domingo 6 de julio de 2008 10:40
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Colombia-Venezuela

Reality Chávez

Liberación de rehenes de las FARC: ¿Qué busca realmente el presidente de Venezuela?

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El presidente venezolano Hugo Chávez besa a Clara Rojas tras su liberación

El presidente venezolano Hugo Chávez besa a Clara Rojas tras su liberación. (AP)

La televisión de pésima calidad cohabita con la política basura, que se sirve de la primera para fines perversos con algún que otro beneficio colateral. Desde el punto de vista humanitario, no es difícil agradecer el papel del presidente venezolano Hugo Chávez en la liberación de las colombianas Clara Rojas y Consuelo González —secuestradas por las FARC desde hace seis y siete años, respectivamente—. Mirándolo así, basta con que ambas mujeres hayan regresado junto a sus familias y concluyera un largo sufrimiento. Hay que felicitarse por cada liberación, o mejor dicho, por el retorno al statu quo. En definitiva, la narcoguerrilla no ha hecho más que revocar sólo una de sus atrocidades.

Tras los beneficios humanitarios, obviamente colaterales para el chavismo, reflota la rentabilización de una operación que aparenta catapultar al líder bolivariano como rey mago de la resolución de conflictos. Sólo a simple vista, porque en el fondo el plan de Chávez reside en dotar de legitimidad a la guerrilla y convertir en actores políticos a quienes han secuestrado a más de 23.000 personas entre 1996 y 2007, de las cuales 1.288 murieron en cautiverio.

La tarde del operativo humanitario, Chávez lanzó ante los micrófonos de Telesur un sonoro "¡Marulanda [jefe de las FARC], un abrazo bolivariano!", pasando por alto que servir de garante en un proceso de paz aconseja prudencia y mínima retórica o clasificación conceptual, pero no muestras descaradas de compadrazgo hacia una de las partes.

La postura de Chávez coincide con la del único partido de izquierda con posibilidades de gobernar en Colombia, el variopinto Polo Democrático Alternativo. Algunos de sus altos cargos afirman sin disimulo que los miembros de las FARC (considerados terroristas por la Unión Europea y Estados Unidos) "no son nuestros amigos, pero tampoco nuestros enemigos".

Elogio del terrorismo

La fraseología de ese jueves milagroso —día en que fueron liberados los rehenes— da para un capítulo de la infamia. El ministro del Interior venezolano calificó de "presos políticos" a los guerrilleros detenidos en cárceles colombianas. El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, felicitó a la organización guerrillera y el embajador cubano en Caracas, Germán Sánchez, los calificó de "combatientes" y vaticinó que la "única salida" era la negociación política.

A no ser para la desmovilización total, ¿qué entendimiento puede alcanzarse con un grupo armado, todavía fuerte, cuyos objetivos son la destrucción del Estado y la instauración de un régimen totalitario?

Las víctimas, por otra parte, gozan de libertad y legitimidad para opinar. Sus alabanzas a Chávez se inscriben dentro de la normalidad de quienes retribuyen a título personal un esfuerzo humanitario como este. Pero la política y las actuaciones futuras son harina de otro costal. Por suerte, las decisiones de Estado descansan en los poderes públicos, los únicos con potestad para legislar y aplicar la ley, pensando en todos.

La lógica felicidad de Clara, Consuelo y de sus familias, y el show mediático montado por Caracas para recibirlas, calaron hondo en la opinión pública internacional. La transmisión televisiva —en algún momento Chávez ejerció hasta de presentador— parecía la ceremonia de desmovilización de las FARC o la coronación del emperador bolivariano, con reducidísimo espacio para otros actores: los 774 secuestrados que permanecen en poder de esta guerrilla.

De telón de fondo del reality show, un crudo escenario: la semana pasada fue hallada una fosa común con los cuerpos de seis rehenes, asesinados a garrote por las FARC en 2007, y luego degollados. Chávez no habló de este episodio cuando exigió a la comunidad internacional excluir a los narcoguerrilleros de las listas de organizaciones terroristas. Para qué detenerse en banalidades.

7 Comentarios


7 por Qué revolucionarios ni qué niños muertos (Usuario no autenticado) 20/01/2008 15:00

las FARC son narcoterroristas y punto. Nadie tiene el derecho de tener secuestradas a personas por ningún ideal ni ocho cuartos. El famoso adagio de Perugrillo, "dime con quien andas y te diré quien eres" no hay que olvidarlo aquí con el payaso de Chavez, haciéndose pasar por humanitario y filantrópico, es de asco y verguenza ajena.

6 por jose manuel mesa gonzalez (Usuario no autenticado) 16/01/2008 1:40

TODO UN ESPECTACULO EL HUGO CHAVEZ ESTE, TODO UN ESPECTACULO, MEJOR TRABAJARIA EN UN CIRCO LE QUEDA MEJOR, AJJAJAJA

5 por Dirk Van den Broeck (Usuario no autenticado) 16/01/2008 1:00

No estoy tan seguro que la izquierda colombiana, y el Polo Democrático estén conforme con todo lo que haga Chávez. No olvidemos que el Polo está conformado sobre todo por grupos políticos que existán antes como formaciones autónomas, y que por ende es un partido muy heterogénico. Dentro del Polo hay socialdemócrats, comunistas, socialistas, sindicalistas cristianos,...

