sábado 17 de mayo de 2008 13:32
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A debate

Racismo, totalitarismo y democracia

Respuesta al artículo de Esteban Morales publicado en el semanario castrista 'La Jiribilla', sobre el problema racial en la Cuba revolucionaria.

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Vejez

I. Cuba y los negros, los negros y Cuba

Recientemente, La Jiribilla, publicación cultural online del régimen, publicó el artículo "El tema racial y la subversión", firmado por el Dr. Esteban Morales. Más allá de las omisiones, mentiras y descalificaciones (entre ellas, la demonización de quien escribe), resulta interesante el intento de re-abordar ¡por fin! el tema racial, aunque sea desde los paradigmas de las ya desgastadas ideología y práctica "revolucionarias". El reconocimiento, leve y tangencial, de los descalabros del régimen a la hora de lidiar con la tradición racista y discriminatoria indica la dificultad del poder para seguir negando la existencia de semejante flagelo en el seno del llamado régimen "socialista".

Se trata de un problema central a la hora de valorar hasta qué grado la sociedad y los regímenes políticos cubanos de cualquier época son democráticos o no. Por suerte para los estudiosos de Cuba, aunque no para los negros cubanos, estos se han convertido en el vector que permite medir hasta qué punto las libertades, los derechos civiles, la movilidad social, la dignidad de todas las personas y la impartición de la justicia son iguales para todos los cubanos. Hasta qué punto un grupo social puede agruparse, discutir libremente sus problemas, crear una agenda al respecto y llevarla libremente al foro, al parlamento y a los medios de prensa, hasta convertirlas en agendas políticas, normativas jurídicas y acciones de poder.

Y, por último, hasta qué punto la élite en el poder ha rebasado, respecto a los negros, la ideología esclavista de hacerles creer que le deben sus logros a una entidad superior a sí mismos (entendida como la Revolución, la Iglesia, el Rey, el "buen amo" o el líder máximo, a la cual deben estar agradecidos), mientras que la responsabilidad de su desventaja se le achaque a algo tan impreciso como "la herencia histórica" o a su intrínseco desarrollo menor como grupo social —¿o biológico?— respecto al resto de la sociedad blanca, sea ésta revolucionaria o desafecta al régimen, burguesa o comunista.

Los negros cubanos constituyen el único grupo social en Occidente que, en los últimos dos siglos, ha pasado por la experiencia histórica de la esclavitud, la libertad bajo las condiciones de la segregación colonial, la racista seudodemocracia de la República y, en otra vertiente no menos racista, del socialismo caudillista de Estado. Es desde esa perspectiva que analizo el artículo del Dr. Morales.

Considero alentador que un autor vinculado a la oficialidad académica del régimen y, más aún, a sus organismos de inteligencia —el CESEU, del cual Morales es o fue director—, decida abordar el tema racial en una publicación como La Jiribilla. A su vez, resulta lastimoso que (cuando la mayoría de la población negra sigue viviendo mayoritariamente en barrios marginales, detentando los peores empleos y constituyendo la mayoría de la población penal del país) el racismo, en lugar de abordarse como el motivo central que explica las causas internas de tales condiciones, se asuma como una preocupación tangencial, sólo para hacerle frente a la opinión de "grupos subalternos" de la política norteamericana, entre los que se me ubica.

Si ese fuese el precio a pagar, con tal de que un intelectual negro subalterno pueda abordar y desarrollar en Cuba una estrategia sobre un problema al que hasta hace poco le tenían puesta la mordaza, asumiría el intento de linchamiento mediático como moneda de cambio, en aras del avance de la discusión pública del tema dentro de la Isla; pero Morales, carente de independencia intelectual y política, ni siquiera cumple ese objetivo.

II. Anticubanías

El articulista de marras asume que el hecho de ser opositor y crítico del régimen convierte ipso facto a tal sujeto en miembro de una "subversión anticubana". Su posición es "tan independiente y democrática", que no concibe una posición "cubana" que no sea a la vez seguidora fiel de las políticas y despropósitos del gobierno castrista. Que quien se presenta como un académico identifique al pueblo y al país con el gobierno, carece del más elemental rigor conceptual. Acaso sea semejante limitación la que le impide vislumbrar otras opciones para los negros cubanos, que no sean las de repetir desgastadas consignas y obedecer a los amos de turno.

