El golpe de los huracanes
Canalladas
¿Quién obstaculiza más las ayudas? Medalla de oro para la autocracia de los Castro. Plata y bronce para los defensores del embargo.

Raúl Castro demoró 17 días en visitar la zona afectada por el Gustav. Lo hizo el miércoles 17 de agosto de 2008 en Isla de la Juventud. (AP)
Cualquier modo de entorpecer la ayuda a los cubanos, tras los devastadores huracanes que con un intervalo de apenas ocho días acaban de arrasar al país, es, sencillamente, una canallada. Venga de donde venga. Bajo cualquier argumento afectivo, político o histórico. Bajo la ideología que fuere.
Al parecer —desde un ángulo extremo— le han cogido miedo a los horrores de precipitar una hambruna que, unida a la destrucción de casas, servicios médicos e infraestructura, provoque rebeliones y éxodos masivos, lleve a una guerra civil donde el caos y la sangre se encarguen de poner fin a la dictadura. Washington acaba de autorizar ventas por 250 millones de dólares, aguantó la politización.
Desde el otro ángulo extremo ha sucedido lo mismo, aunque politizan la ayuda internacional, acaparan el protagonismo de la solidaridad —hasta con carticas de la UNEAC— y lucran de nuevo con el desplazamiento de culpas: la naturaleza es la autora de la ruina del país, con el apoyo del "imperialismo yanqui". La última "reflexión" del Castro mayor, los mensajes de la Cancillería a colegas latinoamericanos y la aceptación del diálogo con la Unión Europea, indican el mismo miedo al caos.
Las canalladas, sin embargo, tienen adheridas otras formas de la miseria humana. Entre las más dañinas está coartar las iniciativas. Y ahí la autocracia de los Castro —su herrumbroso comunismo a lo Caribe— todavía obtiene medalla de oro. Sólo cede plata y bronce a los defensores del embargo.
Un régimen tambaleado
La principal iniciativa de los últimos meses, esperada con ansiedad antes de los huracanes, ahora se ha convertido en impedimenta, similar a otras que detienen el desarrollo de las fuerzas productivas del país. Granma acaba de publicar que ya se autorizó la entrega de tierras ociosas (Decreto No. 282), como forma de posibilitar el aumento de la producción agrícola.
Lo trágico —según informes de solicitantes— es que se trata de más de lo mismo. Las exigencias burocráticas dignas de El castillo de Kafka, las referencias veladas —pero que todo cubano entiende de inmediato— a la docilidad política, los requisitos de firmas autorizadas de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, más otros trámites que desde luego pasan por las oficinas municipales del Partido Comunista y el Ministerio del Interior, muestran el "conservadurismo" del Castro mayor, su empedernido inmovilismo.
Parecía que ni Gustav ni Ike podrían mover ni un milímetro la soberbia y el empecinamiento de los Castro: Nada que implique pérdida de control y poder; nada que genere autonomía. Pero la magnitud del desastre acaba de tambalear al régimen, cuando aún a la temporada ciclónica le quedan dos peligrosos meses, cuando el clima del planeta propicia mayores eventos catastróficos. La canallada de la infección política, tras la tragedia de los dos huracanes, ha disminuido, se ha replegado.
Aunque el "león" (sic) siga rugiendo en los medios, el tono real —gracias a Dios— ha bajado. Quizás en la cúpula del Poder algunos generales preguntaron: ¿Quién en situación devastada —un cuarto de la población indigente— se atreve a lanzar arrogancias, envueltas en la demagogia nacionalista, patriotiquera?
Porque ni siquiera se trataba de un fanatismo blindado a la realidad, de una epopeya tanática o una creencia religiosa. Era un chantaje. El desprecio a los sufrimientos de la población afectada saltaba de un ojo a otro. Daba ganas de vomitar. El mensaje decía: "O nos ayudan ahora —antes de las elecciones de noviembre— o corren el riesgo de que se provoque un éxodo masivo similar al de Mariel en 1980 o al de los balseros en 1994, con las consecuencias previsibles en los resultados electorales".
