Opinión
Revolución y cubanidad en dos tiempos
De 'Memorias del subdesarrollo' a 'Utopía': La chusmería no es consecuencia de la miseria, sino del régimen impuesto en 1959.
Hay un pasaje de Memorias del subdesarrollo en que el abúlico protagonista va al cine a ver por segunda vez Hiroshima, mon amour. La película lo conmueve de nuevo, y lo hace reflexionar sobre aquel entorno extravagante de "socialismo con pachanga", que es para él lo que el emergente mundo burgués decimonónico para el clásico flaneur.
Después de recordar la célebre frase donde la protagonista de la historia de Marguerite Duras expresa su deseo de tener "une inconsolable mémoire", Malabre apunta en su diario: "Creo que la civilización consiste sólo en eso: en saber relacionar las cosas, en no olvidarse de nada. Por eso aquí no hay civilización posible: el cubano se olvida fácilmente del pasado: vive demasiado en el presente".
Elena, la joven y voluble amante, representa en el relato de Desnoes esa forma de ser "totalmente inconsecuente" que tanto extraña al culto protagonista. Según él, de tanto vivir en el presente, el cubano es incapaz de captar la gravedad de la historia. En medio de la crisis de octubre, Malabre constata con estupor cómo "la gente se mueve y habla como si la guerra fuera un juego". Podría desencadenarse una guerra nuclear, pero ellos, tan campantes, "no saben lo que puede pasar".
Malabre no es en esto nada original, pues la imprevisión ha sido señalada desde comienzos de siglo por escritores y letrados cubanos interesados en la psicología colectiva. "El criollo suele vivir preocupado sólo por el más inmediato presente", dice Carlos Loveira en su novela más famosa, Juan Criollo. Y algunos años más tarde, luego de la caída de Machado, Enrique Gay-Calvó dedicó justamente a este rasgo del carácter nacional una curiosa y hoy olvidada "tentativa exegética de la imprevisión tradicional cubana", titulada El cubano, avestruz del trópico.
Sentimientos subdesarrollados
Ahora bien, entre aquellas obras y la de Desnoes ha ocurrido un acontecimiento fundamental; algo que, en el discurso ilustrado de Malabre, entra en conflicto con aquella idiosincrasia. "Hasta los sentimientos del cubano son subdesarrollados: sus alegrías y sus sufrimientos son primitivos y directos, no han sido trabajados y enredados por la cultura. La Revolución es lo único complicado y serio que les ha caído en la cabeza a los cubanos".
Mientras oye un discurso de Fidel Castro, él siente que por primera vez "estamos a la altura del mundo, no del subdesarrollo". No es sólo porque destruye a la estúpida burguesía a la que pertenece, sino también por esta posibilidad de grandeza histórica, que la Revolución fascina a ese burgués que, para estupor de sus familiares y amigos, decide contra todo sentido común quedarse en la Isla.
Había, pues, una tensión entre la imagen tradicional del cubano y la Revolución, empresa prometeica que pretendía cambiar al hombre y dar un gran salto adelante fuera del subdesarrollo. Al hacer a su antihéroe reproducir los discursos propios de la intelligentsia burguesa, Desnoes no hace sino apuntar la obsolescencia de los mismos en el nuevo contexto político y social.
Tanto su noveleta como la película de Tomás Gutiérrez Alea plantearon de manera ambigua y ejemplar la contradicción, ya señalada por Sartre en su ensayo Ideología y revolución (1960), entre los discursos republicanos y colonialistas sobre la decadencia nacional, los que atribuían al "cubano" una innata incapacidad para la democracia o el progreso, y la realidad grandiosa de una Revolución empeñada en sacar a Cuba del subdesarrollo.
La Revolución era ilustración no sólo por su culto al desarrollo, sino también porque venía a revelar el carácter mitológico, o ideológico, de esos discursos que eran, por decirlo con la jerga de la época, la superestructura ideológica del subdesarrollo; al desarrollo comunista correspondía, en cambio, un pueblo combativo, trabajador, enérgico y constante, justo lo contrario de la vieja imagen del cubiche frívolo, ligero y jugador en su isla de corcho.
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28 Comentarios
28 por PARA PACO ALTUNA (Usuario no autenticado) 29/04/2008 23:00
OYE PACO, DIME SI ERES HERMANO DE,LOLI
27 por Elpidio (Usuario no autenticado) 06/04/2008 7:40
El comentario de este pensador me trajo a la mente la película "Siete díaz, siete noches", donde los personajes femeninos se comportan con la misma desfachatez y lenguaje violento y agresivo que en Upía", pero con una diferencia: no están jugando dominó, sino prostituyéndose abiertamente. Esto nos obliga a contemplar de nuevo la cuestión ¿civilización o barbarie?
Primero, notemos algo importante y es que en ambas películas el ambiente que rodea a los protagonistas muestra el estado derruído de edificios y calles, la suciedad y pobreza de los interiores, la oferta limitada de cualquier tipo de alimento. Esa situación empeora la sensación de pobreza espiritual. Entonces, no se puede hacer un hombre nuevo si esta persona va a vivir rodeada de escombros. Ella se hará parte de esos escombros también.