Morales, repetidor de las políticas y discursos, me niega la independencia intelectual y política para no quedarse solo en su impuesta militancia subordinada. Cubanía y anticubanía habitan a ambos lados del Estrecho de la Florida, tanto en el poder como en la oposición. Puedo catalogar de pro cubanos, aunque con limitaciones, los programas educativos, de salud pública y servicios sociales gratuitos para todos. Y como anticubano, el deterioro de esos servicios, en aras de una política exterior tendiente a lograr de otros pueblos el agradecimiento que ya el cubano no les tiene.

En la misma dirección, son anticubanas las políticas confiscatorias que niegan a los ciudadanos el derecho a conservar sus propiedades cuando salen del país y les exige —como si fueran extranjeros— un visado para regresar a su tierra, como aquellas políticas que implementan mejores servicios de salud para los extranjeros que para sus propios ciudadanos.

Pasemos a un ejemplo más que ilustrativo: cuando en 1962 el gobierno cubano —de acuerdo con la ex Unión Soviética— introdujo cohetes nucleares de alcance medio en nuestro país, provocando la "Crisis de los Misiles", la Isla estuvo a punto de desaparecer. La dirigencia revolucionaria se oponía a la retirada de los misiles y hasta era partidaria de lanzarlos contra Estados Unidos en caso necesario. Los norteamericanos hubieran sobrevivido a ataque semejante; pero los cubanos, como pueblo, habríamos desaparecido. En tal contexto, los extremismos suicidas de la llamada "política de principios" del gobierno castrista —en tanto implicaban nuestra desaparición— eran totalmente anticubanos.

En esa época, el gobierno cubano calificó de traición el acuerdo entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética para retirar los cohetes. Hay que concluir que la URSS —que, además, obtuvo el compromiso norteamericano de que Cuba no sería agredida— adoptó una posición a favor de la preservación de Cuba como entidad nacional y humana, posición más pro cubana que la del gobierno de Fidel Castro, atrincherado en posiciones lesivas a la propia supervivencia de la nación.

Profundizando en anticubanismos, y sin tocar siquiera la naturaleza del sistema político vigente en la Isla, es evidente que una política económica que impide a los cubanos desarrollar mejores niveles de vida y los hace miserablemente dependientes del Estado, es más anticubana que el propio embargo norteamericano. En definitiva, el embargo externo es la política de un país históricamente en conflicto con el nuestro, mientras que el interno es resultado de las prácticas de un gobierno que, además, en el extremo del delirio, dice representar y defender nuestros intereses.

La población negra es la más afectada por esa política económica. En una economía que no genera riqueza —y dada la herencia histórica de 450 años de colonialismo y neocolonialismo a que se refiere Morales—, las élites en el poder se atrincheran aún más en la tradición de percibir a los negros como accionistas minoritarios a la hora de repartir el poder y la riqueza. Eso explica, en parte, el porqué, a cincuenta años de un proceso que ya es más conservador que revolucionario, los negros constituyen el grupo poblacional de peor nivel de vida en el país, cuya presencia es mayoritaria en las "justas" y "humanas" prisiones de la Cuba "revolucionaria" y "antirracista".

No me molesta coincidir con el señor Morales en el criterio de que las políticas sociales de acceso a la educación y la salud (beneficiadoras de la población negra, tanto como del resto de la ciudadanía) son y fueron medidas pro cubanas; pero, a su vez, el articulista de La Jiribilla carece de la independencia o el valor para concluir conmigo que la situación actual de los negros en Cuba y la ideología racista que aún es, no por inconsciente, menos común y central en el imaginario nacional —e, incluso, en actos del gobierno—, es responsabilidad, por omisión o acción, del grupo que detenta no sólo el poder político sino también la propiedad de todos los medios de producción.

Es el grupo que cuenta con un parlamento unánime y que, por lo tanto, es capaz de legislar la aplicación de políticas específicas para problemas específicos, como la discriminación racial y el racismo, con la misma celeridad con la que —a la luz del Proyecto Varela— legislaron el carácter irreversible del desorden social imperante.

No hacerlo —a pesar de tener todo el poder y los medios a su alcance— se debe, primero, a una cultura racista que la dirigencia revolucionaria, heredera de la ideología de la época colonial, no ha podido ni querido superar, y, segundo, no quiere hacerlo debido a que, con la aparente desaparición de las clases sociales en Cuba —al margen de las que se alientan mediante el usufructo del poder estatal—, el único grupo social que aún mantiene consistencia —ya que su constitución no se reduce a la posición económica, como creía la ortodoxia marxista— es el de los negros.