La línea dura, sin embargo, fue ahogada por la evaluación de las pérdidas. El informe publicado en Granma (16-9-08) muestra también un revés político para los seguidores incondicionales del Castro mayor. Se sabe que las reservas del país están agotadas, que la atención a las víctimas es de placebos, que los daños van a demorar años en resarcirse…
Las orientaciones que recibió una amiga en San Francisco de Paula, tras la pérdida del techo, fueron de espanto: enderece los clavos, recoja los tablones esparcidos, salve los pedazos de tejas. "Si cree en Dios, rece" —le sugirió el delegado del Poder Popular—.
Cómplices de las canalladas
Tanto en La Habana como en Washington —también en Brasilia y en Caracas, en Madrid y en Ciudad de México— se sabe que si el azar trae otro huracán sobre Cuba, se generaría una situación de desastre total e ingobernabilidad que precipitaría, a costa de miles de muertos y heridos, el final numantino que alguna vez albergó la paranoia de Castro.
Los que se alegran ante esa posibilidad son cómplices de las canalladas. ¿Cuál sentido de la caridad cristiana puede ser inmune a la objetiva amenaza de un catástrofe masiva, de Oriente a Occidente, en nuestro país? ¿Cuál odio puede ser tan inconmensurable que ignore la amenaza?
Aquellos que ayudamos a familiares, amigos y desconocidos dentro de Cuba; los que advertimos el riesgo extremo de la emergencia —aun con la ayuda venezolana— y repudiamos a los políticos avestruces y a los medio avestruces; los estadistas que tienen la responsabilidad mundial de prever hambrunas y guerras; debemos estar atentos, favorecer más aperturas y condenar a los que puedan —consciente o inconscientemente— detener los entendimientos.
Porque también los que dentro de Cuba saben y callan ante la ineficiencia del gobierno y sus torpezas arrogantes; los que allá dentro conocen que puede desviarse la leche en polvo donada para venderse en tiendas o para que se la tomen los carceleros; los que aplauden la argucia de que un "huracán de pueblo" salvará la situación…, son tan culpables como los que en el exilio o destierro ven en la postración una esperanza de cambio.
Sin embargo, las últimas noticias de flexibilización son alentadoras. Indican que la tan cacareada unanimidad dentro de la élite del Poder es una falacia, que la sensatez predomina, aunque sepamos que contra la anquilosada opinión del Castro mayor.
Menos mal que cada vez más cubanos y estadounidenses saben que las canalladas no tienen signo. Son tan limpias y tajantes como el filo de una navaja cuando degüella.
© cubaencuentro.com
113 Comentarios
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113 por Alfr4edo Jordan (Usuario no autenticado) 28/09/2008 0:20
Piso de tierra, falta de elctricidad, carencia de servicio medico no definen ni pais, ni sistema politico. Estas situaciones existian en Roma antes de nuestra era, Londres, New York, Madrid, Paris, etc. La diferencia existe en la posibilidad de cada individuo a mejorar su realidad. Gracias a muchos nacidos en estas mencionadas condiciones, se creo la electricidad, antibioticos y tecnologia. La lista de los Fulton, Bell, Finlay, Pasteur, Edison, etc. Pero ninguno de ellos pudieron completar el sueno sin la ayuda interesada de muchos que crearon el sistema de redes de distribucion, educacion y servicios para contruir, servir y transportar todos estos logros, bajo retrasados sistemas politicos es cierto pero estos nunca interfirieron con el progreso del individuo y su busqueda por mejor bienestar. He ahi la diferencia entre ser pobre y empobrecido. El primero es temporal, el segundo impuesto. El sistema actual en Cuba no permite la iniciativa individual o colectiva, solo bajo circunstancias extremas como el presente desastre de estos huracanes es permitida y sera regulada, supervisada y limitada para que fracase.
