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26: Ni imagen ni posibilidad

El discurso de Raúl Castro mostró una aterradora falta de escrúpulos, y la celebración de la fecha un sinsentido, una estafa.

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Raúl Castro, el 26 de julio en Santiago de Cuba

Raúl Castro, el 26 de julio en Santiago de Cuba. (AP)

El discurso del Castro menor el pasado sábado 26 de julio diagnostica una sintaxis y un léxico machacados. Ni siquiera se infiere el lanzamiento de varios globos de ensayo a ver qué pasa, bajo la evidencia de ciclones en la cúpula del Poder, a consecuencia de la zona de baja presión —miseria, escape, desidia, anarquía— que cubre la sociedad cubana.

La imagen de aquel asalto carece de posibilidad, aunque traten de revivirla en el mismo cuartel Moncada de Santiago de Cuba. Y no por los 55 años que han pasado —hace siglos de la toma de la Bastilla—, sino porque su representatividad histórica aparece desde hace por lo menos cuatro décadas (1968) como un sinsentido, una estafa de consecuencias calamitosas.

Todavía en 1968 un escritor honrado e idealista como José Lezama Lima podía escribir un artículo titulado El 26 de julio: imagen y posibilidad, aunque ya entre líneas se lee la sospecha del fracaso, sobre todo en el párrafo final, cuando habla del "laberinto" y de estar "tentado por la posibilidad"; cuando con desconfianza exacta concluye con un "y se derrumba".

Lezama escribió su tan manipulado artículo a punto de cumplir 58 años. Su generación había conocido muy de cerca la fragmentación de la quebradiza sociedad civil, a partir del golpe de Estado del sargento o general Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952. Junto a lo mejor de la intelectualidad, le daba asco la política nacional, sufría por las desigualdades y la corrupción, por ver que la Constitución de 1940 se despedazaba sobre los arrecifes.

No es difícil entender el entusiasmo ante el triunfo de aquella causa, el 1 de enero de 1959. La imagen se hacía posibilidad tangible. El mito —no olvidar que el 26 de julio ocurre en el año del centenario de José Martí— se corporeizaba en una nueva generación de políticos que prometían "el cielo".

Una imagen camuflada

Mucho se ha escrito sobre lo ocurrido, aunque aún existan zonas turbias o falta de información sobre causas y azares. Lo que parece indubitable es que se trató, en efecto, de una imagen redentora del país que se convirtió en posibilidad real de transformación. La "utopía" clamaba en la que entonces sí era Plaza de la Revolución. Sobran testimonios y paralelos con la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler o la Argentina de Perón.

De otro modo es inexplicable el tan paulatino desencanto, los tropiezos evaluativos, el empecinamiento por no descolgar esa esperanza de la puerta, la tristeza y hasta algo de melancolía en tres generaciones que sinceramente apostamos a una imagen camuflada, que contó con excelentes disfraces nacionalistas, igualitaristas, izquierdistas… Sin contar los magníficos antifaces donados por Washington (Goliat) y Moscú (marxismo-leninismo).

Pero este 2008 sólo pueden quedar dudas del fraude en obcecados. Ni siquiera en oportunistas y demasiado comprometidos. El discurso de Raúl Castro muestra una aterradora falta de escrúpulos, bien amarrada a la sombra convaleciente de su tan histórico, tan inolvidable Comandante, como muestran las citas al principio y al final. Los que auguraron cambios sustanciales deben estar casi tan avergonzados de sus errores apreciativos como estamos los que —¡demasiado tiempo!— creímos en el "Programa del Moncada".

El discurso del pasado 26 estuvo precedido por dos "reflexiones" de su hermanísimo dedicadas a exaltar la Corea del Norte de Kim II Sung ("ilustre anfitrión") y su heredero dinástico Kim Jong II. Bien significativo: "Un pueblo bien vestido, organizado y entusiasta". De hambrunas y masacres ni un cuarto de palabra.

Somos los cubanos —sin la docilidad y la abnegación que le atribuye a coreanos y chinos y japoneses y vietnamitas— los únicos culpables de que el país se haya depauperado. Él nunca. Su programa no. El Buró Político y el Comité Central a veces, cuando hay que barrer la cocina. Y desde luego que el principal culpable está 90 millas al norte.

