lunes 8 de septiembre de 2008 8:58
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Monstruos devoradores de energía

Embalaje Nº12 (con destino al MOMA). (JUAN SUÄREZ BLANCO)

Embalaje Nº12 (con destino al MOMA).
JUAN SUÄREZ BLANCO

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Artes Plásticas

«Alegrías y tristezas del cubano»

Entrevista con Jorge Luis Montesinos, curador de la exposición de refrigeradores 'Monstruos devoradores de energía'.

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Tres de las obras de la exposición Monstruos devoradores de energía

Tres de las obras de la exposición Monstruos devoradores de energía.

En el año 2005 el gobierno cubano emprendió lo que dio en llamar "revolución energética". Refrigeradores y electrodomésticos made in USA de los años cincuenta y todavía funcionando, fueron recogidos de los hogares a nivel masivo. A cambio, los dueños de esas reliquias recibieron como oferta productos de factura china a precios impagables.

Al calor de esta operación estatal, el Ministerio de Cultura presentó con bombos y platillos en la Bienal de La Habana la exposición Manual de instrucciones, que reunió 50 refrigeradores recreados por artistas cubanos de diferentes tendencias. "Coincidencia" o hecho "azaroso", como lo califica Jorge Luis Montesinos, lo cierto es que no pocos vieron en este episodio una "jugada perfecta" de las autoridades culturales, que se apropiaron de un proyecto "folclórico" que, más temprano que tarde, podría sacar a la luz las miserias de la Isla.

El mercado de arte cubano ha traído a Madrid los 50 refrigeradores. Hasta abril se exhibieron en las salas y el patio de Casa de América bajo el título de Monstruos devoradores de energía, al parecer una frase utilizada por Fidel Castro. Sin ánimos de atizar la polémica, Montesinos, crítico de arte y director del Museo de Arte de Pinar del Río, habló con Encuentro en la Red sobre el origen del proyecto y las posibles lecturas que se han hecho de unos objetos que en su opinión "contienen las alegrías y tristezas del cubano".

¿Cómo surgió la idea de la exposición? ¿De qué manera se integraron los artistas a esta acción plástica?

En el año 2005, invitado a participar en un homenaje que queríamos hacer a la abstracción de los años cincuenta, específicamente al Grupo de los 11, Fabelo va a casa de Mario Miguel González —un pintor joven del arte abstracto—, se pone a dibujar encima de la nevera y se le ocurre hacer algo sobre los refrigeradores. Mario me dice entonces de dejar el proyecto de los abstractos y concentrarnos en esto.

Inicialmente, hicimos una selección de 6 ó 7 artistas. La idea era trabajar con los refrigeradores de los años treinta, cuarenta y cincuenta, que adquirimos en La Habana o algunos amigos nos regalaron. Hacía años que no se daba la coincidencia de artistas en un grupo, desde los ochenta. Fue una especie de taller: había chapistas, carpinteros, pintores de automóviles, artistas plásticos. Luego la lista fue aumentando. Participaron artistas que vivían en Cuba y otros que estaban en el extranjero.

Queríamos trabajar con el objeto refrigerador, que para los cubanos es definitivo, no sólo cumple sus funciones tecnológicas, sino que en la casa ayuda a dividir espacios, a dejar los mensajes, sirve de decoración. En la medida que el proyecto se desarrollaba, descubríamos su carga conceptual, cultural, antropológica…

¿El proyecto tuvo algo que ver con la 'revolución energética'?

No tuvo nada que ver. Es sorprendente la coincidencia. Cuando teníamos clara la idea de hacerlo, el gobierno, como parte de la revolución energética, estaba introduciendo algunos cambios en la tecnología familiar, que no sólo se reducen a los refrigeradores. Coincidió más la exposición en el CENCREM (Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología), que se inauguró el 1 de abril de 2006, que la concepción. Eso fue azaroso.

¿Entonces por qué el título Monstruos devoradores de energía?

En La Habana tuvo otro título, Manual de instrucciones, pero aquí lo decidieron los curadores de Casa de América. Pensamos que podía tener otro título porque le daba otro punto de vista. Nosotros aportamos las obras, y ellos la distribución en el espacio, el título de la exposición. Monstruos devoradores de energía, con mucha razón, porque son equipos que consumen mucha energía, con esa intención el Estado los recogió, los cambió.

Por otra parte, la compañía eléctrica española Unión Fenosa es el patrocinador de la muestra. Es una especie de contradicción que es rica, interesante, nutricia. Nos interesaba dar la visión del artista cubano de un objeto que es muy cubano.

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