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Artes Plásticas

«El hecho de ser silenciado»

Sandra Ceballos, directora de Aglutinador-Laboratorio, habla de los circuitos alternativos del arte en la Isla.

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Sandra Ceballos

Sandra Ceballos.

El nombre de Aglutinador-Laboratorio constituye un hito en la Isla desde mediados de la pasada década, asociado especialmente al imaginario de un circuito artístico alternativo apenas existente, o circunscrito a talleres y encuentros informales de artistas.

Un catálogo publicado recientemente compila la labor y experiencia que durante más de un lustro ha realizado y acumulado este emblema de la gestión y promoción de formas comprometidas y sentidas de asumir la creación y la vida misma. Justo cuando un ejercicio de reflexión de esa índole permite a sus gestores proyectar el seguimiento del experimento artístico y sociológico que es Aglutinador, apostando conscientemente por su función como "laboratorio", conversar con Sandra Ceballos deviene aliento necesario para intentar encontrar entre los resquicios de la ínsula dosis inspiradoras de responsabilidad frente a un tipo de creación visceral.

¿Cómo y por qué surge Aglutinador-Laboratorio a mediados de los años noventa?

No era posible otro momento ni otro lugar. Nunca he pensado que fue solamente por la exhibición suspendida del artista Ezequiel Suárez en la citadina Galería de 23 y 12, que se realizara como respuesta a la censura en la casa de la calle 25. Demasiados factores coincidieron para que este feto, que era antes Espacio Aglutinador y que ahora es Aglutinador-Laboratorio, surgiera, creciera y se desarrollara en la matriz de La Habana: El Vedado.

Uno de los factores fue el llamado Período Especial —crisis económica aguda, miedo, decadencia de valores sociales e individuales en muchos aspectos, desajustes existenciales y emocionales, desesperanza—. Otros elementos causales fueron la censura, los errores estratégicos y conceptuales cometidos por parte de instituciones culturales gubernamentales, injusticias ejecutadas por funcionarios y especialistas de arte contra algunos ineludibles artistas cubanos.

El Espacio Aglutinador nació de la imperfección y, por supuesto, tampoco es perfecto. No obstante, puedo apuntar algo acerca de los llamados aportes o, mejor dicho, contribuciones. No excesivos cálculos, concesiones políticas ni moralistas, presupuestos afiliados —de manera parcializada— a determinadas posturas filosóficas, parlamentos teóricos desmesuradamente racionalistas (si hay algo a lo que Aglutinador le huye como a la sarna, es a la coherencia, esa aburrida y nauseabunda bondad de la conciencia), prejuicios extraartísticos, objetivos lucrativos, tendencias ególatras. Sí tolerancia, ductilidad, respeto y sacrificio por el arte y sus productores, altruismo, constante autoevaluación por parte de los organizadores, insumisión, diversión, disfrute, justicia, dudas, pasión, y auténtica y promiscua convivencia con el arte.

Convivencia, quizás esa sea una de las claves. Se trata de convivir y subsistir con el arte, se trata de personalidades, de actitudes, por eso Aglutinador puede mantenerse. El más importante de los presupuestos es que él mismo es una obra de arte, un precepto, catarsis de artistas-curadores; se renueva, emerge cuando parece que se esfuma, arremete sin delicadezas y con insolente autosuficiencia.

Gracias a la irreverencia que caracteriza a sus creadores y continuadores es que se pudieron hacer tres exhibiciones de uno de los artistas más vetados en la historia del arte cubano: Santiago Armada (Chago). Enérgicamente, se legitimó una obra que precedió e influyó a los artistas de los grupos y movimientos de la década de los ochenta en Cuba.

Después de diez años sin poder exhibir su trabajo, Aglutinador logra entre 1994 y 1995 propiciar una sólida interacción de la obra y la propia persona de Chago Armada con los artistas más jóvenes de aquel momento. Este hecho fue muy importante y definitorio para estos, se podría afirmar que, didáctico y docto, el mismo Chago lo hizo así sin proponérselo, tal y como lo hacen los verdaderos artistas.

