Opinión
Castrismo obsceno
Hoy se deploran las prisiones, los fusilamientos y las redadas, pero se olvida cuánto ha vilipendiado la lengua del régimen.

El director del Centro de Investigaciones de la Seguridad del Estado, Manuel Hevia (izq.), durante una conferencia de prensa para mostrar 'pruebas' contra disidentes. (AP)
Se ha dicho que el castrismo es como una larga noche, como una noche oscura. Se olvida decir que no se trata de la noche de los amantes, ni de la madrugada de los cuerpos enamorados, sino de una noche obscena.
Tuve la mala pata de conocer la oscuridad total en la Seguridad del Estado, cuando me sacaban de mi celda y me conducían a una sala de interrogatorios, sin que me fuera posible saber si era de día o de noche. En 1968, en la Escuela Provincial de Arte de Cienfuegos, el director Antonio Añón organizó una redada contra los "desviados" sexuales, y durante una madrugada interminable, Edel Bordón y Noé González Morfa, dos peones de la Unión de Jóvenes Comunistas, me interrogaron despiadadamente en una oficina apagada.
El castrismo es un mirahuecos. Te mira por un hueco en el muro que separa a los cubanos. Y si la cosa se quedara ahí, si vigilara a los muchachos que se pasan de cama en una beca, todo estaría bien. A fin de cuentas, la función principal del Estado es mirar. El Estado es el ojo en el tope de la pirámide, y su visión es necesariamente super-visión. Somos objetos de observación del Estado dondequiera que nos encontremos.
Pero sucede que el castrismo, después de mirar, habla. El castrismo "chivatea", "echa pa'lante", "te la guarda", y ventila tus secretos en público. Los datos obtenidos mediante la observación detallada son engavetados con el fin de revelarlos en el momento propicio. Cierta vez, a la edad de 12 años, mientras me encontraba de visita en La Habana, conocí en casa de mi tía Delia a una vecina que militaba en los Chicos del Crucifijo, un inocente grupo de hippies cubanos de la época. La muchacha me pidió que le dibujara crucifijos en unos pulóveres. Niño al fin, firmé mis torpes bosquejos. Seis años más tarde, durante los interrogatorios en la Seguridad del Estado, me preguntaron por esa chica que ya no recordaba. Me refrescaron la memoria mostrándome una foto de los pulóveres con mi firma.
Síndrome de lucidez diferida
El castrismo habla cochinadas, difama a sus conejillos de Indias. Como la Linda Blair de El Exorcista, escupe mierda y salpica todo a su alrededor, especialmente lo más sagrado: el amor, la familia, la propiedad privada y el Estado. La Escuela Provincial de Arte de Cienfuegos ocupaba las oficinas expropiadas al senador Santiago Rey Perna. Mi interrogatorio por "desviado" tomó lugar en el antiguo despacho de quien fuera uno de los firmantes de la Constitución del 40.
En La tentación de San Antonio, de Flaubert, el personaje de Hilarión le recuerda al santo que "el que transgrede con hechos, escandalizará con la lengua". Esto es rigurosamente cierto respecto a la revolución cubana. Hoy se deploran las prisiones, los fusilamientos y las redadas, pero se olvida cuánto ha vilipendiado la lengua del castrismo.
Desde el principio se nos tildó de "gusanos", de "escoria", de "mercenarios", de "cochinos" y de "bandidos". El castrismo ha sodomizado lo mismo a los vecinos de cada cuadra, que a los muchachos en sus albergues, que a Michael Parmly en su Sección de Intereses, que a Vicente Fox en su palacio, que al canciller Castañeda en su cancillería, que a Martha Beatriz Roque en su cocina o a Yoani Sánchez frente a su computadora. A Lázaro González, durante el caso de custodia del niño Elián, se le acusó nada menos que de pedófilo.
El castrismo quiere que internalicemos su obscenidad: René Ariza dejó claro que el castrismo se lleva por dentro. Existe un síndrome de lucidez diferida que padecen las víctimas de las ofensivas del castrismo, que los hace verse como sujetos conscientes de la ofensa. Pero hay que aclarar que en el momento de recibir el insulto no sabemos lo que nos está pasando, y que si lo sabemos, será como intuición de una impureza no localizable. Nos autocensuramos, y sólo mucho más tarde, gracias a un aguzado instinto de conservación, podremos ensuciar sin remordimientos a Edel Bordón, a Antonio Añón, a Noé González Morfa y a la revolución cubana.
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29 Comentarios
29 por Agente L (Usuario no autenticado) 28/09/2008 10:20
Así es,la lengua de camorra de los Castro ha sido un arma de desintegración de la sociedad cubana,de sus valores morales y su idiosincrasia natural e ingenua muchas de las veces.
Los adjetivos filosos,el chantaje oportuno,la descalificación de las personas junto con sus ideas,han sido el frenesí de una ideología aniquiladora y sádica como lo es el castro-comunismo.
Estoy fuera de Cuba ya hace casi 15 años,pero mi corazón y mis pensamientos son genuinamente cubanos.
Con Cuba y por Cuba,siempre.
28 por Liborio Ciclano (Usuario no autenticado) 02/06/2008 7:00
El mejor ensayista que publica en cubanecuentro.com. Una prosa incisiva. Que agudeza de analisis! Que critica inteligente. Me enorgullece ser cubano, leyendo a un cubano como Nestor Diaz de Villegas.
27 por Maria Silvia (Usuario no autenticado) 01/06/2008 17:40
Siqui Atra:
Como no eres un verdadero PSIQUIATRA no puedes entender el escrito genial de Dias de Villegas.
Para mi es una triste revelacion de lo que nos hicieron durante tantos anos. Ya no vivo en Cuba, aunque todavia padezco por ella.
Y estoy de acuerdo que el castrismo baso su autoridad y poder contando con las "bajas pasiones" de la chusma y la vulgaridad : recuerden los actos de repudios de los 80, consignas gritadas por miles donde se decian palabras soeces, funcionarios de medio palo que a falta de inteligencia y por su mediocridad solo podian exhibir lacayismo incondicional, etc, etc. Miles por no decir millones de cubanos tienen alguna historia relacionada con el tema de este articulo.
26 por REVER (Usuario no autenticado) 31/05/2008 0:40
Genial...no sé como pero el artículo toca..fuerte.
Quizás al final del día terminaremos como en Sudáfrica (y muchos otros países) exponiendo los hechos en una comisión de la verdad y reconciliación nacional. Sin castigar directamente, pero haciendo que la verdad se haga saber. Me imagino que los archivos de la Stasi sean muy parecidos a los de la seguridad cubana.
25 por Luis Casacó (Usuario no autenticado) 27/05/2008 20:20
Excelente.
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