jueves 8 de enero de 2009 23:45
cubaencuentro.com cuba encuentro | Cultura

Opinión

Revolución y cubanidad en dos tiempos

De 'Memorias del subdesarrollo' a 'Utopía': La chusmería no es consecuencia de la miseria, sino del régimen impuesto en 1959.

28 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Enviar Imprimir

'El cubano' como enigma

El nuevo canon marxista que se fue conformando en los años sesenta implicaba necesariamente, aunque no siempre de modo explícito, el cuestionamiento de buen número de aquellos estereotipos tradicionales de la cubanidad.

Si, como explicó Ambrosio Fornet en uno de los ensayos medulares de la década, la revolución del treinta había vuelto "superficiales y precarias" las definiciones positivistas del cubano, produciendo, entre los intelectuales incapaces de explicar la realidad en términos de clases, nuevas indagaciones influenciadas por el raciovitalismo orteguiano, la de 1959, triunfante a diferencia de aquella, ¿no venía a manifestar a su vez la obsolescencia de estas otras nociones sobre el carácter nacional?

Así las cosas, carecía de sentido aquella pregunta por la cubanidad que había animado, desde los tiempos de Francisco Figueras hasta los de Jorge Mañach, toda una tradición intelectual definida por las ideas de la decadencia nacional y la frustración republicana. Y no es hasta la llegada del "período especial", cuando la ideología oficial se desplaza desde el marxismo hacia el nacionalismo, que aquella vieja interrogante reaparece en las reflexiones intelectuales y las obras de arte.

"El cubano" resurge como enigma, mientras el cuerpo y la violencia ocupan el lugar antes reservado a la ideología. Así es notable en una obra como El rey de La Habana, de Pedro Juan Gutiérrez, que lleva, significativamente, un epígrafe de Memorias donde se define el subdesarrollo como la "incapacidad para acumular experiencia". Reynaldo, personaje sólo movido por necesidades fisiológicas —el hambre y el deseo sexual—, está lo más lejos posible del ideal civilizatorio de los años sesenta: él representa la barbarie, alguien totalmente al margen de la ingeniería social comunista.

Otra cara de la barbarie muestra Arturo Infante en su cortometraje Utopía. Aquí, en lugar del realismo sucio, se apela a la comedia y el absurdo, en una aguda e hilarante sátira del discurso según el cual el cubano es "el pueblo más culto del mundo". Estos cubanazos típicos —hombres tomadores de ron y jugadores de dominó, mujeres en licra que acuden a la manicura— no son incultos, como Rey, pero su insólita cultura no alcanza a marcar un espacio de civilización; sus querellas, sazonadas con "malas palabras", sobre temas de alta cultura o de academia, pasan de la violencia verbal a la física y, en uno de los casos, terminan en sangre.

Las preguntas surgen: ¿es la violencia, en curiosa dialéctica, una consecuencia de la ilustración comunista? ¿O estamos aquí ante un fondo propio del carácter nacional que, refractario a la paideia revolucionaria, regresa como un extraño atavismo?

La chusmería

Utopía puede leerse, con Memorias como trasfondo, en dos sentidos diferentes. La primera lectura vería en la obra una demostración de que es el carácter nacional, aquel sustrato de imprevisión y de barbarie que se manifiesta en la chusmería cubana y en la incapacidad para dialogar civilizadamente, lo que resiste una utopía hermosa y da al traste con loables empeños culturales. La segunda lectura destacaría, en cambio, el horror de la utopía totalitaria y consideraría la chusmería y la violencia como consecuencias antes que causas.

Creo que la primera interpretación, que recupera el potencial crítico del cortometraje de Infante, recuerda no poco aquel socorrido argumento que justifica los horrores del socialismo, alegando que el problema no está en el sistema, que sería bueno en sí mismo, sino en el hombre, que con su natural egoísmo y falibilidad entorpece su funcionamiento.

Frente a esta lectura conservadora, pienso que sólo se hace justicia al radicalismo de Utopía si lo entendemos como una crítica del sistema antes que del carácter nacional. La chusmería, uno de los aspectos más pintorescos de la cubanidad contemporánea que este filme muestra, no es, evidentemente, una consecuencia de la miseria económica, pues no se halla entre los sectores marginados de otros países de América Latina, pero no es tampoco un componente esencial del "carácter nacional", sino más bien un producto del régimen impuesto en la Isla desde 1959.