Resulta claro que un Estado totalitario no puede enarbolar y legislar la práctica de las reivindicaciones específicas de un grupo social cuando la filosofía política y jurídica del poder se basa en la discriminación de la ciudadanía por criterios ideológicos, políticos, económicos y hasta religiosos. En consecuencia, abrir la discusión del problema negro, permitirles organizarse para abogar por sí mismos, resquebrajaría la estructura del sistema totalitario. Otros grupos sociales podrían emerger al escenario político, al menos al civil.

Por eso, la incapacidad del sistema político cubano actual para resolver consecuentemente el problema negro, lo convierte en antinegro, más allá de las declaraciones o deseos de su dirigencia política. El reconocimiento de esa imposibilidad explica que la dirigencia cubana apoye, fuera de Cuba, las agendas que no le permiten defender a los negros en su país. En la nación cubana, por la importancia de los negros en la conformación de la identidad nacional y la independencia del país, es imposible ser antinegro y procubano.

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122 Comentarios


122 por Asdrubal Freire (Usuario no autenticado) 23/02/2008 18:20

LLegué a Miami hace apenas cuatro años, y sólo quedaba en mi mente la discriminación racial de la época en que los negros en Cuba no podian entrar a determinadas playas a algunas escuelas privadas otras católicas y que no podian pertenecer a las sociedades de blancos por su condición racial, muy pocos tenian acceso a las Universidades a no ser que fueran hijo de algun rico o de un alto oficial de la Guerra de Independencia, que de hecho se retiraron con un salario bastante alto para la época y otros que ocuparon altos cargos en los gobiernos de ese entonces.Ahora aqui en Miami no pasa un dia sobre el tema del racismo en Cuba claro en función de los interes del exilio. Incluso manipulan de forma burda la composición racial de Cuba, haciendo caso omiso a los datos oficiales, se habla de que las provincias orientales son mayoritariamente negra, cosa que es falsa, puesto que la provincia de Holguin que es la cuarta más poblada de Cuba es blanca en más de un 90 por ciento, lo mismo suce con Bayamo, Tunas y Manzanillo, que estan entre las maores ciudades del Pais. Si pasas a Camaguey, la tercera poblacion de Cuba, Ciego de Avila , Santic Spiritus, Santa Clara, Cienfuegos y muchas otras la poblacion es no negra en u 90 por ciento.Aqui me he dado cuenta que casi todos los comentarios de personas no blancas estan llenos de odio y racismo. Es verdad que hay mulatas y negras muy bellas, pero le dire'que en el caso de las jineteras, esto no sucede, pues en su inmensa mayoria las piernas de estas jóvenes son palitos de escoba, sin caderas y con nalgas de puya o de coco.Me pregunto, porque más del 90 por ciento de la poblacion penal de Cuba es negra, al igual que aqui, donde el 98 por ciento de los crimenes más horrendos so cometidos por ellos, es acaso un fenómeno sociocultural. aqui se quejan de que los negros en Cuba no estan representados en el Estado Cubano porque hay racismo, pero si embargo estan más de un 95 por ciento en el boxeo, pelota basquet, volibol, campo y pista, deportes de combate,estan representados en el arte, la música, etc.Esto es un factor sociocultural y genético ancestral.Decian que Antonio Maceo, a quien lo considero junto a Flot Crombet mis idolos de la Guerra del 95, no era racista, recordando su famosa sentencia; pero por qué su Estado Mayor estaba constituido casi en su totalidad por hombres blancos, cuando los oficiales de segundo rango eran negros en su mayoria negros. A mi juicio Antonio Maceo era tan racista como Salvador Cisneros Betancourt.