112 por Alicia Alvarez (Usuario no autenticado) 27/09/2008 11:00
Recogida de Firmas en contra de la actuacion del Gobierno Cubano denegando ayudas del esterior. http://www.petitiononline.com/CubaSi08/petition.html
111 por orlando batracio (Usuario no autenticado) 27/09/2008 0:20
Aller le vi la cara a Machado Ventura y al Boxer P> Roque, indiscutiblemente fueron en funcion de complacer al Tirano, digeron todo lo que a el le cuadra decir, con las mismas entonaciones y energias, pero el detalle no era ese, les vi retratado en el rostro una busqueda desesperada a una salida que para ellos no se evisora, les vi incertidumbre es sus deprimentes rostros, le vi miedo tras la bravuconada clasica que su amo les inculco. gracias por su tiempo
110 por Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga (Usuario no autenticado) 27/09/2008 0:00
Sr. Herrera Carles: Lo siento, pero su comentario a los puntos que pongo a su disposición en mi anterior respuesta, es pobre y carente de un análisis crítico y racional. Parte de sus respuestas están basadas en creencias y en la fe, no en hechos objetivos. Un país donde a diario se gobierna por decreto, dejando a la Asamblea Nacional las decisiones menos controvertidas e importantes, donde un pueblo está más informado de los quintales de papas que se cosechan en la provincia de La Habana que de la situación económica real del país, o en qué se gasta el erario público, donde los hospitales que se están cayendo tienen una falta total de personal médico y paramédico porque la mayoría está en el exterior cumpliendo “misiones” médico-políticas, un país donde su gobierno construye más hospitales y planes milagros fuera, en vez de devolver la dignidad al nuestro; donde sus habitantes son tratados como ciudadanos de segunda, a quienes se les exige demasiado a cambio de casi nada, en el mejor de los casos, o con una patada en el trasero, en el peor; donde cada día se violan impunemente los derechos de millones de ciudadanos cubanos, dentro del país y fuera del mismo; Un país que no acepta crítica, ni denuncia de sus ciudadanos a sus desmanes, pues inmediatamente los declaran como asalariados del gobierno de los Estados Unidos, aunque no hayan recibido ni un centavo de este gobierno ni de ningún otro, los descalifican ante la opinión pública nacional e internacional, y les añaden delitos que estos nunca han cometido, tratándoles de delincuentes, y paro de enumerar porque la lista de irregularidades que comete su gobierno bien puede llenar un libro de diez mil páginas. Usted no parece darse cuenta que los Estados Unidos son el enemigo externo sobre el que el gobierno cubano encumbra la identidad nacional. El conflicto que la propia hagiografía castrista fija como el inicio del diferendo con Washington es la primera ley de reforma agraria. ¿Favoreció, a la postre, al desarrollo de la agricultura y la ganadería? ¿No hubiera sido mejor formularla de manera menos radical y aun ponderar la reacción de Washington, para que la nueva ley terminara siendo más eficiente? Fidel Castro siempre ha esgrimido la amenaza de invasión yanqui, sin que conste siquiera indicio de carácter militar después del 27 de octubre de 1962, para elucubrar una u otra conspiración que justifique hasta el fusilamiento de tres de los autores del secuestro incruento de una lanchita. Así que tanto daño ha hecho al pueblo cubano el embargo estadounidense como la acción del gobierno y su política mal llamada nacionalista. No se base, para su análisis, en un acto de fe o en unas creencias mal fundamentadas. Estudie los hechos y saque sus propias conclusiones basado en una actitud crítica y racional.
109 por La conciencia de Raul Castro (Usuario no autenticado) 25/09/2008 19:40
Humbe dice, "para serle sincero estoy seguro que la personalidad de Fidel no es esa, es un hombre consecuente con sus ideales, es un caballero y muy humano. Contra el enemigo es impacable y puede dar una imagen diferente para quien no lo conoce." En otras palabras, "Cage en mi boca comandante, su mierda me sabe a victoria" "Patria o Muerte! Ladraremos!" Y despues hablan de asalariados del imperio. Tu eres más mercenario que cualquiera!
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