miércoles 8 de octubre de 2008 7:03
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Escultura

«Medio siglo frente al mar»

Florencio Gelabert Jr. habla sobre la obra de su padre, a propósito de los cincuenta años de las esculturas del hotel Riviera.

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Esculturas de Gelabert a la entrada del hotel Riviera

Esculturas de Gelabert a la entrada del hotel Riviera.

El Malecón que ciñe por el norte la ciudad de La Habana se construyó con el propósito de servir de muro de contención a la inmensidad de las aguas que, durante las temporadas ciclónicas, amenazan con penetrar tierra adentro y arrasar con todo lo que sus laboriosos habitantes han construido a lo largo de años. Sin embargo, como si los habaneros intentaran desafiar esa eventualidad, se construyó frente al mar, a sólo unos pasos del Malecón, el hotel Riviera, que fue inaugurado el l0 de diciembre de l957, hace ahora exactamente cincuenta años.

Salvador Dalí dijo que a una escultura lo menos que puede pedírsele es que no se mueva. Las esculturas que Florencio Gelabert situó a la entrada del hotel Riviera han cumplido con el pronóstico de Dalí: durante medio siglo han permanecido inconmovibles frente al mar, desafiando con buen éxito las asechanzas del tiempo y la intemperie, de las tormentas tropicales, la entropía y el salitre.

Ahora, a tantos años de distancia, su hijo, que también se llama Florencio Gelabert y que por designio genético es además escultor de afiebrada obra, se somete al escrutinio de esta entrevista para dejar constancia del quehacer creador de su padre.

¿Puede mencionar los recuerdos más vivos que conserva de su padre?

Son muchos los recuerdos. Sobre todo recuerdo a cada instante que era un hombre muy sencillo, muy humilde, pero a la vez muy intenso, muy profundo. Cuidaba muy bien de no usar la palabra si no era para decir algo inteligente. En su conversación siempre había un espacio de silencio, que sin duda aprovechaba para nutrir sus palabras del mismo sentido perdurable que le otorgó a su obra.

Dentro de su obra, deben existir esculturas que despierten en usted un mayor interés o admiración. ¿Puede mencionar algunas?

A mi entender tienen un mayor interés aquellas esculturas menos narrativas y en las que hay una mayor búsqueda de materiales expresivos. Son, sin duda, las obras que realizó durante l960, entre ellas las que elaboró a solicitud del Club Náutico de La Habana, o el mural que hizo con desechos de granito y con pedazos de azulejos en una cafetería en la Avenida Santa Catalina, también en La Habana.

Existen otros muchos murales que realizó con ese mismo sistema de desechos de materiales, que él supo aprovechar con gran sentido artístico. Creo que así le abrió a otros escultores la posibilidad de reciclar materiales de desecho para crear obras de arte perdurable.

Entre las obras más importantes de su padre se encuentra la que elaboró para la Estación de Ómnibus de La Habana. ¿Cómo la realizó?

Es una alegoría al transporte. Se titula La Velocidad, y la realizó en l960, en la misma época que la escultura del hotel Riviera y con el mismo procedimiento de hormigón armado. Es decir, una estructura de acero, con cabillas, que él iba rellenando con concreto, una mezcla de cemento, arena y piedra, que después, finalmente, modelaba con una mezcla más suave de cemento blanco y arena.

¿Cómo trabajaba?

De una manera muy disciplinada. Era un hombre que se levantaba día a día a las seis de la mañana, siguiendo rigurosamente una tradición campesina, a la que nunca quiso renunciar. Dedicaba todas las horas a su trabajo infatigable, sin descuidar las labores como profesor de la Escuela de Artes Plásticas San Alejandro, o como investigador de materiales en el Ministerio de la Construcción. Opino que, en ese sentido, también su vida es un ejemplo para todos aquellos que quieran asumir la labor creadora como un verdadero sacerdocio.

En un país que contó con escultores de renombre como Mateo de la Torriente y Rita Longa, dentro de su misma generación, ¿qué significación especial concede a la obra de su padre?

Creo que su obra, entre otras peculiaridades, adquiere un relieve especial en lo relacionado con la búsqueda de materiales expresivos. Mi padre trabajó mucho con materiales ortodoxos, como el bronce o el mármol, pero también dedicó años y esfuerzos a la investigación en materiales como el hormigón, el concreto armado, es decir, materiales de construcción que todavía en Cuba deben ser utilizados para esculturas destinadas a lugares públicos por su gran durabilidad y su bajo costo de producción y mantenimiento.

Un ejemplo de este tipo de elaboración lo vemos en las esculturas que mi padre elaboró para el exterior del hotel Riviera, que ahora cumplen medio siglo y continúan en pie, y podrán cumplir fácilmente cientos de años, por supuesto, con el cuidado y el mantenimiento requeridos.