Tampoco hay que olvidar que las cosas no son tan simples. Son los pobres que viven las consequencias del terror de las FARC y otros, centenares de miles de ellos viven como deplazados alrededor de las grandes ciudades. Esa gente quiere que el terrorismo de las FARC, los narcos y los paras termine, con o sin acuerdo, por la fuerza o por la negociación. La altenativa que parece darles Chávez les puede parecer más atractivo que el inmovilismo de Uribe. Digo, "parecer" porque las ambiciones expansionistas de Chávez, su imperialismo regional puede ser más peligroso a largo plazo.

He aqui lo que dice el pensador político socialdemócrata Teodoro Petkoff sobre las FARC, el Polo de Colombia y Chávez:

AMORES QUE MATAN Negrita
Teodoro Petkoff Negrita

________________________________________

El presidente nuestro, por lo visto, no tiene compón, no es capaz de rectificar. Si no la pone a la entrada la pone a la salida. Desde el D2 se le nota peligrosamente desestabilizado, emocional y políticamente. En nueve años nunca se le ha visto tan errático y contradictorio. Con su valoración de las FARC y la proposición que hace sobre ellas, para decirlo en "colombiano", Chávez la embarró. Salir de abogado de una cáfila de narcotraficantes y secuestradores, que no goza del favor de nadie en el mundo y menos aún en Colombia, habla de una grave pérdida del sentido de la realidad.

Cuando recibe dos señoras secuestradas desde hace seis o siete años, que dejan atrás otras ochocientas víctimas del mismo procedimiento inhumano y detestable, tendría que percibir sin mayor dificultad que hace rato las FARC perdieron la condición de fuerza beligerante y de organización política.

Pretender para esa banda la calificación de fuerza beligerante equivale a pedirla para el cartel de Cali.

La liberación de las señoras Rojas y González había permitido al presidente anotarse un punto. Ajustándose a los requerimientos del gobierno colombiano, no montó el mismo show contraproducente y narcisista de la primera vez. En esta oportunidad, la discreción y la prudencia permitieron un desenlace feliz, respecto del cual nadie le regatearía parte del mérito. Pero ahí mismo se le volaron los tapones y salió con la barrabasada de su "proposición".

¿No le dice nada a Chacumbele la reacción del presidente ecuatoriano, quien, después de felicitarlo, condenó, sin embargo, con frases categóricas a las FARC y a los secuestros? ¿No le dice nada la reacción del presidente Colom, de Guatemala, también de izquierda democrática, en el mismo sentido? ¿No le dice nada hasta la reacción del vocero de sus panas, los chulos Kirchner, quien desmarcó a su gobierno de la "genial" idea chacumbeliana? ¿No le dice nada, sobre todo, la reacción de las figuras más importantes de la izquierda democrática colombiana? Lucho Garzón, el muy exitoso ex alcalde de Bogotá y la figura de izquierda con más posibilidades de entrar a la Casa de Nariño, no se cansa de repudiar sin esguinces a las FARC. Gustavo Petro, cuyo coraje en la denuncia de la parapolítica (lo cual en Colombia puede pagarse con la vida), se ha demostrado también en la condena de las FARC, sus secuestros y sus crímenes (lo cual también se puede pagar con la vida).

Patricia Lara, ex candidata a la vicepresidencia colombiana en la formula del Polo Democrático, tampoco disimula su franco rechazo a una conducta y a una organización que, pretendidamente revolucionaria, avergüenza, sin embargo, a todo aquel que lucha por el cambio social.

Un abogado del diablo corre el riesgo de achicharrarse.

Hay amores que matan.
___________________
Hasta aquí los comentarios de Teodoro Petkoff, jefe del diario Talcual de Caracas

Dirk Van den Broeck

4 por Lucha Fuerte (Usuario no autenticado) 16/01/2008 0:40

Muy bueno el artículo porque deja en claro las intenciones de Chávez, que por lo demás, ya son sabidas. Pero es interesante que se vaya aclarando cada paso que da, la intención que hay detrás. Espero que los pueblos latinoamericanos despierten y comprendan que la senda por la izquierda a ultranza ya no funciona, que los ejemplos de tantos países podrían servir de antecedentes para no caer en lo mismo. El odio a nada lleva y el poder por el poder mata a quien lo ejerce y a los sometidos.

3 por guarapo (Usuario no autenticado) 15/01/2008 20:01

FILMOTECA DE CUBAENCUENTRO:

"EL HOMBRE QUE SABIA DEMASIADO"....

HUGO CHAVEZ QUE SABIA DONDE Y CUANDO LAS FARC ENTREGARIA A SUS REHENES...


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