Lo que dejó 2007
Cuba: Fin de Siglo
Habla la disidencia (III): La revolución está siendo liquidada revolucionariamente.
TEMA: Lo que dejó 2007
La discusión sigue en pie. Qué será de Cuba el próximo año. Es la pregunta que muchos cubanos y observadores internacionales se hacen después que la relación de poder en la Isla redefiniera su estructura republicana, para adoptar una salida monárquico-partidista en la que las familias consanguíneas adquieren mayor relevancia frente al poder estrictamente revolucionario.
La cuestión sobre quién decide qué, no es algo que discurra a trámite en medio del Politburó, la Asamblea Nacional o el recién redivivo Secretariado del Comité Central del partido comunista de Cuba. Ellos existen y parecen cobrar mayor importancia. La diferencia es que ahora transmiten decisiones de familias políticas creadas a través de la sangre. Esto es nuevo y confirma la transición política en el poder en un estilo sospechado.
En el nivel político, esto ha significado una discusión interna que se zanja, por un lado, en torno a lealtades constituidas y, por otro, a un debate argumental que se desentiende del poder histórico y mítico para abrirle paso a la Cuba sociológica. La extraña discusión posmoderna en torno a los derechos de las minorías homosexuales, extraña para un país con múltiples problemas modernos, ejemplifica cómo la nación real penetra el poder a través de la familia real.
El reconocimiento por parte de uno de los príncipes herederos de la Revolución de que la constante emigración de los jóvenes es un peligro más fundamental que el que constituye la oposición dentro del país, es otra ilustración clara de que la política-que-no-se-ve, se prepara en las cocinas de los hogares monárquicos del país. ¿Cuántos debates políticos o ideológicos desarrollados en el lugar apropiado, a la hora apropiada y por los canales apropiados, no fueron ahogados porque se consideraban contrarrevolucionarios? Pregunta retrospectiva que confirma esta certeza actual: la revolución está siendo liquidada revolucionariamente.
Lo interesante es que esta liquidación suave e involuntaria garantiza el contacto con el país bajo dinámicas monárquicas. Y eso no es del todo negativo, porque pone de relieve algo que es propio de monarquías en momentos de crisis: el valor de la familia y la importancia de las sensibilidades a la hora de tomar decisiones políticas. Bajo el cielo glacial de la metafísica revolucionaria cubana y de paradigmas ideológicos incompatibles con el ritmo de la Isla, parecía imposible que el poder en Cuba se diera los necesarios baños de realidad que habrían evitado el actual estado de cosas del país.
De manera que, con la evidente paradoja que supone, Cuba pudo poner fin, el 31 de julio de 2006, a su Siglo XX, retornando ¿provisionalmente? al sistema monárquico de tomas de decisiones estratégicas. Como hemos discutido algunos amigos, hasta esa fecha los cubanos nos debatíamos culturalmente entre el siglo XIX y el siglo XX tardío. A partir de ella, comienza la discusión cultural entre el siglo XX duro y apisonador y las tendencias posmodernas de Cuba en dirección al siglo XXI, que aparecen inscritas, aunque no desarrolladas debidamente, en la estructura cultural de la nación.
De ahí la confluencia de dos debates en Cuba: el debate por satisfacer las necesidades primarias y el debate por el autoreconocimiento individual y de las minorías. Modernidad y posmodernidad presionando por el igual al poder político cubano.
El dilema comer o no comer
Por esa razón fundamental de confluencias entre el hambre y las demandas de la cultura, participo de y defiendo la idea de la inevitabilidad de los cambios en la Isla, con independencia de la voluntad política e ideológica del poder.
Esta confluencia significa algo clave para el futuro del país: el proceso de autodescolonización cultural en todos nuestros ámbitos decisivos de convivencia. Un proceso difícil, duro y complicado que supone remover, dulcificadamente, el tipo de dominio colonial sobre los cubanos que se enmascaró tras el discurso revolucionario. Si alguien puede demostrar que hemos sido controlados más por los ideologemas leninistas que por el capricho, entonces la discusión se desplaza de territorio.