'¿Cuáles buenas noticias?'

En consonancia con ese astuto desplazamiento de la culpa, Raúl Castro acaba de afirmar, apenas sin un pestañazo autocrítico: "Hay que acostumbrarse a no sólo recibir buenas noticias". ¿De qué material estará hecha su cara? ¿Por qué no patentiza el invento, digno de Joseph P. Goebbels, ministro nazi de Propaganda e Información, capaz de pedirle más sacrificios a los alemanes cuando ya las tropas rusas bombardeaban Berlín?

Pero dos peculiaridades del discurso son las más escalofriantes: la vergonzosa redacción y la loa al aislamiento. Y una curiosidad: la reiteración del adjetivo "sólido", como si fuera lo que más deseara, como si precisamente allí estuviera la mayor carencia del gobierno.

La redacción refleja la crisis pedagógica que embarga el sistema educacional de la Isla. Un sólo argumento: los lugares comunes. Apenas cito algunos epítetos: "medular intervención", "encendidos versos", "firme voluntad", "profundas convicciones", "sólido análisis", "entrañable amigo"… En otra ocasión usa "oídos sordos". Le faltó "vista ciega".

Hasta el hermanísimo, a veces, redactaba mejor. ¿Nadie pudo explicarle a este autodidacto, sin pasión lectora, que el adjetivo antepuesto centra la atención sobre él y no sobre el sustantivo que modifica, con lo que se vuelve en extremo difícil usarlo con cierta expresividad?

Parece que no. Su discurso ilustra la diferencia entre la curva de apogeo y la de perigeo de lo que fuera la revolución, como la diferencia que hay entre dos cancilleres del régimen: Raúl Roa —intelectual sagaz— y Felipe Pérez Roque —talibán opaco—.

El segundo escalofrío es cuando dice: "Así buscaremos las mejores soluciones, sin preocuparnos por quiénes en el exterior intentan sacar partido de esos debates". ¿Es posible un mayor aislamiento? Sí, desgraciadamente. Y las consecuencias son previsibles, sobre todo si se acaba el petróleo chavista.

Abroquelarse —como hiciera Stalin antes y después de la Segunda Guerra Mundial— implica mayor represión a los disidentes, más presos políticos, más desesperados por emigrar, mayor desfase ante la mundialización. Las cifras económicas que comparan la Cuba de 1958 —cuando estábamos por encima de España o Chile— con la de 2008 —cuando apenas superamos a Haití y Honduras— podrían llegar a la tragedia.

No preocuparse por el exterior es ignorar los intentos de Europa y países latinoamericanos, como México y Brasil, por influir beneficiosamente en una transición pacífica. Es ignorar dos millones y medio de cubanos exiliados. Es amenazar con la guerra civil, bajo cualquier pretexto: Obama o Guantánamo.

¡Pobre Lezama Lima y tantos otros que vimos en el 26 de julio imagen y posibilidad donde sólo había fascismo a la latinoamericana, populismo totalitarista, caudillismo y claque buscadora de provechos!


24 Comentarios



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24 por Alfredo Jordan (Usuario no autenticado) 03/08/2008 21:40

Ser no tiene posicion, es un estado de existencia nada mas. Convencido de la incapacidad comunista de cumplir la mas simple de sus promesas, en cualquier formato que se manifieste, es el estado intelectual de quienes lo han aprendido ya por experiencia u observacion de cualquier indole. Perdemos tiempo en denominaciones cuando la Tirania del Control es la base fundamental de la opresion y el pedestal en el que los Tiranos, Despotas, Caudillos, Dictadores o cualesquiera, acorde a la corriente modal de estas denominaciones usemos, se erigen. No debe ser un punto de contencion esto de anti-comunismo o no, pues aun cuando en el pasado fue simbolo de una igualidad abstracta, especialmente las oprimidas masas populares, para muchos como una salidad al estado de opresion en que vivian. La Revolucion Francesa que derribo la Monarquia se fundo en la misma tirania de controles burocraticos que apoyo a Napoleon. La Revolucion de 1905 en Rusia, perpetuo la burocracia zarista, pero no elimino su tirania de controles. La lista es extensiva y la capacidad de organizacion en tiempos de paz de estos caudillos se basa siempre en los controles establecidos por la burocracia. El constante catecismo propagado de unos contra otros, desigualdades entre grupos, etc. crean la percepcion de que la nueva ideologia es la solucion a sus problemas. El PODER NO CORROMPE, atrae a los corrompidos. Es el magneto para todo tipo de personalidades sicopaticas. En cuanto a Raul Castro, el es solo el administrador temporal. El poder real aun lo tiene Fidel. Sin la capacidad de garantia de este, Raul no puede extender reformas mas alla de la necesidad tactica. Los subsidios que mantienen ese gobierno a flote vienen de las conecciones de Fidel. No creo que cambios en Cuba se profundizen, es inaudito que Chavez quiera venderle a los venezolanos un modelo en medio de transformacion.