¿Habrá que atribuirla, como querría una mentalidad conservadora, al encumbramiento de la "canaille" por la desjerarquización que conlleva la revolución? ¿Debemos buscar su génesis en las consignas de los primeros años, cuando la espontánea alegría del triunfo fue cediendo paso a la manipulación estatal de la ingenuidad y la estulticia? ¿No mostraba ya Memorias del subdesarrollo algo del vínculo entre la revolución y la chusmería?

Ciertamente el fenómeno merece una indagación tan acuciosa como la que Mañach le dedicara al choteo, pero no es mi intención emprenderla ahora. Sólo afirmo que, destruidos los antiguos valores de la educación formal propios de la sociedad republicana y erosionados los que promovía la cultura socialista, sólo queda en Cuba la chusmería, que no está desvinculada, por cierto, de ese otro fenómeno digno de un estudio sociológico que es la profusión de nombres inventados en las más recientes generaciones: no por gusto el único nombre propio que aparece en el tercer cuadro de Utopía, el de alguien que cogió la gripe popularmente apodada "La Traviata", es justamente "Yoyanka".

Memorias del subdesarrollo es, a pesar de sus ambigüedades, una obra que expresa la confianza en el desarrollo que caracteriza los años sesenta; se trataba de captar un momento y una idiosincrasia que serían necesariamente superados por el progreso revolucionario; la lucidez de Sergio es la que tienen ciertos enfermos en su etapa terminal, pues él representa a toda una clase en extinción.

Utopía refleja, en cambio, el fracaso de aquel proyecto desarrollista, al mostrar al hombre nuevo como espantoso Golem donde coexisten explosivamente la vulgaridad cubana con la educación artística.

« Anterior12Siguiente »

28 Comentarios


28 por PARA PACO ALTUNA (Usuario no autenticado) 29/04/2008 23:00

OYE PACO, DIME SI ERES HERMANO DE,LOLI

27 por Elpidio (Usuario no autenticado) 06/04/2008 7:40

El comentario de este pensador me trajo a la mente la película "Siete díaz, siete noches", donde los personajes femeninos se comportan con la misma desfachatez y lenguaje violento y agresivo que en Upía", pero con una diferencia: no están jugando dominó, sino prostituyéndose abiertamente. Esto nos obliga a contemplar de nuevo la cuestión ¿civilización o barbarie?
Primero, notemos algo importante y es que en ambas películas el ambiente que rodea a los protagonistas muestra el estado derruído de edificios y calles, la suciedad y pobreza de los interiores, la oferta limitada de cualquier tipo de alimento. Esa situación empeora la sensación de pobreza espiritual. Entonces, no se puede hacer un hombre nuevo si esta persona va a vivir rodeada de escombros. Ella se hará parte de esos escombros también.

26 por Carlton Solomon (Usuario no autenticado) 01/04/2008 22:40

Leon Tuzao ha dicho algo que merece ser repetido, en la Union Sovietica y en la Espana franquista no existia esa chusmeria. Tiene que ver mas con un populismo hispanoamericano que con otra cosa. Los peronistas argentinos son un buen ejemplo, la idealizacion de los "descamisados". Pero lo de Cuba llega a unos niveles halucinatorios con la eliminacion de las clases media y alta. Y que me dicen de los bolivarianos de Venezuela? Tambien el complejo de inferioridad. Los checos, eslovakos, polacos, hungaros, eslovenios, los habitantes de los estados balticos son orgullosos-y con mucha razon-de quienes son, y nunca se degradaron como los de la isla.

25 por Roberto Fernandez (Usuario no autenticado) 01/04/2008 17:20

Sr Paco Altuna
Primero felicitarlo por la definicion del tipico cubano creado al "calor" de los "sueños revolucionarios".
Segundo que no necesita "atacar" al Sr FC y su engendro mediante la absoluta negacion de la supuesta -para Ud- cultura de la sociedad cubana. Sobran los "desmanes revolucionarios" donde concentrar la fuerza para intentar su desaparición de la isla.
Ese no es su lado más débil.
E invitarlo a la lectura de nuestros contemporáneos pensadores cubanos que incluye entre muchos -sí, muchos- a,
Duanel Diaz (el autor de referencia), Antonio Jose Ponte,
Rafael Rojas (Premio Anagrama de ensayo 2006), Raúl Rivero,
Santiago Mendez Alpizar, Ismael Sarmiento, etc, etc.
El exilio mas alejado de la realidad cubana intenta desacreditar con absurdos esa realidad. Y Miami entera se deja embaucar por "los cantos de sirenas". Es casi un imposible rezar por la unidad mientras existan dos extremos empeñados en lo contrario.
FC lo sabia muy bien. He ahí uno de sus fuertes.
Mis saludos cubanos
Roberto Fernández




