Esa confluencia significa otra cosa más: la necesidad de conducir el debate hacia el futuro por los cauces del diálogo. Las batallas del hambre disparan las protestas cívicas por doquier. También las batallas por la libertad. No es muy seguro que se ganen este tipo de batallas frente a Estados policíacos, pero es cierto que en términos populares la discusión sobre un plato de comida, o sobre derechos elementales, no necesita pasar por la mesa de negociaciones. Son cuestiones de estricto sentido común. Pero las batallas culturales se discuten y se ganan en otros terrenos: el del taller, la voz ciudadana, la discusión comunitaria, el debate intelectual y el diálogo político. Sobre todo en Cuba, donde el dilema comer o no comer es un dilema generado en el capricho político: la variable cultural y psicológica más importante para entender la historia de nuestro país en estos últimos 49 años.
Tres retos básicos
Qué será de Cuba en el próximo año es una pregunta que entiendo más como destino estratégico que como posibilidades cotidianas de nosotros, los cubanos, vistos como gente común. Bienestar, hogar, comida, estabilidad, libertad de movimiento, sí, por supuesto. Sin embargo, lo que se está definiendo ahora mismo es Cuba como nación, como cultura y como modelo de convivencia: tres dimensiones desencontradas en nuestro itinerario histórico y que necesitamos poner de acuerdo definitivamente.
Cuba ha descrito la rara trayectoria de un país que disfrutaba de una planta industrial y de servicios modernos que se perdió a partir de 1959, por los desencuentros desgarradores en esas tres dimensiones descritas. Y no caben dudas de que el gobierno actual advierte que Cuba no tiene más opciones que la de su recuperación histórica en términos de economía, empresa y gestión eficaz. Por tal razón, el peligro, que yo veo conjurado desde el momento en el que las autoridades se dan cuenta de que somos un país occidental, residiría en que esa recuperación histórica se intentara al margen de las libertades.
Este último desarrollo no es posible. Y es claro que, a partir de las confluencias que presionan desde abajo al poder, el peligro para los demócratas se desplaza de la importante demanda de derechos hacia la capacidad de gobernabilidad e interlocución con una sociedad posmoderna y alfabetizada.
En tal sentido, en el Arco Progresista creemos que los demócratas tenemos tres retos básicos: cómo y qué tipo de mensaje presentar, cómo y qué tipo de relación es necesario construir con los ciudadanos, y cómo y qué proyecto articular toda vez que el fin del siglo XX cubano, largo y tumultuoso, va dando paso a una transición democrática construida desde abajo.
© cubaencuentro

52 Comentarios
52 por Jorge Mata (Usuario no autenticado) 16/01/2008 17:40
No sé por qué extraña razón, cada vez que veo alguna polémica sobre los criterios de un individuo los propios cubanos somos los primeros en atacar y debo añadir que con más torpeza, ignorancia e intolerancia que otras muchas personas alejadas de nuestra realidad.
Mal vamos si no sembramos en nosotros mismo un principio básico que es el respeto a los demás, aunque muchos no entiendan lo que aquí Cuesta Morúa nos plantea (mostrando abiertamente nuestra incultura). Por lo que notamos en muchos comentarios el afán protagónico por ser escuchados aunque lo que digamos sea una reverenda mierda.
El señor Cuesta Morúa tiene todo el derecho del mundo a mostrar sus creencias, acertadas o no, es uno de los principios básicos de la democracia y aunque tenemos todo el derecho de no identificarnos o lo contrario, debe primar el respeto. Yo personalmente me identifico con sus ideas, sobre todo porque, para desgracia nuestra, gran parte de la oposición existente en la isla no es ajena a la corrupción, algo bastante extendido en la realidad cubana actual y que abarca todos los niveles.
Cuesta Morúa es uno de esos pocos casos que por ahora se mantiene fiel a sus ideales; lo que aplaudo, pues fomentan el encuentro y al convivencia. La nueva Cuba necesita del consenso de todos y no del mandato de unos pocos iluminados que hasta ahora han visto el anti-castrismo o el castrismo como un negocio muy lucrativo, quitémosno las máscaras y comencemos a pensar que para que una Cuba nueva sea posible el anti-castrismo y el castrismo deben desaparecer y ser sustituidos por un pensamiento democrático que se haga realidad en una Cuba libre. En este contexto posible una de las opciones es Cuesta Morúa.
51 por Luis Fernando. São paulo/Brasil (Usuario no autenticado) 14/01/2008 14:40
Não fará muita diferença como e quando se dará o que vocês chamam de câmbio. A mudança de governo, se entendi bem, e que vocês chamam de câmbio se dará, sem dúvida, como aconteceu em todos os países que entenderam o final do comunismo.