5 Comentarios


5 por Jose Angel Etxaniz Ortuñez (Usuario no autenticado) 20/01/2008 22:20

Conoci a Florencio Gelabert, padre y al hijo el dia 31 de diciembre de 1978, desde entonces cultive una extrecha amistad con ellos en mis viajes a Cuba entre esa fecha y 1989. Conservo en mi casa en Guernica (España), alguna pequeña escultura del maestro.

4 por omar sixto (Usuario no autenticado) 02/01/2008 10:40

Además de excelente escultor Florencio Gelabert fue un excepcional ser humano. Como dice su hijo, de sus labios nunca salia una palabra que no fuera inteligente, que no demostrara su sencillez. Su casa, situada en la calle que Cabrera Infante llamara "la mas habanera de todas", se constituyó en un centro de irradiación, mas que de cultura, de humanismo. Allí en Panchito Gómez vive aún su viuda Lilia, mujer locuaz y lúcida. Llegará el día en que se reconozca a Gelabert no solo como un exponente brillante de la plástica cubana, sino como un cubano que mantuvo su rumbo en tiempos tormentosos.

3 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 19/12/2007 20:40

Me falto en mi comentario anterior el toque humano. Gracias a ti, Florencio Gelabert padre, y a ti tambien su hijo por seguir desde Miami mirando al Sur a lo que dejamos, quizas una tumba, unos recuerdos...

Por eso somos cubanos, no olvidamos y nunca dejaremos de ser lo que somos: CUBANOS! Gracias mil.



Mario Faz
Mario.faz@gmail.com

2 por Mario Faz (Usuario no autenticado) 19/12/2007 20:40

Tengo los suficientes anos para acordarme de cuando se construyeron los hoteles Riviera, Capri y Habana Hilton en la decada de los cincuenta. Fue una epoca que a pesar de estar gobernados por un militar golpista y sus partidarios oportunistas la sociedad civil cubana tenia una pujanza extraordinaria, tanto en lo politico como economico.

La burguesia criolla asimilando los adelantos tecnologicos de la sociedad norteamericana estaba despegando no como un apendice de los Estados Unidos pues la conciencia nacional era muy fuerte.

En el plano politico se habia logrado ya la devolucion de la Isla de Pinos (1928) y despues de la caida de Machado y la inestabilidad subsecuente se logro, con la Constituyente que incluyo a todas las fuerzas politicas y la Constitucion de 1940 un regimen legal aceptable a todos.

Los gobiernos autenticos de Grau San Martin y Prio Socarras dieron la estabilidad necesaria para el despegue economico.
Se logro el diferencial azucarero que garantizaba precios estables para el azucar nacional comprada por los Estados Unidos.
El 10 de Marzo rompio ese ritmo y la burguesia en un descuido imperdonable quiza o apegada a un ritmo legal rechaza a Batista y prohija a Fidel Castro.

Porque hago esta larga introduccion, pues porque Gelabert, Amelia Pelaez, Wilfredo Lam, Portocarrero en la pintura. Y la larga lista e escritores e intelectuales de la generacion de los 40 fueron la expresion cultural de lo que Cuba habia logrado ya en medio Siglo de Republica.

La segunda Republica, por desgracia que ha provocado que la generacion del 59 en exodo constante riegue su talento desde Miami hasta Paris y Madrid.

Un ejemplo, no se recuerdan el mural del frontispicio del Habana Hilton. Fue disenado por Amelia Pelaez, como vivia a dos cuadras de alli, visitaba frecuentemente el lugar. Un dia vi unos fragmentos del mural que se habian desprendido, por cierto me guarde unos en el bolsillo.
Era como tener unas astillas del marco de la Mona Lisa pense.
Esos fragmentos eran de vidrio Cornig y formaban en tonos de verde y azul una composicion de mar y cielo que daba bienvenida a los huespedes del hotel.

Saben lo que paso, parece ser que a uno de esos administradores del INIT antes de pensar en como pegar los pedazos que se habian caido opto por lo mas facil, echarlo abajo.

CARAJO! Y perdonen la interjeccion, es que con este ejemplo no basta para ejemplificar lo que ha hecho la Revolucion Cubana y Fidel Castro y sus compinches.Y tienen los bemoles para decir ahora despues de 48 anos que se han cometido errores!

Mario Faz
Mario.faz@gmail.com

1 por Vedada (Usuario no autenticado) 19/12/2007 20:21



Esa escultura del Riviera es preciosa, que seria del hotel sin ella?
-Un simple bloque en decadencia, frente al mar.


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