¿Podría hablarse de diferentes etapas en Aglutinador respecto a la gestión y curaduría? ¿Cómo se manifiestan esas diferencias y cuáles son los hilos de continuidad que ha expresado la programación de este espacio?

Se puede decir que existen, hasta el momento, dos etapas de trabajo en el Espacio. En la primera se pretendía algo que era ya inaplazable: hacer justicia y legitimar a algunos artistas a los cuales se les ignoró y se vetó su trabajo por diversas razones y por mucho tiempo.

En las dos etapas se ha manejado un concepto cardinal y ya clásico: la promiscuidad, aleación, mezcla desprejuiciada (de ahí el nombre de Aglutinador), es decir, selección e interacción de artistas por la calidad de su trabajo —y no por trayectoria, estudios realizados, edades, amistad, etcétera—, por y para proyectos con pretensiones determinadas que exigen personalidades, actitudes y obras muy específicas.

Es necesario también hablar del altruismo en las dos etapas, pero con más énfasis en la segunda —Aglutinador-Laboratorio—, con los proyectos "Marginalidad y Vestigios", subvencionado por la Fundación Hivos, y "PERRO" (Propuesta Experimental de Respuesta Rápida Organizada), Experimento Nº. 1, también patrocinado por la Fundación Hivos, y Experimento N.º 2, asumido por Prince Claus Fund.

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9 Comentarios


9 por bar (Usuario no autenticado) 21/06/2008 16:40

!felicidades! quedan aun creadores con verguenza y enteresa en mi tierra.
cuando leo cosas como estas hubiera querido tener la fuerza de haber escogido ese camino.
los que nos fuimos, salvo casos de persecusion, tomamos la vereda. lo menos que podemos hacer es reconocer la valentia.

8 por Anatolia Sinfrance (Usuario no autenticado) 18/06/2008 10:20

Un saludo para Sandra! Le deseo que puedan continuar siendo los mejores, más audaces e inteligentes curadores y artistas...

Los sapos seguirán engordando y ROBANDO, y viviendo de los sueños de los demás, pero algún día reventarán!

7 por Cristina Fernandez (Usuario no autenticado) 09/06/2008 23:00

Quiero mandarle un abrazo a Sandra (y a Ezequiel, ¿por qué no?) En el Aglutinador me sentí en un espacio de convivencia y respeto feliz. Creo que han sido personas muy valientes. Absolut Jawlensky fue una exposición memorable en la galería Habana. Tambien recuerdo que Ezequiel tiró unos pasquines desde El Centro de desarrollo de las artes plásticas, que puso en jaque a los cancerberos donde decía algo así como "cero cooperación, basta ya de napalm" En el Aglutinador conocí a Chago Armada. Creo que supieron crecer siempre a lo adverso y mantener una sola fidelidad al arte que han ayudado a repirar desde este sitio. Sin animo de lucro, eso ha sido lo mas asombroso.

6 por Yurisleydi Garcia (Usuario no autenticado) 09/06/2008 19:00

A Mirtha B. Quiero aclararte que aquella galeria de Matanzas la patrocinaba el propio artista con la venta de sus pinturas y no recibia ninguna ayuda de Europa, ni Miami, ni de ningun lado.

5 por Sal (Usuario no autenticado) 09/06/2008 16:00

Mirtha B. Lo que sucede es que Miami es lo peor. Como los Estados Unidos. Lo dice Granma, imagínate. Allí no hay arte ni nada. Y los deportista que llegan se mueren de hambre. Eso es un desierto de mafiosos. Todo esto me lo aprendí en el periódico menos truculento del mundo en el Granma, perdona la redundancia. Si realmente estás en Miami, me imagino que recién llegada o de visita, ¿cuándo vuelves a Cuba? Ya leí tus horripilantes comentarios deportivos. Gracias, miembra de la red avispa.


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