos decisivos del siglo XX.

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Portada del libro En la caverna del comunismo

La publicación de una reciente novela del conocido escritor español Andrés Sorel (En la caverna del comunismo. Sevilla, RD Editores, 2007), me ha hecho reflexionar sobre la condición post del "comunismo" a la cubana.

Su autor, un antiguo miembro del partido comunista español (cayó "en desgracia" con Santiago Carrillo cuando criticó en su juventud la invasión de la Unión Soviética a Checoslovaquia), de inequívoca filiación izquierdista, constante crítico del imperialismo, del mercado y prensa capitalistas y, en general, de las democracias occidentales, ha realizado un inusual ejercicio de revisión y autocrítica históricas y, a diferencia de la amnésica y utópica izquierda contemporánea, ha decidido novelar el origen, desarrollo y final del comunismo real, es decir, aquel que tuvo su inicio en la Revolución de Octubre y luego se extendió a otros países a partir de aquel modelo arquetípico.

El hecho de que Sorel, un ex comunista militante, que encarna eso que se conoce como un intelectual de izquierda, escriba esta historia, le confiere a su novela un alto valor testimonial. No es un politólogo ni un académico ni un historiador quien a través de una "objetiva" investigación científica realiza la hermenéutica de una época pasada, tampoco es un morboso escritor de derechas, quien se ceba en los trágicos errores del comunismo, ni tampoco es un converso: un ex comunista convertido en socialdemócrata, sino que es un escritor que, a la vez que no renuncia a su vocación comunista (humanista, sería tal vez mejor decir), decide "volver a nacer", es decir, ir al origen del fracaso político más espectacular del siglo XX, para intentar preservar para un futuro hipotético el nuevo y necesariamente diferente "comunismo" del porvenir.

Una catarsis cosmovisiva

Su novela, de difícil lectura, de estructura compleja y de franca naturaleza ensayística, constituye desde ya una de las catarsis narrativas contemporáneas más conmovedoras. Pero no es una catarsis simplemente afectiva, con serlo mucho en el fondo, sino cosmovisiva. Sorel quiere exorcizar el fantasma del comunismo real, y para ello le hace revivir al lector una significativa serie de acontecimientos históricos que le permitan, a la vez que explicarse el pasado, comprender el presente y, tal vez, barruntar una actitud para con el imprevisible futuro.

El escritor se vale de una construcción narrativa eminentemente dialógica, como quería el genial teórico ruso Bajtin. Un personaje simbólico, K. (en homenaje al famoso personaje de Kafka), es condenado a construir el palacio de Nicolás Ceausescu, acaso el símbolo más faraónico y teatral del llamado socialismo real. Todos sus compañeros desaparecen con el paso del tiempo, y este "trabajador" alcanza una dudosa inmortalidad para recordar desde el presente todo un pasado ominoso.

Sumido en las catacumbas del palacio, K. es una suerte de recreación contemporánea del hombre de la caverna de Platón: memoria histórica, testimonio ficcional del destino de la persona, del ser humano, dentro de la trágica historia del comunismo, ejemplo de la deshumanización o despersonalización de la Vida, acaso la mayor traición de aquel ensayo histórico del régimen soñado por Marx, como ilustración también de esa historia sacrificial que suplanta a la persona y la vida, en versión de María Zambrano.

La caverna del comunismo funciona como una suerte de aleph de profunda estirpe más que borgiana, skakesperiana, donde se proyectan disímiles imágenes, donde se escuchan diferentes voces más allá de la sucesión cronológica y de la tiranía de un solo espacio. Caverna, pues, ubicua, proteica, como lo es una mente o una conciencia universal. Aparte de K., dos son los personajes con los que de cierta forma se identifica el escritor: Nicolás Bujarin y su joven esposa, Ana Lárina. Bujarin, visto en sus profundas contradicciones, funciona como ejemplo dramático del posible camino que fue cercenado por la reacción estalinista. Lárina es la memoria del sobreviviente. Ambos ilustran también la derrota del amor, de la vida, ante la historia más atroz.

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27 Comentarios


27 por Martín (Usuario no autenticado) 10/03/2008 13:20

Al fin pudimos hablar, eso me pone muy contento. Gracias por responder. En el fondo de lo que pensamos se esconde alguna similitud, que me da alguna pequeña alegría. Pienso que somos gemelos opuestos, siendo hombres que nos dedicamos a pensar y ambos tirando la balanza para un lado. Olvidando a veces que las ideas dividen lo que la naturaleza había creado igual. Esperare otros 2008 años, convertido en polvo, entonces. Espero que las desigualdades no nos maten, y al ver a otro que no piense igual que nosotros no lo ataquemos con tanta verborragia sino al contrario aprendamos e investiguemos el porque de su forma de pensar...
Hasta luego hermano, suerte y veré cuando introduzco algún mensaje por aquí. Saludos y hasta la victoria siempre! jajaja!
no te enojes es en joda!

