jueves 24 de julio de 2008 13:46
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¿Hacia dónde va Bolivia?

El gobierno de Evo Morales no logra sortear la crítica encrucijada en que se ha atascado el país sudamericano.

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El presidente Evo Morales, durante la celebración del aniversario 129 de la Guerra del Pacífico

El presidente Evo Morales, durante la celebración del aniversario 129 de la Guerra del Pacífico. (AP)

¿Hacia dónde va Bolivia? Esta pregunta no sólo se la tratan de responder, infructuosamente, políticos y expertos extranjeros, sino los propios bolivianos, atónitos unos y desesperados otros ante la crítica encrucijada en que se ha atascado el país sudamericano.

La Constituyente que debía haber aprobado hace ya bastante tiempo la nueva Carta Magna que, según se anunció, refundaría Bolivia, no enseña fuerza para sortear obstáculos e implementarse en la realidad.

Por otro lado, continúa el forcejeo de los cuatro departamentos más ricos (Santa Cruz, Pando, Tarija y Beni) para llevar a cabo un referendo sobre sus autonomías.

Estas, al entender del vicepresidente Álvaro Linera, pretenden "crear 'republiquetas' en el país y desconocer la soberanía del Estado y del Congreso".

Tal vez un panorama de la convulsión boliviana se refleja en la reciente decisión de Linera, también Presidente Nato del Congreso según le ley nacional, de suspender una discusión parlamentaria que buscaba solución a la crisis.

El intercambio de improperios que siguió entre oficialistas y opositores —estos utilizaron altavoces dentro del recinto—, se combinó con el intento de tres diputadas de la oposición de tomar la testera al observar la pasividad del presidente del Senado.

Mientras, la diputada por el oposicionista Podemos gritaba a voz en cuello a Linera: "Póngase los pantalones y venga a discutir en el Congreso, debatamos".

En medio de la batahola, el senador Luis Vásquez, de la misma tienda política, llamaba cobarde al vicepresidente, y añadía que Linera trataba de evadir "su responsabilidad de plantear soluciones al desgobierno del (partido oficialista) MAS, que está perdiendo —subrayó— no sólo la gobernabilidad en seis de los nueve departamentos, sino el control de la economía y la lucha contra el narcotráfico".

Semejante pelotera en medio de una sesión del Congreso refleja, en efecto, la depauperada autoridad que afecta las instituciones.

La causa del cierre de la sesión expresa también la índole de la crisis boliviana: el presidente Evo Morales, justificó Linera, estaba en Santa Cruz, dialogando en esos momentos con el cardenal Julio Terrazas.

El jefe del ejecutivo tuvo que acudir a la Iglesia para que medie —la entidad religiosa prefiere la palabra facilitar— y logre reunir, en un clima de entendimiento, a los líderes de los sectores que riñen a brazo partido.

La economía: un punto crucial

Si la decisión de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos (2006), alcanzó consenso en vastos sectores políticos y sociales, en la actualidad se evidencia un retroceso con respecto a acuerdos en que el Estado recibiría más del 70 por ciento del valor de la producción.

Hoy se acepta que en algunos campos dicho valor será incluso menor al 50 por ciento, con lo cual se desaprovechan los altos precios prevalecientes en el mercado.

En el mismo contexto se dio a conocer que la empresa estatal YPFB —convertida en holding— aún demorará por lo menos un año para entrar en operación, y entre dos y cuatro para que el Estado reciba utilidades.

Las anteriores se encuentran entre las causas por las que el doctor en Ciencias Económicas, Gonzalo Quiroga, afirma que los altos precios del combustible en la actualidad se "estrellan con (…) los conceptos centralistas gestados en empresas donde hay un total control del Estado en la economía".

Téngase en cuenta que en 2007 —de acuerdo con datos preliminares de la CEPAL, Comisión Económica para América Latina— Bolivia ocupó el penúltimo lugar del crecimiento en la zona —poco más del 4 por ciento—, sólo por delante de Ecuador, que creció un 2,7.

Por otra parte, el presidente Evo Morales firmó un decreto que prohíbe la exportación de una serie de productos del agro, y otro con el fin de importar especies bovinas, carnes de res y de pollo, trigo, maíz, arroz, aceites, grasas vegetales y azúcar, sin pago de gravamen.

Para Gonzalo Quiroga, tales medidas desincentivan la producción, alientan la especulación y desestabilizan la economía, con el consiguiente aumento del desempleo.

