Música
Un desayuno para Embale
La tarja que recuerda al sonero en el Hostal Valencia no dice que, antes de obtener la 'dádiva' de desayunar allí, deambuló por La Habana pidiendo limosnas.
En el Hostal Valencia, ubicado en pleno casco histórico de la Habana Vieja, hay una tarja para atraer turistas que certifica: "Aquí tomaba el desayuno Carlos Embale, sonero mayor. 1923-1998".
Al visitante de otras latitudes, entusiasta ingenuo de la música popular cubana, puede resultarle tentador ocupar un sitio allí, "junto a Embale", en un discreto rincón del bar, fantaseando que comparte su desayuno con aquel mulato achinado de voz única, como la flor del cáñamo.
Lo vislumbrará tal vez con su guayabera de color pastel y mangas cortas, bien afeitado, oloroso, locuaz, haciendo gala de su apetito galáctico. O levantándose apurado de la mesa, sin haber terminado el primer café del día, para ir a cumplir con múltiples contratos, por los que —supondrá el turista— le pagarían a precio de oro sus virtudes para cantar como nadie el son y el guaguancó.
Cada cual es libre de inflar a cuenta y riesgo sus propias burbujas. Sin embargo, por respeto elemental hacia la historia, ese visitante o cualquier otro, y en general todo el que hoy lea la tarja del Hostal Valencia, tiene el derecho de conocer ciertos pormenores que no aparecen en la inscripción.
La historia real
Verdaderamente, Carlos Embale se tomó algunos desayunos en el rincón de aquel bar. No fueron muchos y sí los últimos antes de morir el 12 de marzo de 1998, a los 74 años de edad, con las entrañas inundadas de alcohol rústico, con el espíritu seco por la tristeza, la soledad, la frustración, y con el cuerpo socavado por tantos amaneceres sin desayuno, tantos crepúsculos sin comida caliente, y tanto ocio baldío, sin son ni ron.
Aquel que había sido voz y encanto de agrupaciones paradigmáticas como el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, el conjunto Matamoros, o la orquesta Melodías del 40, entre otras, tampoco pudo evadir los atropellos del cilindro tiránico y totalitario que pulverizó a su paso el vuelo de nuestra música popular, entumeciendo su desarrollo y atenazando su empuje durante demasiados años, sobre todo en las décadas de los setenta y los ochenta.
Es una catástrofe suficientemente conocida y, más o menos, recordada por la mayoría. Así que casi huelga repetir que, por su causa, muchos de los soneros cubanos de brillante estirpe se vieron obligados a quemar sus naves, yéndose a vivir a otros países, lejos del mercado natural y de todo cuanto significaba para ellos raíz y sentido.
Pero todavía peor le fue a los que optaron por echar pie en tierra en la Isla.
Subempleados, sin perspectivas, ni instrumentos, ni discos, ni giras, ni espacio en los medios de difusión; sin contacto directo con su público —pues los salones de baile fueron cerrados—; sin un peso para el chícharo y sin un chícharo de consideración ante su peso histórico, a los grandes soneros que se quedaron en Cuba sólo les restó acogerse a una de dos variantes, cual de las dos más fatal: ir extinguiéndose poco a poco, en el silencio, la miseria, el olvido, o dejarse arrastrar por la desesperación hasta el manicomio, el alcoholismo y la muerte.
"Para el desayuno"
En 1997, Carlos Embale, con la traza de un indigente, sucio, maloliente, sin vigor, deambulaba por la Habana Vieja pidiendo monedas a los turistas. "Para el desayuno", solía requerir, con la mano extendida.
Quiso el destino que Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad, se avergonzara ante aquel triste espectáculo, o que tal vez lo considerase contraproducente para su proyecto de promocionar el casco histórico como polo turístico.
El caso es que ordenó que a partir de entonces el Hostal Valencia le concediera desayuno gratis a Embale. Algo era algo, y le permitía al sonero cambiar su estribillo. Ahora, en vez de pedir para el desayuno, tendría que pedir sólo para el almuerzo y la cena.
De cualquier forma, pudo hacerlo por muy poco tiempo. Pues, quizá por suerte para él, pronto a Dios le hizo falta una voz prima para su gran orquesta celestial.