I

121 por Papa Doc (Usuario no autenticado) 16/12/2007 21:40

Todos estos comentarios son evidencia de lo arraigado que esta el racismo en todos nosotros. Mas no hay que preocuparse, pues eso es simplemente normal. El autor del articulo, un racista el mismo, solo nos ha hecho el favor de encender la luz y miren los resultados. Mas de 120 opiniones en unas pocas horas. Los negros en Cuba solo tienen lo que ellos mismos pidieron bajo la egida de su papa Fidel. Podran compararse con el retrasado mental de Quintin Banderas o con el caudillo Maceo de quien se dice le gustaba entrar en practicas Lezamianas (nada malo hay en ello tampoco. La pederastia es una practica sexual comun entre negros y blancos tambien), o decir que los negros cubanos son excelentes deportistas y que los blancos no, aunque no haya necesidad de expresar o enfatizar lo que es obvio, o que los blancos cubanos aun no han producido nada de valor intelectualmente hablando - creo que con eso se les va la mano y mucho, a menos que se refieran a los blancos balseros que ellos conocen y que son el producto de la politica educativa de su papa Fidel. Aceptemos que somos diferentes y no pensemos en ello. Ah!, y esperemos por el nuevo plan Torrientes que la rubia dama Ballester nos enviara desde la Iberia centenaria para la libertad de Cuba y la erradicacion del racismo en la isla, como si se tratara del mosquito Aedes Aegipty. Buena suerte a negros y blancos! Y si el resentido de Paterson esta pensando en el futuro ser el lider de la mayoria negra cubana, buena sorpresa se llevara cuando vea lo que en la isla ha dejado medio siglo de Castrismo.

120 por lengua viva (Usuario no autenticado) 15/12/2007 1:00

llegue tarde al debate, el asunto racial el lo manipulo, recuerden que no habia guion cinematografico, televisivo, novelistico y teatral que no tratara la supuesta integracion racial. Mentira, fue una mas de las espantozas manipulaciones a que hemos estado sometido durante años. Siempre hubo intagracion entre españoles y negras, chinos y negras y de ahi nuestra ennia, pero de forma natural por propio peso de las siscurtancias. Pero "despues de" todo es manipulacion.

En una ocacion le pregunte a un importante intelectual, que que creia el de todo aquello. Me respondio ---Nada, lo malo es cuando las cosas se mormalise.

gracias por su tiempo.

119 por Lázaro Buría (Usuario no autenticado) 14/12/2007 10:20

Quien defiende o ataca un color; ampara o rechaza un Partido. Y solo hay dos Partidos: el de los que desean mejorar la vida de todos; y el que busca el benefico de algunos solamente. Si quieres saber a cual de ellos perteneces, no mires tu piel. Primero, pregúntate a qué estás dispuesto a renunciar para que todos seamos iguales. Después -con tus ojos-, escucha como responden esta pregunta los otros, pero no olvidés que ellos "ven" tu respuesta también. Gracias a esta manera de entender "el conflicto de los colores", hoy sé cual es el mío: El Transparente. Lamentablemente, para distinguirlo de los demás, primero hay que educar no "la vista" -lo esencial es invisible para el ojo- sino El Corazón y, sobre todo, La Mente. Y después, con todos, compartir lo bueno y útil que ambos producen, sanando el odio ignorante que, por momentos, nos gobierna desde el recuerdo. Sé que no es fácil distribuir equitativamente "el entendimiento" que, a diferencia de lo que comunmente se cree, no sobrevive sin agua y tiene estómago, además de necesitar ropa y techo para protegerse, y electricidad y trasnporte para no aburrirse. No es fácil, pero si se intenta -¡sin que los colores desvien el propósito-, quizá lo logremos. Sólo así tendremos Cuba y podremos llamarnos -sin mentir- cubanos. Espero que Morales, Patterson y los que han opinado en este debate -a pesar de los múltiples y diferentes "colores de sus palabras"-, no conviertan lo que he dicho en "un color más" que aspira a imponerse sino que lo "vean" como el color con que queremos pintar nuestro porvenir.

LB

118 por María del Carmen Ballester (Usuario no autenticado) 14/12/2007 9:00

"Cubana, Patriota, Blanca y Anti-Racista:\"

