Política
«América Latina anda mal»
El escritor boliviano Juan Claudio Lechín habla con 'Encuentro en la Red' sobre la política de Evo Morales.
Periodista, profesor de guión y escritor, Juan Claudio Lechín promociona por estos días en España su novela La gula del picaflor, que ha sido editada por el sello Alfaguara tras quedar finalista del Premio Rómulo Gallegos en 2005 y merecer el Premio Nacional de Novela en Bolivia en el año 2003.
Lechín, licenciado en Economía por la Universidad de Boston en 1984, es autor además de la novela El festejo del deseo, la obra de teatro Fernando, el Caótico, y numerosos cuentos, con los cuales ha sido premiado en su país.
De paso por Madrid, ha conversado con Encuentro en la Red sobre la política del gobierno de Evo Morales, su visión de las opciones de futuro para Bolivia, y también de su última novela, cuya nueva edición acaba de salir a la venta en España y Latinoamérica.
Ha publicado ensayos sobre la realidad inmediata de Bolivia, ¿cómo ve el proceso que se está dando con el presidente Evo Morales?
Antes de su elección, he sido muy escéptico frente al membrete indigenista, que es una moda de las academias antropológicas norteamericanas e inglesas. Morales se declara indigenista en el año 2004, antes era un militante sindical cocalero a secas. Aprovecha esta situación políticamente, y empieza a constituirse como el primer presidente indígena, y sacarle jugo a este eslogan, que no es cierto, porque el primer presidente indígena de Bolivia fue Santa Cruz y Calahumana, en 1820.
Morales enfrenta al mismo conjunto de sindicatos que lo apoyaron y lo llevaron al poder, y eso se revierte en determinado momento, porque el gobierno no tiene la capacidad de satisfacer económicamente a todos los que le han apoyado. Ya los maestros están en contra, los cooperativistas… Su gobierno empieza a desmarcarse políticamente. Económicamente, la negociación con el gas ha sido excelente, hasta el punto de sacar el 82% de impuestos a las compañías petroleras, lo cual le va a dar al Estado boliviano mucho dinero y mucho respiro.
Pero Evo Morales tiene una formación política callejera, es como un peleador callejero. Sus niveles de visión son muy cortos y su capacidad de crear eslóganes muy grande. Más que políticas concretas, trabaja en base a eslóganes: "el primer presidente indígena de la Historia", "siempre tengo que trabajar con las bases".
¿Qué opina de la cercanía del gobierno de Morales con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez?
El formato Chávez lo ha implementado desde el primer momento. El año pasado, hablando yo con gente del Ejército, les dije: "al tercer día de su mandato los va a sacar a ustedes". Temiendo al Ejército, no iba a poder implementar todo lo que está haciendo. Al segundo día de su gobierno, sacó a tres mandos, y hubo griteríos. Con su apoyo mayoritario, una sociedad civil políticamente en retroceso y todos los partidos tradicionales en virtual dispersión.
Una de las virtudes del liberalismo boliviano fue que en su corto ciclo de vida, al caer lo hace solo, y el único que queda en pie es Morales, por eso la gente se vuelca a votar por él, una gran mayoría. Como un repudio a ese proceso liberal, que había sido disfuncional. Él goza de gran parte de esa votación, su voto fuerte es un 20%.
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