© cubaencuentro.com


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28 Comentarios
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28 por arnel alexis ramirez (el Nino Ramirez) (Usuario no autenticado) 06/11/2009 8:40
Yo por 3 anos desde 1986 a 1989 fui su segunda voz y guitarrista cuando forme parte del septeto nacional de ignacio pineiro, fui el segundo joven que entro en el septeto para suplantar al maestro Rafael Ortiz (manunguito) tenia 16 anos de edad fui presentado ante Rafael Ortiz, Lazaro Herrera, Y Carlos Embales por el Maestro Bajista Guillermo "william" Rubalcaba, al escuchar mi segunda voz El "Timbalaye" me pregunta que edad tu tienes muchacho? y yo le respondo 16 me dice pero si tu eres todavia un nino y ahi me presenta en television 4 dias mas tarde como en la guitarra y mi segunda voz "el nino ramirez".. Carlos fue mi maestro, un gran amigo y como un padre para mi con el viaje a 14 paises y grabe 3 discos uno en inglaterra el cual aun todavia no se que carajo hicieron con el. y los otros todavia andan por ahi. que dios te tenga en la gloria maferefun chango !!! tu obi aggayu chola el nino ramirez
27 por Patria Edreira (Usuario no autenticado) 27/09/2009 10:00
Crecí escuchando la inigualable"Convergencia" por Embale y a pesar de ser una adolescente cuando murió, me da muchas tristeza su suerte. Por eso donde quiera que estés, sea siempre la gloria. Un beso para Embale.
26 por Zacarías Monterrey (Usuario no autenticado) 26/09/2009 10:20
En Fin esto de Embale es como para "Embalarse". Anecdotas: Así mismo por ejemplo, hoy Urquiola uno de los grandes segunda bases de todos los tiempos puede sonreir. Pero en los principios de los noventa vi a un "organizador" de un cola decirle en voz alta a un hombre: Oye compadre entra en la cola, qué pasa...!. Otro hombre dice oye ese es Urquiola. El hombre que organizaba la cola dice en tono desafiante: Oye a mi no me importa,si es Urquiola, el tenía que haberse quedado donde le ofrecieron Money, esto aquí es la cola de las HAMBURGUESAS...!. Esto fue en la cafetería La Pelota, calle San Juan y Sol, Pinar del Río. El hombre que organizaba la cola lo conocen en Pinar como "El Silva". Esto es sólo un detalle, porque de Omar Linares también hay(visitando el Poder Popular para que le dieran un autorizo para echarle gasolina a su carro). Esto es nuestro Vino.....
25 por Tirapiedras (Usuario no autenticado) 26/09/2009 10:20
Tengo ganas de llorar.Cuanto siento que esta gloria cubana haya terminado en la indigencia e indiferencia del regimen castrista. Dolor,mucha pena por este caballero,un cantante con fibra y genialidad. Que Dios lo tenga en su gloria. Carlos Embale,por siempre en nuestra memoria y corazones.
24 por LA JUSTICIA (Usuario no autenticado) 26/09/2009 10:20
EL solo hecho de que un hombre como EMBALE,haya muerto en la indigencia,deberia llenar de verguenza a los FIDELES,AL MINISTRO DE CULTURA,A EUSEBIO LEAL,A LOS PRINCIPALES DIRECTORES DE ORQUESTAS, AL PODER POPULAR"A LA DIRECCION PROVINCIAL DEL PARTIDO EN CIUDAD HABANA,ETC,ETC..Fue en sus mejores tiempos un buen amigo de mi padre,y recuerdo una tarde en Belascoain,que nos cruzamos con el y era imposible hablar con el en la calle,porque todo el que pasaba lo saludaba,!que tiempos aquellos!.Hoy en la actualidad,existe en cuba un departamento que da "atencion"a los deportistas retirados,no se porque no se hace lo mismo con los musicos,mejor dicho si lo se;los directores de empresas musicales estan cazando viajecitos a ITALIA Y ESPAÑA Y los directores famosos se han comprado casonas con el dinero que le van robando a sus musicos a los que le pagan 4 pesos,no les importa lo que les pasa a sus musicos como para preocuparse de un viejo pasado de moda,.QUE LES DURE DESVERGONZADOS....
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