26 por Carlton Solomon (Usuario no autenticado) 01/04/2008 22:40
Leon Tuzao ha dicho algo que merece ser repetido, en la Union Sovietica y en la Espana franquista no existia esa chusmeria. Tiene que ver mas con un populismo hispanoamericano que con otra cosa. Los peronistas argentinos son un buen ejemplo, la idealizacion de los "descamisados". Pero lo de Cuba llega a unos niveles halucinatorios con la eliminacion de las clases media y alta. Y que me dicen de los bolivarianos de Venezuela? Tambien el complejo de inferioridad. Los checos, eslovakos, polacos, hungaros, eslovenios, los habitantes de los estados balticos son orgullosos-y con mucha razon-de quienes son, y nunca se degradaron como los de la isla.
25 por Roberto Fernandez (Usuario no autenticado) 01/04/2008 17:20
Sr Paco Altuna
Primero felicitarlo por la definicion del tipico cubano creado al "calor" de los "sueños revolucionarios".
Segundo que no necesita "atacar" al Sr FC y su engendro mediante la absoluta negacion de la supuesta -para Ud- cultura de la sociedad cubana. Sobran los "desmanes revolucionarios" donde concentrar la fuerza para intentar su desaparición de la isla.
Ese no es su lado más débil.
E invitarlo a la lectura de nuestros contemporáneos pensadores cubanos que incluye entre muchos -sí, muchos- a,
Duanel Diaz (el autor de referencia), Antonio Jose Ponte,
Rafael Rojas (Premio Anagrama de ensayo 2006), Raúl Rivero,
Santiago Mendez Alpizar, Ismael Sarmiento, etc, etc.
El exilio mas alejado de la realidad cubana intenta desacreditar con absurdos esa realidad. Y Miami entera se deja embaucar por "los cantos de sirenas". Es casi un imposible rezar por la unidad mientras existan dos extremos empeñados en lo contrario.
FC lo sabia muy bien. He ahí uno de sus fuertes.
Mis saludos cubanos
Roberto Fernández
Duanel Diaz (el autor de referencia)
Rafael Rojas (Premio Anagrama de Ensayo 2006)
Antonio Jose Ponte
Raúl Rivero
24 por Max de Robespierre (Usuario no autenticado) 01/04/2008 16:31
Magnífico artículo de Duanel Díaz, analizando uno de los temas más candentes de la problemática cubana actual: la desfachatez, la chusmería, la mala educación que se han apoderado de la población cubana. No creo que esté claro el origen de la misma, y a veces pienso que deben existir factores genéticos, o de subraza, que influyen en el problema.
La evidencia más palpable se presenta en el escenario miamense a través de los programas de "micrófonos abiertos" de las emisoras llamadas cubanas. Personalmente muevo el dial y escapo en frecuencia tan pronto escucho "...vamos a abrir las líneas". Es una verguenza la forma de expresión de nuestros compatriotas, no solo por la forma de expresión sino por la escasez de inteligencia que contienen sus mensajes . No siendo así en la forma de expresión de los participantes de otros países en emisoras no-cubanas. Escuché hace poco, en una farmacia miamense, a una señora decir: --los cubanos son los latinoamericanos más maleducados de esta comunidad-- Le respondí que ese era el prototipo de cubano creado por la educación gratis de la Revolución que ellos tanto admiraban y defendían por ser antinorteamericana.
La explicación más cercana a este fenómeno esta relacionada con la distorsión castrista de "La Escala de Valores." Antes de la Revolución existía una escala de valores para medir a los hombres, donde se contemplaban factores tales como honradez, sinceridad, laboriosidad, cumplimiento, y educación formal. No se podía pensar en un cubano haciendo solicitud para un empleo y tratando al entrevistador de "tu", hablando de la 'celveza, el amol, el podel, etc., expresándose con griterías y chusmería. Es decir, la educación formal formaba parte importante de los medios de existencia y de éxito, y era practicada aún por personas de bajo nivel cultural. Al arribo del castrismo el dictador cambió totalmente la escala de valores para medir a los hombres ("...solo tú sabes, Eteocles, tú mides el valor de los hombres, solo tú eres libre en Tebas" decía Antón Arrufat en Los Siete contra Tebas) y las anteriores cualidades tomaron el valor 0 para dejar su lugar a la incondicionalidad, la lealtad al líder, la capacidad para reprimir, la intolerancia, el abandono de los valores familiares o el cumplimiento de la guardia cederista. Esos eran los factores que tomaron verdadero valor para triunfar en la "sociedad nueva." Ya no importaba que fuera educado y respetuoso, y a veces hasta era un factor adverso. Y la tendencia genética que mencionaba Mañach alcanzó el pleno desarrollo bajo el castrismo, creando el hombre nuevo chusma y prepotente.
Sería interesante que Duanel Díaz analizara las posibles soluciones al problema y en cuantas generaciones podríamos alcanzar la educación formal de los más avanzados de nuestros compatriotas latinoamericanos. Creo que sería necesaria una "dictadura educativa" que borre los cincuenta años de degradación del comportamiento social de nuestro población en el menor tiempo posible.
Saludos
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