Luego de referirse a la voluntariedad gubernamental en el sector, Quiroga subrayó que "ya la oligarquía oficialista está rica, no ofrece nuevos horizontes al nivel interno del país y Morales no ha creado ni una sola institución económica cualitativamente diferente a la de la economía de mercado".

Además de los desastres provocados por intensos temporales, en la inversión de capitales Bolivia sigue a Haití, que ocupa el último lugar en Latinoamérica.

Observadores atribuyen toda esta situación a la inseguridad legal, la falta de una política estatal y privada para el sector productivo, así como la baja inserción internacional, contraria a la que llevan a cabo países como Chile y Perú.

Muchos reprochan al gobierno haber rechazado un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

La lucha política en el centro de la crisis

Al glosar las recientes "Orientaciones Pastorales sobre el Proyecto de Constitución Política del Estado", publicadas por la jerarquía católica en Bolivia, el sacerdote jesuita José Gramut aduce que el proceso político en el país "está marcado por las presiones y la violencia que, al desplazar el camino del diálogo, echa por tierra el esfuerzo realizado y las esperanzas depositadas en el mismo proceso".

Las orientaciones pastorales describen descarnadamente la realidad actual boliviana: "la falta de seguridad, el recrudecimiento de la violencia en las calles, los linchamientos de una crueldad inaudita, el incremento del narcotráfico y el contrabando, denotan un peligroso vacío de la institucionalidad, en particular de las instituciones del orden".

La disputa política, agrega Gramut en su glosa, "está librada a la discreción del más fuerte". Muchos son los argumentos de la OEA (Organización de Estados Americanos) cuando decidió enviar una misión a Bolivia.

Si el costo de la vida se ha elevado y los más pobres sufren con más agudeza el problema, es lógico que la popularidad del mandatario Evo Morales descienda a ojos vista.

Por eso, el columnista de La Razón, Humberto Vacaflor, sostiene que "ahora los expertos cubanos le han dicho al presidente Morales que no se atreva a seguir hablando de un referéndum revocatorio, porque no llegaría a tener ni 35 por ciento de apoyo".

Si sintetizamos algunas ideas de Vacaflor, quedaríamos en que el oficialismo propuso refundar el país, pero olvidó preparar su propio proyecto de una nueva Bolivia.

El Papa Benedicto XVI, entretanto, sumó un nuevo cuestionamiento contra un régimen que desde sus albores se inclinó radicalmente hacia una porción de bolivianos: los indígenas.

Además de "el respeto al otro", el Papa pidió a los bolivianos que "destierren el odio racial, el revanchismo y la venganza".

3 Comentarios


3 por Luis Javier Aguirre Menendez (Usuario no autenticado) 29/03/2008 21:20

Bolivia, gracias al apoyo de Venezuela y Cuba, va al fracaso total. Ya nadie cree en el gobierno actual, ni siquiera los que le mandan el dinero o las "ideologias". Seguramente los cubanos quieren que vivamos como ellos, miserablemente, sin derecho a nada. Felizmente no hay mal que dure mil años, aunque pueden durar más de medio siglo como en Cuba. Ya pasará

2 por Juan Francisco Lerena Olarte (Usuario no autenticado) 25/03/2008 20:00

¿Qué es Bolivia? ¿De donde viene Bolivia?
Esas preguntas dan la clave para responder tu ¿hacia dónde va Bolivia?
Los países van hacia alguna parte a través de un proceso y Bolivia es un país sin proceso porque se ha interrumpido su marcha por cien golpes de Estado involucionistas.
Y no cambia un país de la noche a la mañana; muchos tienen la costumbre y la tendencia a los golpes de Estado.
Bolivia no viene de una historia de Estado de Derecho, no lo es en estos momentos y no es fácil que vaya hacia una institucionalización constituyente que imponga a todos las reglas de juego.
La única esperanza es que los golpes de Estado actuales son más difíciles, deben disfrazarse de palabras como democracia y basarse en violencia política más que en tanques y fusiles.
Pero la respuesta puede estar en plantear la pregunta de diferente manera: ¿hacia dónde van los bolivianos?
Porque al fin, en democracia, se impone la mayoría.

1 por Hacia dónde vá no lo sé, pero lo que sí se sabe (Usuario no autenticado) 25/03/2008 11:00

es de los miles de bolivianos que van a cuba a que se les moldee su todavía no maduro cerebro en la creencia de que merecen mas que el pueblo cubano y son tratados a cuerpo de rey, mientras sus propios compañeros cubanos de pupitre se están comiendo un cable. Ellos, entrecierran sus pequeños ojos rasgados y hacen como que no se dan cuenta.


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