26 por gustavo desde rusia. (Usuario no autenticado) 09/03/2008 17:00

Recuerden a Heredia cuando refiriendose a las presiones que habian sobre Cuba, estas mismas presiones, dijo" Opide al mar que amontone sus olas sobre ti y te guarde de esclavitud y eterna infamia" Nuestro intento democratico llega en un momento tardio de la historia mundial. Ya todo se resuelve en las altas esferes y bien altas. Sera que el calentamiento global y el presentimiento del desastre acabara por cambiar las polticas y las mentalidades, por cuales rumbos? Soluciones, pero a medias...como las de los negros y mulatos en Cuba. Tierra que jamas nos pertenecio y queremos hacer nuestra rompiendo la maldicion de los siboneyes. Bastardos con mentalidad colonial que nos rebelamos contra esta condicion y por eso decimos que No a todo. Si es cierta la profecia, sigamos construyendo nuestra republica a 90 millas de donde ya la perdimos. saludos, gustavo, n30j23@yahoo.es

25 por Tinajon del Patio (Usuario no autenticado) 07/03/2008 17:00

Me gustaría, claro está, siempre y cuando no se le achaquen a otros las culpas que no tienen por las desgracias de los que lo estén intentando.
Quiero decir, que ni los EEUU, ni Gran Bretaña antes, ni España, muchísimo antes, tuvieron la culpa de las desgracias de los países y pueblos que no lograron prosperar, aunque, dependiendo de quién escriba la Historia, se les achaquen esas culpas.

En un mundo utópico, con seres humanos que quizás existan dentro de otros 2008 años, con otras cadenas de ADN mezcladas genéticamente con habitantes de otras galaxias, quizás sea posible ese mundo que tú describes. Pero mientras el hombre sea esta mezcla de carne, sangre y huesos, con una existencia precaria en camino a la desaparición, mientras que el hombre tenga individualidad y se crea y/o sea más o menos talentoso, más o menos inteligente, más o menos hábil, más o menos honesto, más o menos suficiente, etc etc etc. Eso, amigo, no va a ocurrir.

Se te va la vida, como a tantos cubanos, tantos rusos, etc etc, dentro de un proyecto destinado al fracaso de antemano, en el que los mismos que supuestamente lo dirigen, lo conducen, son sus abanderados, son los primeros en traicionarlo y acomodarse a que ellos son los que tienen el poder para joderte. Recuerda siempre esta ingeniosa décima cubana, anónima, por desgracia, porque merecería su autor el Nobel de Sabiduría (si existiera):

La vida es un gran relajo // en forma de gallinero: // el que se sube primero // caga al que está abajo. // Mas si se sube un guanajo // de peso no muy ligero // puede que se rompa el gajo // y se vaya pa'l carajo // el que subió primero.

Guanajo = pavo (esto es pa' los argentinos que no saben qué coño es un guanajo)

Aún así, todos queremos subir primero; porque ese deseo que tu expresas no es otra cosa que el de estar arribita pa que no te cague el guanajazo que ahora lo hace.

24 por Martín (Usuario no autenticado) 07/03/2008 8:00

No te pongas mal, también leo y leí otros libros que no son de tipo político. Lamentablemente voy a tener que pensar que te quedaste sin discurso por no querer responder. Eso no habla mal de vos, solo de tus ideas -a las cuales no juzgo, porque no soy quien-, seguro sos un buen padre o hermano o primo e hijo. Solo somos dos personas que tienen inclinaciones distintas. Solo te voy a hacer una pregunta (esperando, aunque sea en vano, que la respondas). ¿No te gustaría que el mundo sea mejor, más justo, equitativo para todos sin distinción de raza, cultura, sacando todos especie de ideología, que nadie mas en el mundo se muera de hambre?, ¿sin importar que la solución venga de una forma de gobierno que no tenga ninguna distinción entre las que existen o que si la tenga?. Espero los que leen en esta página los comentarios sepan disculpar mis ideas radicales o no. utópicas o no, concretas o no...
Muchas gracias

23 por Tinajón del Patio (Usuario no autenticado) 05/03/2008 13:00

No vale la pena responderte. Sigue con tu cerebro argentino y agarra las alamedas de que habla darío machado en uno de sus comentarios anteriores hasta que llegues a la utopía comunista; pero ¡cuidado! no vayas a resbalar con tanta mierda y te descerebres, no vaya a ser que te trasplanten un cerebro cubano: morirías por incompatibilidad.
Con la cantidad de buenos libros que hay para leer y ud. intoxicado con toda la bazofia que se ha metido! Pobre, chico, si hasta te tengo un poquito de lástima y todo, compay!!
¿Por qué no dedicas un poco de tus energías para que hagas campaña para que limpien Buenos Aires de todas las consignas asquerosas que han escrito en sus paredes? Una ciudad tan hermosa. Debían cuidarla y respetarla más: miren a La Habana. Si después de los Kirchner se radicalizan más ahí irán a parar.


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