23 por bar (Usuario no autenticado) 03/08/2008 17:40

yo temia una posible "chhina tropical", o un pensamiento de extremo conservador que viene desde narciso lopez. hay mucho capital cubano que estaria dispuesto a entregarla la isla a los estados unidos. pero un amigo me hizo un comentario que por plausible me ha quitado el suenno...una posible "rusia". que los militares y minineros cojan las armas y se forme una mafia cuyos peones serian todo aquel lumpen que no quiere "pinchar". !esto ya sucedio! con el beneplacito del regimen cubano, cuando ochoa, los la guardia, etc. !no es vana especulacion! puede volver a suceder, sobre todo con el "eje" de izquierda en america latina, encabezado por el despota de chavez, que tendra mucho petroleo, pero ninguna neurona, y que parece estar dispuesto a recalentar la guerra fria. el tirano moribundo ha hecho muchisimo mas danno de lo que inmediato vemos. la historia lo condenara.

22 por Alfredo Jordan (Usuario no autenticado) 02/08/2008 10:40

Todo sistema totalitario es el resultado de la erosion del interes publico en la administracion de su pais. Durante previas generaciones de complacencia, indulgencia, apatia o prosperidad, la disociacion de la poblacion en los menesteres publicos provoca la centralizacion de poderes en una burocracia. El deseo individual y colectivo de rendir poder al estado para garantizar la utopia de un futuro estable, conlleva en muchas ocasiones el germen de la dictadura. Hitler, Mao, Stalin y Castro ascendieron al poder gracias a la pasividad utopica de gobiernos democraticos. No hay garantia ni existe una formula magica para evitarlo. La vigilia constante y en especial la vigilia durante tiempos pasivos es la unica solucion. Dictaduras necesitan una burocracia fuertemente establecidas para ejecutar sus planes.

21 por Herminio Cuza (Usuario no autenticado) 01/08/2008 21:00

Concluye Prats Sariol: "...donde sólo había fascismo a la latinoamericana, populismo totalitarista, caudillismo y claque buscadora de provechos!" Don Pepe, eso siempre se ha llamado comunismo, tanto en la DesUnión Soviética, como en China, Europa Oriental o Cuba. ¿Por qué te esfuerzas con toda esa sinonimia que no da en el clavo? Es verdad que el régimen castrista tiene un poco (o mucho) de todos esos rasgos que enumeras, pero el rasgo distintivo --lo relevante-- es que es un régimen comunista. No le des más vueltas. ¿Por qué no llamas al comunismo por su nombre? Si te parece indelicado con algún viejo camarada que fue buena gente (y los hubo muy correctos en el antiguo PSP, me consta); o si no quieres que te tachen de anticomunista (y por ende, de reaccionario, según la práctica al uso de los progres), podrías al menos llamarlo 'estalinista', que es casi lo mismo pero menos ofensivo a los ojos de la izquierda post. Acaba de aterrizar, querido y admirado intelectual. Ser anticomunista es la posición más coherente de un cubano de esta època. Te lo dice un viejo vecino de Santos Suárez, Saludos cordiales, Herminio

20 por Esperando a Godot (Usuario no autenticado) 01/08/2008 12:40

Para ser lúcidos no podemos atribuir a Raúl toda la responsabilidad de un cambio. Eso equivaldría a reconocerlo como único líder.¿Dónde está el pueblo cubano? ¿Tiene algo que decir?


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