sábado 30 de agosto de 2008 10:51
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Opinión

Mucha salsa y poca carne

Lo único novedoso del Congreso de la UNEAC lo aportaron dos viejos capitostes del régimen: Eusebio Leal y Alfredo Guevara.

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Miguel Barnet, Raúl Castro y Abel Prieto, en la clausura del VII Congreso de la UNEAC

Miguel Barnet, Raúl Castro y Abel Prieto, en la clausura del VII Congreso de la UNEAC. (AP)

En los momentos en que Raúl Castro permite a los cubanos alojarse en hoteles para extranjeros —pero haciéndoles pagar la tarifa máxima, con lo cual la tan publicitada gracia es puro simulacro, vulgo farol—, y autoriza la venta libre de electrodomésticos —pero a precios inaccesibles para la inmensa mayoría de los cubanos—, y deja que los nativos compren ordenadores —mientras blogs de internautas locales críticos con el sistema son bloqueados por el gobierno—, se celebró en La Habana el VII Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Cuando me desempeñaba como diplomático en Bulgaria, el nieto de una empleada búlgara que yo tenía se quejaba del almuerzo que le daban en la escuela diciendo que siempre era "mucha salsa y poca carne". ¡Cómo me acordé de ese niño al ver el resultado del cónclave de la UNEAC! Resultado, por supuesto, previsible porque mientras no se cambie de cocineros no cambiará la comida.

También me acordé de congresos similares celebrados bajo aquellos regímenes marxistas europeos llamados con desafiante cinismo "democracias populares". Asistí de espectador a varios de esos circos donde el Estado totalitario mostraba su competencia en la doma del escritor y el artista, y donde se comía y bebía gloriosamente (lo que no ocurre en los cubanos).

Todos eran iguales. En todos se decía lo mismo. De cuanto oí en ellos sólo retengo con nitidez un refrán susurrado por un delegado socarrón: "Entre bueyes no hay cornadas"; y la pregunta que le hizo un cineasta búlgaro a un colega polaco: "¿La película es buena o soviética?".

El padre de los congresos de escritores de los países socialistas es el de 1934, en Moscú. Ha quedado como el más famoso y funesto. Comparándolo con el que ha concluido en La Habana, se advierten diferencias: aquél lo presidió Máximo Gorki, éste Raúl Castro; de aquél salió el aciago realismo socialista, de éste no salió nada. ¿Coincidencias?: en ambos se sublimó el acatamiento al poder absolutista y se derramaron loas sobre el gran cacique, convertido en el primer escriba de la tribu.

Lo único novedoso de este Congreso de la UNEAC lo aportaron dos viejos capitostes culturales del régimen. Uno de ellos, Eusebio Leal, historiador de La Habana, le hizo un guiño amable al exilio, del que forman parte sus dos hijos. Dijo que no se avergonzaba de los que viven fuera de la Isla.

El otro, Alfredo Guevara, un histórico de la revolución, ex presidente del Instituto de Cine y ex embajador en la UNESCO, hizo preguntas heterodoxas acerca del mito castrista que es la educación en Cuba: "…¿puede la escuela primaria y secundaria y el pre(universitario), tal y cual han llegado a ser, regenteadas por criterios y prácticas descabellados e ignorantes de principios pedagógicos, psicológicos elementales, y violadora de derechos familiares, ser formadora de niños y adolescentes, y por tanto fundar futuro? ¿Será que acaso por esos caminos se calcula puedan crecer las generaciones a las que tocará cumplir la inmensa tarea de esculpir, ante todo en su alma, la patria soñada? ¿Es que esa escuela continúa realmente la diseñada por la Revolución en sus primeros días? ¿Y aun antes en los territorios que se iban liberando?".

Y añadió: "Jamás podrá construirse con solidez a partir de dogmas, empecinamiento, desconocimiento de la realidad real o ignorando los mensajes alertadores de la experiencia y de los ciudadanos".

Habrá que estar alerta a los síntomas de reformismo que, como estos, vienen apareciendo de un tiempo a esta parte dentro del sistema, hasta ahora monolítico, del castrato.

29 Comentarios


9 por chicho el cojo (Usuario no autenticado) 09/04/2008 17:00

Para José Antonio López González:

Un breve comentario para tu comentario: los que vivimos en el exilio NO SOMOS INMIGRANTES ECONÓMICOS. Allá el que se considere así y le ría la gracia al Jefe Diarrea. La gran mayoría considero que no entra en esa categoría, así que es hora de llamar a las cosas por su nombre.

8 por Popota (Usuario no autenticado) 09/04/2008 15:00

Leí la breve lista de los artículos electrodomésticos que el gobierno de Raudel autoriza a vender escaladamente y no encontré consoladores ni otro artilugio de placer sexual. ¿Cómo ingresará Cuba a la modernidad si la población no tendrá nunca acceso a esos instrumentos de satisfacción personal? Un país sin consoladores no es un país democrático. Ni siquiera Mariela Castro los ha mencionado.

7 por El Deprimido (Usuario no autenticado) 09/04/2008 14:40

Desde que sé que Eusebio Leal no se avergüenza de mí por vivir fuera estoy más tranquilo. Oh, Dios, con qué migajas se conforma mi alma.

6 por Eduardo Robert (Usuario no autenticado) 09/04/2008 14:40

Solo una aclaracion, cuando se toca el tema de la divisa que entra a Cuba en casi todos los blogs que he estado, se resumen a remesas exilados y turismo, error hay otra entrada tan fuerte como esas y son las prestaciones de servicio como tecnico o medicos en el extranjero para que lo conozcan hay mas de 130000 Yo soy uno de ellos y soy de a pie en Cuba. Saludos

5 por Desde New York (Usuario no autenticado) 09/04/2008 14:40

Los cubanos están encerrados en una casa azotada por el más violento (y casi eterno) huracán. Han aguantado la fuerza del viento por cincuenta años. Pero ahora se les acaba el oxígeno. Apenas pueden respirar. Deben abrir una ventana, una rendija al menos, para coger un aire. Deben dejar entrar a los hoteles, vender casas, tierras, el alma, lo que sea, para seguir viviendo. Pero Raúl lo sabe, Fidel se cansó de decírselo, si abren una rendija, el viento se colará, y arrancará todo.


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