Eu digo isso porque não basta compreender que o comunismo não deu certo, que o cumunismo - em todas as suas facetas - está fadado ao esquecimento, ao ostracismo. Além de compreender tal fato em relação ao regime rojo é necessário entender que não haverá lugar vago que não seja preenchido por um poder maior e mais absoluto que o anterior.
Eu digo isso porque vejo o meu país, o Brasil, sendo tomado pelas oligarquias modernas do capital. Há uma verdaderia invasão do capital estrangeiro no meu país e temos nos sentido invadidos novamente, apesar de desfrutarmos das benesses do capitalismo moderno.
Multinacionais européias, norte-americanas e asiáticas adquirem facilidades extremas no Brasil, casam seus interesses com os interesses das oligarquias nacionais e que são controladas pelos nossos governantes. O verdadeiro dono do Brasil, o brasileiro pobre e trabalhador, trabalha por um salário de miséria, vive em cidades tomadas pela violência e com falta de infra-estrutura visível enquanto o governo "democrático" consome todas as suas energias para matar a fome dos tubarões do capital.
Não faz diferança se Cuba se livrará do comunismo forçado de Fidel Castro. Quando ele sair de cena assumirá o palco um capitalismo cruel e fedorento que namorará com o poder "democrático" cubano e criarão uma nova oligarquia, esta agora muito bem vista pela mídia internacioanal.
É sair da frigideira para cair no fogo.
Luis Fernando
fernandomath@bol.com.br
50 por Musicalio (Usuario no autenticado) 05/01/2008 20:00
Lo que le pasa a Cuesta Morúa es que trata de parecerse a Rafelito Rojas al tocar el instrumento con un estilo que le es ajeno. Por eso es que suena tan ficticio y arrebujado. Intenta sacar una nota distinta. Tensa demasiado la cuerda y se se le revienta.
49 por Precisa Mente (Usuario no autenticado) 29/12/2007 10:00
MCM se las da de chico posmoderno, pero de repente le salta la liebre premoderna y emplea una frase adverbial que se pasa de decimonónica.
¿Quién en su sano juicio y con un mínimo de buen gusto se atrevería hoy a decir "por doquier" en vez de "dondequiera"?
Mucho menos lo haría en un texto con pretensiones académicas y el almidonamiento insufrible de 'Fin de siglo...'.
Aparentemente, a MCM el adverbio "dondequiera" le resultaba muy manido, quizás algo plebeyo, impropio de un personaje con tan sonoras campanillas intelectuales.
Entonces vacila, medita y toma la lamentable decisión (tal vez en la quinta revisión del texto) de usar la locución adverbial 'por doquier', que nadie usa en el español actual.
Seguro que la hallaba más fina o más 'poética' (rima con Vitier y todo), sin darse cuenta de que está escribiendo con la culta latiniparla de un precioso redículo.
48 por La Avellaneda (Usuario no autenticado) 29/12/2007 10:00
Voy a relatar aquí un hecho conocido por pocos, Cuesta Morúa tiene menos de 45 años y fue uno de los primeros graduados de su generación. Ya hablaba perfectamente el inglés cuando haciendo su tesis de diploma sobre el Japón, se interesó por el japonés, no por exotismo, sino por el desafío que representaba una lengua de grafología y sonido difícil. En cubano se dice: "está pasa'o", es un hombre inteligentísimo con profundos conocimientos de historia y filosofía. Cuesta Morúa fue ubicado por la propia universidad para trabajar junto a Eusebio Leal. Lo sacaron del Museo de la Ciudad porque junto con un colega – Leonardo Calvo (también comentarista de Encuentro) – escribió una Carta Abierta esbozando las líneas de su actual ideario. Este es grosso modo Cuesta Morúa, es una persona brillante y honesta. Su discurso no se parece al de nadie, porque no copia. No es subalterno como han dicho por aquí, tiene voz propia, aunque cueste entenderlo. Hasta podría estar equivocado, pero es legítimo derecho la expresión de sus ideas. El lenguaje es un dominio personal, la dimensión o comprensión que se alcanza cuando escribimos, es siempre un riesgo.
Mis respetos otra vez para él, ha tenido oportunidad para salir de la isla, pero está allí: Luchando, por una Cuba mejor.
Bienvenidas todas las críticas, pero sin sarcasmo, porque no aportan nada. ¡Señores no se olviden que esto se llama ENCUENTRO!
Un Buen Año para Todos!
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