Duanel Diaz (el autor de referencia)
Rafael Rojas (Premio Anagrama de Ensayo 2006)
Antonio Jose Ponte
Raúl Rivero

24 por Max de Robespierre (Usuario no autenticado) 01/04/2008 16:31

Magnífico artículo de Duanel Díaz, analizando uno de los temas más candentes de la problemática cubana actual: la desfachatez, la chusmería, la mala educación que se han apoderado de la población cubana. No creo que esté claro el origen de la misma, y a veces pienso que deben existir factores genéticos, o de subraza, que influyen en el problema.

La evidencia más palpable se presenta en el escenario miamense a través de los programas de "micrófonos abiertos" de las emisoras llamadas cubanas. Personalmente muevo el dial y escapo en frecuencia tan pronto escucho "...vamos a abrir las líneas". Es una verguenza la forma de expresión de nuestros compatriotas, no solo por la forma de expresión sino por la escasez de inteligencia que contienen sus mensajes . No siendo así en la forma de expresión de los participantes de otros países en emisoras no-cubanas. Escuché hace poco, en una farmacia miamense, a una señora decir: --los cubanos son los latinoamericanos más maleducados de esta comunidad-- Le respondí que ese era el prototipo de cubano creado por la educación gratis de la Revolución que ellos tanto admiraban y defendían por ser antinorteamericana.

La explicación más cercana a este fenómeno esta relacionada con la distorsión castrista de "La Escala de Valores." Antes de la Revolución existía una escala de valores para medir a los hombres, donde se contemplaban factores tales como honradez, sinceridad, laboriosidad, cumplimiento, y educación formal. No se podía pensar en un cubano haciendo solicitud para un empleo y tratando al entrevistador de "tu", hablando de la 'celveza, el amol, el podel, etc., expresándose con griterías y chusmería. Es decir, la educación formal formaba parte importante de los medios de existencia y de éxito, y era practicada aún por personas de bajo nivel cultural. Al arribo del castrismo el dictador cambió totalmente la escala de valores para medir a los hombres ("...solo tú sabes, Eteocles, tú mides el valor de los hombres, solo tú eres libre en Tebas" decía Antón Arrufat en Los Siete contra Tebas) y las anteriores cualidades tomaron el valor 0 para dejar su lugar a la incondicionalidad, la lealtad al líder, la capacidad para reprimir, la intolerancia, el abandono de los valores familiares o el cumplimiento de la guardia cederista. Esos eran los factores que tomaron verdadero valor para triunfar en la "sociedad nueva." Ya no importaba que fuera educado y respetuoso, y a veces hasta era un factor adverso. Y la tendencia genética que mencionaba Mañach alcanzó el pleno desarrollo bajo el castrismo, creando el hombre nuevo chusma y prepotente.

Sería interesante que Duanel Díaz analizara las posibles soluciones al problema y en cuantas generaciones podríamos alcanzar la educación formal de los más avanzados de nuestros compatriotas latinoamericanos. Creo que sería necesaria una "dictadura educativa" que borre los cincuenta años de degradación del comportamiento social de nuestro población en el menor tiempo posible.

Saludos


Página 1 de 6








Estos comentarios son moderados y no aparecerán inmediatamente.

Los comentarios son responsabilidad de quienes los envían. Con el fin de garantizar la calidad de los debates, cubaencuentro.com se reserva el derecho a rechazar la publicación de comentarios:

  • Que contengan llamados a la violencia.
  • Difamatorios, irrespetuosos, insultantes u obscenos.
  • Referentes a la vida privada de las personas.
  • Discriminatorios hacia cualquier creencia religiosa, raza u orientación sexual.
  • Excesivamente largos.
  • Ajenos al tema de discusión.
  • Que impliquen un intento de suplantación de identidad.
  • Que contengan material escrito por terceros sin el consentimiento de éstos.
  • Que contengan publicidad.