Sigo a Cubaencuentro desde que se fundó y por primera vez he sentido la necesidad de participar en uno de sus articulos a debate. Pienso que mi motivación se debe a la suma importancia que este tópico tiene para la Cuba de hoy y sobre todo la Cuba de mañana.
Antes de entrar en materia debo presentarme. Naci en La Habana, Cuba en 1961 de padres españoles que habian llegado a Cuba huyendo del fascismo franquista en su país. Por coincidencia o casualidad, nací no solamente blanca, sino rubia, de ojos azules y de pelo muy lacio. Mi físico no era ni es muy común en mi querida isla a pesar de que hay muchas "rubias" y muchas "blancas". De mis amigas más queridas puedo decir que constituían el clásico rosario cubano de singular belleza. Las habia de piel blanca, de piel morena que se esforzaban por que las asumiéramos como de la "raza" blanca, de pieles bronceadas(mulatas de diferentes tipos), de pieles oscuras y bien oscuras, no todas iguales en color, que eran designadas como de la raza y así las veía a todas con su singular belleza, apariencia física, sentido común, sueños y esperanzas.
Recuerdo, y esto es muy cubano, que todas (fuéramos blancas, mulatas, trigueñitas o negras) queriamos tener los gluteos abultados y los labios sensuales que caracterizan a ciertos grupos de la raza "negra"
Yo personalmente soñaba con añadirle a mis gruesas pantorrillas los gluteos de mi amiguita Aurora y los labios de Noemí. Con el tiempo he visto como desde Evangelina Jolie hasta otras estrellas de Hollywood o personalidades internacionales también se afanan por ese tipo de labios o tener el trasero de la mulata o trigueña Jennifer López.
Quiero decir con esto que en nuestro pais, Cuba, resulta que los patrones de belleza están amalgamados pero también absurdamente enajenados. Las blancas quieren tener gluteos y labios africanos pelo lacio pero con hondas pero a la vez la piel blanca y rosada y el pelo rubio y así llamarse de la raza blanca.
A los 19 años me fui a estudiar a la Unión Soviética y entre aquellos rusos yo me confundía, pasaba como uno de ellos, a pesar de que buena parte de los rusos tienen ojos asiáticos como señal muy palpable de su largo encuentro con mongoles y con chinos.
Mis años en la URSS me hicieron mas cubana si cabe. Extrañaba el colorido de mi país, sobre todo la rica y fantástica variedad de colores de piel, de tipos humanos que tenemos y que no admiramos sino que despreciamos.
Todo esto lo estoy diciendo porque es RIDICULO, VICIOSO, ANTI_HUMANO, SALVAGE, ABSURDO Y MISERABLE juzgar a las personas por el color de su piel o la textura de su cabello o por el origen nacional o étnico de sus progenitores o de sus ancestros.
El racismo para mi es una VULGARIDAD del espiritu, una amarga INJUSTCIA HUMANA que demanda reparación inmediata. Es robarle la condición humana, de seres vivos y pensantes a otras personas por el mero hecho del color de su piel o de su historia.
Debemos recordar que el RACISMO sólo lo puede ejercitar quien tiene el poder político, quien tiene las armas, quien tiene el control economico, quien puede ejercer sobre la sociedad la voluntad politica del grupo erigido como clase o poder social dominante aunque sea minoritario.
Mis amigas eran todas iguales para mi. Yo no era superior a ninguna en ningún aspecto ni ellas eran superiores a mi. Eramos diferentes, simplemente diferentes en estilo, carácter, hábitos heredados en nuestras respectivas familias, pero todas compartíamos la alegría cubana y los gustos generales que hacen del cubano un grupo étnico singular dentro de una diversidad de colores de piel, tipos de pelos y herencias culturales del pasado.
Quien podria negar la enorme influencia de las culturas negras de Egipto, Etiopia y Nubia tuvieran en la cultura de los griegos y quien podria negar que Kofi Annan o Colin Powell, o Antonio Maceo o Juan Gualberto Gómez pudieran ser reputados inferiores de otras personas brillantes también simplemente por el color de la piel.
Como cubana, como patriota, como mujer blanca ODIO el Racismo, lo considero la mas grande bajeza que cualquier ser humano enmascarado en el poder agresivo de un estado pueda ejercitar hacia otros seres humanos.
Considero al racismo REPUGNANTE y VIL y creo que sólo los mediocres de espiritu, los pobres de conciencia y la gente sin sensibilidad son capaces de seguir semejante locura. Si queremos una Cuba nueva en el futuro no basta con que sea democratica sino que debe ser también, ciento por ciento, consecuentemente anti-racista.

Nota: Me he propuesto en el futuro inmediato abrir un Website sobre temas cubanos. Alli no solo verá mi foto, mi curriculum y otras cuestiones relativas a mi vida. Sino el programa politico que me propongo dar a conocer para ayudar a que Cuba sea finalmente un pais de todos los cubanos.
Nota 2: Salí de Cuba hace un año haciendo uso de la condición ciudadana de mis padres, cosa que nunca antes me interesó. Esta absurda manera de liberarme como persona constituye un castigo para mi que debo redimir luchando por una nación libre de ABSURDOS, ENAJENACIONES Y ODIOS DESQUICIANTES


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